Medalla del centenario de la batalla de Ituzaingó (1927)
Fecha de Ingreso: 1989
Donante: Juan Massini
Medidas: 54.41 × 77.64 mm. Espesor: 4.06 mm
Descripción:
Plaqueta conmemorativa en cobre, acuñada en 1927 y producida por encargo del Estado nacional para los actos del centenario de la batalla de Ituzaingó. La pieza, con un peso de 118,88 g y rotación de 12 horas, fue realizada por el grabador Constante Rossi, figura destacada de la medallística oficial argentina.
El anverso presenta un relieve profundo que reproduce una escena del combate según la composición del artista catalán Francisco Fortuny; lleva la inscripción “ITUZAINGO”, la firma “Constante Rossi” y la fecha “1827” en el campo.
El reverso exhibe la leyenda conmemorativa oficial —“El pueblo de la Nación Argentina conmemora el primer centenario de la batalla de Ituzaingó. 20 de febrero de 1927”— junto a la inscripción de homenaje “La República a los vencedores de Ytuzaingó / 20 de febrero de 1827”. La superficie patinada, los bordes lisos y la calidad del modelado responden a los cánones formales de la producción estatal del período de entreguerras.
Observaciones:
La plaqueta fue concebida en el marco de las celebraciones oficiales por el primer centenario de la batalla de Ituzaingó, hecho central de la guerra del Brasil y momento fundacional en la consolidación del prestigio militar rioplatense. A lo largo de 1927, el Estado argentino impulsó una serie de homenajes —entre ellos medallas, plaquetas, publicaciones y actos parlamentarios— orientados a renovar la narrativa heroica del siglo XIX y a reforzar los símbolos republicanos en una década de fuerte construcción identitaria.
La elección de Constante Rossi (Buenos Aires, 1872), uno de los principales grabadores de la Fábrica Nacional de Medallas entre 1914 y 1956, aseguró la calidad técnica de la pieza y su integración en un lenguaje oficial consolidado. La incorporación de la escena de Fortuny respondió a un criterio estético que combinaba tradición académica con exaltación cívica, rasgo distintivo de la cultura conmemorativa del período.
Estas plaquetas circularon como obsequios protocolares y como objetos de colección institucional en bibliotecas, reparticiones públicas y ámbitos legislativos, constituyéndose en testimonios materiales de la política de memoria impulsada por el Estado argentino en la década de 1920.