8. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA GALLARDO

Modificación de la ley 11.179, Código Penal de la Nación, en lo relativo a delitos contra la integridad sexual, delitos contra la libertad, y extinción de acciones y de penas

La protección de los niños y las niñas frente a todas las formas de violencia, como el abuso y explotación sexual, es un derecho consagrado en el artículo 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño. El manual de violencia sexual contra los niños y las niñas brinda un marco teórico que parte del enfoque de derechos de infancia para la intervención ante estas situaciones.
El abuso sexual infantil es una de las formas más graves de violencia contra la infancia y conlleva efectos devastadores en la vida de los niños y las niñas que lo sufren; sin embargo, estas prácticas aberrantes, que se han presentado siempre en la historia de la humanidad, solo han empezado a considerarse como un problema que transgrede las normas sociales cuando, por un lado, se ha reconocido su impacto y las consecuencias negativas que tienen en la vida y el desarrollo de los niños o niñas víctimas y, por otro lado, se ha reconocido al niño como sujeto de derechos.
Este proyecto de ley que declara la imprescriptibilidad de los delitos contra la integridad sexual en casos de menores o aquellos encuadrados como trata de personas y los delitos sexuales, representa un gran avance hacia una protección más eficaz y total de los más vulnerables e indefensos ante las terribles consecuencias que produce este delito.
El tema del abuso sexual de niños y adolescentes es complicado y sumamente serio ya que millones de niños en todo el mundo sufren de abuso sexual y sólo se conoce un porcentaje muy bajo de los casos reales. Nada indica que en la actualidad haya más o menos casos que hace cuarenta o cincuenta años, aunque la detección sí ha sufrido un aumento significativo.
El abuso sexual infantil implica la transgresión de los límites íntimos y personales del niño o la niña y supone la imposición de comportamientos de contenido sexual por parte de una persona (un adulto u otro menor de edad) hacia un niño o una niña, realizado en un contexto de desigualdad o asimetría de poder, habitualmente a través del engaño, la fuerza, la mentira o la manipulación.
No hay niño preparado psicológicamente para hacer frente a esta tremenda situación y las consecuencias en la vida adulta de la víctima son enormemente complejas y dolorosas, ya que afectan a todas sus relaciones interpersonales.
Las victimas más pequeñas ni siquiera manejan un vocabulario adecuado como para explicar lo que les ha sucedido, incluso algunos creen que es una expresión normal de amor, aun cuando se sienten muy incómodos con lo que está pasando.
Se sabe que el daño puede ser mayor en los casos de violencia sexual intrafamiliar, como ocurre con el incesto, por el que alguien querido y admirado por el niño o la niña traiciona su confianza, o cuando el abuso es repetido durante un largo tiempo.
Existen consecuencias de la violencia sexual a largo plazo, que aparecen más adelante en la vida del niño o niña abusados, y que van a influir en otras etapas del desarrollo, tal como la adolescencia y la adultez, llegando a configurarse problemas psicopatológicos graves.
Pero más allá de todos estos posibles efectos, existe un impacto más íntimo que tiene que ver con el sentimiento profundo de la propia identidad, el cual se manifiesta como una dolorosa sensación de que algo intrínseco en ellos está profunda e irreversiblemente dañado; no se olvida nunca más.
Estoy totalmente convencida de esta modificación propuesta, en relación con que el tiempo para que la prescripción empiece a correr sea desde que la víctima lleva a cabo la denuncia y no a partir de que la víctima cumpla la mayoría de edad, como lo estipula la llamada Ley Piazza, hoy en vigencia. Esto permitirá adaptar la ley a los tiempos de las víctimas dado que en muchos casos los abusados necesitan años para estar en condiciones de contar lo que les pasó. Además me parece muy importante que se prevea la pena de inhabilitación perpetua para los autores que hubieran aprovechado su profesión para cometer los abusos.
Entonces, me parece más que lógico que como no prescribe el daño causado tampoco prescriba la acción penal.
Porque estoy convencida de que estas modificaciones van a servir para mejorar y optimizar la condena a estos delitos, felicito a la compañera senadora Kunath por esta iniciativa que apoyo y acompaño como mujer, como madre y como persona.
Por lo expuesto, estoy a favor de la aprobación de este proyecto.
 

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