PROYECTO DE RESOLUCION


Expediente 4461-D-2019
Sumario: EXPRESAR RECONOCIMIENTO POR LA LABOR EN FAVOR DE LA IDENTIDAD DE GENERO DE LA HERMANA MONICA ASTORGA CREMONA MADRE DE LA ORDEN DE LAS CARMELITAS DESCALZAS EN LA PROVINCIA DEL NEUQUEN.
Fecha: 23/09/2019
Proyecto
La Cámara de Diputados de la Nación
RESUELVE:


Expresar reconocimiento a la labor y el compromiso permanente para con las personas trans, de la Hermana Mónica Astorga Cremona, madre superiora de las Carmelitas Descalzas de Neuquén.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


La identidad de género hace referencia a la experiencia personal de ser hombre, mujer o de ser diferente que tiene una persona. Podemos decir que las personas transgenero, son aquellas que valientemente se animan a vivir su vida tal y como la sienten, como se perciben a sí mismos. Todos sabemos que la realidad de las personas trans en nuestro país es alarmante.
El colectivo trans está formado por entre 7 mil y 10 mil personas aproximadamente, de las cuales el 90% se encuentra por fuera del mercado laboral formal, viven en la pobreza y el 85% ejerce la prostitución en situaciones de extrema marginalización. Entre los principales factores que dificultan el acceso al empleo formal de las personas trans son, por un lado, la falta de un DNI acorde a la identidad de género autopercibida; por otro, la existencia de prejuicios en muchos ámbitos laborales.
Tienen una esperanza de vida que ronda los 41 años, entre las principales causas de muerte se encuentran la homotransfobia, el abuso policial y el mal uso de la silicona industrial. Además, gran parte de población trans vive en condiciones de vulnerabilidad, consecuencia de múltiples exclusiones (de la familia y de la escuela, al momento de manifestarse en el género autopercibido). Así, en algunas ocasiones terminan en situación de calle, sin acceso a la educación, salud y contención, alejándose de un futuro trabajo formal.
“Durante muchos años ignoraba la vida de una trans. Hoy quiero que mi muro sea espacio para hacer visible el sufrimiento y lucha de las personas trans desde su nacimiento hasta la muerte. Quiero que mi voz sea la de ellas”. Esta frase está publicada en el Facebook de Mónica Astorga Cremona, una monja de 50 años que pertenece a la orden de las Carmelitas Descalzas y desde hace una década trabaja activamente para que las personas trans sean aceptadas y respetadas en todos los ámbitos de la sociedad. Mónica es la madre superiora de las Carmelitas Descalzas de Neuquén. Vive en un monasterio, al borde de la ruta, en la localidad de Centenario. Desde ese lugar acompaña a personas trans para sacarlas de la calle, tratar de darles un trabajo y un hogar.
En agradecimiento a la Virgen de Lourdes, Romina, una travesti que se prostituía, llegó a la Iglesia de Neuquén con la intención de dejar el 10% de lo que ganaba. El párroco de la Iglesia se interiorizó sobre su historia y le ofreció ponerla en contacto con una persona que la iba a poder acompañar como guía espiritual. En un convento cercano, había una monja que llevaba años asistiendo a presos de todo el país. Lidiar con historias difíciles no le era un problema, ya estaba bastante curtida. Al encuentro con Mónica en el convento, Romina llegó con cuatro amigas trans. En esa primera charla la monja les preguntó cuál era su sueño. Una dijo que quería tener una peluquería, otra dijo que quería una cocina, todos sueños vinculados a un futuro, salvo uno, el de Caty. Ella dijo que quería “una cama limpia para morir”. Ese fue el punto de inicio que cambiaría sus vidas, la de Mónica y la de las chicas trans.
Ella se había hecho monja para ayudar a los más débiles y por las historias que escuchaba, estas personas claramente eran las marginadas de las marginadas. Mónica no podía permitir que eso siguiera pasando. Empezó haciendo lo que mejor sabía hacer, escuchar. Como segundo paso, las ayudó a formarse en oficios para abandonar la prostitución. También, les gestionó casas y las animó a hacerse estudios vinculados a su salud, ya que muchas evitaban los hospitales porque ahí solo encontraban indiferencia.
El rumor de que una monja estaba ayudando a chicas trans no tardó en difundirse. Algunas personas acudían a su ayuda. Incluso, empezaron a aparecer padres de chicos trans que buscaban en ella una persona que las ayudara a acompañar a sus hijos. De repente, Mónica terminó convirtiéndose en un referente para personas trans de todo el país. Cada caso que se acercaba a ella, la hacía interiorizarse más en el tema y la terminaba comprometiendo más.
La religiosa al detallar su trabajo expresa: “Mi meta es cuidar, desde este lugar, a todas las personas. No hay mucha ayuda de gente que quiera acompañar a las chicas. Es muy difícil que se animen. No sé a qué le tiene miedo la gente… Acompaño: no solo con una palabra de apoyo, sino buscándole trabajo, alentándolas y haciendo que valoren la vida”.
“Muchas siguen en la prostitución. Son minoría las que han conseguido otro trabajo. Yo las respeto, respeto su tiempo. Cuando ellas me dicen: no puedo más, no quiero más la calle, bueno, vemos qué podemos hacer. Mientras tanto las motivo para que estudien, que se capaciten en algo. La mayoría no tiene ni el primario terminado”, manifiesta la religiosa. “La prostitución da mucho dinero, entonces es pelear contra un monstruo, y así como reciben ese dinero se les va, como se les va la vida; porque a los 35 o 40 años ya son viejas para estar en la ruta. Y ahí quedan, porque no pueden vivir más”
El boca en boca hizo el resto: desde aquel día en que Katy le dijo a Mónica aquello de la cama limpia, ya pasaron por el monasterio 90 mujeres trans. Hoy, una de ellas es asesora de una concejal, otra trabaja en la Dirección de Diversidad; otra en la Oficina de Violencia contra la mujer, y dos de ellas pudieron acceder a los cupos para mujeres trans en empresas privadas. Una trabaja en un Rapipago como cajera, la otra en una clínica como mucama.
La editorial Logos le propuso hacer un libro sobre su vida y la lucha de inserción que lleva adelante con la comunidad trans. Lo hizo con una periodista que la entrevistó durante tres días y recogió cinco testimonios. Lleva el título “Acariciar las heridas” y con el nombre de Hermana Mónica en la periferia transexual se publicó en España.
Mónica admite que dentro de la propia Iglesia hay opiniones encontradas en cuanto a la tarea con estas personas, pero asegura que cuenta con el apoyo del Papa Francisco, y que en su comunidad ya lograron pequeños avances. La labor de la hermana Mónica Astorga Cremona, es un ejemplo que marca la diferencia ya no solo en la provincia del Neuquén si no en todo el país. Por todo lo expuesto, agradezco a los señores diputados su voto positivo para con la presente iniciativa.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
SAPAG, ALMA LILIANA NEUQUEN MOV POP NEUQUINO
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
DERECHOS HUMANOS Y GARANTIAS (Primera Competencia)
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
SAPAG, ALMA LILIANA NEUQUEN MOV POP NEUQUINO
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
DERECHOS HUMANOS Y GARANTIAS (Primera Competencia)

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