RECORDANDO A FELISA
La composición se estructura a partir del balcón como eje central, elevado y abierto, desde donde se despliega el movimiento expansivo de la vegetación. La verticalidad del muro se contrapone al dinamismo curvilíneo de las flores, generando un contraste entre la solidez arquitectónica y la fluidez orgánica. La pincelada fragmentada, casi puntillista, otorga vibración a la superficie y sugiere un efecto de luminosidad cambiante.
En la paleta predominan los tonos cálidos —amarillos y rosas— que envuelven la escena en una atmósfera de nostalgia. Los acentos oscuros del hierro forjado y las sombras equilibran el resplandor cromático, evitando la dispersión visual. Así, el cuadro logra un balance entre lo constructivo y lo evocativo, transformando un rincón doméstico en memoria sensible.