EN LA ESTRELLA
En esta obra la composición se organiza en torno a la pareja danzante, cuya postura diagonal concentra la tensión rítmica del cuadro. La superposición de partituras en el fondo no solo contextualiza la escena, sino que también refuerza la idea del movimiento surgiendo de la música. La línea se utiliza para delinear con nitidez las siluetas, mientras que el color, especialmente el naranja vibrante del vestido, marca el punto focal y transmite la energía del tango.
El contraste cromático entre los tonos cálidos de la mujer y los neutros del hombre enfatiza el juego de opuestos, típico de la danza, donde la fuerza y la sensualidad se equilibran en un mismo gesto. El artista conjuga figuración y elementos gráficos —como las notas musicales— en un mismo plano, logrando una obra dinámica y festiva que celebra la pasión y el magnetismo del encuentro.