TESTIGOS
Falabella, María Eugenia
La obra se construye a partir de un enfoque estructuralista cercano al lenguaje cubista. El artista fragmenta planos y volúmenes, descomponiendo la realidad en facetas geométricas que se articulan entre sí mediante gradaciones tonales. Las piedras y los limones se presentan como cuerpos sólidos, trabajados con superposiciones de color que enfatizan su textura y peso visual.
El contraste entre las superficies opacas de las rocas y la luminosidad intensa de los frutos genera un contrapunto plástico que dinamiza la composición. El fondo, compuesto por pliegues y planos angulares, prolonga la sensación de espacialidad y refuerza el carácter arquitectónico de la escena. La obra no busca reproducir fielmente los objetos, sino traducirlos en una síntesis formal donde lo sensorial y lo racional conviven en equilibrio.