PAISAJE
Charpín, Albert
La composición se organiza en torno a una línea del horizonte baja que otorga gran protagonismo al cielo crepuscular. El artista dispone al jinete y los animales en el centro, construyendo un eje narrativo que avanza lateralmente y genera un movimiento sereno. La pincelada es fluida y tiende a la disolución de los contornos, reforzando la atmósfera húmeda y brumosa del paisaje.
La paleta cromática, dominada por grises, azules y ocres, transmite quietud y un clima melancólico. El contraste entre el suelo oscuro y los reflejos en el agua acentúa la profundidad, mientras que la luz difusa envuelve las formas en un mismo ambiente tonal. En sintonía con la tradición de la Escuela de Barbizon, el pintor se centra en escenas pastoriles y campestres, donde personajes y naturaleza se integran en un equilibrio delicado. La obra, armoniosa y sensible, encuentra en los cielos nubosos y serenos un trasfondo poético que intensifica la experiencia atmosférica.