CABALLOS SALVAJES
Müller, José Pedro
La composición se estructura a partir de una diagonal dinámica que guía la mirada desde el primer plano —dominado por pinceladas verticales y oblicuas que sugieren pasturas en movimiento— hacia el grupo de caballos en plena carrera. El artista establece un contraste entre la gestualidad suelta del entorno y la mayor definición de las figuras principales, especialmente el caballo blanco y el castaño, que funcionan como ejes visuales. La gama terrosa y los tonos grises del cielo generan una atmósfera de temporal inminente, reforzando la tensión narrativa. El uso de capas superpuestas y pinceladas rápidas acentúa la sensación de viento y desplazamiento.
En el segundo plano, los caballos oscuros se integran más difusamente con el paisaje, contribuyendo a la profundidad sin competir con el foco principal. El horizonte quebrado y las manchas de vegetación crean un ritmo irregular que potencia la sensación de vastedad. En conjunto, la obra logra una síntesis entre lirismo y energía, donde la composición abierta y el movimiento sugerido transmiten libertad y fluidez.