TAQUÍGRAFO LARRALDE
Puig, Vicente
En este retrato, Vicente Puig recurre a un lenguaje sobrio y preciso que refuerza el carácter institucional de la obra. La luz, aplicada con mesura, modela suavemente el rostro y el torso, evitando contrastes violentos y otorgando naturalidad y dignidad al personaje. La paleta contenida, dominada por tonos terrosos y ocres en armonía con los grises azulados del traje, acentúa la austeridad y la seriedad del conjunto. La economía de recursos, la sobriedad cromática y la frontalidad relativa subrayan un enfoque que privilegia la afirmación de la personalidad y la jerarquía del sujeto por sobre la indagación psicológica. En conjunto, la obra se inscribe en la tradición académica y modernista de Puig, destacándose por su equilibrio entre realismo contenido, claridad compositiva y una presencia pictórica que confiere autoridad al retratado.