LA ALEGRÍA DE VIVIR II
Brahamian, Pablo Javier
La composición se organiza en torno a un eje vertical central expansivo, donde los trazos densos y superpuestos generan un núcleo de tensión visual. Desde ese foco, líneas gestuales irradian hacia los bordes, creando una sensación centrífuga que dinamiza toda la superficie. La escala amplia se refuerza mediante la proliferación de gestos largos y capas pictóricas que rompen la lectura estática.
La paleta vibrante —dominada por azules, rojos y ocres— se integra en un fondo mayormente claro. Los chorreados y la acumulación matérica enfatizan el carácter procesual, mientras que la relación entre zonas densas y áreas más abiertas marca un ritmo visual orgánico y expansivo.