2. INSERCIÓN SOLICITADA POR EL SEÑOR DIPUTADO AGUAD

Presupuesto General de Gastos y Cálculo de Recursos de la Administración Nacionalpara 2016

El oficialismo fue reincidente en esta reprochable costumbre, desde el comienzo al final. Populismo sin funcionamiento republicano y un dibujo incongruente e inconsistente de presupuesto: la expresión cabal de su modo de administrar el país.
Siempre despreció al presupuesto nacional como instrumento fundamental para orientar a la sociedad e informar sobre su plan de gobierno sobre el cual tomar decisiones. Durante once ejercicios falseó datos y escondió recursos que distribuyó posteriormente con fines partidistas. Dibujó metas, imaginó premisas y utilizó miles de millones de pesos con súper poderes fuera del control de este Congreso. Se calcula que, con más de 80 DNU y resoluciones, gastaron con esa modalidad más de un presupuesto y medio.
Durante 2014 se gastó 28 por ciento sobre lo presupuestado y en 2015 esa diferencia ya supera el 22 por ciento. Se estima que este año habrán gastado 200.000 millones de pesos sin que este Congreso lo haya autorizado. Desde 2006 gastaron 140.000 millones de dólares por fuera de lo establecido por el ordenamiento constitucional.
Todo ejecutado sin prioridades estratégicas de integración y sin observar la ley de inversión pública. Este gasto sin prioridades se manifiesta en la ausencia de un plan estratégico que vertebre las distintas regiones y explote la inmensa plataforma marítima abandonada por nuestro país, pese a los recursos hidrocarburíferos e ictícolas existentes, además de su importancia en la proyección antártica.
El gasto representa 45 por ciento del PBI, desalienta la iniciativa y no contribuye al desarrollo equilibrado de regiones. Aumenta las asimetrías interiores con sus desequilibrios poblacionales visibles en los conurbanos.
Además de la discrecionalidad, para direccionar obras y recursos corrientes, según este presupuesto Córdoba recibe menos de 19.000 pesos por habitante y Santa Cruz más de 45.400. El centralismo impositivo llega a semejante nivel que se reparte poco más del 25 por ciento entre las provincias cuya situación fiscal es tan delicada que debería ser prevista como un dato relevante, dado su déficit corriente y endeudamiento.
Se gastan cerca de 7 millones de pesos diarios en publicidad oficial, llegando a 2.567 millones. En lo que va del año, se ha duplicado el presupuesto para propaganda, pasando de 1.203 millones de pesos votados en el presupuesto 2015 a 2.567 millones según las ampliaciones. La partida de Fútbol para Todos escaló a 1.775 millones de pesos este año. Hasta la ANSES, que no demora el pago de juicios y mantiene haberes jubilatorios al borde la pobreza –y que, por otra parte, no contempla mejorar en términos reales en este presupuesto-, gasto 2.260.461.510 de pesos en pauta publicitaria desde 2013, según lo informado por ese organismo a la Fundación LED.
Dado la nula creación de empleo privado, se incrementó 66 por ciento el empleo público. Sobre una población de 40 millones de habitantes, menos de 7,5 millones tienen un trabajo formalizado.
En este Congreso se pretende crear organismos y designar funcionarios, incluyendo los directores del Banco Central de la República Argentina, colonizando la administración de un Estado cada vez más costoso y menos eficiente para cumplir sus funciones indelegables.
En el proyecto crecen los gastos corrientes al doble del gasto de capital y casi tres veces lo destinado a inversión real directa. La inversión en infraestructura fue durante el kirchnerismo cercana al 2 por ciento, menos de la mitad de los 90.
Ahora, a poco de retirarse el gobierno actual, trae un proyecto que pretende ser el plan del próximo gobierno por lo que debe ser rechazado.
Para evitar este destrato institucional, debe postergarse su tratamiento hasta que asuma el nuevo gobierno después del 10 de diciembre. Cumplieron formalmente con el artículo 75 de la Constitución Nacional al presentar el proyecto, pero se desnaturaliza su objetivo de operar como cálculo ordenador y su función como ley de leyes, por lo que no obliga a sancionar otra ley que resulta inconducente y hasta puede resultar inconveniente porque damos una pésima señal sobre nuestra calidad institucional.
Sin conocer la política económica, su tasa de crecimiento estimado ni las variables cambiaria y monetaria del futuro gobierno, sus premisas son de imposible previsión y cumplimiento. La estimación cambiaria promedio de 10,60 pesos es tan irreal como cuando en el presupuesto 2013 estimaban que el dólar en 2015 estaría en 5,80 pesos. Impericia o fraude voluntario -o ambas cosas-, que impiden todo análisis serio de las proyecciones de variables sobre la que se deben fundamentar ingresos.
Los números siguen siendo ficticios, como siempre, generando más desconfianza y mayor incertidumbre.
El oficialismo nos informa que la recaudación crecerá 21,4 por ciento, más que los gastos que lo harán al 17 por ciento. Durante los años oficialistas siempre el gasto creció al 40 por ciento por año, por encima de la recaudación que aumentó al 29,30 por ciento.
Lo mismo hicieron con el presupuesto en curso. Los gastos crecieron el triple de lo previsto: 38,9 por ciento contra 13,2 presupuestado.
Estamos con un déficit fiscal primario de 5,5 por ciento. Cuando asumió el kirchnerismo era superavitario en más del 3 por ciento. Puede llegar a superar el 7 por ciento del PBI, a lo que debemos agregar el déficit cuasi fiscal. Se estima que entre NOBAC y LEBAC suman 365.000 millones de pesos, o sea, cerca de 38.600 millones de dólares. Además, todo esto devenga intereses elevados. Es probable que lleguemos con un desequilibrio fiscal de 300.000 millones de pesos, sin las ayudas del Banco Central y de la ANSES. Otros analistas lo estiman por encima de los 350.000 millones de pesos, aunque en el presupuesto votado se estimaba un rojo de 49.668 millones de pesos.
Hace días volvieron a aumentar –es la vez número veinticinco- el gasto en 26.060 millones de pesos y ayer ampliaron gasto por otros 13.000 millones.
El rojo de las cuentas públicas creció 332 por ciento en los primeros siete meses, respecto de ese período de 2014. Sin embargo, el proyecto estima que tendremos un superávit del 0,2 por ciento, lo que equivale a 11.000 millones de pesos.
¿Acaso están pretendiendo imponerle al próximo gobierno un severísimo ajuste fiscal, agravando el injusto ajuste de la inflación del 25 por ciento que empobrece a los que menos tienen o imponiendo mayor presión impositiva que ya es del 39 por ciento del PBI, regresiva y distorsiva, que asfixia a los que producen y trabajan?
Desde que asumió Néstor Kirchner la presión impositiva se incremento 12 puntos porcentuales sobre un PBI mucho más grande. Con el impuesto inflacionario recaudan cerca del 14 por ciento del PBI y lo padecen quienes reciben ingresos fijos, los más pobres que destinan gran parte de sus ingresos a alimentos. Es irracional suponer futuros aumentos de impuestos.
Habiendo colocado al país en el pináculo de las tres más altas tasas de inflación del mundo, ahora nos dicen que el año próximo será del 10,4 por ciento, aunque siguen emitiendo moneda al 39 por ciento. La única respuesta kirchnerista ante este flagelo, desterrado en el mundo, fue destruir el INDEC y mantener el billete de 100 pesos como máxima denominación, que ya representa 82 de cada 100 billetes en circulación. En tanto se triplicó el gasto de emisión de billetes, se rompen los cajeros y los bancos deben afrontar mayores pagos por el costo de transporte de caudales.
Con déficit en las cuentas públicas, aumenta el endeudamiento y pese al encendido discurso del desendeudamiento, desde 2012 la deuda aumentó diez puntos respecto del PBI. El incremento de la deuda pública promedió los 10.000 millones de dólares anuales en el ciclo kirchnerista.
El déficit financiero presupuestado es deficitario en 97.694 millones de pesos, pero ese rojo durante 2015 se calcula en 250.000 millones.
El superávit comercial, según el proyecto, se reduce a 4.000 millones de dólares, pero este año cerramos prácticamente sin excedente comercial. Noviembre y diciembre exhibirán déficit en ese balance, por primera vez en una década. Según la Aduana tendremos un rojo comercial de cerca de 3.000 millones de dólares con una baja de cantidades del 3 por ciento.
El saldo exportable de la cosecha 2015/16 viene en baja. Se estima un 14 por ciento por debajo de este año, lo que significará unos 3.000 millones de dólares menos de ingresos.
Un final demostrativo de las inconsistencias y el fracaso del modelo, que empezó elogiando el superávit externo como columna del mismo y termina proponiendo sustituir exportaciones. La presidenta Fernández de Kirchner lo logró. En 2003 las exportaciones significaban más del 23 por ciento del PBI. Este año representa menos de 11 por ciento, estando cerca del piso de 2001. Hace cuatro años representábamos el 8 por ciento de las exportaciones de la región. Ahora estamos en menos de 6 por ciento.
El proyecto oficialista calcula que las exportaciones aumentarán 5 por ciento, pero hace veinte meses consecutivos viene decreciendo y el año pasado disminuyó 12 por ciento en cantidades embarcadas.
La cuenta corriente del balance de pagos tendrá un rojo de más 12.000 millones de dólares, el mayor desde 1999. En el primer semestre la cuenta corriente externa fue deficitaria en 5.824 millones de dólares, o sea, 72 por ciento por encima que el año pasado, por lo que la deuda pública -externa e interna- crece y se acerca a los 250.000 millones de dólares.
El FGS de la ANSES tiene el 64 por ciento de su cartera en títulos públicos y el Banco de la Nación el 45 por ciento de sus préstamos destinados en bonos estatales.
La presidenta dijo ayer que desde 2003 se pagaron 145.000 millones de dólares. La deuda era de 126.500 millones de dólares después del canje 2005. Según el Ministerio de Economía a fin del año pasado sumaba 228.700 millones de dólares. Si a ello sumamos deuda de cupón PBI, holdouts y la nueva deuda contraída este año, estamos en cerca de 270.000 millones de dólares como lo detalla Ismael Bermúdez.
El columnista Daniel Fernández Canedo destaca que la deuda flotante en dólares se acerca a los 50.000 millones de dólares. Quisiera poder apoyarme en información oficial y veraz, pero debo recurrir a quienes proveen de elementos más creíbles y cercanos a la realidad que se percibe, escuchando a entidades, sindicatos y analizando la información que es prácticamente imposible obtener por el bloqueo a la información pública.
En los primeros meses de este año emitieron 98.000 millones de pesos de nueva deuda para el déficit y vencimientos de deuda. El menú de bonos que se emiten no deja de asombrar. Según el IARAF en el primer semestre la deuda creció a un millón de pesos por minuto, 57,4 millones de pesos por hora y a 1.437 millones de pesos por día.
Según esa consultora, hace cinco años la deuda crecía 13,8 millones de pesos por hora. Otra señal del agotamiento de un ensayo que recurre a la deuda y la inflación, para sostener una sensación de bonanza que no respalda la creación de riqueza genuina de la estructura productiva.
Exportamos menos, aplicamos ROE, DJAI y trabamos importaciones esenciales para seguir produciendo. ¿Están previendo que Brasil, además de comprarnos menos bienes manufacturados, puede direccionar hacia nuestro mercado sus saldos exportables? Brasil, con una inflación del 8 por ciento devaluó 67 por ciento.
No existe un ingreso genuino de dólares. Estamos lejos del dólar competitivo, habiendo sido el gobierno que pasó de 3 a 9,40 pesos, aunque ese dólar es inhallable. Además, hay cinco tipos de cambio con un paralelo a más de 16 pesos, con una brecha de cerca del 70 por ciento. Terminamos el ciclo sin reservas de libre disponibilidad, firmando cláusulas secretas para lograr tener yuanes que significan 4 de cada 10 dólares que se computan como reservas en el Banco Central.
El patrimonio neto del Banco Central es altamente negativo. Según Agustín Monteverde el patrimonio neto del Banco Central que deja el kirchnerismo, será negativo en aproximadamente 80.000 millones de dólares, unos 800.000 millones de pesos.
Perdemos entre 80 y 110 millones diarios de reservas y alcanzan para 6 meses. Se estima que llegaremos en tres meses al fin del gobierno kirchnerista en forma similar al peor momento del gobierno de Raúl Alfonsín, que ustedes tanto critican pero alcanzaban los fondos para 8 meses y medio. Alfonsín fue sujeto de paros irrazonables y conatos militares que resistían investigaciones. Entonces, los precios de las commodities estaban por el piso, sin soja, con una deuda externa monumental y tasas de interés elevadas como nunca después.
Por turismo dólar ahorro este año saldrán aproximadamente 14.000 millones de dólares. A fin de año las reservas del Banco Central se corresponderán con el monto de los encajes de depósitos privados y según Nicolás Dujovne, la relación entre reservas y dinero del sector privado es la más baja en los últimos treinta años.
En lo que llevamos de 2015 el Banco Central perdió 9.000 millones de dólares de su patrimonio neto y el Tesoro le debe más de 90.000 millones de dólares. Según Bermúdez, 63.000 millones de dólares por pago de deuda externa y 31.000 millones por los 292.350 millones de pesos por extracciones del Tesoro. Según la Fundación Capital, antes del pago del BODEN 15, la deuda del gobierno con el Banco Central representaba el 260 por ciento de lo que informan sobre el monto de reservas. Entre 2005-09 representaba el 47 por ciento.
Como se aprecia en este proyecto se establece que se necesitan 6.525 millones de dólares por vencimientos y se refinanciarán por otros diez años la letra intransferible de 9.530 millones de dólares del pago al FMI.
El ancla del tipo de cambio con objetivos electorales, la presión fiscal, los costos logísticos, las trabas y cepos nos hicieron caer en competitividad hasta llegar al lugar 38 entre 42 países. En esa escala Chile está en el sitio 30; México, 33; Perú, 36; y Colombia, 37. Según el ranquin del Foro Mundial de Davos, estamos en el lugar 106 entre 142 países relevados. La consultora Economía & Regiones verifica que el 80 por ciento de las economías regionales perdieron competitividad y precio. Según Fernández Canedo, el costo de producción de autopartes lo verifica: lo que cuesta 57 dólares en San Pablo, cuesta 87 producirlo en nuestro país. Lo que sucede con las frutas en el Alto Valle es lamentable y se repite en Cuyo y el Litoral.
En el sector agropecuario, con costos inflacionarios, reciben por lo que exportan un dólar de poco más de 6 pesos y pagan el gasoil 1,54 dólar el litro. Los productores de Uruguay pagan 1,34 dólar el litro; en Paraguay, 0,86 dólar; en Chile, 0,74 dólar; en Brasil, 0,71 dólar; y en los Estados Unidos 0,66. Distorsiones que afectan la rentabilidad de todos los sectores.
La presidenta señala que el país está bien, por la cantidad de argentinos que van hacer turismo y adquirir productos en el exterior, tal como ocurría durante la convertibilidad y la tablita de Martínez de Hoz. Eso significa comprar trabajo, servicios, ganancias empresarias e impuestos en otro país. Según el INDEC, el gasto de turistas argentinos en el exterior aumentó 32 por en agosto.
Digo dólar electoralista porque ya lo hicieron en 2011. Luego de la reelección presidencial aplicaron el cepo; posteriormente lo hicieron tras las elecciones de 2013, cuando desataron esa devaluación sin plan que se fue a precios. Entre julio 2014-15 Colombia devaluó 46 por ciento, Uruguay 21, Chile 16, Perú 14 y China también corrigió su paridad. En 2003 teníamos un superávit comercial con China de 1.800 millones de dólares. Ahora tenemos un déficit cercano a 6.000 millones de dólares.
El modelo que habló de industrializar con inclusión, termina con menos proporción de la industria en el PBI (16,8 por ciento), 30 por ciento de empleo informal y con cerca de 12 millones de pobres, o sea, el 28 por ciento de nuestra población, aunque el INDEC haya dejado de medir y publicar información actualizada desde 2013, según se lo acaba de comunicar a una jueza federal. Según la presidenta la pobreza abarca al 5 por ciento. Con sus políticas mantienen en su estado a los pobres y no miden su cantidad. Rara actitud del peor conservadurismo que desmiente al progresismo declamado. Un modo perverso de ejercer la solidaridad a la que nos obliga el servicio público. Eso sí, generando miedo sobre la continuidad de planes sociales cuando millones de compatriotas tienen miedo de cerrar sus emprendimientos, perder su trabajo y saben que esta continuidad es más ingobernable que el cambio hacia la normalidad, más aún cuando se exponen tantas discrepancias entre diferentes componentes de Frente para la Victoria. Lo manifiestan en privado y públicamente. En estas últimas horas escuchamos declaraciones, entre otros, del Jefe de Gabinete y candidato a gobernador Aníbal Fernández, Estela de Carlotto, los economista Mario Blejer y Miguel Bein, la diputada Diana Conti, el ministro Axel Kicillof y el gobernador Juan Manual Urtubey, aunque el candidato Daniel Scioli se esconda en ambigüedades que no soportan un debate como el realizado el pasado domingo. Con su ausencia, eludió el deber insoslayable que impone la democracia moderna ante la ciudadanía donde reside el poder. Nada más antidemocrático que las manifestaciones oficialistas de que un gobierno opositor dura tres días. No fueron repudiadas por su espacio ni por la expandida red de medios que descalifican y deforman dichos opositores. Tampoco lo hicieron ante los escraches a opositores, periodistas y jueces.
La gobernabilidad, con la inseguridad que cuesta vidas humanas, el narcotráfico ocupando territorio que según el secretario de Seguridad es fruto del crecimiento económico, la ruptura de pautas de convivencia fogoneada por el gobierno, la perdida de noción de esfuerzo y futuro, es tan volátil que requiere un programa integral, que aborde los graves problemas irresueltos y desenvuelta los talentos y potencialidades adormecidos. Reconstruir la confianza es un prerrequisito para vivir en paz y aspirar a emerger del subdesarrollo.
Abrir oportunidades terminando con exclusiones de millones de jóvenes, es la obligación del gobernante. La dignidad humana tiene que ver con la creación de trabajo genuino, la educación de calidad y la cultura del reencuentro. Quien no lo hace, cristaliza las desigualdades y posterga el progreso social, generando grietas por una supuesta redistribución interna que deviene injusta y amplía el atraso relativo con otros pueblos.
Mucho se habla de industrialización, pero la producción industrial está 4,5 por ciento por debajo de 2011 y según la UIA al nivel de 1974 en la relación PBI por habitante. Las exportaciones industriales, en los primeros siete meses disminuyeron 18 por ciento y en el primer semestre fueron 16 por ciento inferiores a los embarques de 2011. Exportamos menos manufacturas que hace cinco años. Las exportaciones de automóviles disminuyeron 27,3 por ciento en septiembre. A China le exportamos el mismo porcentaje de productos industriales que 2009 y menos porcentaje de productos agropecuarios manufacturados. Esto es una manifestación de la profundización del subdesarrollo, porque agregamos escaso valor a lo que vendemos al mundo. En los últimos seis años el promedio del desbalance negativo del intercambio manufacturero del país estuvo en el orden de 30.000 millones de dólares anuales. Eso es compra de trabajo extranjero que le negamos a los 400.000 jóvenes que anualmente pugnan por ingresar al mercado laboral formal.
Tras cuatro años de estancamiento y sin creación de empleo privado, nos proponen un crecimiento del 3 por ciento para 2016 cuando cerraremos 2015 a menos del 1 por ciento. Según la CEPAL al 0,7 por ciento, en una región donde todos crecieron mucho más, a excepción de Brasil y Venezuela. En este proyecto suscriben un crecimiento del 2,3 por ciento para el ejercicio en curso.
Sin un aumento significativo de las inversiones ni que se incrementen sustancialmente las importaciones ni que se prevea pagar a los importadores los cerca de 8.000 millones de dólares que se les retiene, ¿cómo se justifica esa premisa?
En este proyecto calcula un crecimiento de la tasa de inversión del 3 por ciento, cuando este año disminuye 1 por ciento y el año pasado cayó 7.
La inversión en I+D significa 0,6 por ciento, o sea, menos de la mitad de Chile y ello implica alejarnos de la innovación y en conocimiento aplicado a la productividad global de la economía del país. Como otros lo hacen, retrocedemos. El desafío es apuntalar la biotecnología, en todos los segmentos de bienes y servicios, fomentar a los emprendedores formados en nuestras universidades, centros tecnológicos y laboratorios para que se entrelacen con grandes y medianas empresas; para que las PYMES y micro PYMES florezcan en cada pueblo y ciudad del país, eslabonando cadenas de valor, abriendo talleres en cada barrio y que puedan auto sostenerse y competir con reglas estables en el tiempo.
La presidenta expresó en su penúltimo discurso que sin energía no hay desarrollo. Admite entonces que su gestión trabó el desarrollo. ¿Por qué? Porque durante la década disminuyó la producción y las reservas de gas y petróleo. La producción gasífera en 2004 estuvo 20 por ciento por encima que ahora. La producción de petróleo actual es 41 por ciento inferior a 2002. Pese a los precios elevados del petróleo mundial, el país exploró menos achicando nuestras reservas de hidrocarburos. Disminuyeron 19 por ciento las de petróleo y 52 por ciento las de gas, entre 2002-13. Pasamos de exportar 6.000 millones de dólares anuales a importar 5.000 millones en pleno estancamiento. En este período las reservas de gas y petróleo mundiales crecieron fuertemente. En la región, desde 2003 Brasil, Perú, Colombia, Brasil, Trinidad y Tobago y Bolivia, duplicaron sus reservas de gas y petróleo o crecieron por encima del 50 por ciento. También aumentaron largamente su producción donde se destacan Perú, Brasil, Bolivia y Colombia, que aprovecharon el ciclo y atrajeron capital y tecnología para ese objetivo. Nosotros hicimos capitalismo de amigos, tolerando la descapitalización en este segmento estratégico, luego ahuyentando capitales privados con confiscaciones, siempre desalentando la inversión. Perdimos el autoabastecimiento energético y el rojo se estima en 5.000 millones de dólares este año. Pese a que el precio del barril de crudo se redujo a la mitad, los subsidios del sector crecieron, representando 3,3 por ciento del PBI, con cortes de luz. Mucho habrá que investigar en YPF, su endeudamiento y en materia de contratos de importación de gas y petróleo en estos años. Los convenios firmados por las usinas nucleares merecen un análisis minucioso. La política energética fue desastrosa y el oficialismo premia a uno de sus ejecutores con una candidatura a diputado nacional. Una manera dañina de elaborar la escala de premios y castigos que deberemos modificar porque tenemos que aspirar a constituir un funcionariado calificado, técnicamente apto, bien retribuido pero expuesto al escrutinio por sus resultados. Aquí hubo opacidad, sospechas y evidencias de negociados perjudiciales, en el marco de políticas desatinadas que no se rectificaron aun ante el fracaso estrepitoso.
La inversión, que es el motor del crecimiento, está por debajo de la convertibilidad y con el 17 por ciento del PBI no se repone lo que se deteriora. En ese concepto cabe distinguir su calidad y efecto reproductivo. Según lo publica Alcadio Oña, el 37 por ciento corresponde a máquinas y equipos y el 63 por ciento a la construcción, la mitad de ellas la construcción residencial.
No hay inversión directa extranjera -descendimos al 6º puesto en la región- y no accedemos al financiamiento barato y de largo plazo de los organismos multilaterales, necesarios y disponibles para renovar nuestra obsoleta infraestructura. Se estima que en el Banco Mundial hay disponibles para el país 6.500 millones de dólares, otros 4.000 millones de dólares en el BID y 2.500 millones en el CAF, según varios especialistas.
Pese a lo dicho ayer por la presidenta en la cadena número 42 sobre las rutas ejecutadas celebrando el Día del Camino -la 43 en cuarenta y dos semanas se registró esta tarde y la 44 no tardará en llegar violentando el artículo 75 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales- en el ranquin mundial de estado de nuestras rutas, publicado por el World Economic Forum, estamos en el sitio 108 sobre 142 países relevados. Chile ocupa el lugar 31 y México el 52. En esa mediación, en Ferrocarriles ocupamos el lugar 93; Chile 73 y México 64.
Las exportaciones de soja le aportarán al ciclo kirchnerista más de 175.000 millones y se recaudarán más de 60.000 millones de dólares por retenciones. Sin embargo, las rutas, ferrocarriles y puertos empeoraron los costos de logística y transportes de nuestra producción, donde se siembra menos: 25 por ciento en el área de trigo y 30 por ciento en maíz.
La fruticultura, la vitivinicultura, la citricultura y todas las economías regionales no pueden levantar sus cosechas mientras se siguen cerrando tambos y despidiendo personal en frigoríficos. Ya son 3.000 durante este año. Pasamos de tercero al decimosegundo lugar como exportadores de carne desde 2003 a la actualidad.
Un síntoma es lo que sucede con la rentabilidad de la soja. Fuera de la zona núcleo su ecuación es de quebranto en campos alquilados, modalidad que se usa mayoritariamente. En el primer semestre, uno de sus insumos exhibe esa contracción. Se redujeron 27,1 por ciento las ventas del herbicida glifosato. Lo mismo se verifica en el uso de fertilizantes agropecuarios, otra manera de descapitalizar al país que caracteriza al populismo kirchnerista. No obstante este panorama desolador, que hace inviable muchas producciones, se mantienen retenciones, aunque se recaude poco y nada en algunos productos. Hasta las exportaciones manufactureras pagan retenciones cuando tal vez serían necesarios reintegros, para no perder mercados en un mundo donde se acrecienta la competencia.
Estamos asistiendo al último montaje de un ciclo donde se perdieron las oportunidades que brindó el escenario internacional y habiendo consumidos stock ganadero, energético y del Banco Central, deberemos enfrentar el cambio operante en el comercio mundial. Abordar la cuestión externa es un imperativo para dejar de pagar tasas dos o tres veces mayores que nuestros vecinos. Emitimos deuda a más de 9 por ciento. Perú lo hace al 4 por ciento, Chile al 3, y el resto al 5 por ciento. Las empresas privadas deben pagar tasas aun más elevadas que el Estado. Sin arreglar el pleito perdido con los holdouts y salir del desacato, se dificulta levantar el cepo y regularizar el giro de dividendos, con lo cual resulta imposible la atracción de 30.000 millones de dólares que promete el candidato oficialista. ¿Cómo es posible que proponiendo la continuidad que produjo la fuga de capitales, la desinversión, la desconfianza absoluta de los mercados, se presuponga revertir la dirección de los capitales? ¿Es ignorancia, incomprensión, voluntarismo o una mentira a sabiendas?
Regularizar la revisión del artículo IV del FMI, que integramos y pagamos como miembros es un amino aconsejable que inexplicablemente se posterga. No hacerlo, en lo que no supone condicionalidad alguna, más allá de no manipular nuestras estadísticas, es consecuencia de la onerosa retórica del relato que nos aísla sin ningún beneficio.
Para ese objetivo no contribuye el discurso de la presidenta en la ONU, proyectos en curso en este Congreso y leyes sancionadas que impiden hacer lo debido para reinsertarnos fecundamente en el mundo.
Hace menos de un mes representantes de países y 27 cámaras de comercio binacionales, que significan el 82 por ciendo del comercio exterior del país, pidieron seguridad jurídica y un ambiente de negocios, cuestiones que el oficialismo menosprecia y el ministro de Economía considera horribles. El blindaje que se instrumenta en la Justicia, desplazando jueces y ocupando organismos de control, es una pésima señal para recrear condiciones de certidumbre y previsibilidad. Salir de la categoría de país de frontera y escalar a emergente, requiere cambiar el rumbo, ser racionales y aspirar a la calificación IG para mejorar el acceso al financiamiento de largo plazo y bajo costo, de fondos no especulativos para el sector público y el sector privado. Por ello es inconveniente el clima persecutorio generalizado contra los empresarios que desenvolvió el kirchnerismo y que esta Cámara aprobó con una Comisión Especial cuando es sabido que toda generalización es injusta y antirrepublicana porque los delitos y el juzgamiento de los delincuentes es competencia del Poder Judicial, cuyo funcionamiento imparcial debe ser resguardado.
La globalización ofrece oportunidades a quienes tienen un proyecto de nación y penaliza a quienes ensayan lo fracasado y descargan responsabilidades sobre los demás, dejando más pobres a sus habitantes.
Ya que se van del gobierno, colaboremos para facilitar la transición, reencauzando los desvíos porque en este barco estamos todos y debemos remar juntos.
Reencauzar la unidad nacional es un imperativo impostergable que debemos impulsar sin mezquindad y con grandeza porque el faccionalismo, forzadamente ideologizado y la división de la sociedad por consignas anacrónicas, es siempre un retroceso que no merecemos.
Entramos en el tramo final de la campaña por el recambio del gobierno de la Nación. Contribuyamos desde este recinto donde está representado el arco político del país federal con todos sus matices e intereses. Hagamos todo lo posible para mancomunar esfuerzos y voluntades porque reconstruir la confianza con quienes representamos es un deber irrenunciable ante los ciudadanos que transfieren su poder con su voto y luego ponderan cuando nos ven gobernar. Una vez más, en este tramo democrático, debemos bregar para consolidarlo con políticas razonables, respeto por la diversidad y funcionamiento transparente de este Congreso, donde las mayorías circunstanciales no sofoquen a las minorías, donde se pueda debatir cabalmente, enriqueciendo las leyes que inducen la convivencia armónica y esperanzadora.
Ya ensayamos con la confrontación, casi siempre innecesaria. Intentemos con el diálogo, con vocación de escuchar y corregir, con apertura para receptar aportes, sepultando esta práctica de votar a libro cerrado en sesiones especiales con trámites, tan veloces como desalentadores para quienes creemos que nadie es poseedor de verdades irreductibles. Así estamos despachando esta ley fundamental y aspiro a que sea la última vez que lo hagamos de esta forma. Hagamos mejor nuestro trabajo legislativo. Ganaremos todos.
 

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