BAILANDO II (FRAGMENTO)
La composición se articula a partir del movimiento y la tensión expresiva entre dos figuras que se enfrentan en primer plano. Las formas se desdibujan en contornos vibrantes, generando una sensación de inestabilidad que refuerza la idea de danza como intercambio emocional y físico. El empleo de veladuras y transiciones tonales otorga un carácter atmosférico a la escena, donde lo corporal se funde con lo gestual.
La paleta oscura, dominada por violetas, bordós y negros, contrasta con algunos acentos cálidos que marcan los rostros y las manos. Esta elección cromática intensifica el dramatismo y subraya el carácter íntimo del encuentro. Las figuras parecen al borde de la disolución, como si el movimiento las arrastrara más allá de la representación naturalista. De este modo, el artista transforma un motivo cotidiano —el baile— en una experiencia plástica cargada de tensión y lirismo, donde lo gestual prevalece sobre lo narrativo.