0552-D-2010

Proyecto
El Senado y Cámara de Diputados...


ARTÍCULO 1°: Agréguense al Decreto 1599/2005, ratificado por Ley 26.076 y sus modificatorias, los siguientes artículos:
"El BCRA sólo podrá girarle al Gobierno Nacional, al cierre de cada ejercicio anual, las utilidades líquidas y realizadas, que surjan del cobro efectivo de ganancias de tasas de interés, de ganancias efectivizadas por operaciones de mercado abierto entre divisas y/o de la compra y venta efectiva de activos financieros del ejercicio fiscal anterior de acuerdo con el balance que apruebe su Honorable Directorio. El BCRA no podrá adelantar ni transferir al Gobierno Nacional utilidades contables o devengadas".
"El BCRA no podrá destinar recursos de ninguna índole a financiar directa o indirectamente a la actividad privada por vía de redescuentos, líneas de crédito u otras operaciones activas. Con las limitaciones que fijen las normas, sólo podrá atender requerimientos transitorios del sistema financiero público y privado, nacional y extranjero, con el propósito de regular transitoriamente la liquidez del sistema financiero".
ARTÍCULO 2°: Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


La historia de la República Argentina está jalonada por crisis recurrentes, en las que una de las características mas habituales es el irresponsable uso de los recursos fiscales y monetarios para intentar solucionar situaciones coyunturales, agravando de tal manera los problemas cíclicos y profundizando tanto la crisis cuanto el panorama de largo plazo de la economía.
Estas decisiones irresponsables agreden a las instituciones económicas, deterioran la confianza en nuestra moneda y contribuyen de tal modo a que las recuperaciones sean cada vez más lentas y efímeras.
Los padres de la Constitución norteamericana, en la que se inspiraron nuestros propios constitucionalistas del 1853, consideraban a las instituciones como el símil de las inversiones; esto son, limitaciones al consumo presente para lograr beneficios en el futuro. Es con ese mismo criterio con el que deben pensarse algunas instituciones liminares, entre las que se cuenta sin duda el Banco Central de la República Argentina.
Por ello, es que su patrimonio, que es el patrimonio de todos los argentinos, debe ser preservado de las evoluciones coyunturales, que vayan mas allá de lo que prevé la planificación armónica de las variables macroeconómicas, que en el caso de BCRA se expresan en el programa monetario y en el manejo de las reservas. Es ello lo que generará las condiciones para que otras actividades económicas se beneficien de las ventajas que generan la estabilidad y la previsibilidad.
Así por ejemplo, el crédito a la producción a tasas y plazos que fomenten la inversión es el resultado del acceso a los mercados de financiamiento global en condiciones que expresan la confianza que brinda la situación global de la economía, y no de la dilapidación coyuntural de los recursos ahorrados por toda la sociedad. Nuestra historia económica está plagada de ejemplos de enormes cantidades de dinero dilapidadas bajo la excusa del fomento. Imaginemos por un instante lo que significaría la misma situación con los recursos que administra el Banco Central.
Los intentos de forzar la interpretación sobre el uso de las utilidades del BCRA van en el mismo sentido, y corren el mismo peligro: generar daños patrimoniales a nuestra principal institución monetaria, en función de solucionar cuestiones coyunturales.
Por los motivos expuestos, consideramos necesario definir con claridad reglas que consoliden patrimonialmente a nuestro BCRA y eviten los vicios que acabamos de mencionar, en la seguridad que de tal manera estaremos contribuyendo a generar credibilidad y estabilidad a nuestra economía.
Proyecto

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