Hacia el bicentenario (El reñidero)
Ponce Boscarino, Enrique
La obra organiza la superficie a partir de una composición dinámica y centrífuga, donde líneas enérgicas y entrecruzadas construyen un núcleo de máxima tensión visual. Los trazos se expanden en diagonales múltiples, generando un movimiento envolvente que desestabiliza el plano y evita cualquier lectura estática. La estructura compositiva se apoya en contrastes direccionales que activan el espacio pictórico y producen una sensación de choque y confrontación permanente.
El color refuerza esta intensidad mediante una paleta contrastada de azules profundos, rojos encendidos, blancos y amarillos, aplicados con gestualidad marcada y capas superpuestas. La materia pictórica, espesa y trabajada con arrastres visibles, enfatiza la fisicidad del gesto y la huella del proceso. Zonas de mayor densidad conviven con áreas erosionadas, generando ritmos visuales que alternan saturación y desgaste, y subrayan una atmósfera de conflicto y energía contenida.