CRUCE DE LOS ANDES
La composición coloca al general San Martín como figura central, erguido sobre su caballo y enmarcado por la cordillera, lo que subraya su rol de líder y estratega. El paisaje monumental refuerza la dimensión heroica de la escena, mientras la disposición piramidal de las montañas conduce la mirada hacia él. La presencia de las tropas en segundo plano amplía la profundidad y sitúa la acción en el contexto colectivo de la campaña.
La paleta está dominada por tonos terrosos, verdes y azules, que transmiten la aspereza del entorno natural y el esfuerzo de la empresa. La iluminación resalta los brillos metálicos del uniforme y la blancura del caballo, generando un contraste que concentra la atención en el protagonista. La obra articula así figura, paisaje y gesto heroico en una síntesis que exalta el carácter patriótico y militar del episodio.