SIN TÍTULO
La composición se articula en torno a un eje central dominado por la fuente lumínica, que organiza la profundidad y jerarquiza los planos. La disposición ascendente del camino y la agrupación de las figuras generan un movimiento convergente hacia el fondo, reforzado por diagonales suaves que conducen la mirada. Las masas oscuras laterales encuadran la escena y estabilizan el conjunto, mientras la arquitectura y la vegetación actúan como contención espacial.
El color se estructura sobre una paleta nocturna de azules profundos y negros, contrastada por acentos cálidos puntuales. La luz lunar no describe, sino que sintetiza volúmenes mediante contrastes tonales, diluyendo los contornos y unificando las formas. La pincelada es suelta y visible, con variaciones de carga que aportan ritmo y vibración superficial, acentuando la atmósfera y la tensión entre figura y entorno.