La naturaleza muerta
Müller, José Pedro
La composición se organiza en torno a un eje vertical marcado por el florero, que estructura el espacio y equilibra la disposición de los elementos secundarios. La pincelada es amplia y visible, con variaciones de dirección que generan dinamismo en el conjunto. El color se construye a partir de contrastes entre tonos cálidos y fríos, lo que aporta vibración y profundidad al plano pictórico. La luz se sugiere a través de matices y transiciones cromáticas más que por un claroscuro definido, otorgando un carácter atmosférico a la escena. El uso del paño en la base introduce diagonales que guían la mirada y refuerzan el sentido de movimiento interno, logrando una síntesis armónica entre ritmo, equilibrio y frescura pictórica.