PROYECTO DE TP


Expediente 2652-D-2018
Sumario: PEDIDO DE INFORMES VERBALES A LOS SEÑORES MINISTROS DE FINANZAS, SEÑOR LUIS CAPUTO, Y DE HACIENDA DE LA NACION, NICOLAS DUJOVNE, Y AL JEFE DE GABINETE DE MINISTROS, MARCOS PEÑA BRAUN, SOBRE DIVERSAS CUESTIONES RELATIVAS A NEGOCIACIONES CON EL "FONDO MONETARIO INTERNACIONAL -FMI-" PARA OBTENER UN BLINDAJE FINANCIERO.
Fecha: 07/05/2018
Publicado en: Trámite Parlamentario N° 42
Proyecto
La Cámara de Diputados de la Nación
RESUELVE:


Citar al Ministro de Finanzas, Luis Caputo, al Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y al Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña Braun, en los términos de los artículos 71 y 100 inc. 11 de la Constitución Nacional y el artículo 204 del Reglamento de esta Honorable Cámara de Diputados de la Nación, a los fines de que informe de manera detallada, verbal y documentalmente:
1) De acuerdo con información publicada por el periodista Roberto Navarro en el sitio web www.eldestape.com.ar, en una nota titulada “Argentina negocia un blindaje de U$S 30 mil millones con el FMI, a cambio de un feroz ajuste” del día 04/05/2018, el gobierno argentino habría acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) el otorgamiento de un préstamo de U$S 30.000 millones de ese organismo. Solicito que ratifique o rectifique dicha información. Y asimismo:
De ser afirmativa la respuesta:
a) Detalle la clase de financiamiento, el monto, el plazo, la tasa de interés y el objetivo del mismo.
b) ¿Cuáles son las condicionalidades del préstamo? Explicite las siguientes cuestiones:
• Sobre la Seguridad Social, la reducción de la cantidad de beneficiarios, del beneficio de los jubilados, de la tasa de sustitución o reemplazo, del índice de movilidad jubilatoria, la eliminación de la universalidad de los derechos previsionales y el incremento de la edad de retiro y el plazo mínimo de aportes;
• La reducción de aportes y contribuciones a la seguridad social y programas de blanqueo laboral;
• La privatización de la seguridad social;
• La creación de un pilar privado de capitalización obligatorio u optativo para los jubilados;
• El desfinanciamiento de la ANSES por medio la eliminación de los recursos tributarios asignados;
• La implementación de la reforma laboral como prerrequisito;
• La toma de deuda externa complementaria en los mercados de capitales;
• Las modificaciones relacionadas con la Ley de Financiamiento Productivo como prerrequisito;
• La reducción o el congelamiento de la planta laboral del sector público en cualquiera de sus formas de contratación;
• El congelamiento o la reducción salarial de los trabajadores del sector público, en cualquiera de sus formas de contratación;
• La caída del salario real y los costos laborales en general;
• Las modificaciones tributarias, especificando tipo de impuesto o tributo, si aumenta o se reduce la alícuota, si se crean exenciones, y cuál sería su impacto tributario;
• El aumento de las tarifas y la dolarización de las mismas como requisito previo;
• Cuál sería el ajuste en el gasto público necesario y las partidas involucradas;
• El aumento del tipo de cambio;
• La privatización del Banco Nación;
• La privatización del 51% estatal de YPF;
• La privatización de AySA;
• La privatización de Aerolíneas Argentinas y empresas conexas;
• Cualquier otra privatización;
• La meta de reducción de déficit fiscal;
• Los limites al financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central de la República Argentina y el ANSES;
• La eliminación de restricciones comerciales.
c) ¿Qué desempeño esperara de la macroeconomía luego de obtener un crédito del FMI, teniendo en cuenta los resultados profundamente negativos de las condicionalidades impuestas en el acuerdo de Facilidades Extendidas de marzo de 1992 (junto al Plan Brady), los Stand By de abril de 1996 y marzo de 2000 (extendido en agosto de 2001), el acuerdo de Facilidades Extendidas de febrero de 1998 y el servicio de Complementación de Reserva (conocido como blindaje) de enero del 2001?
2) ¿Cuáles fueron las negociaciones llevadas a cabo durante la visita de la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde?
3) ¿Qué se debatió durante el agasajo llevado a cabo por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el 15 de abril?

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


En la Argentina y toda América Latina, el Fondo Monetario Internacional ha cumplido el rol de velar por los intereses de los acreedores internacionales y las potencias desarrolladas occidentales a las que usualmente pertenecen a dichos acreedores. El interés del Fondo, por lo tanto, no ha sido históricamente custodiar el pleno empleo, los ingresos de los trabajadores y los jubilados, ni el desarrollo productivo e industrial. El único objetivo permanente a lo largo de la historia del FMI fue garantizar el cobro y el interés de los acreedores, a costa de la sangre y el sudor de los pueblos endeudados.
El sesgo del Fondo Monetario puede observarse desde la misma concepción en los Acuerdos de Bretton Woods. El representante de Gran Bretaña, John Maynard Keynes, promovía un sistema en el cual se creara una moneda internacional (Bancor) amparada en una canasta de monedas de las potencias, y que se constituyera una International Clearing Union (ICU), entidad que penalizaría tanto los superávits como los déficits de cuenta corriente.
Al eliminar las tendencias de las potencias a acumular superávits, también se reducirían los problemas de deuda y de exportaciones de los países en desarrollo. Asimismo, la propuesta de Keynes incluía fuertes regulaciones a los movimientos de capital, para evitar movimientos especulativos entre países.
Sin embargo, triunfó la propuesta de Harry Dexter White, enviado de los Estados Unidos. La misma cristalizaba las relaciones de poder del momento, en las cuales EEUU era la única potencia del campo occidental que había salido fortalecida de la Segunda Guerra Mundial, obteniendo la mayoría de las reservas de oro.
En consecuencia, se determinó que la moneda internacional fuera el dólar estadounidense y se crearon dos instituciones financieras internacionales: el Banco Mundial, encargado de las cuestiones de desarrollo, y el Fondo Monetario Internacional, que se ocuparía de resolver los problemas de los desequilibrios fiscales, comerciales y de balanza de pagos, prestando dinero a los países deudores con la contrapartida de hacer los ajustes necesarios para poder pagar la totalidad de la deuda.
Cabe destacar que la Argentina, bajo la entonces presidencia de Juan Domingo Perón, rechazó la participación de los acuerdos entre las potencias capitalistas y socialistas, y mantuvo su tradicional neutralidad o Tercera Posición. Asimismo, la tradición del gobierno peronista era el desendeudamiento, en el marco de la doctrina de independencia económica. Por lo tanto, dicho gobierno rechazaría, hasta su derrocamiento en 1955, los préstamos condicionados del FMI.
Nuestro país suscribió los acuerdos de Bretton Woods en 1956, durante la dictadura conocida como “Revolución Libertadora” por los dictadores, y “Revolución Fusiladora” por quienes defendían el mandato democrático y constitucional frente a la proscripción del peronismo.
Recién en 1958, durante la presidencia del Dr. Arturo Frondizi, se tomó el primer préstamo de Stand By Agreement. Entre esa fecha y 1976 se concretaron siete acuerdos de Stand By y una ampliación, todos firmados entre las presidencias de Frondizi, José María Guido y la dictadura del General Juan Carlos Onganía.
El número de condicionalidades en dicho período fue creciendo: el requisito de obtener superávit fiscal fue cada vez más riguroso al incorporar las empresas públicas, se fijaron techos a los activos domésticos del Banco Central y un piso para las Reservas Internacionales. Sorprendentemente, en muchos de estos acuerdos, (por ejemplo, los créditos tomados de 1958 a 1962), no había cláusulas de limitación al endeudamiento externo.
El empréstito de 1958, incluso, obligaba al Gobierno a tomar endeudamiento externo adicional. Como condicionalidad “cualitativa”, en los préstamos con el gobierno de la así llamada “Revolución Argentina” se puso como condición unificar el mercado de cambios.
A partir de los años ’70, el sistema financiero internacional comenzó a mutar. A partir de la eliminación de los controles de capitales y la aparición de los “petrodólares”, los sistemas financieros nacionales fueron erosionados, y los actores dominantes pasaron de ser los bancos nacionales a los mercados de capitales desregulados. La consecuencia inmediata fue la libre entrada y salida de capitales, una mayor vulnerabilidad ante los ciclos financieros, un incremento de los “pánicos” financieros, y la emergencia de “fondos buitre”, que aprovechan la cesión de soberanía en las emisiones de deuda externa para litigar y obtener intereses usurarios.
El Fondo Monetario Internacional colaboró en el proceso de transformación de los mercados financieros globales. En el caso de la Argentina, esas modificaciones se implementaron durante la dictadura militar de 1976-1983.
En dicha ocasión, se tomaron tres empréstitos con el Fondo, uno en agosto de 1976, otro en septiembre de 1977 y un tercero en enero de 1983. Los primeros dos créditos permitieron a la dictadura sostener un esquema de dólar barato en el marco de la llamada “tablita”, experimento que consistía en ofrecer altas tasas de interés a los inversores especulativos en un contexto de tipo de cambio anclado. Dichas políticas, combinadas con la apertura comercial y de la cuenta capital, implicaron una fuerte reversión de los flujos en 1981, que finalizó con un importante ajuste y la estatización de la deuda privada.
Los acuerdos de los años ’70 introdujeron nuevos criterios cualitativos: en 1976, se obligó a mantener la liberación de precios y congelar los salarios. En el Stand By de 1977, la Argentina se comprometió además a reducir los aranceles de importación. Dicho proceso, de apertura importadora que generaba desempleo, y de atraso salarial, se logró a partir de una feroz represión política, que incluyó la tortura y desaparición de 30.000 argentinos, militantes, políticos, estudiantes y trabajadores. Es decir, el Fondo Monetario fue garante financiero de un plan económico y político que incluyó el terrorismo de Estado y los delitos de lesa humanidad.
A su vez, estos acuerdos y el veloz endeudamiento subsiguiente, condicionaron al gobierno democrático del Dr. Raúl Alfonsín. Entre el 10 de diciembre de 1983 al 9 julio de 1989, Alfonsín firmó tres empréstitos de Stand By para limitar las corridas cambiarias y la especulación en un país sumamente endeudado, con inflación persistente y con escasas Reservas Internacionales. Dichos acuerdos tuvieron 11, 12 y 13 condicionalidades, en creciente número a lo largo del tiempo.
Entre los criterios cualitativos de dicha década, se destacan el objetivo de unificación y liberalización del mercado cambiario, la permanencia en el sistema multilateral de pagos y eliminar atrasos y negociar con los acreedores de la deuda ilegítima emitida entre 1976 y 1983.
En 1983 el Congreso de los Estados Unidos obligó al director del FMI en dicho país, a exigir que los países deudores eliminen las restricciones al comercio; a las inversiones internacionales y que el desembolso dependiera de los avances en la materia. Es por ello, que varios préstamos en los años ’80 fueron desembolsados parcialmente ante la imposibilidad de Alfonsín de abrir la economía en momentos dramáticos de alta inflación.
En las presidencias del Dr. Carlos Menem, se acordaron tres Stand By (noviembre de 1989, julio 1991, abril 1996) y dos créditos de Facilidades Extendidas (marzo de 1992, ampliado hasta 1996 y febrero de 1998). El primero de los préstamos de Facilidades Extendidas, ligado al Plan Brady del Tesoro de los Estados Unidos, contuvo una gran cantidad de condicionalidades cualitativas que generaron nuevos trastornos a la economía nacional.
En ese caso se exigió la eliminación de los atrasos en los pagos externos, la eliminación de los impuestos a las transacciones financieras, a las Ganancias y las contribuciones patronales a la Seguridad Social, la privatización del Banco Nación y las jubilaciones. De esta manera, en los años ’80 y ’90, el FMI defendió el interés de los acreedores, de los Estados Unidos como país exportador y emisor de inversión extranjera, y de las empresas privatizadas.
Estos créditos se otorgaron en el marco del Plan de Convertibilidad, que limitaba las facultades del Banco Central de la República Argentina e instalaba el tipo de cambio fijo donde un dólar valía un peso; y durante la Reforma del Estado, que generó incrementos en el desempleo y privatización y extranjerización de las empresas públicas. En ese contexto, la Argentina comenzó a ser denominada “mejor alumna” del FMI por sus reformas afines al Consenso de Washington.
Sin embargo, en términos económicos y sociales, la Argentina empeoró en la década en la cual acató todos los mandatos del Fondo. Según el trabajo “Argentina y el FMI: efectos económicos de los programas de ajuste de larga duración”, de la Dra. Noemí Brenta, entre 1991 y 2001, la pobreza aumentó de 21,5% a 35,4%, la indigencia de 3% a 12,2%, el desempleo de 5,3% al 19%. Si bien redujo la tasa de inflación de la economía, lo hizo a costa de sustituir la producción nacional por la importada, generar desempleo y pobreza, y eliminar los márgenes de maniobra soberanos y los mecanismos del Estado para el desarrollo.
Ya en la presidencia del Dr. Fernando De La Rúa, en el marco de un creciente deterioro de las variables económicas y sociales, el Fondo otorgó un crédito Stand By en marzo del 2000 y una ampliación en agosto de 2001, y un Servicio de Complementación de Reservas (conocido como Blindaje) en enero del 2001.
El Blindaje fue un préstamo de US$40.000 millones, de los cuales unos US$13.700 millones provenían del Fondo, condicionados a una serie de requisitos, la reforma previsional, la racionalización de la administración pública, la reducción del gasto público (un 1,5% del PBI) y la desregulación de las obras sociales y la reestructuración del ANSES y PAMI.
El año del Blindaje terminó con corridas cambiarias y bancarias y una enorme fuga de capitales de los grandes bancos y empresas transnacionales, un corralito para los ahorristas minoristas, una megadevaluación, la pesificación asimétrica y el default de una deuda externa impagable que superaba el 166% del PBI.
A partir de 2003, con las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, las prioridades se invirtieron: se renegoció la deuda externa con una quita del 65% aproximadamente para garantizar los aumentos del gasto social por sobre el pago de intereses, se generaron políticas de empleo, producción nacional e inclusión social, se recuperaron herramientas de la administración del tipo de cambio, la política monetaria, el comercio y los flujos de capitales, y se estatizaron empresas de sectores cruciales como AySA, Aerolíneas Argentinas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y las empresas de Administración de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP).
Es en este contexto, que el entonces Presidente Néstor Kirchner en 2006, canceló las deudas con el FMI y se negó a cumplir cualquier condicionamiento del organismo en cuestión. Asimismo, denunciamos la especulación de los fondos buitre y avanzamos hacia la constitución de un marco regulatorio internacional para la resolución de disputas en materia de deuda soberana, a lo cual el FMI se opuso.
Sin esas medidas no se podría haber realizado la obra de redistribución del ingreso, ampliación de derechos y fomento al mercado interno. Históricamente, el Fondo Monetario se ha opuesto a tales medidas, y todas las recomendaciones desde 2015 a la fecha intentan avanzar en el sentido contrario a los principios de justicia social y desendeudamiento.
Por lo tanto, nos alarma la información que surgió con fecha 4 de mayo del corriente, en el Portal periodístico “El Destape”, en la nota de Roberto Navarro, “Argentina negocia un blindaje de U$S 30 mil millones con el FMI, a cambio de un feroz ajuste”, que sostiene que el Gobierno habría negociado a espaldas al Pueblo y este Honorable Congreso de la Nación un préstamo o blindaje de US$30.000 millones. Este gobierno mantiene políticas similares a las de los años ’70 o ’90, de ajuste, exclusión, desindustrialización y pérdida de soberanía. El Fondo Monetario sólo puede prolongar y acentuar dicho esquema regresivo y dañino para los intereses nacionales.
Las experiencias argentinas de la dictadura y el Consenso de Washington muestran que se necesitan más de 10 años para revertir las consecuencias de sus malas políticas. Más aún, el Fondo Monetario forma parte de un acuerdo en un mundo que ya no existe: en la actualidad, nuevas potencias globales como China, Rusia y Brasil (miembros de los BRICS), así como otros países, han generado mecanismos de financiamiento autónomos que nos permitirían obtener divisas para el desarrollo y no para facilitar la especulación financiera.
Nos preocupan las consecuencias que un acuerdo con este organismo, de espaldas a la sociedad, podría tener sobre los más vulnerables. Reclamamos la presencia del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el ministro de Finanzas, Luis Caputo y el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, para que expliquen cuáles fueron las negociaciones y cuáles serán las condicionalidades.
Es en defensa del desendeudamiento, la soberanía económica nacional, y los intereses de grandes mayorías nacionales, damnificadas por las políticas de ajuste promovidas por el FMI, es que solicito a mis pares que me acompañen en el presente proyecto de resolución.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
VALLEJOS, FERNANDA BUENOS AIRES FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
BASTERRA, LUIS EUGENIO FORMOSA FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
GRANA, ADRIAN EDUARDO BUENOS AIRES FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
ASUNTOS CONSTITUCIONALES (Primera Competencia)
FINANZAS
PRESUPUESTO Y HACIENDA
Trámite
Cámara Movimiento Fecha Resultado
Diputados SOLICITUD DE SER COFIRMANTES DE LOS DIPUTADOS BASTERRA Y GRANA (A SUS ANTECEDENTES)