SIN TÍTULO
En esta obra la composición se sostiene en la tensión dinámica entre las dos figuras enfrentadas. Las líneas curvas y diagonales generan movimiento y dramatismo, mientras que la técnica mixta de aguadas y trazos gestuales acentúa la energía del conflicto. El artista evita la rigidez formal y apuesta por un trazo espontáneo que otorga inmediatez y fuerza expresiva. Los contrastes de luces y sombras, junto con la reducción cromática a negros, grises y acentos cálidos, potencian el dramatismo de la escena. Sus obras están profundamente enraizadas en el arte latinoamericano donde el color se encuentra al servicio de lo dramático que acontece al ser humano. Aquí el rojo y el naranja emergen como signos de violencia y vitalidad frente al fondo neutro.