LOS VIEJOS TEJADOS
Gili y Roig, Baldomero
En esta obra se construye la composición a partir de una sucesión de planos superpuestos que guían la mirada desde el primer término hasta el horizonte. El protagonismo recae en la masa arquitectónica de la iglesia, cuyo campanario interrumpe la horizontalidad del paisaje y se erige como eje vertical que organiza el conjunto. El punto de vista elevado le permite al artista desplegar un entramado de líneas diagonales creadas por los techos, que generan un ritmo visual ordenado y armónico.
La paleta se mantiene sobria, dominada por ocres, grises y terrosos que transmiten un clima de quietud y cierta melancolía, apenas contrastada por los matices verdosos del fondo. El tratamiento de la pincelada, minuciosa y precisa, refuerza el carácter matérico de las tejas y muros, otorgando densidad plástica a un motivo cotidiano.