SIN TÍTULO
El empaste espeso y las capas de óleo se aplican con gestualidad intensa, generando relieves y texturas que se funden con el soporte. La pincelada, arrastrada y casi escultórica, introduce una dimensión táctil que enfatiza el proceso más que la forma resultante. La paleta, dominada por ocres, tierras y tonos carnosos, refuerza una sensación orgánica y visceral.
La composición se organiza a partir de líneas curvas y movimientos centrípetos que dirigen la mirada hacia un punto de tensión, donde se concentra la carga expresiva. La deformación deliberada y la falta de contorno definen un espacio pictórico inestable, en el que el gesto sustituye a la representación. El tratamiento matérico y la fuerza del trazo sugieren una exploración emocional profunda, donde la pintura funciona como huella directa del impulso creativo.