20. INSERCIÓN SOLICITADA POR LA SEÑORA DIPUTADA MADERA

Esta Honorable Cámara se encuentra reunida en esta oportunidad para considerar este trascendental proyecto enviado por el Poder Ejecutivo en donde se manifiesta la decisión expresa de que el Estado Nacional retome con firmeza el control, la gestión y la planificación estratégica de la política ferroviaria.

Es un verdadero orgullo como argentina, como representante de mi querido pueblo de La Rioja y como peronista el ser parte de este momento histórico en donde nuevamente un gobierno justicialista recupera el transporte ferroviario como herramienta de progreso e igualdad.
El ferrocarril ha sido históricamente más que un medio de transporte, sino tan bien el determinante para crecimiento del país y de innumerables pueblos a lo largo y ancho de nuestro territorio. Pero ha tenido también una falla sistémica en su planificación, donde la red ferroviaria estaba orientada casi exclusivamente desde las provincias hacia el puerto de la Ciudad de Buenos Aires. En palabras de Raúl Scalabrini Ortiz: “Los ferrocarriles pueden extraer sus rentas del modo que a ellos les convenga. Ellos pueden matar industrias, como las mataron. Pueden aislar zonas enteras del país, como las aislaron. Pueden crear regiones de preferencia, como las crearon, pueden inmovilizar poblaciones, como las movilizaron o inmovilizaron de acuerdo a sus conveniencias: pueden aislar puertos, como los aislaron. Pueden ahogar ciertos tipos de cultivos, como los ahogaron, pueden elegir gobernadores como los eligieron.”
Con respecto al transporte de carga, la política ferroviaria resguardaba los intereses de los ingleses, teniendo como ejemplo la no extensión de las redes férreas hacia la Patagonia, para no contribuir con la incipiente industria petrolera. En relación al transporte de pasajeros, es memorable el decreto de 1920 del por entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, José Camilo Crotto, que permitía que los peones rurales pudiesen viajar en los vagones de carga, y de esta manera dejar de ser “polizones” (así nació el término “croto” para llamar en forma despectiva a los más humildes).
Es en este contexto que el 1° de marzo de 1948 el General Perón nacionaliza los ferrocarriles, en uno de los mayores actos de soberanía política en nuestra patria. Esta decisión fue complementada con tarifas accesibles para los pasajeros, así como también la orientación del transporte de carga a las necesidades propias de nuestro desarrollo.
Luego del golpe de Estado de 1955, y con la puesta en funcionamiento del Plan Larkin, los ferrocarriles en Argentina fueron prácticamente abandonados y -peor aún- desmantelados. En 1965 el ferrocarril transportaba 25% del tráfico de cargas, el 8% para 1980 y sólo el 4% en la actualidad. Sin lugar a dudas, es necesario revertir estos valores para lograr un pleno desarrollo de la economía en general y de las economías regionales en particular.
En este contexto, es indudable la tarea que viene realizando el gobierno nacional en materia de política ferroviaria, en especial desde la jerarquización del área de transporte como Ministerio. En este sentido, hemos sido partícipes la reactivación y mejoramiento de diversos ramales, los cuales están explicitados en los fundamentos del presente proyecto, como la rescisión de contratos de operación ferroviaria con prestadores que no cumplieron con lo pactado y la muestra innegable de una mejor administración de los mismos por parte del Estado.
Pero también quiero referirme a la esperanza que nos ha devuelto esta administración, cuando recientemente en conjunto con el gobierno provincial se han anunciado que ya están en marchas las obras para la vuelta del tren de cargas a mi querida provincia en el ramal Serrezuela–Chamical, conectándonos nuevamente con nuestra hermana provincia de Córdoba, y proyectando un centro logístico en el CELPA de Chamical, el cual reducirá los costos de transporte de cargas, sentando las bases para en un futuro no muy lejano contar con el servicio de transporte de pasajeros.
Es por ello que considero fundamental declarar de interés público y objetivo prioritario de la República la reactivación del sistema ferroviaria, garantizando la integración del territorio nacional, la conectividad del país y el desarrollo de las economías nacionales con equidad social y creación de empleo llevada adelante de manera estratégica por parte del Estado Nacional, estableciendo como principios rectores la interconexión e intermodalidad de los servicios ferroviarios y la regulación de la participación pública y privada en la prestación de los servicios, maximizando las inversiones e incorporando nuevas tecnologías, garantizando los derechos de los usuarios y la accesibilidad de los mismos.
Considero también prudente y apropiada la metodología que se establece, la cual permite avanzar -de manera medida y según cada caso en particular- hacia la mejor forma de recuperar la administración del sistema ferroviario, integrando al sector público y privado, equilibrando la eficacia y el servicio social y haciendo partícipes a las empresas, los trabajadores y los usuarios.
Es por los motivos expuestos que acompaño con mi voto positivo este proyecto presentado por el Poder Ejecutivo, con el fin de contar con una política ferroviaria para el desarrollo con equidad de nuestro país.
 

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