21. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA MENDOZA (M.S.)

Los desafíos planteados hace ya más de una década fueron cambiando en parte porque el piso se elevó. Lo sustancial se mantiene aún al día de hoy. Hemos gestionado siempre con la profunda convicción de llevarle una mejor calidad de vida al pueblo argentino. En un principio, la tarea fue hacer pie ante de tanta penuria. Como decía Evita, abanderada de los humildes y la justicia social, hay que correr y dar sin esperar cuando sangra el corazón del que pide. Nuestro país sangraba por el hambre, la miseria y la represión del Estado a fines del 2001. El vaciamiento y la destrucción eran evidentes, y hubo que gestionar con los escasos recursos que tuvimos, con una deuda exorbitante.
Asistimos a quienes más lo necesitaban, recuperamos industrias, puestos de trabajo, vencimos la impunidad junto a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, invertimos en ciencia y educación. Alcanzamos el total de la cobertura previsional, somos uno de los países con mayor cobertura en vacunas; recuperamos con Aerolíneas Argentinas a nuestra aerolínea de bandera, retomamos con YPF el control del destino del producto de nuestro suelo; planteamos una nueva política de medios de comunicación, abrimos la discusión en todos los ámbitos, para que los argentinos volvamos a tener una ley de medios democrática. Como materia pendiente queda una lista tan extensa como la que acabo de enumerar. Uno de los grandes desafíos es el de recuperar una red ferroviaria nacional que afronte costos con equilibrio, que ofrezca rentabilidad, pero principalmente que vuelva a funcionar.
Néstor Kirchner decía: que aquellos ferrocarriles que hace un tiempo eran motivo de orgullo por su plenitud y extensión, pronto dejarían de ser hierros viejos para pasar a ser sueños nuevos. Aquella red ferroviaria de 47.000 km. de extensión, resultó un sueño que hoy comenzó a ser realidad.
Hubo que atravesar diversas etapas para llegar a este nuevo proyecto de reestatización de los trenes. No es casual cada nueva unidad, cada nuevo vagón, no es casual la Base Operativa Castelar y obras de modernización para las estaciones de la línea Sarmiento; no son sorpresa los trenes 0 KM para el Mitre y San Martín, el nuevo servicio con trenes 0km Buenos Aires- Mar del Plata, Buenos Aires- Santa Rosa (La Pampa); Retiro- Córdoba, Retiro- Rufino (Santa Fe); tampoco la recuperación del tren Salta-Antofagasta, Chile.
Los primeros ferrocarriles fueron propiedad de capitales extranjeros, en su mayoría ingleses o franceses. Con la presidencia de Juan Domingo Perón, se nacionalizaron todos los ferrocarriles del país, es decir, fueron patrimonio del pueblo argentino. Pasaron a ser administrados por el Estado, bajo una lógica de servicio público. Para el año 1955, el sistema ferroviario alcanzaba los 47.000 km. de extensión, razón por la cual el tren se transformó en un vector imprescindible de los altos niveles de producción nacional para bienestar de toda la república argentina. A través de un somero repaso de la historia del ferrocarril en Argentina, encontramos que cuanta mayor extensión y plenitud tuvo, mejores fueron las perspectivas del país en ese momento.
La centralidad política y económica puesta en Buenos Aires, el supuesto desarrollismo, el plan neoliberal de la dictadura más sangrienta, hicieron que los ferrocarriles fueran ubicados en el lugar menos deseado para todos aquellos argentinos que necesitaban del tren para seguir viviendo, para el comercio, las visitas de sus familiares, el trabajo, el estudio o incluso para recorrer el país. De esa manera, prácticamente cerca de 900 pueblos desaparecieron. “Ramal que para, ramal que se cierra” y así se convirtieron en pesadillas los sueños de aquellos argentinos que vieron sus vidas asoladas por un estado que los excluía con absoluta impericia. Como decía Perón, evidentemente los que vinieron después fueron peores. Cada vez peores.
En los veinte años siguientes al retorno de la democracia, la política de ferrocarriles no se modificó y el año 2003 nos encontró con una red ferroviaria con mano de obra reducida, falta de inversiones y mantenimiento, nula renovación tecnológica, producto de las privatizaciones y del cierre de talleres, despidos y retiros voluntarios por miles. Somos un proyecto político con memoria y no nos olvidamos de un ministro que planteó que “Nada de lo que deba ser estatal permanecerá en manos del Estado”. Eso sucedió acá, en la Argentina, con el presidente de la Nación sentado al lado del ministro de Obras y Servicios Públicos.
Y en ese momento, en esos años de entrega del país, no se escuchaban las voces augurando que se venía la noche para la Argentina. Tampoco se leían tapas de diarios diciendo que lo peor estaba por venir. Y hoy sí. Hoy leemos y escuchamos mentiras y difamaciones sobre este proyecto político y sobre sus militantes. Sobre cuadros políticos que tienen la capacidad intelectual, de gestión, la formación necesaria para continuar con este modelo de país que venimos demostrando desde el 2003 a esta parte. Por eso nos atacan y por eso mienten y difaman. Porque tienen miedo y porque quieren frenar este proceso de transformación de la patria. Pero, ¿saben qué? Les guste o no, bien lo dijo el compañero Máximo Kirchner, los cambios son irreversibles y no se puede tapar la realidad con una tapa de diario.
Hoy en día, mientras discutimos la reestatización de los trenes, hay sectores del transporte que convocan a un paro a favor del 10% de la masa trabajadora. Suena increíble porque no hay que hacer demasiada memoria, hace unos años el trabajador no viajaba en trenes básicamente ¡porque no tenía dónde ir!
Creemos en la política como herramienta de transformación, en la política como el arte de hacer lo posible. Néstor renunció al interés particular, llegó a sobrepasar todo límite al arriesgar su salud y al dejar su vida por el bienestar general, por el bien de todos. Los trenes argentinos son historia y gracias a la política son también un presente tangible. Estamos hablando de un nuevo sistema de transporte de carga y pasajeros que responda a las necesidades de un país, que viene detrás una década de pleno crecimiento, con una industria pujante y turismo vital.
Como bien expresó la presidenta, doctora Cristina Fernández de Kirchner, este no es un ataque estatizador. Asumimos el rol empresario del estado, como distribuidor de la riqueza. Con una estrategia de administración de recursos para el bien común, con eficiencia.
Trabajamos y militamos día a día por un proyecto de país que incluye, que no deja fuera a ningún pueblo. Un país integrado a través de sus ferrocarriles, con un tren de cargas que reconozca la importancia de las economías regionales; federal, que trascienda los límites de la Ciudad y el Gran Buenos Aires.
Así se reactivaron ramales cerrados por el neoliberalismo y además, se avanzó en la renovación de vagones y vías de todas las líneas del ferrocarril metropolitano. Si se me permite para terminar, ya que lo digo como quilmeña, como ciudadana de mi querido Quilmes, he viajado durante muchos años en el tren Roca. He visto y he compartido experiencias con el pueblo trabajador y con los estudiantes, tantas horas viajando desde el conurbano hasta nuestros lugares de estudio y de trabajo.
Realmente es un sueño hecho realidad ver la electrificación del ramal Constitución-La Plata. Serán 300 coches, 300 formaciones nuevas 0KM que van a poder llevar y traer a sus casas, a sus estudios y sus trabajos al pueblo argentino en mejores condiciones de transporte. Mediante la firma para el financiamiento con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por unos USD 500 millones se ha iniciado un proceso para la mejora integral del Ferrocarril General Roca, prometida hace más de treinta años y que finalmente a fin de este año estará concluida. Está en marcha entonces, la provisión e instalación de doce barreras automáticas nuevas, que se suman a la mejora de las estaciones del ramal, a los servicios rápidos desde Plaza Constitución a Florencia Varela y, a los trenes 0KM a Ezeiza, Esteban Echeverría y Cañuelas.
En hora pico se amplió la capacidad en 5600 plazas. Verdaderamente siento que los trenes han vuelto a ser del pueblo. ¿Por qué no resignificar o renombrar al ferrocarril Roca con el nombre de Eva Perón? Hablo de la Evita del pueblo, desde el edificio de Obras Públicas, mira hacia al norte desafiante y con un profundo amor hacia el sur. Lo planteó clara y contundentemente nuestra Presidenta Dra. Cristina Fernández de Kirchner cuando modificó el billete de cien pesos: después de doscientos años de moneda con la figura de hombres políticos y militares de la historia argentina, es la primera vez que una mujer aparece en un billete. Creo que sería un homenaje a ella como mujer, al género y a todo el pueblo trabajador.
Hoy tenemos trenes y Patria gracias a nuestra presidenta, doctora Cristina Fernández de Kirchner, y su voluntad inquebrantable de dejar un país mejor para todos y todas.
Estoy orgullosa de esta sesión. ¡Bienvenidos los Ferrocarriles Argentinos!
 

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