1. INSERCIÓN SOLICITADA POR EL SEÑOR DIPUTADO AGUAD

Homenajes del señor diputado a la memoria del comandante presidente Hugo Rafael Chávez Frías, a la elección del cardenal Jorge Bergoglio como Sumo Pontífice y comentarios acerca de la situación política y económica del país

Hace un momento, en este recinto asistimos al contraste y lejanía de los representantes del oficialismo con lo que sienten nuestros compatriotas y en este caso, miles de millones de seres humanos de distintas naciones, razas, edades y religiones.


Mientras el júbilo de los católicos y las esperanzas de otros credos por la elección de una autoridad espiritual de carácter global están expectantes de su primer mensaje, la bancada kirchnerista se negó a un cuarto intermedio para escuchar esas palabras que todos los medios de comunicación, con excepción de Canal 7, estaban aguardando. Una vez más la sordera y la necedad para ponderar lo que sucede en la realidad, como si esa negativa a verla tal cual como se presenta pudiera modificarla. Esa conducta que desmerece a este Congreso es la práctica continua que nos aleja de quienes representamos y hoy se refrenda con esta actitud mezquina, cargada de rencor por el encumbramiento al liderazgo mundial de un argentino a un sitial de enorme trascendencia. El mismo constituye un acontecimiento para el continente americano y motivo de orgullo para hombres y mujeres de toda condición que vieron en la adopción del nombre Francisco, todo un programa de sencillez, humildad y servicio a los que menos tienen en la Tierra. La alegría que se vive en los barrios más humildes parece no ser compartida con quienes dicen representarlos al justificar sus políticas. Erradicar la pobreza es mucho más que hablar de los pobres que seguirán en la miseria si no salimos del subdesarrollo, categoría de la estructura productiva que condena por su imposibilidad de crear riqueza y brindar oportunidades a quienes se esfuerzan para desenvolver sus capacidades.
¿Qué molesta al kirchnerismo: su vocación de diálogo, su denuncia sobre la corrupción, el trabajo esclavo, la trata de personas y la pobreza pese a los anuncios estridentes; su acompañamiento a los familiares y víctimas de Cromañón y la tragedia de Once; su austeridad despojada de la arrogancia y los oropeles que contrasta con la exhibición de los que ostentan su poder y su impunidad?
En la esencia, la acción pastoral, los gestos y palabras del cardenal Bergoglio, imbuidos de la Doctrina Social de la Iglesia, son una impugnación a lo que un pensador de cabecera del gobierno denomina la razón populista, en su mascarada ilusoria de una democracia plebiscitaria y el ejercicio del poder como fin en sí mismo, donde sólo hay amigos y enemigos sin diálogo y prepotencia para descalificar al que disiente con el relato indiscutido. En sus homilías la apelación al entendimiento y su oposición a homogenizar el pensamiento hay un luminoso predicar del Evangelio y un lúcido coraje para no transigir en la defensa de valores. Como presidente de la Conferencia Episcopal y en el fecundo diálogo interreligioso, practicó la tolerancia que le reconocen quienes lo acompañaron en su asistencia a los marginados de las villas, expuestos a los peligros del paco y otras calamidades que los acechan.

Esos mensajes como arzobispo, francos y directos, no fueron dirigidos sólo al oficialismo; nos interpelan a todos los que tenemos responsabilidades y tenemos que hacernos cargo, procesarlos con serenidad y abordarlos con premura, porque contienen verdades y mandatos irrenunciables.

La elección del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Cardenal Bergoglio, es una buena nueva para todos y para nuestro país una oportunidad de pensar en grande, de llamarnos a la unidad para terminar con los enfrentamientos estériles, para reconciliarnos por este signo espiritual que recibimos, tan profundo que conmociona a millones de seres humanos, en las redes sociales, en los hogares y en las plazas donde se comparte el júbilo por la noticia. El kirchnerismo, por especulación política menor, por haber caracterizado unilateralmente a un pastor preocupado por lo que le pasa a nuestro pueblo como un jefe opositor, pretendió que todos nos sumáramos a su ceguera y aunque mañana reviertan su conducta, han dejado una mácula de mezquindad inadmisible. Leer en clave electoralista o de política partidaria este hecho histórico irrepetible y negar la importancia de que un argentino sea desde ahora uno de los más relevantes actores de la aldea global, implica un menoscabo a la inteligencia y a la sensibilidad, porque la Argentina es desde hoy una nación donde nació, vivió y ejerció su pastoral el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Mientras todos pugnarán para mostrar la cercanía de pertenencias por diferentes lazos, geográficos y culturales, el gobierno argentino parece silente, disconforme y sus legisladores desolados por lo que alegra a millones. Por cierto cuando nos gritaron que fuéramos a escuchar mientras ellos proseguían la sesión de homenaje al difunto presidente Hugo Chávez, soy de los que fuimos a nuestros despachos a escuchar las palabras del papa Francisco y estoy muy feliz por sus dichos y por lo que augura. No sé si sentirán lo mismo los que se privaron de ello, en todo caso se lo perdieron y esa miseria no se cambia por homenajear la memoria del presidente venezolano.

En este caso, el dolor que provoca la muerte de un ser humano a sus familiares y simpatizantes, merece todo el recogimiento y respeto. Por tratarse de un jefe de Estado, elegido varias veces por su pueblo, cabe rendir el homenaje de un pueblo amigo y expresar solidaridad en semejante circunstancia. Nos sumamos a la manifestación institucional que trasladaron la presidenta de la República y la delegación de legisladores que participaron de las exequias en Caracas. Queda para otro lugar la evaluación que corresponde como estadista en la región y en la relación argentino-venezolana durante sus catorce años de gestión. Por cierto que en la sesión se abundó en elogios a lo que considero una expresión exacerbada del populismo que con legitimidad democrática desconoce los limites republicanos al ejercicio del poder y el abuso que implica recortar derechos a las minorías y a la libertad de expresión. No comparto para mi país ese ensayo que se pretende trasplantar; violenta nuestro ordenamiento constitucional y nos impide aprovechar una oportunidad que otros países de la región logran con proyectos nacionales insertos en las corrientes de inversión que captan para sacar de la pobreza a sus habitantes. No podemos compararnos con Venezuela como siempre es forzado hacerlo con cualquier país. Ni mejores ni peores, somos diferentes aun dentro de las semejanzas de nuestra hermandad latinoamericana. Sin abundar en nuestras historias y experiencias, nos caracteriza una configuración cultural con amplia clase media; recibimos una ola migratoria semejante a la población establecida; hace un siglo nació el yrigoyenismo y hace 80 años se instaló el peronismo. Más adelante aportaré algunos aspectos que merecen ser tenidos en cuenta porque el seguidismo acrítico no es mi estilo. Las diferencias sociales y la militarización que percibí en mi visita a Venezuela, no se manifiestan en nuestro país. Cualquier comparación debe hacerse con prudencia. El voluntarismo militante, de todo signo, no tiene presente que la identidad cultural de los pueblos prevalece aun en la globalización y le aporta su singularidad.

Eso nos obliga a debatir nuestra política exterior, porque en alianzas ideologizadas, giros intempestivos, incumplimientos y desatención de advertencias, las noticias indican que se reiteran los rechazos de los países en los organismos internacionales de crédito y la calificación de nuestros bonos caen con una tasa de riesgo que se ubica en los 1.185 puntos. El discurso del desendeudamiento y nuestra solvencia se desdibuja contra esa desconfianza. Esa tasa de riesgo es siete veces mayor que Brasil y si se toman los CDS (contratos de seguros de default) que miden el riesgo de default, su tarifa es 19 veces más cara que la de nuestro vecino. Brasil recibió en 2012, U$S 65.000 millones de inversiones extranjeras directas y la Argentina U$S 4.000 millones. ¿Cómo ser indiferentes ante semejante muestra de desconfianza? ¿Cómo se puede hacer creer que este fracaso para atraer capitales de alto componente productivo es una señal del exitoso modelo? ¿A quién se le puede ocurrir que decenas de empresarios se han complotado o siguen instrucciones de algún gobernante que no nos perdona nuestro éxito?

Por eso, a la luz de los hechos presentes y pasados, hay que ser responsables y previsibles en el mundo, porque otros se benefician de nuestros errores y el atraso condena a nuestro pueblo. Nadie nos regalará nada, pero tampoco somos el ombligo donde se centran las conspiraciones en contra para castigarnos por nuestra osadía de hacer las cosas bien.

No proyectar una política exterior al servicio de un programa de desarrollo autosostenido y no contar con una estrategia de explotación de todos nuestros recursos naturales, humanos y culturales, nos impide salir del estancamiento en la cuestión Malvinas. Traigo el tema a colación porque estamos rechazando el referéndum celebrado hace días en las islas y lo hacemos con tanto énfasis como si el mismo tuviera alguna validez legal para el debate centrado en los derechos de soberanía. No es válido y sólo servirá para propaganda. En todo caso, como lo señala Rodolfo Terragno, puede servir para reafirmar la posición argentina sobre la no existencia de un tercer actor en las negociaciones dado que a la ciudadanía británica, concedida a los kelpers por el gobierno del Reino Unido, ahora se le suma la decisión casi unánime de los isleños de ser parte de ese país, excluyendo por lo tanto la posibilidad de autodeterminación dado que no hay ningún pueblo sojuzgado por otro.

Los cambios en el poder mundial y la creciente importancia de Brasil como potencia emergente nos abren una enorme oportunidad de recrear alianzas sobre intereses comunes. Brasil no querría que una potencia extracontinental tenga una base en el Atlántico Sur, por razones de seguridad y por la implicancia en la proyección antártica, donde las reivindicaciones se superponen y alguna vez se abrirá la discusión sobre el tratado del continente blanco y la explotación de sus recursos dormidos. Además cada vez son más las compañías que avanzan en la exploración de hidrocarburos marítima, cuestión que se impulsa también en el mar circundante al archipiélago malvinense. Desde el retroceso que significó la ocupación militar en Malvinas y Georgias, en esas islas se instaló una base militar en Mount Pleasant, se aprovecha la riqueza ictícola, considerada la mayor del mundo y se explora para cuantificar yacimientos hidrocarburíferos generándose contratos con terceros de diferentes países. Muchos reconocen la disputa de soberanía, pero también reconocen a la administración de hecho británica y ello va generando intereses que pesarán si nuestro reclamo se limita a unos cuantos discursos en la ONU, alguna réplica altisonante para responder y nada nuevo para incorporar al Comité de Descolonización de la ONU, donde tenemos derechos de la herencia española, contigüidad territorial, varias resoluciones favorables que deben apuntalarse con una acción diplomática constante y consensuada dentro del país y con nuestros vecinos. Mientras tanto, se usa a las Malvinas para agitar consignas y se depredan nuestros recursos marítimos donde ni tan siquiera se cuenta con material adecuado para el patrullaje naval y aéreo. Sólo el 17% de los aviones de la Fuerza Aérea están en condiciones de volar y de 60 buques de la Armada sólo 16 pueden navegar. En 2003, el 40 % de los aviones militares estaban en servicio. No se trata de incentivar una carrera armamentista, se trata del sistema de defensa nacional, donde los pilotos se van a las compañías privadas de aeronavegación y donde los buques navegan la décima parte de los días necesarios para el entrenamiento del personal marino. Nada de ello contribuye a mejorar nuestra capacidad de negociación ni a honrar a los que dieron su vida en aquella guerra insensata o quedaron mutilados y abandonados de toda cobertura para sobrellevar los traumas de la posguerra. Centenares murieron o se mataron ante la desidia de quienes deben cuidar a sus veteranos y nunca se les pidió perdón por ese crimen silencioso.

La pérdida de gravitación argentina en la región y los conflictos con nuestros vecinos son la proyección de un modo de gobernar autoritario y de la pérdida de rumbo respecto de nuestro anclaje sobre intereses permanentes del conjunto de nuestra sociedad. Son también fruto de los desatinos en las decisiones económicas cortoplacistas que violentan la racionalidad económica y la seguridad jurídica. En estos días asoma un problema con Brasil a quien nuestros gobernantes implican en la decisión de la empresa que explota la mina de potasio Río Colorado, en Mendoza. El anuncio de la radicación de la empresa Vale, realizado el 19 de julio de 2012 en la Casa Rosada, auguraba una inversión de U$S 5.900 millones con volúmenes cuantiosos de exportación de potasio. La presidenta anunció que seríamos el quinto productor mundial de potasio y el tercer exportador mundial. Tras la compra de la concesión de la empresa Río Tinto, según se informa ya se han invertido U$S 2.200 millones y había 4.300 operarios ocupados en Malargüe (que llegan a 6.800 contando a trabajadores rionegrinos, neuquinos y de Bahía Blanca donde se construye un ramal y un puerto en Ingeniero White). Con su proyección futura preveía incorporar otros 3.000 trabajadores en Neuquén. Los efectos de la inflación en el atraso cambiario, impuestos y cargos ocultos y el aumento de costos dolarizados, junto a los cepos y restricciones, determinan una pérdida de competitividad que padecen todas las economías regionales.

Pues bien, lejos de corregir esa distorsión con un programa que ataque sus causas estructurales, morigere el gasto improductivo y la desmesurada emisión de moneda, el gobierno escala una denuncia sobre la empresa, que sería bueno profundizar en su verosimilitud y presiona porque decenas de pymes proveedoras y miles de trabajadores quedarán expuestos a esta paralización de actividades.

Sin reglas de juego estables y con cerrojo cambiario, no hay inversiones en ningún sector, tampoco en minería. Chile, al otro lado de la misma cordillera, exporta U$S 60.000 millones año y Perú U$S 25.000 millones; la Argentina menos de U$S 5.500 millones y sin control ambiental.

La producción de petróleo en el último trimestre de 2012 descendió 4,9% y la de gas 2,7%. En enero 2013, sexto mes consecutivo de caída en la producción de YPF, un 2% menos de extracción de petróleo y 1,2% de gas.
YPF produce menos gas, menos petróleo, cayeron las ganancias un 12,2% y disminuyeron las reservas de gas un 7,5%.Tomando todas las empresas del sector, en el primer mes del año, comparado con igual mes de 2012, la producción de petróleo cayó 5% y la de gas 7%. La producción diaria de gas y petróleo se ha derrumbado en noviembre y diciembre.
El convenio firmado con Chevron pareciera estar sujeto a que la Justicia argentina falle contra un embargo de Ecuador por U$S 19.000 millones.
La cuenta energética pasó de ser tener un superávit de U$S 2.041 millones en 2011 a un déficit de U$S 2.918 millones en 2012 y el desbalance para este año se estima en más U$S 5.000 millones, con 83 cargamentos de GNL importado, un 28% mayor que el año pasado. Esa importación por barcos regasificadores abastece el 20% de la demanda y su cuenta, cercana a los U$S 3.500 millones, merece reproches por sobreprecios que deben ser investigados.

Los subsidios energéticos creen al 18% anual y el año pasado consumieron $ 50.000 millones, más de la mitad de la torta de subsidios económicos.

En enero las importaciones de energía eléctrica crecieron 74%; las empresas distribuidoras están quebradas en la insolvencia y hubo apagones que afectaron a las residencias y el espacio público. Todo ello en un escenario económico sin crecimiento. En las fábricas ya es un costo adicional por la adquisición de grupo electrógenos.

En esa pérdida de una de las palancas de autodeterminación, tal como es el autoabastecimiento energético y en la similar participación del producto industrial en el PBI se demuestra la falacia del modelo industrialista tan declamado. La producción de acero cayó 11% en 2012 y en febrero el desplome de esta rama básica de toda estructura industrial fue del 29%.

Una verificación más que sin inversiones la estructura productiva no se modifica. La falta de socios y grandes empresas no puede ser suplida por colocaciones en el mercado de crédito doméstico y esa demanda seca la plaza de recursos que necesitan las pequeñas empresas. Como todo traje de parches, los mismos se contraponen y vemos que en pleno congelamiento, las tarifas y precios de combustibles no están alcanzados. O sea, YPF fogonea el costo de vida de las familias, incrementa el transporte urbano y comercial y absorbe los fondos que necesitan los empresarios y emprendedores que no pueden financiarse en el exterior. YPF, confiscada tampoco, pero no es por su escala y sus promisorios reservorios no convencionales, sino por la desconfianza imperante sobre el modo de gobernar del kirchnerismo que la confiscó creyendo encontrar una caja semejante a las de las AFJP. Ambas iniciativas, con su tono épico encubrían propósitos recaudatorios, para obtener el poder con recursos disciplinadores y familias pobres cautivas del puntero dadivoso. Las 550.000 demandas de jubilados en los fueros de seguridad social suman un pasivo contingente de la ANSES de $ 150.000 millones y por falta de actualización de haberes este pasivo crece unos $ 20.000 por año. Deuda interna, con nuestros abuelos, otro velo que se corre sin piedad.

La mentira de suponer que se puede sostener el consumo sin inversiones, porque ello dispara la inflación y la misma empobrece a los que no se pueden defender por vivir de sus ingresos fijos.

El anuncio de extender el congelamiento de precios hasta octubre indica que el día 61 está cerca y que el único objetivo es electoral. Luego de octubre el sinceramiento será el que marca la realidad. ¿Alguien está previendo el impacto del congelamiento con desbordada emisión, antes o después de las elecciones ? Otro anuncio, con inocultable intención de presión es la tarjeta única para adquisición de elementos de consumo masivo. Un monopolio para sustituir un mercado donde hay una feroz competencia. Es obvio que semejante empresa, unos 27 millones de plásticos de crédito y otros tantos de débito, es una tarea ciclópea para el Banco de la Nación y llevará mucho tiempo implementarla, pero actúa como un factor de presión sobre los supermercados y los bancos. En estos es posible que dadas sus utilidades en financiar el consumo se pueda negociar una disminución del costo, tanto en intereses como en los cargos fijos y de refinanciación, pero el BCRA tiene normativas y aquí todo es imposición y apriete extorsivo. En el caso de la altamente concentrada estructura de grandes espacios de venta, el cumplimiento de acuerdos nunca explicitados o el boicot publicitario en los medios independientes, como cualquier eventual iniciativa del secretario de Comercio, tendrán como telón el manejo del gobierno de la enorme masa de dinero que mensualmente deben recibir de las tarjetas de crédito, ahora en manos del mandón de turno de un gobierno populista que "va por todo."

Esto ocurre cuando se agotan los recursos tan mal administrados y cuando por inflación, tarifas, más impuestos, topes salariales (por paritarias, acción del gobierno o dificultades de los empleadores para pagarlos) y la mayor depreciación cambiaria, se está aplicando un severo ajuste que ya ahoga a las provincias.

Acontece también en un cuadro institucional desnaturalizado donde el Poder Ejecutivo pretende obturar el acceso a una justicia imparcial y se la procura domesticar vituperando jueces y buscando jubilaciones. La forma amañada de impulsar el impuesto a las ganancias de todos los integrantes del Poder Judicial parece ser más una campaña de desprestigio que una iniciativa por la equidad tributaria. La Corte Suprema se pronunció y la Procuraduría tiene como implementarlo sobre los fiscales y no lo hace. La intangibilidad como principio constitucional y la acción persecutoria de la AFIP como práctica kirchnerista, deben ser tenidas en cuenta para que este debate, como otros, tienda a eliminar privilegios sin recortar derechos, el primero de ellos el de la justicia para todos. Aún no han ingresado los proyectos correspondientes pero debemos tomarlos con seriedad, porque parecen inconstitucionales y porque detrás de la invocada "justicia legítima" se encubren las intenciones ya conocidas.

La presidenta anunció que se crearán cámaras de casación, como una instancia más que no impide el recurso extraordinario ante la Corte Suprema. Se pretende elegir en campañas políticas a los miembros del Consejo de la Magistratura, colisionando con el equilibrio previsto en la Constitución Nacional. Se quieren limitar las medidas cautelares contra el Estado y la procuradora general de la Nación denuncia que "cuando se trata de plata no es la primera vez que Corte Suprema de Justicia no respeta la Constitución."

¿Qué pasaría si algún día decidimos evitar la jurisdicción de Nueva York y queremos emitir bonos bajo nuestra ley si el Poder Judicial termina siendo colonizado? ¿Nadie piensa en ese costo adicional que supone para el país no contar con seguridad jurídica?

Uno de los recurrentes ataques impropios que buscan derrumbar un pilar central de la República, que fija límites al abuso de poder que el kirchnerismo utiliza para castigar disidencias y ocultar los hechos que aparecen y contradicen el discurso de un supuesto modelo que no trepidará en nada para intentar la reelección de la presidenta, vía una consulta o cosa que se les ocurra. Por su parte, el desgaste de la impostura no puede reconducirse con el aparato estatal y paraestatal de propaganda construido con contratistas del Estado y lo evidente se torna en ridículo. El gasto en el aparato comunicacional y la discrecionalidad con que se premia y castiga, sean medios, productoras, periodistas y actores han traspasado los límites del decoro.

En el primer semestre de 2012 se gastaron $ 420,3 millones en publicidad oficial, el 47 % entre 15 grupos afines al gobierno. El grupo Szpolski-Garfunkel recibió $ 49,9 millones; Canal 9: $ 25,6 millones; Grupo Vila-Manzano-América: $ 22,4 millones; Página/12: 20,3 millones; Telefé: $ 14,9 millones; Crónica-Olmos: $ 12,9 millones; Grupo Haddad: $ 7,7 milones; Clarín: $ 3,1 millones; la Fundación Madres de Plaza de Mayo, $ 1,2 millones; La Nación $ 500.000 y Perfil $ 200.000. El gasto en publicidad oficial del programa Fútbol para Todos 2012 significó una erogación de $ 1.285 millones.

Lo dicho y enmendado en estas pocas horas, con motivo de la elección papal resume todo el desconcierto, mezcla de encono, autorreferencia y previsible oportunismo de quien nunca quiso transitar los 100 metros que separan la Casa Rosada de la Catedral con los tedeum patrios del 25 de mayo en otras ciudades, para no escuchar verdades simples y una decena de audiencias denegadas, ahora busca un encuentro a 10.000 kilómetros, según el reciente anuncio oficial. Sería muy saludable que ello desarmara las ráfagas de odio que se propalan desde despachos oficiales, como si esas palabras no sembraran consecuencias. Deseo y espero que ese viaje de la presidenta devuelva la mesura y la normalidad en la convivencia, tanto en la cúspide como en el resto de la comunidad ya que en democracia no hay razón para perderlas.

Lo expuesto con motivo de anuncios del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación respecto del yacón, cultivado en alturas que no existen por los incas hace 4.000 años cuando estos acreditan existencia desde los siglos XII/ XIII, indica la falta de rigor y pudor que ilumina a este gobierno, sin gabinete, centralizado en una persona capaz de agraviar y mentir aún con la condición de diabético, a partir de los altos ingresos. Por cierto que espero que el Ministerio de Salud informe lo que se sabe que la enfermedad no forma parte de la lucha de clases y que la alimentación y hábitos suelen castigar a los que menos posibilidades de seleccionar nutrientes y disponer de su tiempo libre tienen. En esta materia, también sería oportuno conocer los casos, lugares y campañas implementados contra el dengue, dado que es sabido que el ocultamiento es la peor manera de contrarrestar su propagación.

Pero donde el crispado y mendaz mensaje presidencial más preocupa es en la definición de "década ganada." En un subcontinente donde los precios han sido favorables como nunca, caben sólo dos datos comparativos para verificar y desmentir este falso eslogan electoralista. Si tomamos 1998/2011, el PBI argentino creció 49%, el brasileño 153%. Pese a su mayor cantidad de población, el PBI/habitante, en ese lapso creció 31,7% en la Argentina y 151,9% en Brasil.

El impacto de los precios de nuestras commodities desmiente las bondades del modelo excluyendo el "viento de cola" innegable. Con precios de los años 90, el actual superávit comercial externo logrado con el cepo de importaciones de U$S 12.600 millones sería un déficit de U$S 11.200 millones. Sin embargo, se mantiene al sector agropecuario que los generó en mayor parte, en la trinchera opuesta donde se acumulan enemigos inventados.

La productividad agropecuaria, combinación de la feracidad de suelos, clima benévolo y extraordinaria incorporación de adelantos tecnológicos, es acosada con miopía y su rentabilidad afectada por tributos superpuestos y atraso del tipo de cambio. Un estudio de la Bolsa de Comercio señala que sólo el 6/13% de los ingresos de la cosecha llegan a bolsillos del productor. Si la cosecha llega a los 96 millones de toneladas de granos, este año las arcas estatales recibirán aproximadamente U$S 9.480 millones. No obstante ello, hace días, en Expoagro se supo que la ausencia de empresas líderes de máquinas para el sector se debió a las presiones gubernamentales. Durante 2012, la producción de maquinaria e implementos de uso agrícola cayó 19,2 % respecto de 2011; la venta de tractores decayó 4,4% y de cosechadoras 18,6%.

Según la Sociedad Rural Argentina, desde 2003, 60.000 productores abandonaron sus explotaciones. Pese al discurso de la presidenta, la producción de leche es solo un 11% mayor que en 1999, estancada entre 10.300/11.500 millones de litros de leche. Mientras el precio del litro de leche aumentó 8,6%, en 2012 los costos subieron un 30,6 %, según la investigación del dirigente ruralista cordobés Néstor Roulet. La cosecha de trigo y maíz merecen un capítulo aparte; hay que retroceder décadas para verificar semejante caída. En la ganadería se detuvo la recomposición de planteles y ajustando por inflación el kilo vivo perdió el 28,5 desde 2011. La mayoría de los frutos de las economías regionales quedan fuera del mercado, aún con la paridad cambiaria brasileña.

Con inversiones en máquina y equipo cayendo 6,2% en enero y disminución del 8% en la importación de bienes de capital, incentivar sólo el consumo con instrumentos espurios, terminará también por resentirlo.

La impresión de moneda al 40% anual, con una base monetaria de $ 300.260 millones, $ 85.000 millones superior a 2012, desvaloriza nuestro peso. Nada se puede planificar con seriedad y en ese opacidad florece la corrupción que colorea a todo régimen populista. El déficit fiscal absorbió más de la mitad de esa emisión y el resto fue al consumo y al dólar.

Las reservas del Banco Central, en febrero, fueron U$S 4.400 millones inferiores respecto de igual mes del año pasado. Desde 2011, corralito cambiario mediante, perdimos U$S 10.000 millones. En lo que va del año han caído U$S 761 millones de depósitos en dólares del sector público.

Dados los cambios geopolíticos, la creciente importancia de Brasil entre los países emergentes y por lo tanto gravitantes en el Atlántico Sur, lo que se impone es diseñar una política exterior coherente, consistente y consensuada para darle continuidad aunque alternen los gobiernos de nuestro país. En ese sentido exhorto al Congreso a convocar a la comisión bicameral, a convocar al ministro de Relaciones Exteriores para conocer y avanzar en una política que supere las frases y réplicas inoficiosas. También considero necesaria la presencia del ministro de Economía para que nos informe sobre la oferta a los holdouts y la estrategia ante la inminente audiencia ante la Corte de Apelaciones de Manhattan del próximo 29 de marzo. La presidenta de la República, el vice y el ministro de Economía dijeron que no se pagaría un solo dólar a los bonistas. Ante la Asamblea Legislativa se dijo que se pagará a los holdouts lo mismo que se pagó a los que ingresaron al canje. Se habló de abrir el canje de 2010 y hay que estudiar si es necesario y conveniente. Se manejan cifras de U$S 1.330 millones, según la sentencia del juez o nuevos bonos por U$S 4.865 millones para canjear los U$S 11.177 millones reclamados. Otros consideran posible ofrecer U$S 350 millones, o sea una quita similar a 2005/10. Queda por considerar desde cuándo tomar los intereses vencidos. En definitiva, una posibilidad para trabajar con inteligencia y profesionalismo. Se trata de actuar conforme a la ley donde se tramita, observar la capacidad de pago argentina y terminar con ese pleito. La enjundia mediática no resuelve nada y muchas palabras de nuestros gobernantes ya precipitaron decisiones acordes con la amenaza de no cumplir las eventuales sentencias.

Este Congreso debe saber qué oferta de pago se presentará, qué tasa, cronograma y garantías se presentarán porque es una oportunidad para saldar ese tema, que como con la irresuelta cuestión con el Club de Paris por U$S 8.900 millones -cuyo pago se anunció en 2008 con el decreto aún vigente- nos sacan de las pantallas donde se deciden los movimientos de capitales. Descongelar ese acceso al crédito, aunque fuera en el sector privado descomprimiría las tensiones cambiarias.
Hace días que trascienden resoluciones judiciales que pueden bloquear el pago de bonos que vencen el 31 de marzo y el rechazo a acudir a otras instancias con su impacto en el crédito y financiación futura, nos obligan a dedicar atención a este tema que no se resuelve con el verbalismo infantil. No es serio tratar los hechos consumados como inevitables, no prever escenarios posibles y luego acorralarnos de apuro en salidas revestidas de heroicas, cuando en realidad son manotazos de ahogado, que nos devalúan como responsables de los diferentes estamentos gubernamentales y desprestigian al país.

Asistimos a un fin de ciclo, porque el populismo agotó los stocks que hicieron posible incentivar el consumo sin inversiones, con exportaciones primarizadas y un gasto público que se duplicó con asfixiantes impuestos. También puede ser ingresar en el tobogán de la decadencia que desdibuja nuestros rasgos culturales, arraiga las desigualdades y ahoga la pujante creatividad de nuestros pujantes emprendedores.

La inflación de más del 25% y la brecha cambiaria del 65%, ahuyentan capitales, hacen perder competitividad y promueven la conflictividad social. Las exportaciones cayeron 4% en enero y las distintas centrales sindicales promueven un paro general de actividades para el próximo mes.

El dólar paralelo superó ayer los $ 8,30 y lo único que se atina es a perseguir a quienes compraron esa moneda para viajar. La titular del BCRA dijo que era una circunstancia estacional, pero el mercado ilegal negocia cada vez más volúmenes en marzo, porque el peso no es visto como reserva de valor y como unidad de cuenta, tampoco la cotización del dólar oficial, provocando expectativas negativas.
En 2012, el déficit de la cuenta del turismo es de más de U$S 2.900 millones cuando en 2007 fue positiva en U$S 1.700 millones y en 2010, positiva en U$S 1.400 millones. Ante ello, el gobierno puede trabajar en un plan integral o recurrir a mayores controles y penalidades para quienes viajan al exterior. El cepo del comercio de divisas logró parar la sangría de 2011, pero ello es aparente si observamos que de préstamos internacionales del sector privado, se pasó de recibir neto U$S 4.550 millones en 2011 a un neto negativo de U$S 3.000 millones. Respecto del saldo neto con organismos multilaterales de crédito se pasó de un neto positivo de U$S 6.100 millones en 2011 a un neto negativo de U$S 1.500 millones en 2012. La brecha cuando se implantó el cepo era del 10%; ahora supera el 60% y comienza a impactar en la actividad y las transacciones. No permitir el ahorro de quienes quieren preservar sus módicos excedentes en una moneda que no se desvalida y no hacer nada serio para enfrentar la cruel inflación causa desasosiego.

El hartazgo social detona acciones directas y las mentiras del relato generan violencia. Para canalizarlas en el sistema democrático hay que ampliar la participación, escuchar y desplegar consignas de unidad reconstruyendo la identidad de los partidos.

La alternativa no parte de afinidades ideológicas e identidades partidarias diluidas desde la crisis de representatividad del siglo pasado.
El realineamiento debe plasmarse escuchando las demandas actuales, cuyos mensajes aparecen dispersos pero pueden converger en un programa mínimo.

Un programa de desarrollo que explote y agregue valor a todos nuestros recursos, incorporando innovación tecnológica en las cadenas productivas desde las grandes a las pymes, estimulando a los emprendedores. Eso crea trabajo genuino e incorpora a los técnicos y graduados universitarios al aparato productivo optimizando su productividad de los segmentos más dinámicos. En 2012, según el INDEC, el PBI creció cerca del 2% (desmentido por las consultoras privadas que la reducen a mucho menos de la mitad), pero como cayó la construcción y las demás ramas manufactureras, lo único que habría crecido son los servicios y en ellos predominantemente el sector financiero. Ello se corresponde con la evolución del empleo durante el kirchnerismo, que habla de diversificar la matriz productiva. Entre 2003/11 la mayor generación de puestos laborales se verifica en el sector financiero, hotelería (actualmente en crisis por la disminución de 500.000 turistas extranjeros), restaurant es (afectados gravemente por la retracción a gastar) y administración pública cuyo plantel creció 50% en la década kirchnerista, más de tres veces que el crecimiento poblacional. La industria se ubica en el 13º lugar. En la creación de riqueza, esa encuesta oficial ubica a la industria después de la construcción (ahora paralizada), el transporte, las finanzas y el comercio.

Rara versión del industrialismo y el agregado de valor de esta década que no tengo dudas en denominar como lamentablemente perdida, desperdiciada. La manipulación de indicadores sin ajustar por inflación las cifras; el número de empresas creadas sin descontar las dadas de baja y las consideraciones sobre el ensamblado de componentes electrónicos en Tierra del Fuego como ejemplo de agregado de valor, informan sobre la confusión o la mala fe con que se menosprecia a los argentinos y el desprecio por la verdad que se nos arroja a quienes asistimos a la apertura del ciclo legislativo.

El populismo usa el poder para retenerlo y se desentiende del subdesarrollo y la pobreza que utiliza como voto cautivo con redes clientelares. Veamos el caso de las 26.000 cooperativas sociales que el kirchnerismo creó desde 2009 y funcionan sin control. El año pasado se crearon 6.024, la mitad en la provincia de Buenos Aires, supuesto bastión electoral, mientras que en Córdoba se crearon 63, un 20% menos que en José C. Paz donde se constituyeron 367. El Plan Argentina Trabaja consume más de $ 5.000 millones anuales.

El crecimiento del gasto público del 30% del PBI al 43% no supuso mejor prestación y eficiencia de las funciones del Estado. Del Estado mínimo al Estado asfixiante de regulaciones, en lo que le es indelegable, el Estado sigue estando ausente porque es un botín con fines electorales y no una organización para atender a los desamparados, inducir a mejores prácticas a la iniciativa privada, ampliar las posibilidades de todos, vertebrando el territorio e integrando el aparato productivo y los mercados, interno y con el mundo. La presión impositiva de más del 37% del PBI va deslizando actividad hacia la informalidad para sobrevivir.

El desarrollo requiere una estrategia de poder programática, con metas y el concurso de toda la energía social para transformar las estructuras productivas y achicar la pobreza, con una redistribución del ingreso basada en el trabajo registrado y salarios dignos.

El populismo es corto plazo, improvisación, impostura y en esa incertidumbre se traiciona el contrato electoral.

El populismo condena a los jóvenes porque les gasta recursos y no pone en marcha la reproducción ampliada de riqueza que genere los bienes y oportunidades para su pleno desenvolvimiento. En la Argentina, sólo un 32 % de los jóvenes entre 15/24 años trabaja; en los países desarrollados es mucho más alta la proporción: en Alemania el 48%; en Canadá el 55,4%; en Holanda: el 63,6%. La cantidad de jóvenes que no estudian aumento entre 2001/10, pasó del 11,4 % al 13,7%, pese al aumento del presupuesto destinado a la educación.

El desarrollo demanda planes y atender la coyuntura sin hipotecar el largo plazo donde fructifican proyectos de envergadura atrayendo riesgos con reglas estables.

El populismo ensaya atajos para ganar la próxima elección y cuando se agota recurre al cruel ajuste de la inflación, los controles arbitrarios y recortes desordenados, tan indiscriminados como los subsidios en su tiempo de bonanza. Un plan de desarrollo no puede surgir de un laboratorio de tecnócratas, aunque se requiere el concurso de técnicos y profesionales con experiencia y conocimiento adquirido para el diseño del mismo. La Argentina debe resocializar a millones de compatriotas y la política social debe contemplar y estudiar la profunda fractura social entre los integrados y los excluidos que no conocen la cultura del trabajo, más aún si tomamos en cuenta a los miles de jóvenes que no vieron en su familia los hábitos laborales en sus mayores.

El populismo destruye las instituciones y por ello la Argentina está en el último lote en el ránking de calidad institucional. Quienes asumen riesgos para emprendimientos de volumen y calidad, requieren garantías de que las instituciones funcionan para resguardo de sus inversiones y de que el funcionamiento del mercado no es violentado arbitrariamente, porque la intervención del Estado se manifiesta con reglas preestablecidas, conocidas y respetadas.

El desarrollo necesita un proyecto de Nación al que tributa y se corrige y actualiza para el logro de sus fines, que deben empalmar con la alternancia de gobiernos que se suceden, con sus matices, sin modificar el rumbo emprendido.

Desarrollo integrando regiones o populismo discrecional para disciplinar poder con recursos del Estado, es la verdadera opción que debemos plantear en la renovación parlamentaria. Más allá de las tácticas de distritos para cambiar la composición del próximo Congreso Nacional, debemos anunciar una estrategia común, un discurso concurrente para crear expectativas de recambio en 2015.

Los que compartimos nuestro rechazo por el populismo, desde distintas procedencias partidarias, podemos unirnos con nuestras identidades y matices, si coincidimos y vehiculizamos una agenda, sin demagogia y dispuestos a enriquecerla abriendo nuestra mente y haciendo converger lo que muchas veces parece confrontativo. Como no hacer un esfuerzo para:

1- Impedir la reforma de la Constitución Nacional, cumplirla e impedir cualquier artilugio para esquivar sus prescripciones con intenciones de perpetuidad en el poder.

2- Defensa de la división de poderes. Congreso sin superpoderes, invalidando los DNU que no trate el Congreso y garantía de la imparcialidad de los jueces. Un pacto contra la impunidad y para el combate articulado con las provincias contra la inseguridad y el narcotráfico. Lo sucedido en estos días en pacíficas ciudades es elocuente. Muchos, demasiados muertos mientras el secretario de Seguridad dice que le importa un carajo la inseguridad. El crecimiento del narcotráfico, la proliferación de armas, las denuncias de entrega de armas a grupos partidarios y la utilización de episodios trágicos, como la muerte de Karen Campos en Junín, para desatar ataques vandálicos sobre administraciones opositoras, alarman y requieren un accionar decidido y contundente. Espero que se dé tratamiento al proyecto de resolución que ingresamos a esta sesión, porque se impone dilucidar demasiadas cuestiones antes de que sigamos velando muertos. La denuncia de participación de militantes e integrantes de cooperativas que funcionan con fondos del Ministerio de Desarrollo Social son muy graves.

3- Defensa de la libertad de expresión y de la sustentabilidad de los medios de comunicación privados, transparentando una equitativa distribución de la pauta oficial con acceso a la información pública. El pronunciamiento de la SIP sobre el feroz boicot publicitario a medios independientes, tanto oficiales como privados mediante presiones repudiables, es categórico y el anuncio sobre el futuro de Globovisión en Venezuela una luz roja a tener presente.

4- Elaborar un presupuesto incorporando la totalidad del gasto en partidas, ponderando la prioridad del gasto y su impacto en infraestructura. Recomponer la distribución federal de impuestos, garantizando los pisos mínimos donde se canalice la totalidad de los recursos de manera automática. Trabajar en un sistema tributario que financie el gasto indelegable del Estado, oriente la inversión y desgrave la carga sobre el salario. El déficit fiscal, improductivo y discrecional demuestra el agotamiento del populismo y es el corolario de la gestión kirchnerista. En 2003, el superávit primario era de 3,3 del PBI y 2012 cerró con un déficit del 0,12 %. Pero sin incluir los aportes de la ANSES y del Banco Central, cuando asumió el kirchnerismo, el superávit fiscal era de 3,2% del PBI y en 2012, el déficit es de 1,1%. Si agregamos los intereses de la deuda, el rojo de 2012 fue del 2,5% del PBI y si no contamos lo extraído en BCRA, PAMI y ANSES, el déficit araña el 4% del PBI.

El indiscriminado subsidio de servicios deficientes en 2004 representaba el 0,2 % del PBI; el año pasado fue de 3,5% del PBI. Durante 2012, el déficit operativo de las empresas públicas fue de $ 6.583 millones ($ 18 millones diarios) un 134 % más que en 2011. En 2003 ese rojo era de $ 211 millones. Como si Aerolíneas Argentinas que lleva acumulado un déficit de U$S 3.560 millones, AYSA, LAFSA y otras estatizaciones fueran poco, en estos días se supo que el Estado, mediante AFIP condona $ 240 millones de la impresora Ciccone, cuyos dueños no reclaman ni se conocen tras la desaparición de expedientes de la Inspección General de Justicia.

5- Convocar a los sectores productivos para acordar un programa de desarrollo autosostenido, con reglas estables, para contener la fuga de capitales y atraer inversiones directas, comenzando por el sector energético. La inversión en 2012 cayó 4,9% y hace cuatro años no se crea empleo privado registrado. Empresarios y trabajadores lo saben y escucharlos es imprescindible porque por algo pasa esto mientras en todos los países de la región sucede lo contrario: crecen más sin inflación.

En esa consulta se debe incorporar a la comunidad educativa para replantear la capacitación docente y el proceso de aprendizaje para servir a las transformaciones impostergables. ¿Cómo es posible que por la disputa de una interna partidaria, el gobierno nacional y la provincia de Buenos Aires condenen a cuatro millones de niños a perder irrecuperables horas de clase?

La presidenta no lo menciona en sus discursos, como tampoco menciona la inflación y la inseguridad, pero en dos semanas ya llevamos seis días de clase perdidos y solo se conocen futuros calendarios de días de paro. Tras el discurso de defender la escuela pública, el kirchnerismo la destruye. En 2003 las escuelas públicas recibían al 74 % de los niños que iniciaban su ciclo educativo y las escuelas privadas receptaban el 26; en 2011 las escuelas públicas reciben el 62% y los establecimientos privados el 38%. En la Universidad de Buenos Aires cursan 262.932 alumnos y sólo 105.000 egresaron de establecimientos públicos, contra 150.951 que egresaron de la educación privada. El abandono y la repitencia es notable, del 99% que van a la escuela hasta los 10 años, sólo llegan 66 al llegar a los 17 años. Las mediciones internacionales sobre calidad del aprendizaje verifican una incesante caída, la más pronunciada entre los países relevados.

6- Definir los objetivos permanentes de la Nación para que la política exterior se corresponda y disponga a su servicio, en la aldea global donde tallan los intereses de naciones, bloques, organismos y corporaciones trasnacionales.

7- Comprometerse a debatir y difundir una agenda de temas relevantes que preocupan a la sociedad, evitando seguir el distractivo temario oficialista que diluye y divide a la oposición por cuestiones secundarias.

Entre los que se nutren de la pobreza y quienes quieren erradicarla con programas de largo aliento y sustentabilidad económica, hay un abismo en cuanto a la formulación de políticas.

Podemos inclinarnos ante el discurso único, los enemigos exculpatorios, el divisionismo al estilo del chavismo o ponernos de pie, escuchar y actuar con humildad y grandeza ante desafíos y oportunidades que se presentan y otras que se abrirán si trabajamos mancomunados. Los que sólo quieren oír las parrafadas de los presuntos herederos del régimen chavista que recibe U$S 95.000 millones anuales de exportaciones petroleras y debe importar el 80% de sus alimentos, se niegan a cotejar resultados de sus emprendimientos ruinosos. La Venezuela polarizada, sin justicia ni medios independientes, sacó de la marginación extrema al 20% de su población, (en menor medida que la reducción operada en Perú y Chile en el mismo tramo temporal), pero esas redes asistenciales no se corresponden con el trabajo estable, aunque el barril de crudo haya pasado de U$S 8/20 a más de U$S 90/120. La brecha entre el dólar oficial y paralelo es del 200%. En su gestión, con su diatriba antimperialista, el gobierno chavista vendió el 95 % de su petróleo a EEUU, obtuvo una renta por esas exportaciones por U$S 800.000 millones y sin embargo su deuda externa es de U$S 105.000 millones y su PBI es inferior al de Brasil, la Argentina, Chile, Colombia y Perú. Venezuela es junto a la Argentina el país con más alta inflación, cercana al 30% y menor crecimiento, donde se pierden reservas, las que en Venezuela apenas llegan a U$S 26.000 millones con un déficit fiscal del 14% del PBI. El estatismo energético hizo que su producción cayera de 3,2 millones de barriles diarios en 1999, cuando asumió Hugo Chávez, a 2,9 millones actuales, pero la empresa PDVSA pasó de 35.000 a 120.000 empleados en la actualidad, con un endeudamiento de U$S 79.000 millones. Venezuela descendió en mediciones de competitividad y escaló en corrupción con grupos enriquecidos hasta la opulencia y según la ONU involucrada en los que mayores cargamentos de droga que se exportan a Europa. La inseguridad ciudadana registra escalofriantes registros de homicidios. Las falencias del régimen bipartidista previo dieron lugar a este liderazgo y la confianza recibida le posibilitó excentricidades, pero la oportunidad de semejante poder con semejante flujo de divisas para impulsar del desarrollo con equidad fue derrochada.

Muchos no queremos, ni ese dispendio (en nuestro caso fruto de la cotización de la soja) ni esa cristalización de desigualdades.

Aspiramos a otro proyecto que nos incorpore a todos, donde haya diálogo, paz, desarrollo, justicia, libertad y fundada esperanza. Concordia, respeto y reconciliación, parecen ser virtudes más venturosas que atizar los rescoldos de violencia e intemperancia que encienden fácilmente.

Tal vez por eso sentimos emoción y entusiasmo por el magisterio de un compatriota, un latinoamericano, que asume la más peraltada visibilidad universal, con una misión espiritual, pero que puede derramar benéficamente las cuestiones terrenales y el servicio del poder hacia causas nobles.

No tengo dudas de que esos dones alimentarán un clima de distensión y confraternidad, para caminar hacia mejores rumbos, donde sólo quedarán marginados y rezagados los que se autoexcluyan.

Ni el aprovechamiento de la congoja para unificar sobre premisas infundadas, ni creer que la alegría que suscita la elección de un argentino como uno de los más influyentes líderes mundiales, resolverá mágicamente los problemas. Ni oficialistas ni opositores tenemos derecho a malversar esos sentimientos tan profundos. El notable clima esperanzador que se percibe desde hace horas en católicos y de otras creencias, creyentes y no tanto, es una oportunidad que no debemos dejar pasar.

Discernir este regalo, en la justa dimensión de su perspectiva histórica, es un deber que demostrará la sensibilidad y los valores que iluminan nuestra vocación política.

Adhiero fervorosamente al proyecto de declaración de beneplácito que se está redactando y aguardo su pronta aprobación. El nuevo Pontífice alguna vez nos instó a "ponernos la patria al hombro."

 

 

 

Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina | Congreso de la Nación Argentina | Av. Rivadavia 1864 - Ciudad Autónoma de Bs. As. (C.P.C1033AAV) | + 54 11 6075-7100

Nota: La información contenida en este sitio es de dominio público y puede ser utilizada libremente. Se solicita citar la fuente.