PRELUDIO
Trilla, María Magdalena
En esta obra la composición equilibra el peso de la arquitectura urbana con la vastedad del cielo. Las formas geométricas de los edificios se recortan en contraluz, actuando como silenciosos contenedores de sombra frente a la expansión cromática del firmamento. El uso de gamas frías en el plano inferior contrasta con los matices cálidos del cielo —rosas, naranjas y violetas—, generando una tensión atmosférica que sugiere el tránsito entre la noche y el día.
La pincelada suelta y direccional imprime movimiento a las nubes, mientras las líneas diagonales de los cables aportan ritmo y profundidad al espacio. La luz, más que iluminar, envuelve y transforma la escena, funcionando como hilo conductor emocional. En sintonía con su título, Preludio sugiere un instante de pausa y expectación, donde la ciudad parece contener la promesa de un cambio inminente.