9. INSERCIÓN SOLICITADA POR EL SEÑOR DIPUTADO HERRERA

Indemnización a ex agentes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales S.A. que no hubieran sido incluidos en el Programa de Propiedad Participada

El presente proyecto, nos hace necesariamente remontarnos –y explicar– al proceso de reforma del Estado y a las privatizaciones que sufrieran las empresas estatales en nuestro país, en el año 90. Y viene a reparar una inequidad histórica existente respecto de aquellos trabajadores que, adhiriéndose al Programa de Propiedad Participada, debieron abandonar las empresas, producto de las privatizaciones.
¿Qué buscaba el régimen de propiedad participada? De alguna manera, darles un derecho en la propiedad de las acciones a los trabajadores, como una retribución por los años de trabajo realizados. Se trataba de buscar una manera de incluirlos dentro de este proceso de privatización y de reforma del Estado. Proceso de privatización que en el caso de la empresa YPF fue realizado a través del decreto 2.778 en 1990, por el cual la empresa YPF Sociedad del Estado pasa a ser una sociedad anónima, dándole una amplísima autonomía en su gestión dentro de un mercado que era totalmente desregulado.
Es así que pasa a ser una sociedad anónima de capital abierto, compuesto por capital del Estado, privado y del personal; y es la ley 24.145 de 1992 la que ratifica este decreto de privatización y establece específicamente los tipos de acciones que componen el capital social de dicha empresa.
De modo que tenemos las acciones Clase “A”, que corresponden al Estado, en un 51 por ciento; las Clase “B”, que son las que adquieren las provincias, con un 39 por “2015 - Año del Bicentenario del ciento; y las Clase “C”, que son las acciones que adquiere el personal de la empresa, hasta el 10 por ciento del capital social.
De esta manera los trabajadores se encuentran con aproximadamente una cantidad de 35 millones de acciones de las cuales son dueños y comienzan a pedirle al Estado el pago, es decir, la transferencia de estas acciones.
Esta cantidad de acciones, lógicamente, le da a los trabajadores la posibilidad de la participación dentro de la asamblea de accionistas, poder elegir su directorio, o sea, tener acción dentro del desarrollo de esta empresa.
Luego, por un acuerdo entre el Estado y el directorio de YPF Sociedad Anónima, se procede a la venta de estas acciones. Todo este procedimiento de venta y de transferencia lo ratifica el decreto 628/97, lógicamente, sin acuerdo de muchísimos de estos trabajadores. Un informe del Ministerio de Economía da cuenta de que de un total de 36 mil trabajadores, solamente 3.600 trabajadores fueron incluidos aquí. Estamos hablando de la cantidad que quedó fuera de este proceso de propiedad participada y de esta participación en las acciones.
Esto llevó a que un grupo de ellos comenzara con las acciones judiciales, demandando al Estado. Y tenemos un hito en este tema, que lo marca el fallo “Antonucci” de la Corte de Suprema de Justicia de la Nación, que declara inconstitucional justamente este decreto 628/97, que había entrado en funcionamiento varios días después de que se realizara la venta de las acciones.
Es en 2002, con la ley 25.471, cuando se trata de resolver esta cuestión. Viene de alguna manera a buscar solucionar estos conflictos judiciales y determinar claramente la situación de los trabajadores a los cuales les corresponde esta compensación que establece el Estado, como una forma justamente de cubrir esta inequidad existente, y la de todos aquellos que quedaron fuera de este régimen de propiedad participada, o que, habiendo sido incluidos, no recibieron los pagos correspondientes y los debidos derechos.
Pero además se autoriza al Poder Ejecutivo a la emisión de bonos para la consolidación de la deuda, que son reconocidos por dicha ley a favor de los agentes, con los alcances y en la forma prevista por la ley 23.982.
Esto luego fue reglamentado por el decreto 1.077/03, donde también se fijó el valor promedio para el cálculo de estas compensaciones.
Evidentemente todas las cosas se dan en determinados momentos y circunstancias. Pensemos que esta ley a la que nos referimos, donde ya se establecía esta compensación por parte del Estado ante esta situación de inequidad de la que venimos hablando, se da en el contexto de 2001 y 2002. Ubiquémonos en el momento en que se encontraba el país. Habíamos salido de las privatizaciones en las cuales comenzó el proceso de estos trabajadores, pero estábamos nuevamente en un país prácticamente en llamas.
Es en 2009 cuando comienza todo este otro proceso de crecimiento en el país, otro momento en el cual se comienzan a organizar nuevamente los trabajadores y cuando empiezan con este legítimo reclamo otra vez. Y siguen los juicios. Algunos fallos han sido favorables.
Pero volvámonos a ubicar en el período de 2012, cuando logramos la estatización de YPF. Nuevamente YPF vuelve a manos del Estado y vuelve a ser una empresa eficiente. Hay números que prueban el crecimiento récord que ha tenido en estos últimos dos años. Y vuelve el Congreso a sancionar una ley, buscando que efectivamente se cumpla y se realice el pago de este derecho que desde hace tantos años vienen reclamando estos trabajadores, que no podemos desconocer y que muchas veces les ha llevado la vida. Es más, muchos siguen con la esperanza de poder cobrar esto, que legítimamente les pertenece y que es parte de una historia tan triste para ellos como para el país.
Por eso, este Estado presente, este Estado que hoy dice: “Aquí estamos con una empresa, mostrando la eficiencia de la gestión administrativa”, plantea el reconocimiento de los derechos de todos y cada uno de los argentinos. En eses sentido hemos trabajado para que legítimamente, por una vez en la vida, todos estos trabajadores que han quedado fuera del régimen puedan cobrar lo que les pertenece.
Permanentemente, este gobierno se ha dedicado a reparar los lastres que la reforma del mercado ha dejado en la economía argentina. Hoy muchos enarbolan la bandera de que lo harían mejor y sostienen que sus propuestas serían superadoras, pero a la hora de presentar alternativas lo único que tienen para ofrecer es volver a instalar al mercado en el centro de la escena.
Una vez más este bloque se siente orgulloso de poder ser parte de la historia, sobre todo de los últimos doce años. Lo hacemos con mucho orgullo, y la verdad es que hemos recuperado este país para los trabajadores, para la industria, y también hemos recuperado YPF. Este Congreso también ha sido parte de la recuperación de YPF, y ha reparado en ese sentido los errores del pasado que nos hace sentir parte de la recuperación de derechos y conquistas
 

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