10. INSERCIÓN SOLICITADA POR EL SEÑOR DIPUTADO CORTINA

Quisiera comenzar haciendo un reconocimiento al Poder Ejecutivo Nacional, porque creo que esta es la primera vez que nos envía una iniciativa en donde admite sus errores. Del viraje que este proyecto pretende significar, puede deducirse que la dirección en materia de política ferroviaria asumida por el propio gobierno, a partir de 2008, nos llevó directo al fracaso y al continuismo con las políticas neoliberales de los 90.
Lamentablemente, a esta altura, este acto de sinceridad política llega, cuando menos, tarde. Porque llega después de que pesen más de treinta causas judiciales y veinte procesamientos sobre el ex secretario de transporte Ricardo Jaime. Porque se da después de haber hecho compras directas de vagones y locomotoras usadas por 1.600 millones de pesos, para que luego duerman en los playones de carga del conurbano bonaerense por ser inservibles. Porque ya se gastaron cifras millonarias en subsidios a concesionarios (los mismos concesionarios del menemismo) que no invirtieron un peso en la mejora del servicio. Según un informe de la AGN, sólo en el área metropolitana, entre 2005 y 2012 el Estado ha subsidiado a esas empresas por casi 20 mil millones de pesos.
Este proyecto y la mencionada recuperación del sistema ferroviario, señor presidente, llegan después de una tragedia que les costó la vida a cincuenta y un personas, de la que nadie se hace cargo.
El gobierno ha fallado, y ahora con un mea-culpa implícito nos dice que va a re-revolucionar el sistema. Si así fuera, bienvenido sea. El problema es que la iniciativa que estamos tratando nos deja serias dudas y nos enfrenta, nuevamente, a una decisión que parece responder a los acontecimientos y la coyuntura política, más que a una política de Estado.
Este proyecto remitido por la Presidenta está lejos de establecer la certeza de que el Estado se hará cargo integralmente de los ferrocarriles. La prueba de ello se encuentra plasmada en los términos del artículo 3° que habla de la posibilidad de “renegociar contratos de concesión”.
Nada se dice acerca de la rescisión, sin indemnización, de las concesiones que a todas luces incumplieron condiciones mínimas de inversión dispuestas en los contratos; ni de la realización de auditorías. Pero, sobre todo, nada se dice acerca de cuáles serán los criterios objetivos para encarar las mencionadas renegociaciones.
Como fue costumbre en todos estos años, se deja al arbitrio del Poder Ejecutivo la decisión de la modalidad que en definitiva adoptara el sistema, ya que no establece lineamientos generales de funcionamiento, planes de desarrollo, metas o pautas de inversión de ninguna índole.
Esto siembra sospechas. Se podría especular, por ejemplo -porque la iniciativa que tratamos ahora no ofrece garantías para evitarlo- que tras las obras de infraestructura realizadas desde el Estado, las multinacionales cerealeras o mineras serán beneficiarias de nuevas concesiones, reduciendo así sus costos de transporte sin haber aportado un solo dólar. Una historia repetida en nuestro país, donde los grupos económicos nunca asumen riesgos de inversión y siempre se llevan la ganancia.
En el mismo sentido, aunque se crea una sola empresa con el supuesto objetivo de superar la fragmentación de la administración de la infraestructura y la operación ferroviaria (que impulsó este mismo gobierno) en los hechos se mantiene esa división al sostener sociedades separadas. Lo que también deja serias dudas acerca de su futura efectividad.
Otro tema sensible es el de la integración del directorio de la futura empresa Ferrocarriles Argentinos SE. Ese directorio además de reunir idoneidad técnica y de gestión, algo que aquí no se garantiza, debe ser representativo. Y en ese sentido, la participación de los usuarios y trabajadores es fundamental.
Este proyecto nos presenta un directorio donde están representadas las conducciones de las empresas del Estado, pero limita la participación autónoma de los trabajadores y condiciona la de los usuarios hasta dejarla al borde de su exclusión.
Al mismo tiempo, es por supuesto deseable el hecho de que la nueva sociedad estatal se encuentre sometida a los controles de la SIGEN y la AGN. Pero esto resulta insuficiente si no se complementa con un mecanismo que permita el control social. En la iniciativa del Poder Ejecutivo no encontramos ninguna mención a esta cuestión fundamental, aun cuando resulta imprescindible la creación de un organismo autónomo que ejerza un control exógeno, desde los ciudadanos hacia sus representantes, distante de los intereses económicos y del poder político de turno.
En el marco de este debate, el Ministro Randazzo ha dicho textualmente que “una política ferroviaria se encuentra íntimamente ligada al desarrollo económico y social de una Nación”. Yo le agrego que un desarrollo estratégico e integral de los ferrocarriles debería acoplarse a un nuevo modelo económico que priorice la industria y las realidades regionales, que integre al territorio nacional y promueva la desconcentración de la población.
Lo que nos preocupa es saber que ese modelo está ausente y que esta medida se muestra, en el mejor de los casos, como un espasmo de voluntad que no sirve para revertir el cuadro de situación crítico en el que se encuentra el sistema ferroviario y puede terminar contribuyendo a la consolidación del extractivismo de nuestros recursos naturales.
Conforme lo que acabo de exponer y desde nuestro punto de vista, el proyecto se queda a mitad de camino a la hora de asegurar cambios que son indispensable y se reduce a un reordenamiento administrativo de las estructuras que ya existen.
Por eso vamos a limitar nuestro acompañamiento a la votación en general, expresando nuestra oposición a las cuestiones que señalé en el tratamiento en particular y sin renunciar a promover un debate amplio y plural sobre el pasado, el presente y el futuro del ferrocarril en nuestro país, directamente concatenado con la necesidad de construir colectivamente un nuevo modelo de desarrollo.
Una posibilidad que a pesar de los discursos, el Frente para la Victoria le ha negado al conjunto de los argentinos.
 

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