Mientras la noche cae
La composición se organiza a partir de una tensión diagonal dominante que atraviesa la imagen desde el sector inferior hacia la zona superior izquierda. El plano inferior, más denso y oscuro, funciona como base estructural y contrapeso visual, mientras que las formas lineales ascendentes introducen una sensación de desplazamiento y expansión. La asimetría es intencional y guía la mirada de manera dinámica, estableciendo un ritmo interno basado en la reiteración y variación de gestos curvos y quebrados.
El color estructura el espacio mediante un contraste definido entre el azul profundo del plano superior y la franja oscura inferior, generando una división clara del campo visual. El azul actúa como superficie expansiva y silenciosa, mientras que el negro concentra peso y densidad, anclando la imagen. Las áreas claras, fragmentadas e irregulares, aportan tensión y ritmo, funcionando como contrapunto luminoso dentro de una paleta restringida que refuerza el clima nocturno y contenido de la obra.