ARLEQUÍN
Irureta, Arturo
La pintura se construye a partir de una figura central insinuada por la superposición de veladuras y pinceladas cruzadas. La materia se aplica con cierta contención, generando una superficie difusa que atenúa los contornos y potencia la ambigüedad de la forma. La composición es frontal y simétrica, con un eje vertical que organiza el espacio, otorgando estabilidad dentro de una atmósfera enrarecida. El uso del azul dominante, con ligeras modulaciones hacia grises y toques rojizos, intensifica la sensación de frialdad y distancia emocional. La técnica privilegia la textura y la superposición, donde los trazos entrecruzados sugieren dinamismo contenido. La obra equilibra lo geométrico y lo gestual, explorando la tensión entre figura y fondo en un campo pictórico cargado de resonancias simbólicas.