SIN TÍTULO
Esta pintura nocturna destaca por su dramatismo lumínico y una composición profundamente contrastada. El punto focal es el gran velero en primer plano, cuyas velas oscuras recortan con fuerza la luz lunar filtrada por un cielo tormentoso. La composición se organiza en capas: la línea del horizonte baja da protagonismo al cielo, que domina emocional y visualmente la escena. La luz de la luna, parcialmente oculta por nubes densas, crea efectos de claroscuro que dan volumen a las velas y generan reflejos sutiles sobre el agua.
La paleta oscura, con predominio de azules profundos, negros y ocres, refuerza la atmósfera introspectiva. La técnica pictórica es detallada y cuidada, especialmente en el tratamiento de las nubes y los reflejos. El ritmo visual es pausado, contemplativo. La obra transmite una sensación de misterio, inmensidad y silencio, propia del mar nocturno.