PROYECTO DE LEY


Expediente 5619-D-2018
Sumario: CONTRATO DE TRABAJO - LEY 20744 - MODIFICACION DEL ARTICULO 172 SOBRE EQUIDAD DE GENERO.
Fecha: 07/09/2018
Proyecto
El Senado y Cámara de Diputados...


EQUIDAD DE GÉNEROS EN EL ÁMBITO LABORAL
Artículo 1°.- Modificación de la Ley de Contrato de Trabajo. Modifícase la denominación del Título VII y del artículo 172 de la Ley de Contrato de Trabajo Nº 20.744 (t.o. 1976) y sus modificatorias, el que quedará redactado de la siguiente forma:
"TÍTULO VII
“DE LA EQUIDAD DE GÉNEROS E IGUALDAD DE OPORTUNIDADES EN EL TRABAJO
“CAPÍTULO 1
“DISPOSICIONES GENERALES
“Artículo 172.- Equidad de géneros en el trabajo.
“Queda garantizada la equidad de géneros y la igualdad de oportunidades en todos los aspectos de la vida laboral. Los trabajadores cualquiera sea su género tendrán iguales derechos en todo lo relativo a su acceso al empleo, a su selección y contratación, a sus condiciones de prestación, a su desarrollo o evolución en la carrera dentro de la empresa.
“Los contratos individuales, las convenciones colectivas de trabajo y las reglamentaciones autorizada no podrán establecer ningún tipo de discriminación en el empleo, fundada en el género o en el estado civil de quienes trabajan.
“En la selección de más de un aspirante en igualdad de condiciones e idoneidad, se priorizarán los de géneros distintos a los dominantes en ese ámbito laboral.”
Artículo 2°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


Las transformaciones en la organización social de los últimos años hacen necesaria una renovación de la legislación laboral. El modelo tradicional de familia de varón proveedor único y mujer cuidadora que prevaleció desde la conformación del capitalismo ya no es el modelo hegemónico. Por un lado, la disminución de la capacidad de proveer del varón se ha visto deteriorada por un contexto donde las remuneraciones tienden a la baja y, por otro, la discontinuidad y la alta rotación que, en general, caracteriza a los trabajos incidió en la incorporación de las mujeres al mercado laboral en las últimas décadas. Su presencia tiende a ser cada vez más sólida, ya sea por razones personales o como resultado de la necesidad económica. Esta situación se ve reflejada en la tasa de actividad de las mujeres. En 1990 era del 36,8%. En 2001 el 42,6% de las mujeres buscaba un empleo o estaba ocupada mientras que en el cuarto trimestre de 2013 representan el 55,1% del total de la población.
Tradicionalmente se ha adjudicado a las mujeres las mayores responsabilidades en el ámbito doméstico, muchas veces con el argumento de que ellas están naturalmente mejor preparadas para asumirlas, en tanto que a los hombres se les ha asignado las tareas de protección y provisión de alimento. La construcción de dichos roles ha generado diversos efectos económicos de difícil medición. Por ejemplo, el impacto que tiene la realización de las tareas domésticas, entre las que se incluyen las del cuidado de niños y ancianos al interior del hogar, no suele cuantificarse dado que no es fácil atribuirles un valor monetario. La falta de valoración de estas tareas, asumidas generalmente por las mujeres, constituye la base de las inequidades de género, que generan, a su vez, distintas formas de discriminación laboral.
Debe resaltarse, entonces, que si bien la incorporación de la mujer en el ámbito laboral fue acompañada de una reducción de las brechas de género, para ellas también representó la asignación de una nueva actividad laboral, en este caso, remunerada, sin que pudiera dejar de lado en todos los casos, su otra actividad, la de índole doméstica, que si bien se la reconoce como crucial para el desenvolvimiento del hogar, no genera una retribución pecuniaria.
La segregación vertical y horizontal contribuye a la desigualdad de género. Las mujeres que trabajan están sobrerrepresentadas en una serie limitada de sectores y ocupaciones, llamadas feminizadas, como la educación y la salud.
La brecha de género en el empleo es uno de los grandes conflictos globales de la actualidad: ¿qué frena el avance de la mujer?
Según la O.I.T. la Organización Internacional del Trabajo, la agencia de las Naciones Unidas para el mundo del trabajo, encontrar trabajo es mucho más difícil para la mujer que para el hombre en todo el mundo. Cuando la mujer trabaja, suele hacerlo en puestos de baja categoría y en condiciones de vulnerabilidad, y se prevé pocos avances a corto plazo.
Cuando una persona trabaja o busca activamente trabajo, se dice que forma parte de la fuerza de trabajo. El índice actual de participación de las mujeres en la población activa en el mundo se aproxima al 49%. En cambio, el de los hombres es del 75%. Por lo tanto, existe una diferencia de casi 26 puntos porcentuales y, en algunas regiones, la disparidad supera los 50 puntos porcentuales.
A la mujer que desea trabajar le resulta más difícil conseguir empleo que al hombre. Este problema caracteriza en especial a los países de África del Norte y los Estados Árabes, en los que el índice de desempleo femenino supera el 16%.
En nuestro país, según el sitio del Banco Mundial, la Tasa de participación en la fuerza laboral, de las mujeres es del 55% de la población femenina entre 15-64 años (estimación modelado OIT-Argentina) frente al 80% de la masculina.
Si bien el empleo vulnerable es generalizado tanto para la mujer como para el hombre, la mujer tiende a tener una presencia excesiva en determinadas clases de empleo vulnerable: hay más probabilidades de que el hombre trabaje por cuenta propia, en tanto que la mujer suele ayudar en tareas del hogar o negocios de familiares.
La libertad de trabajar, por decisión propia y en condiciones de dignidad, seguridad y equidad, es esencial para el bienestar humano. Garantizar que la mujer goce de este derecho es un propósito fundamental de nuestro programa legislativo.
Desde una perspectiva económica, la reducción de la brecha de género en la participación en la población activa podría aumentar considerablemente el PIB mundial.
Las regiones con mayor desequilibrio de género apreciarían los beneficios de una gran expansión. Muchos países desarrollados observarían también el aumento del crecimiento medio anual de su PIB, fundamental en épocas de expansión económica casi nula.
La OIT y Gallup se asociaron para preguntar a mujeres de todo el mundo si preferían tener un puesto de trabajo remunerado, cuidar a sus familiares, o ambas cosas a la vez. Los datos indican que, independientemente de su situación laboral, un notable porcentaje del 70% de mujeres prefiere tener un trabajo remunerado.
En países de todos los niveles de desarrollo económico, la preferencia personal de la mujer es un factor clave para determinar si buscará y ejercerá un trabajo remunerado. Ahora bien, esta preferencia está muy influida por las restricciones socioeconómicas y la presión para adaptarse a los roles tradicionales en función del sexo.
Se observan marcados desafíos persistentes:
a) Roles en función del género: Los roles en función del género y las presiones a la mujer para adaptarse a esos roles varía en función de las regiones, las religiones y los hogares. Una de las formas de presión para cumplir los roles se manifiesta a través del estado civil. Por ejemplo, en las economías emergentes y desarrolladas, hay menos probabilidad de que la mujer con cónyuge o pareja tenga un trabajo remunerado o busque uno intensamente. Esto es a menudo el resultado de la estabilidad económica de los ingresos de la pareja que refuerza el prejuicio relativo al “sostén de la familia masculino” de algunos acuerdos matrimoniales. En los países en desarrollo sucede lo contrario: la necesidad económica en la región deja pocas opciones a la mujer aparte de trabajar independientemente de su estado civil.
b) Conciliación de la vida laboral y la vida familiar: En general, tanto hombres como mujeres dan cuenta de que el obstáculo mayor para que la mujer tenga un trabajo remunerado es el esfuerzo que supone conciliarlo con las responsabilidades familiares. Tareas como cuidar a los niños, limpiar y cocinar son necesarias para el bienestar del hogar y, por lo tanto, para el bienestar de la sociedad en su conjunto, pero la mujer sigue cargando con la mayor parte de esta labor a menudo invisible e infravalorada.
c) Medios de transporte: En los países emergentes y en desarrollo, para el pequeño porcentaje de mujeres que señala que se ve afectado por este problema, el factor que representa un mayor desafío es la falta de un medio de transporte seguro y accesible. Con demasiada frecuencia, en su trayecto diario de casa al trabajo, la mujer corre el riesgo de ser víctima de acoso, e incluso de agresión sexual.
d) Falta de servicio de cuidado asequible: A escala mundial, la falta de un servicio de cuidado de los hijos o miembros de la familia asequible es un obstáculo tanto para la mujer que busca trabajo, como para la que tiene un trabajo remunerado. En efecto, este elemento disminuye sus posibilidades de participación en casi 5 puntos porcentuales en los países en desarrollo, y en 4 puntos porcentuales en los países desarrollados.
Todavía hay muchas personas que consideran inaceptable que la mujer tenga un trabajo remunerado fuera del hogar: para ser exactos, a escala mundial, un 20% de hombres y un 14% de mujeres. Numerosas mujeres indicaron que sus familiares directos desaprobaban su decisión de trabajar fuera del hogar.
¿Cómo cerrar la brecha?
e) Lograr igualdad de remuneración: La igualdad de remuneración por trabajo de igual valor debe protegerse en la legislación y promoverse en la práctica. Una mayor transparencia salarial y una evaluación del trabajo neutral respecto del género, sumado al fortalecimiento de los regímenes vigentes, como la negociación colectiva, pueden contribuir a lograr este objetivo.
f) Frenar la segregación profesional: La mujer tiende a tener una presencia excesiva en empleos considerados no especializados y de “bajo valor”, en especial en la prestación de cuidados. Los sistemas educativos, de sensibilización de la población y evaluación del puesto de trabajo pueden contrarrestar las ideas preconcebidas acerca del valor de determinadas clases de trabajo.
g) Eliminar la discriminación: Muchos países cuentan con legislación expresa contra la discriminación y el acoso por razón de género en el trabajo; aunque esto es importante, no es suficiente. Para eliminar la discriminación es esencial tomar medidas adicionales, como recursos eficaces, sanciones disuasorias, establecimiento de organismos especializados y campañas de sensibilización de la población.
h) Promover la conciliación de trabajo y familia: Gran número de mujeres y hombres no tiene acceso a una protección de la maternidad idónea ni a la licencia parental y de paternidad remunerada. Para realizar reformas en materia de políticas se debe tomar nota de que, en la actualidad, la mujer es quien asume la mayor parte de las tareas domésticas y familiares no remuneradas.
i) Crear empleos de prestación de cuidados de calidad: Los servicios de asistencia, en los que la mujer tiene una presencia excesiva, tienen un largo historial de reglamentación deficiente. Es esencial promover el trabajo decente para los profesionales en este sector, comprendidos los trabajadores domésticos y migrantes. También debe redistribuirse estas tareas mediante el establecimiento de servicios públicos.
j) Protegerse frente a las crisis económicas: Debido a la mayor probabilidad de ocupar un puesto de trabajo vulnerable o informal, las crisis económicas repercuten de forma desproporcionada en la mujer. Las medidas de salvaguardia frente a las consecuencias de la contracción de la actividad económica han de complementarse con políticas que tengan en cuenta la perspectiva de género.
En definitiva, superar el desequilibrio de género en la fuerza de trabajo no solo beneficia a las mujeres y sus hogares, sino también a la economía mundial en su conjunto.
Los datos son claros: la mujer desea tener un empleo remunerado, pero una serie de obstáculos socioeconómicos persistentes la mantiene al margen de la fuerza de trabajo. Determinar y cuantificar esos obstáculos permite elaborar políticas estructuradas más racionales para eliminarlos, y es nuestro deber legislar al respecto.
Por todo lo expuesto, solicito a mis pares su acompañamiento en la sanción de este proyecto de ley. Muchas gracias.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
ALONSO, LAURA V. BUENOS AIRES FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
ESTEVEZ, GABRIELA BEATRIZ CORDOBA FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
MENDOZA, MAYRA SOLEDAD BUENOS AIRES FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
CAROL, ANALUZ AILEN TIERRA DEL FUEGO FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
MASIN, MARIA LUCILA CHACO FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
VOLNOVICH, LUANA BUENOS AIRES FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
FRANA, SILVINA PATRICIA SANTA FE FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
CERRUTI, GABRIELA CIUDAD de BUENOS AIRES FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
DE PONTI, LUCILA MARIA SANTA FE PERONISMO PARA LA VICTORIA
FERREYRA, ARACELI CORRIENTES PERONISMO PARA LA VICTORIA
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
LEGISLACION DEL TRABAJO
FAMILIA, MUJER, NIÑEZ Y ADOLESCENCIA

Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina | Congreso de la Nación Argentina | Av. Rivadavia 1864 - Ciudad Autónoma de Bs. As. (C.P.C1033AAV) | + 54 11 6075-7100

Nota: La información contenida en este sitio es de dominio público y puede ser utilizada libremente. Se solicita citar la fuente.