SIN TÍTULO
La composición se estructura a partir de un eje diagonal que organiza la relación entre arquitectura y figuras, conduciendo la mirada desde el primer plano hacia el fondo urbano. El equilibrio se logra mediante masas oscuras laterales que encuadran la escena y refuerzan la profundidad, mientras las figuras humanas, reducidas y agrupadas, funcionan como acento rítmico y escala espacial. La perspectiva se construye más por relaciones tonales que por un dibujo lineal estricto.
El tratamiento del color privilegia una gama restringida de ocres, azules y negros, articulada a través de transiciones suaves y pinceladas cortas. La luz artificial actúa como foco compositivo, generando contrastes que modelan volúmenes y dirigen la atención hacia el centro de la escena. La textura del soporte permanece visible, aportando una vibración superficial que refuerza el clima atmosférico y la unidad material del conjunto.