29. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA SHMIDT LIERMANN

Sumando a mi intervención, quiero mencionar mis cuatro “R” de ferrocarril para apoyar esta ley.

• Recordar a las víctimas de Once, tragedia que nos enseñó la lección que la que la corrupción mata. Y también a tantas otras que murieron o sufrieron heridas por el mal funcionamiento del servicio.
• Recuperar el transporte, los tramos y la conectividad con un medio sustentable.
• Reactivar la industria para lo cual necesitamos mayor libertad en el comercio.
• Revitalizar e incentivar los estudios de ingeniería ferroviaria y de los oficios ligados a ella.

Asimismo, quiero hacer conocer mi opinión sobre la conveniencia de porqué el nuevo plan de Ferrocarriles Argentinos debe ser insoslayablemente un medio de transporte sustentable.
Algunos de los mayores problemas ambientales con los que la humanidad se está enfrentando y que continuarán por muchos años, son el cambio climático y el calentamiento global y sus terribles secuelas económicas, ambientales y sociales que día a día estamos padeciendo. Sequías, inundaciones, aumentos de las temperaturas globales, derretimiento de glaciares y disminución de hielo en las zonas polares son sólo algunas de las consecuencias que los científicos han comprobado como producto del aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).
Este fenómeno tiene origen en la quema de combustibles fósiles y en la emisión a la atmósfera de CO2, entre otros. Uno de los principales aumentos en la emisión de gases se debe a la explosión automotriz, que agravó fuertemente el proceso de deterioro global de las condiciones del ambiente. Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, 2004, se establece que desplazar una persona un kilómetro en coche, supone unas emisiones de 120 gramos de CO2, si el desplazamiento se realiza en ferrocarril estas emisiones se reducen a 45 gramos, casi 3 veces menos. Un auto transporta la décima parte de la cantidad de personas que un colectivo y apenas el 2,5% que un ferrocarril convencional.
Para el caso de mercancías, la diferencia aumenta, ya que para desplazar una tonelada a lo largo de un kilómetro en camión, se emite 120 gramos de CO2 y sólo 23 gramos si se desplaza en ferrocarril, o sea casi 6 veces menos. Un tren de carga transporta el equivalente a 50 camiones, lo que en términos ambientales significan 50 motores emitiendo gases de efecto invernadero, 1.000 cubiertas desgranando y volatilizando caucho, asbestos cancerígenos de las pastillas de frenos y placas de embrague y miles de litros de otros fluidos siempre contaminantes.
El tren, por lo tanto, es el medio de transporte más limpio en términos de emisiones de gases. No es sorprendente que los países más desarrollados estén apostando fuertemente de nuevo a este transporte convencional, pero esta vez, la introducción de criterios de sostenibilidad energética adquirió un papel clave en la renovación de infraestructuras ferroviarias ya existentes con tecnologías ambiental y económicamente sostenibles.
Es menester que uno de los objetivos primordiales de esta nueva etapa de la reactivación de los ferrocarriles en Argentina esté enmarcada en este paradigma medioambiental. Más aún, considerando que las grandes riquezas de nuestro país se haya en la conservación de los recursos naturales. En conclusión, todas las investigaciones señalan que adaptar la infraestructura a criterios de protección del medioambiente es necesario para el desarrollo social y económico futuro del país.
 

 

 

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