PROYECTO DE RESOLUCION


Expediente 3147-D-2018
Sumario: DECLARAR DE INTERES DE LA H. CAMARA EL LIBRO "HUMBERTO VOLANDO. EL LIDER AGRARIO" DE AUTORIA DE ADRIAN ASCOLANI Y MIGUEL CATALA.
Fecha: 23/05/2018
Proyecto
La Cámara de Diputados de la Nación
RESUELVE:


Declarar de interés de esta Honorable Cámara de Diputados de la Nación el libro “Humberto Volando. El líder Agrario (Argentina 1964-1996)” de Editorial CICCUS escrito por Adrián Ascolani y Miguel Catalá en 2017, auspiciado por la Fundación Humberto Volando.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


Humberto Volando defendió durante toda su vida a los productores directos estuviesen o no afiliados a la Federación Agraria Argentina. Ellos eran agricultores que trabajaban por su cuenta predios propios o alquilados y necesitaban que su silenciosa voz, su murmullo de surco, pudiera amplificarse en el plano de la discusión de la política agropecuaria nacional y para ello contaban con “Don Humberto”.
Volando, recorría el país, visitaba a los productores directos en sus pueblos en sus casas en sus chacras, escuchaba y luego proponía. Proponía aunque a veces una parte de los que necesitaban propuestas tangibles para mejorar su situación existencial no le prestasen acuerdo. Otra parte, sin embargo, lo haría y reproduciría su palabra crítica y esperanzada.
En su trayectoria se advierte la coherencia ética, sostenida en todo momento, de actuar conforme a un estilo gremial frontal pero a la vez contemporizador y constructivo, sin egoísmos sectoriales que pudieran perjudicar a otros actores sociales más débiles. Su ideario tuvo el sustento del programa tradicional de la FAA, de reformismo agrario, al cual agregó valores de su época como el nacionalismo económico, el desarrollismo sin artificios imitativos de otros países y el reconocimiento del valor de la democracia política como marco de la acción agrarista.
La trayectoria de Humberto Volando, su pensamiento, su acción consecuente, se desarrolló en tiempos de cambios vertiginosos en la historia argentina. Iniciado en las filas federadas desde los años 60 cuando gobernaba el país Onganía quien se paseaba en carroza por la sociedad rural e impulsaba la ley de desalojo que marco el inicio del fin de los chacareros arrendatarios, Volando llegó a presidente de la entidad durante el gobierno de Lanusse, presencio el regreso de Perón, el intento de la juventud de cambiar el mundo a través de las guerrillas y la brutal respuesta de la gran burguesía con los fusilamientos de Trelew, el accionar de la triple A y la represión genocida del Proceso, Malvinas, el regreso a la democracia y el remate neoliberal del menemismo. No obstante los dichos y observaciones de contexto resalta en su discurso una línea central marcada por la permanente prédica en favor del desarrollo productivo con centralidad en el trabajador: el productor directo como sujeto protagonista del mismo y el crecimiento y consolidación del gremio agrario en consonancia con los demás trabajadores.
Volando era un orador brillante, sus discursos son auténticas arengas a la militancia federada y ardientes diatribas para los gobiernos de turno. En la base hay una formación autodidacta y un esmero en la preparación del acto de hablar. “Don Humberto leía en la jardinera en la que llevaba los tachos a la fábrica y ensayaba los discursos frente a un espejo” cuentan los que lo conocieron y compartieron con él largas andanzas federadas.
Esa línea de pensamiento en acción que según los años y los gobiernos de que se trate se esmera en identificar las causas de los problemas concretos y en proponer ideas para su solución y/pero que mantiene un sustrato coherente que expresa, a las claras, una posición política gremial en defensa de los productores directos y de los trabajadores en general, es reconocida enseguida por organizaciones dela izquierda democrática del país. Así lo manifiesta la revista ACCIÓN del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos en enero de 1976 cuando lo incluye a Humberto Volando entre las diez personalidades más destacadas de 1975 y así argumenta la decisión: “Volando es un dinámico dirigente de los pequeños y medianos empresarios agrarios, una posición comprometida en un estado donde el 77,9 por ciento de los propietarios sólo posee el 10,4 por ciento de la tierra agropecuaria total del país. La mayoría ve empequeñecido su esfuerzo y desaprovechadas sus ansias de trabajo porque la tierra propia es escasa y el valor de venta de las grandes extensiones resulta especulativo y prohibitivo. Además los bienes que requiere el hombre de campo son muy caros y se encuentran monopolizados, la intermediación le roba otra lonja de los beneficios a que es merecedor y las devaluaciones – que sufraga como el resto del pueblo- solo producen una transferencia de ingresos en favor de los grandes de la tierra…En un año signado por paros agrarios, reflejo de inquietudes legítimas de los empresarios nacionales del campo, Volando acuñó una definición histórica; denunció el rodrigazo como un pinochetazo económico”
También por su consecuencia reconoció su trayectoria la legislatura de su provincia natal, Córdoba, cuando en su 36 sesión ordinaria la del 13 de octubre de 2010, y presidida por Sergio Busso, le rindió homenaje.
Y, otra vez el Parlamento, ese reaseguro de la República, pero en esta ocasión el Nacional, reconoció la trayectoria de Don Humberto. A instancias del Diputado Nacional del Socialismo de Entre Ríos, Lisandro Viale, Humberto volando fue homenajeado como “mayor notable”.
“Convertido por su tenaz lucha en “el arquetipo de los chacareros a los que no pueden arrear los terratenientes” como lo definiera el periodista Jorge E. Sánchez, Volando fue, durante un cuarto de siglo, presidente y símbolo de la Federación Agraria Argentina a la que contribuyó a darle un perfil definido de entidad político gremial. Don Homberto tuvo además una relevante participación en el proceso de recuperación de la democracia en los años 80.(…)
A los 82 años y pese a sus problemas de salud, don Humberto Antonio Volando es un símbolo vivo de muchos valores trascendentes: la defensa de los pequeños y medianos productores; la idea del cambio en democracia; la defensa de la independencia nacional y de la justicia social. Es un mayor notable de nuestra Argentina que merece ser destacado como tal y además, tomado como ejemplo para todas las generaciones siguientes.”
Desde ese lugar, el de la coherencia y la militancia ininterrumpida por la consolidación de una República de trabajadores directos en paz y armonía que es el lugar de un duro opositor a los gobiernos que atentaron contra el desarrollo rural y general del país, lo recordaron los medios de comunicación a Humberto Volando en momentos inmediatos a su muerte acaecida el 3 de mayo de 2012. Entre el comunicado oficial de la F.A.A. manifestando hondo pesar por la muerte de su ex presidente y los datos biográficos que aportan desde sus propios archivos, los medios, subrayaron con énfasis la relevancia y el rol de Volando para enfrentar la peor de las crisis de la producción agropecuaria en el país, la del neoliberalismo de los 90. “En los 90, Volando lideró una multitudinaria marcha a Plaza de Mayo en repudio a las privatizaciones fomentadas por el entonces presidente Carlos Menem, recordada como "El grito del interior". Entonces advirtió: "Más de 150.000 explotaciones pequeñas y medianas desaparecerán si no cambian rápidamente las condiciones actuales" . Así mismo se destaca la participación de Humberto Volando en la lucha por la recuperación de la democracia en nuestro país y en la consolidación de la F.A.A. como una entidad intermedia de relevancia nacional que esté a la altura de las circunstancias a la hora de recuperar y fortalecer la República “A través de un comunicado, la Federación Agraria recordó que Volando renunció a la conducción de la entidad para asumir en 1997 el cargo de diputado nacional, "lugar desde donde continuó su lucha en defensa de los pequeños productores y del campo argentino. (...) De su mano y visión, la FAA llegó a su esplendor, logrando una estructura de 365 filiales, 1245 centros de juventud agraria, 37 entidades adheridas, 15 consejos delegados, 14 delegaciones regionales y 329 cooperativas"(…) El comunicado destaca también su "relevante participación en el proceso de recuperación de la democracia en los años 80, comandando la resistencia chacarera ante los embates de la dictadura" .
El libro que declaramos de interés, da cuenta de la lucha de Humberto Volando, pero también de la historia de los problemas que aquejaban a los productores agropecuarios directos y que aún aquejan a aquellos que aún subsisten como tales.
Para Volando estar informado sobre la situación agropecuaria internacional era una necesidad y en cierto modo continuaba una línea de pensamiento ilustrado dentro las diversas organizaciones agraristas. Estaba atento a los desarrollos de la economía agraria en los países europeos y a las perspectivas de la comercialización, y percibía que en Argentina las aplicaciones tecnológicas, especialmente la maquinaria, no se estaban incorporando debidamente en los predios pequeños. Este diagnóstico era previsor porque se estaba en los inicios de una transformación fundamental del agro a partir del mejoramiento de las técnicas agronómicas, el uso de semillas mejoradas, la mecanización plena en la región pampeana de las tareas de cosecha, la difusión progresiva del tractor de fabricación nacional.
El carácter negativo del latifundio y el minifundio fue señalado en forma genérica para América Latina incluso por organismos internacionales como el Comité Interamericano de Desarrollo Agrícola en 1965. En la asamblea se resolvió pedir al Congreso de la Nación la sanción de una ley de reforma agraria. El discurso de Volando en el almuerzo de camaradería, espontáneo y comprometido, fue reproducido en un encabezado en La Tierra, con el título “Mientras el Campo produzca no habrá Crisis en Nuestro País”, porque se refería a la falsa crisis que los defensores extremos de la industrialización difundían:
Volando expresaba así la necesidad de un modelo de desarrollo endógeno, sin imitaciones ni aceleraciones artificiales como las que proponían algunos teóricos desarrollistas del extranjero y sus seguidores locales. Para hacer más compresible esta idea narró como en los países europeos de la postguerra, con la organización del Mercado Común Europeo, no les fue posible autoabastecerse de productos primarios porque esto implicaba que la industria lo sostuviera con subsidios. Por el contrario, Argentina necesitaba incrementar su producción, porque la demanda de productos agropecuarios en esos países se mantendría en el presente y futuro. Concluyó la idea afirmando que era el propio productor rural quien mejor conocía los problemas del campo argentino. Esto era una coincidencia parcial con las recomendaciones de los organismos de asistencia técnica internacional, como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que por un lado sostenían la necesidad de aumento de la productividad y por otro desestimaban la competencia y posibilidades de los minifundistas y la voluntad de los latifundistas para conseguirlo.
Una vez ocurrido el golpe militar de 1966 los presagios de buenos tiempos para la juventud, y especialmente la rural, dejaron de conciliarse con la realidad. En las organizaciones gremiales y cooperativas de los productores había una cierta expectativa de que el cambio de gobierno pudiera destrabar el desarrollo agrario. El 20 de agosto la FAA organizó una concentración de productores en Villa de Rosario, provincia de Córdoba, para tratar los problemas del agro. Tanto Di Rocco como Volando estuvieron presentes, así como el presidente de la FACJAC, Antonio Gamulin.
El cambio de gobierno no alteró en nada la planificación de actividades gremiales que la FAA venía realizando. Volando siguió con sus continuas conferencias en filiales y cooperativas. En el 58º Congreso Anual de la FAA se trataron los diversos temas que afectaban a los productores, en especial lo derivados de las políticas de estabilización monetaria y tributaria que había conducido al estancamiento. En las deliberaciones, Volando tuvo una intervención que marca una diferencia con la tradición sectorial de la FAA. Dijo “… que el sector agropecuario debe entender que su suerte está ligada a la suerte del país y que podrá andar bien en la medida que anden bien, a su vez los demás sectores de la sociedad y que, por ello, deben estar unificados para tener peso en las decisiones que se adopten en la política económica, social, cultural y de desarrollo.” No obstante, el vínculo de ruralismo era fuerte y marcaba todavía el haz de relaciones, como se percibe con su comentario posterior sobre que ese acercamiento se estaba dando, por ejemplo, entre las organizaciones agropecuarias, a partir del movimiento Campo Unido, en el cual participaban la FAA, SRA, CONINAGRO, CRA y la Comisión Coordinadora de Entidades Agropecuarias. Estos acuerdos se fueron materializando desde la Primera Reunión Nacional de Entidades Agropecuarias, realizada en Rosario, los días 26 y 27 de octubre, la cual se expidió contra el deterioro del sector rural, contra la ineficacia y el burocratismo del gobierno, y exigió mayor participación en las decisiones sobre políticas públicas agropecuarias. También se resolvió realizar la Concentración Nacional de Productores Agropecuarios, efectuada en la ciudad de Buenos Aires el 17 de noviembre, en la cual estuvieron presentes el ministro de Economía y Trabajo y el secretario de Agricultura, en el cual las corporaciones agropecuarias fijaron una “posición ruralista” compartida de presión al gobierno para que estableciera una verdadera política agropecuaria capaz de dar soluciones a los problemas comunes: retenciones a las exportaciones; impuesto a las tierras aptas (Ley Nº 18.033), impuesto a los réditos, impuestos provinciales y municipales y créditos. Quedaba constituía la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias, integrada por las entidades mencionadas, con carácter permanente, que bregaría por el ajuste del tipo de cambio, la disminución de los impuestos y la rebaja de los insumos agropecuarios, hasta su disolución en 1973. Esta alianza coyuntural en defensa de algunos intereses básicos comunes frente las políticas estatales no significó una mimesis de la FAA con las entidades ruralistas, por el solo hecho de formar parte del empresariado.
Los primeros meses del año 1971 no fueron de cambio. Hubo algunos decretos presidenciales y provinciales declarando la emergencia agropecuaria en Río Negro, Chaco, Tucumán y Salta, afectadas por la sequía y algunas medidas reguladoras para producciones regionales, pero la presión tributaria continuó alta. En marzo, la FAA anunció una intensa acción gremial, particularmente en las provincias de Santa Fe, Córdoba y San Luis. El reemplazo de los cuadros técnicos del ministerio de Economía fue muy bien visto por Volando, porque efectivamente desde el monetarismo se estaba reorientando la política económica a otra con sentido nacional y perspectiva política. El ministro de Economía y Trabajo, Carlos Moyano Llerena había sido sustituido por el economista Aldo Ferrer en noviembre de 1970. Este aplicó algunas medidas cono la supresión de las retenciones a la exportación de carnes, la desgravación impositiva para alentar el aumento de los planteles de ganado, la ayuda crediticia para que los frigoríficos de capital nacional pudieran tecnificarse fueron evaluadas por Volando como “un paquete de medidas coherentes, sensata y de auténtico sentido nacional”, pero impulsadas por un gobierno sin apoyos y con pocas perspectivas de continuidad. El distanciamiento entre las organizaciones de grandes productores y el gobierno era otro síntoma en este sentido, así como la desconfianza con respecto a la presencia de algunos monetaristas en el equipo del ministro Ferrer, en un clima de rumores de conspiración de los “intereses tradicionales” contra el Poder Ejecutivo, por temor que se profundicen la medidas económicas en un sentido revolucionario. En este punto, Volando, fue franco sobre su posición:
“El gobierno en este momento se encuentra pues en un sándwich: por un lado la inmensa mayoría del país que golpea sus puertas reclamando enfáticamente una política con sentido nacional y popular y por el otro lado grupos minoritarios pero muy poderosos que defienden el statu quo abúlico que los sustenta.
Los conductores de la Revolución deben definir su curso antes que los muerdan los acontecimientos. Si son revolucionarios auténticos no puede tener duras sobre el camino que deben seguir.”
El pensamiento nacionalista popular de Volando quedaba claro, y constituía como su antagonista al liberalismo económico, monetarista y subordinado a las grandes empresas extranjeras. Estas empresas estarían operando de diferentes formas para inmiscuirse en el Estado y definir las políticas: comprando favores de funcionarios de gobierno, cediendo sus empleados para que ocupen cargos de funcionarios o de asesores, proyectando futuras figuras públicas en medios periodísticos e intelectuales, y pagando asesorías y estudios a expertos para captarlos. La CAP era justamente lo contrario a esta lógica trasnacional. En la conferencia organizada por la filial y cooperativa de El Trébol, el 12 de febrero de 1971, desarrolló el tema “El monopolio de las Carnes. Función de la CAP”, actualizando lo que tantas otras veces había expuesto en sus giras gremiales. El cuadro que trazó del problema de las carnes era el siguiente: en el país se faenaban no sólo todo el ganado nuevo sino también los planteles de reproductores; mientras que disminuyó el consumo interno en un 20% por el aumento del 100% en los precios, las exportaciones se redujeron el 56% por falta de stock para atender la demanda. En 1971 había 70 plantas frigoríficas de capitales argentinos que exportaban. En una proyección de diez años Volando presagiaba que existiría el Mercado Común Latinoamericano, que podía aumentar un 25% el número de cabezas, llegando a 150 millones. Para adaptarse, la industria frigorífica tendría que tecnificarse y adaptarse a normas sanitarias y bromatológicas exigentes, de modo que el matadero-frigorífico diera lugar a una auténtica fábrica de alimentos. Sostenía que los “consorcios internacionales” pensaban que la carne sudamericana seguirá siendo barata y deseaban controlar este mercado, por eso estaban haciendo campañas para destruir la CAP, porque la misma tenía un gran complejo industrial en el país con agencias en Europa, África y Estados Unidos, que les impedía conformar un nuevo monopolio, como lo hubo hasta la década de 1930. Unos meses después, al dar una conferencia en Resistencia, habló concretamente del grupo DELTEC que planeó la paralización de los frigoríficos Swift y Armour, creando una estructura comercial paralela y que tenía una garantía hipotecaria para desempeñarse como primer acreedor de ambas plantas cuando fuere la convocatoria. Al contrario de las soluciones que esperaba Volando, en marzo el gobierno estableció precios máximos para la carne, sin acuerdos previos con los ganaderos. Esto ocasionaría, a su juicio, el aumento de la comercialización clandestina, de modo que, en circunstancias de una reunión de la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias, recomendó a los productores a través de la prensa repudiar las medidas y no vender ganado. Por otro lado, continuaba sin resolverse la capitalización de la CAP, con lo cual se obstaculizaba su competitividad en los mercaos internacionales
Durante la dictadura, la Fundación Federación Agraria Argentina permitió mantener, con algunos recaudos, el discurso agrarista democrático previo al golpe, en la educación de los jóvenes agrarios. Sus actividades dieron lugar a una participación amplia de directores de la FAA, funcionarios y profesionales que dieron conferencias sobre temas de economía agraria y asuntos técnicos; además hubo visitas guiadas, exposiciones y debates, capacitación técnica, dinámica de grupos y oratoria. Las actividades eran financiadas por las entidades federadas y la coordinación la hacían los mismos jóvenes. El propósito de la formación era que cada dirigente juvenil fuera “un eficaz portavoz” de los valores y posiciones la FAA, por eso el mensaje era de esperanza en el cambio generacional, cuya garantía de continuidad institucional era la transmisión intergeneracional.
1983
En ese momento de retorno a la vida constitucional, Volando se encargó de transmitir a las filiales, cooperativas y a los productores el papel fundamental que el sector agropecuario tenía para la recuperación nacional. No obstante era consciente de que la consolidación de la democracia dependía del fortalecimiento de la república, del afianzamiento de la libertad, y de la organización y unión de los sectores productivos. El gobierno nacional daba señales de interés por la buena marcha de las explotaciones rurales familiares. El secretario de Desarrolllo y Acción Social, Héctor Polino, invitado a la asamblea de AFA, manifestó la voluntad oficial de estimular el cooperativismo, colaborando para que aumentara su porcentaje de comercialización en el exterior, aportando a la construcción de silos y modificando el sistema impositivo para que las cooperativas estuvieran exceptuadas del pago de impuestos a los capitales y a las ganancias. Además fueron reducidas las retenciones a la exportación de trigo y reestablecido el precio sostén. El gobierno promovió un acuerdo multisectorial con los partidos políticos, entidades intermedias, laborales o empresarias. Con las entidades agropecuarias agrupadas en la Mesa de Enlace, Alfonsín se reunió después de su triunfo electoral.
La recuperación de la democracia era así, un factor necesario para la reconstrucción de los lazos sociales deshechos por la represión y por la economía de mercado. La experimentación de la vida en un estado de derecho significaba, para Volando, un paso necesario, en esa coyuntura, para consolidar la cultura política y alcanzar los derechos sociales. Este proceso de cambio cultural de los argentinos no sería inmediato. En el plano económico tampoco se estaban resolviendo algunos problemas heredados, especialmente el de la inflación, la evasión impositiva, la intermediación “dolosa” en el comercio exterior y la falta de crédito orientado a la promoción de la producción. Sobre estos temas Volando habló en sus giras gremiales de ese año. A estos sumó la problemática de las economías regionales y denunció la acción de “grupos autocráticos, tratando de crear pánico”, en el Congreso Agrario del Oeste, realizado en Mendoza, con la asistencia de delegados de esta provincia, de San Juan y de La Rioja.
En una entrevista realizada a Volando en enero de 1985, dijo que entendía que la concertación era un instrumento para situaciones de emergencia, y que se habían perdido dos oportunidades para hacerla: antes de las elecciones de 1983 e inmediatamente después, debiendo el gobierno llamar a los actores para darle participación en las decisiones. El gobierno recién lo hizo en agosto de 1984, cuando ya se había dado un primer desgaste de su popularidad por los roces con casi todas las entidades sindicales y gremiales empresarias, y los partidos políticos estaban ya pendientes de las elecciones de fines de 1985. Su balance era que la concertación era un objetivo difícil de lograr, pero necesario de mantener.
1991
La perspectiva pesimista de los federados también era compartida por diversos sectores sociales, que se manifestaron el 6 de julio en una multitudinaria manifestación llamada Marcha Federal, porque convergirían en la Capital Federal cuatro columnas que saldrían desde los cuatro puntos cardinales del país –Misiones, Jujuy, Cuyo y Patagonia. Los asalariados y empresarios protestaron contra las políticas de ajuste, la crisis de las pequeñas y medianas empresas, la reducción del empleo a causa de las importaciones y los bajos salarios. La FAA adhirió a la marcha, repudiando el uso inescrupuloso del poder político y económico, y porque consideraba conveniente el acercamiento a los trabajadores y a la flamante Confederación de Trabajadores Argentinos (CTA). En el acto realizado en Plaza de Mayo, momento culminante de la marcha, Volando hizo uso de la palabra (véase foto Nº 14) en representación de su entidad y también de APyME, del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y de Fedecámaras, con la claridad que le era habitual:
“Somos los marginados de esta política económica. Somos los ‘kelpers’ en la República Argentina. Somos ciudadanos de segunda y de tercera, y esto no lo podemos admitir. Nuestra dignidad de seres humanos, nuestra virilidad de argentinos ha hecho que dejáramos de lado cualquier diferencia y vengamos aquí a exigir la Argentina justa, la Argentina soberana, la Argentina libre, y estamos dispuestos a jugarnos por ella.
Acá junto a pequeños y medianos empresarios de distintos sectores, también ha venido el campo. Harto de producir y de fundirse. Por allí andan los productores de frutas, los productores de Mendoza, los productores de Misiones. Los que, a pesar de aportar con su producción, cada día se encuentran más sumidos en la pobreza. Esa es la característica de esta política económica: el que trabaja no gana, el que produce se funde. Acá los únicos que pueden ganar son los especuladores y, por supuesto, los corruptos que meten la mano en la lata.
Pero además de llevarnos a una situación económica insostenible, todavía tienen el tupé de decir que somos ineficientes. Los productores no son eficientes, los técnicos no son idóneos, los obreros son vagos. Y en realidad los únicos ineficientes son los que gobiernan; son los que manejan las riendas del país. Y son ineficientes porque aquí se ha creado una situación social insostenible, para los jubilados, para los obreros; las fábricas se están cerrando, el campo se está fundiendo y, además, han vendido el patrimonio nacional y empresas nacionales, y le debemos a todo el mundo. Si esto no es ineficiencia, qué es la ineficiencia en el país.
Por los motivos expuestos solicito a mis pares el acompañamiento del presente proyecto de resolución.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
CONTIGIANI, LUIS GUSTAVO SANTA FE PARTIDO SOCIALISTA
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
AGRICULTURA Y GANADERIA (Primera Competencia)

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