MI NEGRO
Abad, Nidia
La composición se organiza a partir de una figura central en fuerte avance hacia el plano del espectador, lo que genera una tensión frontal inmediata. El cuerpo, descentrado y captado en pleno movimiento, actúa como eje dinámico que estructura toda la escena. La disposición oblicua de los planos laterales y el piso en damero refuerzan la sensación de inestabilidad y profundidad forzada, conduciendo la mirada hacia el primer plano. El gesto exagerado y la apertura de la boca intensifican el carácter expresivo de la figura, subordinando el espacio a su acción.
El contraste extremo entre blanco y negro define con claridad volúmenes y ritmos, propios del lenguaje xilográfico. Las tramas lineales, alternadas con zonas de negro pleno, construyen textura y densidad visual sin recurrir al claroscuro tradicional. La relación figura-fondo se resuelve gráficamente, mediante oposiciones tonales y patrones geométricos, enfatizando la materialidad del grabado y el carácter dramático de la escena.