FUMANDO ESPERO
La obra se construye sobre una trama gestual muy activa que domina tanto el fondo como la figura, generando una atmósfera vibrante y casi ondulante. La paleta, basada en azules, turquesas y naranjas quebrados, unifica todos los planos mediante pinceladas cortas y superpuestas, creando una textura envolvente. El rostro emerge como un foco suave dentro de esta marea de trazos, con una modelación difusa que privilegia la sensación sobre la definición formal. La luz parece filtrarse desde adentro del propio volumen pictórico, más sugerida por veladuras que por contrastes marcados.
El gesto relajado —la cabeza apoyada en la mano y el cigarrillo que traza una curva de humo— introduce un ritmo más lento en oposición al dinamismo del fondo. Esta tensión entre quietud y agitación es central en la composición: la figura permanece estable, casi suspendida, mientras todo a su alrededor se mueve.