VÍA CRUCIS
Audivert, Pompeyo
La composición se organiza a partir de una vertical dominante definida por Jesucristo en la cruz. A ambos lados, las figuras laterales se disponen en posiciones desplazadas e inestables, generando un desequilibrio controlado que intensifica la tensión dramática.
El espacio se articula mediante la alternancia entre planos negros compactos y zonas blancas resultantes de la talla en la madera, que modelan las figuras a través de ritmos repetitivos y modulaciones de densidad. Estos intervalos generan una vibración óptica continua que define volúmenes, pliegues y gestos. La fragmentación de las formas y la economía cromática concentran la atención en la estructura y en la intensidad simbólica del conjunto, privilegiando la fuerza compositiva.