LA CUMBRE
Dubin, Celina
Composición abierta y equilibrada que guía la mirada hacia el horizonte mediante el uso de perspectiva atmosférica y un encuadre natural con ramas en primer plano. La obra se estructura en tres planos bien definidos, con una transición tonal que aporta profundidad.
Predominan los colores cálidos y naturales, aplicados con una pincelada suelta que sugiere movimiento y textura. La luz lateral genera contraste y volumen, destacando la tridimensionalidad del paisaje. La disposición rítmica de árboles y curvas del terreno refuerzan la armonía visual. Técnicamente, es una pintura que combina control y expresividad, logrando un equilibrio entre detalle y atmósfera. El resultado es una escena serena que transmite amplitud y contemplación del entorno natural.