TARDES DE SAN TELMO
Bartoli, Estela
La pintura plasma la intensidad del tango a través de una composición cerrada que enmarca a los bailarines en un abrazo firme y dinámico. La diagonal que forman los cuerpos transmite tensión y movimiento, mientras que la superposición de planos y la pincelada suelta sugieren el vaivén propio de la danza.
Los contrastes cromáticos entre el rojo vibrante del vestido y los tonos neutros del traje masculino enfatizan la complementariedad de los roles, al tiempo que refuerzan la sensualidad de la escena. El fondo difuso, trabajado con veladuras y manchas, evita una localización precisa y resalta la centralidad de la pareja, otorgando al gesto y la conexión entre ambos la mayor fuerza expresiva. El resultado es una imagen cargada de ritmo, pasión y equilibrio plástico.