30. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA SIMONCINI

Estamos tratando hoy el proyecto enviado por nuestra presidenta para la recuperación de los ferrocarriles por parte del Estado argentino, porque desde 2003 las políticas públicas de este proyecto nacional están basadas en la inclusión, la justicia social, la independencia económica y la soberanía popular.
El desarrollo de la red ferroviaria en nuestro país, ya había sido considerado estratégico por Alberdi y fue iniciativa de capitales argentinos, sumándose al poco tiempo británicos y franceses en forma que resultaron dominantes y programaron el tendido de acuerdo al modelo económico agro exportador basado en la producción agrícola y ganadera de la región pampeana con centralidad en el Puerto de Buenos Aires. El Estado tuvo también una importante participación en la expansión de la red ferroviaria mediante los llamados ferrocarriles de fomento, líneas que iban donde no resultaba rentable para las inversiones privadas. Buena parte de lo que posteriormente sería el Ferrocarril General Belgrano, el más extenso de la red, se construyó de este modo a cargo de la empresa Ferrocarriles del Estado. La historia ferroviaria del país, nació sin dudas, con su primera experiencia, “Sociedad Camino de Fierro de Buenos Aires al Oeste”, conformada por un grupo de comerciantes, que en 1853, consciente del progreso en las comunicaciones que se originaría al construirlo y la muestra de poderío que representaría, solicitó entonces, la concesión para la construcción de un ferrocarril que sirviera tanto para pasajeros como para carga.
La construcción de ferrocarriles en las colonias y países poco desarrollados no era parte del proceso de industrialización. Se emprendieron simplemente para abrir esas especies de sucursales de Inglaterra como fuente de productos alimenticios y materias primas. Su trazado tenía el objetivo primordial de llevar los productos ganaderos y agropecuarios a su propio territorio y los países centrales. No estaba pensada para satisfacer las necesidades de la población y menos aún para un crecimiento y desarrollo sustentable de la misma, muy por el contrario, la explotación laboral, el despojo de las tierras y la expoliación de los recursos naturales fueron una constante en aquellos terribles años de la Patagonia Rebelde y La Forestal en el norte de mi provincia.
Los ingleses presionaron para obtener el ferrocarril a bajo precio pues eso significaba la apertura de un nuevo mercado a los productos manufacturados británicos. En efecto, locomotoras, ladrillos, puentes, implementos sanitarios para las estaciones, eran importados de Gran Bretaña y hasta el carbón, por lo que puede verse que los intereses británicos no eran precisamente sobre los ferrocarriles, sino sobre los negocios colaterales.
En 1887 Juárez Celman, vendió a una compañía inglesa la vía troncal del Ferrocarril Andino, el Central Norte y poco más adelante el Ferrocarril Oeste. Anunció que vendería todas las obras públicas, reproductivas, para pagar la deuda que ya tenía el País, porque según su criterio, el Estado era el peor de los administradores.
Entre 1870 y 1914 se construyó la mayor parte de la red ferroviaria argentina con capital inglés, francés y argentino. Esta red llegó a ocupar el décimo puesto en el mundo, con cerca de 47.000 kilómetros hacia fines de la Segunda Guerra Mundial.
En 1946, Juan D. Perón, inició el proceso de nacionalización del sistema ferroviario argentino junto a los demás servicios públicos. Para 1949, fueron realizados cambios fundamentales en la red ferroviaria para conectar localidades entre sí, dar conectividad y favorecer el desarrollo de las economías regionales, cambiando los paradigmas establecidos por ingleses y franceses.
Desde 1958, las sucesivas dictaduras cívico-militares y los gobiernos neoliberales encontraron como estrategia de dominación el terror, la mentira, la fragmentación social, el robo y el fraude, el debilitamiento del Estado, la exclusión y la vuelta al modelo económico de primarización, con cierre de fábricas, industrias y el consabido desempleo. Por sus negociados, su ignorancia o por su inoperancia, regalaron el patrimonio cultural, económico, político y educativo. Presionados o asociados a corporaciones internacionales, arrasaron con los derechos y la esperanza de los argentinos. El resultado fue el descrédito generalizado, el desánimo por participar, el creer todo perdido, en definitiva, a alcanzar tal grado de anestesia cultural, como para considerar a la pobreza como una condición natural y hasta vivirla con orgullo.
Estos grupos que han hegemonizado el poder financiero, económico y mediático, no están lejos ni ausentes, nunca reniegan de sus objetivos individualistas, intentan permanentemente torcer el rumbo de los gobiernos democráticos en una pulseada que ya tiene más de doscientos años y que los ha tenido como vencedores en muchas batallas.
Pocos se atrevieron a revertir este proceso de avasallamiento, como el que llevó a considerar a las mujeres como personas con derechos exactamente igual a los varones. No fue fácil, ya que llevó más de 50 años comenzar la equiparación con el simple ejercicio del voto. Muchas injusticias siguieron y siguen latentes pero la semilla sembrada el 17 de octubre de 1945, ya no se pudo detener. Con errores y aciertos, los integrantes de aquella casta política dejaron una luz de esperanza al final del túnel.
Desde 2003, en el peor momento de nuestra historia, con la peor crisis económica, política y social, cuando ya no quedaba casi nada del patrimonio de los argentinos, comenzamos a sentir que otro País era posible, un hombre del sur, con un enorme corazón peronista nos proponía un sueño colectivo. Había comenzado este proyecto nacional y popular con sus innumerables acciones de progreso en pro de la inclusión de los sectores más vulnerados de nuestra sociedad. Y hubo enojo… y basta ver quienes se enojaban, quienes se enojan por las decisiones políticas en ese sentido, para tener la certeza que se está por el camino correcto, que nos permite este presente de logros colectivos y que nos llevará a un futuro de grandeza a nuestro país y toda la América Latina.
Este proyecto de ley es una decisión política del Gobierno Nacional que tiene que ver con reparar errores de los últimos 60 años. Hace dos décadas se decía ramal que para ramal que cierra y esa frase se reemplazará por ramal que arranca no para nunca más.
El Estado tomará todas las decisiones y tendrá la potestad sobre todo el sistema, tanto de pasajeros como de carga. Todas las concesiones serán puestas bajo análisis y el Estado se sentará con los privados a renegociar con las cláusulas que establece la ley, pero que la recuperación de vías por parte del Estado no es parte de la negociación, es excluyente.
Se creará la empresa Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado, bajo la cual, dentro del Ministerio del Interior y Transporte, quedarán las distintas sociedades ferroviarias del Estado, Sociedad Operadora Ferroviaria del Estado, Administración de Infraestructuras Ferroviarias y el Belgrano Cargas.
Toda la infraestructura de vías pasará a ser administrada por Ferrocarriles Argentinos. Esta transformación supone el fin de la fragmentación del sistema y de la soberanía que cada uno de los sistemas tenía sobre las vías. Desde ahora el sistema de acceso será abierto y regulado por el Estado, que establecerá las condiciones. Ya no habrá vías de carga y vías de pasajeros que tendrá prioridad.
Se crea el concepto de "acceso abierto" a la red de modo que cualquier operador ferroviario pueda transportar carga con origen y destino en cualquier punto de la red, independientemente de quien detente la titularidad o tenencias de las instalaciones del punto de carga o destino. Para esto, el Poder Ejecutivo creará un Registro de Operadores de Carga al que podrán suscribirse personas físicas o jurídicas que cuenten con la capacidad técnica y operativa para operar servicios de carga.
El artículo 1º del presente proyecto, expresa claramente el espíritu de desarrollo con inclusión que desde el 2003 se lleva adelante con las convicciones políticas de Néstor y Cristina, declarar de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina la política de reactivación de los ferrocarriles de pasajeros y de cargas, la renovación y el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria y la incorporación de tecnologías y servicios que coadyuven a la modernización y a la eficiencia del sistema de transporte público ferroviario, con el objeto de garantizar la integración del territorio nacional y la conectividad del país, el desarrollo de las economías regionales con equidad social y la creación de empleo.
Este proyecto del que tenemos el orgullo de formar parte tiene profundas raíces en el peronismo del 45 y la memoria es hoy imprescindible, porque estamos escribiendo sobre aquella historia, esta historia actual de recuperación de soberanía.
Como argentina, como santafecina, quiero esta recuperación, porque crecí en una ciudad en la que hace 40 años a las dos de la tarde cuando sonaba el silbato de salida, más de 1500 bicicletas inundaban las calles de obreros con sus vestimentas azules y el tren que los devolvía a sus casas iba repleto, teníamos el taller de reparación de locomotoras más grandes de Sudamérica, el ferrocarril Mitre trasportaba trabajadores, estudiantes, docentes, familias a toda la región central. Viajábamos desde Pérez hasta Rosario para estudiar en la biblioteca argentina. Quiero esta recuperación porque en el centro norte de mi provincia, en Laguna Paiva había un gran taller destinado a arreglar vagones y máquinas y la fusiladora con la anulación de la constitución del 49 inició la entrega de nuestro patrimonio y luego con los otros golpes cívico militares, la dictadura genocida, y gobiernos democráticos condicionados y débiles, y gobiernos democráticos traidores a los intereses del Pueblo, y gobiernos democráticos incapaces, que rifaron el patrimonio de los argentinos, Lo entregaron sin miramientos. Los ferrocarriles fueron concesionados, deteriorados, diezmados y permítaseme aplicar el término desaparecidos, con esta política pueblos y ciudades en agonía, familias y hogares sin trabajo, economías regionales debilitadas, un verdadero proyecto de recolonización de nuestro territorio. Por eso hoy estoy orgullosa como argentina, como santafecina de votar este proyecto, porque como con la recuperación de los recursos de los trabajadores con las AFJP, con la ley de hidrocarburos, con la ley de tierras, con la recuperación de la iniciativa energética, con nuestra ciencia y tecnología al servicio de las comunicaciones y el desendeudamiento definitivo, la construcción de soberanía da sus frutos. Hoy votaremos la recuperación de nuestros ferrocarriles, aquel silbato que sonaba en mi Pueblo, las miles de bicicletas de aquellos trabajadores acompañan el voto de esta legisladora.
 

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