11. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA GONZÁLEZ (G.E.)

Modificación de la ley 11.179, Código Penal de la Nación, en lo relativo a delitos contra la integridad sexual, delitos contra la libertad, y extinción de acciones y de penas

Tan solo quiero tomar la palabra para que adquiramos conciencia de la importancia que reviste el transcurso del tiempo cuando una persona ha sufrido un abuso sexual, sobre todo en su infancia. Para entenderlo lo más posible, me parece esencial tener en cuenta las características que revisten este atroz delito. Siguiendo las palabras de la jueza Graciela Jofré: “el abuso sexual en la infancia de una cría humana es el delito más atroz contra su existencia, su proyecto de vida y apunta al poder omnímodo del adulto sobre el niño, el ser humano en su estadio más desguarnecido. Un crimen contra el derecho humano a tener infancia. Destruyendo al niño se destruye al humano en lo mejor que trae al mundo y en él la esperanza de un mundo mejor”.

Se trata de un delito aberrante que tiene como víctima al ser humano en estado máximo de vulnerabilidad; se realiza en un ámbito secreto oculto sin testigos; el agresor tiene un poder absoluto sobre su víctima; la culpa siempre queda inserta en la victima infantil o adolescente, jamás en el victimario. Por ello una de sus características distintivas es el silencio. Mayormente, nunca llega a los estrados judiciales ni se denuncia debido a una “conspiración para el silencio”. No suele ser un hecho único sino reiterados; muchas de sus víctimas han podido relatar y aun recordar los abusos sexuales padecidos en su infancia o adolescencia muchos años después, ya mayores y aun ancianos. Los efectos traumáticos del abuso sexual en la infancia duran toda la vida de esa persona.
Por las características especiales que este aberrante delito tiene e invade la vida de su víctima, el transcurso del tiempo es vital. El abuso sexual es un estigma para toda la vida de sus víctimas y lo que les permite pasar a ser sobrevivientes es el poder relatar los hechos abusivos y la condena a su agresor. La “Justicia” sigue siendo la gran reparadora de estos delitos. Sin la posibilidad de que la Justicia espere los tiempos de las víctimas, no hay posibilidad de pensar en una posible reparación.

Finalmente, me gustaría recordarle a esta Cámara que durante el año 2014 junto con varios diputados de la comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia hemos organizado dos jornada sobre el abuso sexual infantil y el falso síndrome de alienación parental, por medio del cual se silencia la voz del niño y/o niña abusado y se protege al victimario. Recuerdo también la resolución que en 2013 esta Cámara aprobó repudiando este falso síndrome.
Cierro mi discurso saludando la iniciativa venida en revisión del Senado, que tuvo que ser modificada para no caer en una inconstitucionalidad que torne virtual el espíritu de la ley y ruego por un rápido tratamiento en la Cámara de Senadores, para facilitar la posible sanación a nuestros niños y niñas, pequeños y hoy adultos, que siguen llorando el dolor de haber sufrido semejante atrocidad en su vulnerable alma.
 

Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina | Congreso de la Nación Argentina | Av. Rivadavia 1864 - Ciudad Autónoma de Bs. As. (C.P.C1033AAV) | + 54 11 6075-7100

Nota: La información contenida en este sitio es de dominio público y puede ser utilizada libremente. Se solicita citar la fuente.