PROYECTO DE RESOLUCION


Expediente 2344-D-2018
Sumario: RENDIR HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL GENOCIDIO ARMENIO AL CONMEMORARSE UN NUEVO ANIVERSARIO EL 24 DE ABRIL DE 2018, Y OTRAS CUESTIONES CONEXAS.
Fecha: 24/04/2018
Proyecto
La Cámara de Diputados de la Nación
RESUELVE:


En el marco de la Ley 26.199, que establece el "Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos", solicitamos rendir homenaje a las víctimas del genocidio armenio y manifestar su solidaridad al pueblo y a la colectividad Armenio-Argentina, al conmemorarse el próximo 24 de abril de 2018 el 103° aniversario del genocidio.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


Un día como hoy, 24 de abril, pero de 1915, las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de la comunidad armenia de la capital Estambul, dando inicio a una sucesión de atrocidades contra mujeres, hombres, ancianxs y niñxs en su mayoría armenios, junto con asirios y griegos pónticos. Estos hechos constituyen el denominado “Genocidio Armenio” perpetrado entre 1915 y 1923, en el que en pocos meses desapareció dos tercios de la población armenia bajo el imperio otomano, una cifra cercana al millón y medio de personas.
Hoy se conmemoran 103 años de aquel comienzo del genocidio conocido como el primer genocidio del siglo XX. Un exterminio planificado, organizado y ejecutado por los «jóvenes turcos», genocidio que un sigo después aguarda del Estado sucesor de aquel Imperio, la República turca, su reconocimiento.
¿De qué hablamos cuando decimos Genocidio?
El jurista polaco de familia judía, Rafael Lemkin creó este término para definir «la puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento». A día de hoy, tanto la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, como el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI) de 1998, recogen una idéntica definición para este delito: Se entenderá por «genocidio» cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal: matanza de miembros del grupo; lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo; traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo. Como vemos, parecería ser un decálogo de los hechos perpetrados por el Imperio Otomano sobre el pueblo Armenio.
A pesar de la vasta prueba recolectada (testimonios, escritos, fotografías, fosas, sentencias de tribunales de postguerra con «jóvenes turcos» condenados, etc.), Turquía sigue negando el genocidio bajo el argumento de que no se debió a un “plan de exterminio” sino que las muertes fueron producto de luchas interétnicas, y presiona a otros Estados a desconocer lo sucedido. Lamentablemente para las aspiraciones turcas, su aliado por aquel entonces, Alemania, si reconoció al genocidio como tal.
¿Cuál es el fin de negar el genocidio?
En un reciente artículo, el filósofo José Pablo Feinmann, nos recuerda el apotegma nietzscheano: “No hay hechos, hay interpretaciones”, y vaticina que cuando la negación del hecho sea mayor al hecho en sí, hay que aceptar como verdad la negación.
Deborah Lipstadt, autora del libro “Negacionismo del Holocausto: El creciente ataque de la verdad y a la memoria” sostiene que existen hechos, opiniones y mentiras. Y los revisionistas del Holocausto quieren tomar sus mentiras y transformarlas en opiniones, para retocar entonces los hechos.
En tiempos de la Posverdad, los hechos y la verdad están amenazados. Los estrados de poder determinan ideas que representan sus intereses y las pretenden hacer pasar como verdades, con la colaboración de lobbystas y medios de comunicación para generar esos consensos que terminan por transformar la realidad, la historia.
Por eso apostar a la verdad y al reconocimiento de lo ocurrido no es una opción, es un deber ético. La verdad aporta reparación para las víctimas, interrumpe la realización simbólica del genocidio y colabora con el fin deseado de la no repetición.
Y en este camino del reconocimiento, en este camino que lucha por la verdad, nuestro país es un ejemplo a nivel mundial. No sólo por el juzgamiento de nuestros crímenes de lesa humanidad, sino por nuestro pionero reconocimiento del Genocidio Armenio.
En este sentido, el 13 de diciembre de 2006 nuestro Poder Legislativo sancionó la Ley 26.199 que reconoce el Genocidio ocurrido entre 1915 y 1923.
Recordemos su ARTICULO 1º: “Declárese el día 24 de abril de todos los años como "Día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos". Esta ley merece también un reconocimiento, y la honraremos reivindicando la memoria de lo sufrido por el Pueblo Armenio como una lección permanente sobre lo que no debemos tolerar ni permitir que vuelva a ocurrir.
Por lo expuesto solicito el acompañamiento de mis pares al presente proyecto de resolución.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
CONTIGIANI, LUIS GUSTAVO SANTA FE PARTIDO SOCIALISTA
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
RELACIONES EXTERIORES Y CULTO (Primera Competencia)

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