PROYECTO DE RESOLUCION


Expediente 0624-D-2019
Sumario: DECLARAR DE INTERES DE LA H. CAMARA LA OBRA TEATRAL FEMINISTA "LAS JUANAS ¡PRESENTES!", PRESENTADA EN LOS TEATROS DE LA PROVINCIA DE CORDOBA EN LA TEMPORADA DE VERANO 2019.
Fecha: 14/03/2019
Proyecto
La Cámara de Diputados de la Nación
RESUELVE:


Declarar de interés de esta Honorable Cámara la obra teatral feminista “Las Juanas ¡Presentes!”, obra original de la autora cordobesa María Eugenia Juncos, presentada en los teatros de la Provincia de Córdoba en la Temporada de Verano 2019.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


Las Juanas ¡Presentes!, es una obra de teatro escrita por la cordobesa María Eugenia Juncos. El elenco está compuesto por 4 actrices, un actor, una directora, una asistente de escenario, una asistente de dirección, una vestuarista y cilantros músicos que completan el grupo de trabajo, todos ellos de la Provincia de Córdoba.
En ésta obra de teatro lo histórico y lo actual se conjugan en el escenario donde se interpreta a Juana de Arco, Juana Azurduy, Juana Inés de la Cruz y Juana de Castilla (Alias La Loca) las cuales solicitan autorización para estar en el plano terrenal en una marcha de “Ni una menos”.
Durante el devenir de la obra ellas contaran sus vidas, sus sueños inconclusos, sus penas, miserias, amores y contradicciones, así como el motivo que las impulsa a acompañar a las mujeres que hoy en día personifican sus luchas.
Durante la obra un efectivo policial a su vez se ira deconstruyendo poco a poco a través de la identificación de sí mismo con una de las heroínas, se moviliza, se identifica con ellas e incluso reconoce a una de ellas, se trata de un efectivo que a su vez también ha participado de la historia argentina.
Esta obra apela a la sociedad en su conjunto generando conciencia y aportando al conocimiento de quienes fueron estas heroínas, que han sido borradas por décadas por un relato patriarcal de la historia y que se relaciona con las contantes luchas que venimos atravesando las mujeres por la igualdad de género.
A su vez a través del arte, se busca dejar una enseñanza que puede ser trasmitido a las diversas escuelas primarias en sus últimos cursos y secundarios en su totalidad, ya que aporta su temática conocimiento de historia, derechos humanos, geografía y participación ciudadana.
Considero que en este momento en donde nuestra sociedad está comenzando a tomar conciencia sobre esta temática, es merecido y justo el reconocimiento a esta apreciable obra de teatro de la Provincia de Córdoba, por su esfuerzo y dedicación en dejarnos un mensaje reflexivo y educativo a toda la sociedad.
Por lo expuesto, solicito a mis pares la aprobación de este proyecto.
ANEXO: GUION DE LA OBRA
Las Juanas ¡Presentes!
María Eugenia Juncos
Personajes
Voz masculina
Juana de Arco
Sor Juana Inés de la Cruz
Juana La Loca
Juana Azurduy
Policía
Escena uno
La obra comienza en el cielo. Escenario vacío. Luz tenue.
Se escucha la voz masculina
Daré paso a la lectura de las solicitantes para concurrir a la marcha: Ni una menos.
Dentro de quince minutos podrán salir del reino de los cielos. Deberán tener todos los cuidados necesarios, dado que en otras oportunidades, algunas de ustedes debieron ser socorridas por las autoridades celestiales al momento de encontrarse en el plano terrenal.
Se tomó la decisión que en caso de disturbios esta vez no serán asistidas. Esperamos sean respetuosas de las disposiciones y responsables en su accionar.
Les informamos que a partir de las 22 horas estarán abiertas las puertas para el regreso.
Voz masculina: Sor Juana Inés de la Cruz. Poetiza y monja mejicana. (Entra Sor Juana: trae hábito, mocasines y el medallón. Camina lento. Se detiene. Saca el Rosario del bolsillo y juega con él) Ojo con su rebeldía. Respete el hábito. Nos remitimos a los hechos.
Voz masculina: Juana de Arco. Guerrera. Santa Patrona de Francia. Adelante por favor. (Entra Juana De Arco vestida con armadura y botas medievales. Pollera, Estandarte blanco, Anillo redondo grande. Mira a Sor. Se persigna. Sor la saluda con la cabeza y se persigna.) Después de meses de tratamientos y superado su trastorno piromaníaco sepa que nos alegramos por su salida. Esperamos la disfrute.
Voz masculina: Juana de Castilla, alias La Loca. Hija de los reyes católicos Fernando e Isabel. Esposa de Felipe el hermoso. (Entra Juana La Loca con un celular en la mano. Viste corsé, falda larga y zapatos con taco bajo. Bandolera bordada con el escudo de armas de Aragón y Castilla. Guarda el celular adentro) Le pido, Juana, se ubique, en el plano terrenal, ustedes ya no son los dueños de las tierras. Nada de pasar por las inmobiliarias a reclamar propiedades. (Juana desconcertada se encoge de hombros)
Voz masculina: Juana Azurduy. Flor del Alto Perú. Libertadora de Bolivia. (Entra Azurduy vestida con chaqueta azul, pechera roja con bordados dorados, pantalón blanco y botas con taco bajo. Trae un sable escondido entre sus ropas) Por favor no lleve el sable que le regaló Belgrano, como la vez anterior. No se puede andar con armas blancas por la calle. Lo saca. Rezonga. Lo apoya en la pared
Las Juanas se miran. Se acomodan los atuendos. Se acercan a conversar La Loca, Azurduy y Sor. Clima cordial. Se nota que se conocen. De Arco queda en un rincón.
Azurduy (A de Arco): Nena, vení.
De Arco (Con actitud guerrera. Levanta el estandarte): Por la no violencia. Por la igualdad de derechos.
Azurduy (Afirma): Es la primera vez que venís.
Sor: Sos chiquita. Raro que te hayan dado permiso.
De Arco: Justamente porque les hice entender que no soy tan chiquita es porque me dan permiso para ir. Años de súplica.
La loca: Y tratamiento. Apúrense. Tenemos tres horas. Las columnas hace desde la mañana que están.
Azurduy (Señala con el dedo hacia adentro): Gracias a Eva Duarte tenemos tres horas. Antes a los cuarenta y cinco minutos teníamos que volver. Nos perdíamos la mitad de los discursos.
De Arco: ¿La Eva no viene?
Azurduy: No. Ella usa los permisos para las marchas de los pobres.
La Loca: Yo no sabía que existían los pobres. Me lo contó la Teresa de Calcuta.
Azurduy (Cachetea la cara de La Loca. Sarcástica): A veces no te soporto reina. Me resultas tan… tan….
Sor (Interrumpe incómoda): ¿Tienen zapatos cómodos? Por si hay que caminar mucho digo.
Las cuatro se miran los zapatos
De Arco: Yo me crucé media Francia caminando.
Sor: Yo no estoy acostumbrada a caminar. En el convento era de la cocina al dormitorio y del dormitorio a la cocina.
La loca: Tordesillas es grandísimo. En cuarenta y cuatro años tuve tiempo de recorrerlo todo.
Azurduy: Yo caminé tanto, pero después descansé tanto. (Entusiasmada) Me encanta volver al ruedo. Me hierve la sangre cuando huelo a reclamo.
Sor (Resignada): Yo no reclamé nunca nada.
La loca (Exaltada. Camina): El primer tiempo reclamé. Después. ¿Para qué? Parecía que hablábamos en idiomas diferentes. Pero era yo la que hablaba en un idioma y el resto en otro. Fue tan raro. Yo decía una cosa y ellos entendían otra.
De arco (Curiosa): ¿Quiénes? ¿Los siervos, reina?
La loca (Triste): No. Felipe, mi marido. Y después mi papá, Fernando.
Azurduy (Imperativa): Tendrías que haber sido más clara, o explicarles dos o tres veces las cosas. A veces los hombres son medios cortos… o se hacen… para pasarla bien. (Apurada) Basta de charla. Aceleremos.
Sor: Hay más tiempo que vida te dicen allá abajo. (Mira alrededor) Me encanta el cielo.
De arco: ¿Alguien lleva reloj para controlar la hora?
La loca. Yo llevo el celular (Lo muestra).
De arco: ¿Ese aparatito es con el que jugás todo el día? (Mira el celular) ¿Tiene hora? ¡Mirá que bien!
Sor: Si Santa. Dejala. Se entretiene con eso y no piensa.
Azurduy: ¿Santa? ¿Esta piba Santa?
Sor: Nombrada por el Vaticano. Santa Patrona de Francia.
La loca (Guarda el celular en la bandolera): Yo escuché cuando la voz lo dijo, pero creí que era un chiste.
Azurduy (Abre los brazos): Mejor no hablo. ¡Mandan cada santo para acá arriba!
De arco (Tímida): Yo no tomé conciencia que soy Santa.
Azurduy (Ríe): O sea. Ni vos te lo crees. Vamos chicas. (Música medieval) Vamos.
Salen las cuatro. Luz que encandila. Sonido de viento.
Escena dos
Ruido a manifestación. Bombos. Cantos. Las cuatro en escena.
De arco (Excitada): Esto es genial. (Canta. Mueve el estandarte) ¡Vivas nos queremos! ¡Vivas nos queremos! ¡Ni una menos! ¡Ni una menos! Ya vengo. Me voy a dar una vuelta.
Azurduy: Vení acá nena. No sea cosa que te pierdas.
De Arco (Ríe. Sale): Los Santos me protegen.
Azurduy (Grita): Se nota. Moriste quemada.
Sor (Se persigna y la bendice): Dios te proteja y la Virgen guíe tus pasos.
La Loca (Mira el celular): Estamos bien de tiempo.
Azurduy: ¡Qué bien que habló la abuela! (Señala) Esas de pañuelo blanco en la cabeza no se pierden marcha.
La loca: Te saludan las abuelas. ¡Qué atentas!
Azurduy (Saluda): Hace cuarenta años que venimos a la misma plaza.
Sor (Señala lejos. Se emociona): Allá hay una que recita mis poesías. Dice que a la hija le gustaban. (Declama)
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?
La loca: Yo las vi. Son las madres de las chicas que secuestraban para llevarlas a los cabaret.
Interrumpe un policía y trae del brazo a De Arco. Forcejean.
Policía (Grita): ¿Esta chica está con ustedes?
Azurduy (Tironea a De Arco del brazo): ¿Qué hace? Vení nena. ¿Está loco usted?
Policía (Sin soltarla): Esta femenina quiso prender fuego un auto de la fuerza. Está loca ésta chica. Gomas sí las dejamos. Pero los móviles no.
Azurduy (Con gestos exagerados): ¿O sea que no prendió fuego nada?
Policía: Afirmativo. Pero casi.
Azurduy (Exagera): Entonces deje de decir pavadas. Acusa a la chica de algo que no hizo. No puede ser. Pobrecita. Siempre le pasa lo mismo. Ese día en Francia, había un montón de gente también.
Policía (Interrumpe y toma del brazo a Azurduy): ¡Por favor, Señorita! No me venga con esas historias.
De Arco (Lo patéa): ¡Suéltela! ¿Qué toca mano larga?
Azurduy (Le da un codazo, le saca el garrote y lo amenaza): ¡Vení! ¡Hacete el malo!
Policía (Grita y le saca el garrote de las manos): Ahora sí. Quedan detenidas. Esto es desacato a la autoridad. Ridículas. Venir así disfrazadas a la marcha.
Sor (Exaltada): ¿Qué dice? ¿Disfrazadas nosotras? ¿Desobedientes?
Azurduy: ¿Usted está loco?
La Loca (Grita): ¡Me robaron el celular! ¡Fue usted! (Palpa al policía)
Sor (Se persigna): Dios mío protégenos de los ladrones.
Policía (Manotea a todas): ¡Quedan todas detenidas! ¡Caminen!
Sale el policía empuja a De Arco y Azurduy con una mano y a La Loca y Sor con la otra. Forcejean.
Las Juanas (Gritan): ¡Justicia! ¡Justicia! (Fuerte sonido a manifestación)
ESCENA TRES
Las cuatro sentadas cada una en un banquito. Otro banco desocupado. La iluminación marca la diferencia de los espacios entre el policía y las Juanas. Simula un calabozo. Al costado una silla y una mesa pequeña. Sobre ella, el mate y varias revistas.
Entra el policía con el termo. Se sienta en la silla. Se paran las cuatro.
JUANAS (Gritan): ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Libres nos queremos! ¡Libres nos queremos!
Policía (Las mira. Grita): Silencio. Se van a quedar acá hasta que mis superiores lo digan.
Juanas (Gritan): ¡Justicia! ¡Justicia!
Azurduy: ¿Será posible que hayamos terminado acá adentro por culpa de ésta chinita?
De Arco: Yo no era la única que quería prender fuego los autos.
Azurduy: Si, eran cuatro o cinco, ya sé, los inadaptados de siempre. (La reta) ¿Te das cuenta piba que por tu culpa la ligamos nosotras de arriba? ¿Qué tenías que hacer vos metida entre los pocos hombres que había?
De Arco (Se justifica): No sé. Veo fuego y me transformo. Se ve que el tratamiento no me dio resultado.
La loca (Revisa la bandolera): Me robaron el celular.
Azurduy: Buscalo bien.
La loca: ¿Dónde querés que lo busque, Generala?
Azurduy: Entre todo ese traperío que tenés puesto. No te puedo escuchar hablar de robos.
La loca: Y bueno, la delincuencia existe. Desde siempre.
Azurduy: Si sabrán ustedes de robos.
La loca: ¿Te enteraste? En Tordesillas me robaron la esmeralda que me habías regalado Felipe.
Azurduy: ¿Revisaste a tus parientes? Esos sí que tiene las manos largas. ¿Guantes blancos? ¿Cómo se dice?
La loca: ¿Mis parientes?
Azurduy: ¡Dejá de mandarte la parte, querida!
La loca: ¿De qué?
Azurduy: Acá vinieron y se chorearon todo. Y tu vieja chocha con los regalitos de Colón.
La Loca (Grita): Si estás nerviosa no te la agarres conmigo. Me quiero ir. ¡Oficial! ¡Oficial! ¡Devuelvame el celular!
Policía (Sin mirarla): Yo no lo tengo. (Toma un mate. Ojea una revista)
La Loca: ¡Quiero volver a la plaza! ¡Lo tengo que encontrar!
De Arco: ¿Para qué lo trajiste? Solamente para ver la hora. ¿Tenés a alguien agendado?
La loca: Lo traigo siempre. Por las dudas.
Sor: Chicas. No peleen.
La Loca (Grita): ¡Quiero mi celular! ¡Devuelvanmeló!
De Arco: Tanto despelote por un celular de mierda.
Sor: Ya va a aparecer. Quedate tranquila.
Azurduy: Sor, a vos te robaron y no dijiste nada, dos libros hizo la virreina con tus escritos. ¿Qué onda con la virreina? Dicen las malas lenguas que eras la querida.
Sor (Incómoda): Yo se los dí. Era la única manera que fueran publicados.
De Arco: ¿Te pagaron?
Sor: No, por esos no. Me pagaban cuando escribía para los nobles, obras de teatro, poesías para animar fiestas del virrey.
De arco: ¿Vos Generala? ¿Hiciste plata?
Azurduy: Perdí en la revolución todas las tierras que me dejó mi padre. Me morí en una pensión. Y como mi sobrino Indalecio no tenía plata me metieron en una fosa común. Eso sí que era pobreza.
La loca (Triste): La riqueza fue mi cárcel y la herencia, el peor de los castigos. Tierras de mierda.
La Loca canta “Adios mi España preciosa, la tierra donde nací, bonita alegre y graciosa como una rosa de abril”. (Adios España querida) Baila. Simula tocar las castañuelas.
De arco: ¡Eran las tierras de tu patria!
La loca: ¿Para qué quiero la tierra si no pude ver correr a mis hijos en ella?
De arco: ¡Tu hijo fue rey!
El policía gira la cabeza. Las mira. Sonríe. Niega. Cierra la revista. Escucha atento.
La loca: ¡Cuánta vida te faltó a vos Santa! ¡Cómo se nota que te moriste a los veinte! Llena de rebeldía. Sin saber lo que es el amor a un hijo.
De Arco sonríe y piensa que La Loca no entiende nada.
Azurduy: Yo enterré cuatro hijos. Dos varones y dos nenas. Murieron de una fiebre en poco tiempo. Después vino otra. Esa me sobrevivió. Tantas veces pienso en el precio de la independencia.
El policía gira la cabeza. Mira a Azurduy.
Azurduy (Desafiante): ¡Que cuiden la patria porque nos contó tanto dolor!
El policía tose. La Loca se acerca, le hace una caricia a Azurduy. Azurduy se aleja. Se sientan todas.
El policía saca el celular. Ruido de jueguitos. Las Juanas le chistan. Él le saca el sonido. Juega.
LA LOCA (Se para. Espía lo que hace el policía): Señor. (Afirma) Ese es mi celular
EL Policía se sorprende y sigue con el juego.
La Loca (En voz baja): Chicas, me parece que tiene mi celular. (Silencio. Se sienta) Y bueno. (Piensa) Juguemos nosotras también a algo. ¡Ya sé! (Busca en la bandolera. Saca un mazo de cartas)
Sor: ¡Una baraja española! ¿Qué más tenés?
La Loca: Un pañuelito. (Revisa y muestra lo que tiene) Un pintura de labios (Se pinta) Un perfumito (Se lo hace oler a Sor)
De Arco (Entusiasmada. Acomoda el banquito entre las cuatro): Guardá reina. Dale mezclá. Juguemos a la escoba del quince.
La Loca (Mezcla): No. Al roba montón.
Azurduy: Reina. Nos querés seguir robando. De cuna la costumbre.
El policía las mira. Deja el celular. Se ata los cordones.
La Loca (Dando las cartas): Dale Generala. Empezá vos.
Azurduy: No. Mezcla y da de nuevo. Juguemos a la escoba. Ahí nadie le roba nada a nadie. ¿Verdad Santa?
De Arco: Votemos. Sor. ¿A vos que te gusta?
Sor (Ríe): El solitario.
De Arco: Dale. ¿Roba montón o escoba?
Sor: Escoba. La tengo más familiarizada. Si habré barrido en el convento.
Azurduy: Tampoco será para tanto. Listo escoba. Da Reina.
La Loca (Mientras da): Sos brava generala.
Toman las cartas. Juegan. Comentan. Piensan. Ríen. El policía hace ruido al tomar mate. Apagón.
Escena cuatro
El policía no está en escena. Falta el termo en la mesa. Las cuatro sentadas. Sor reza el Rosario. Azurduy está pensativa. De Arco mira la silla vacía del policía. La Loca se para.
La loca: Por eso quiero mi celular. Porque me imagino que alguien me habla. Que mis hijos me llaman para saber si estoy bien. (Las mira individualmente) ¿No puedo tener ilusiones, acaso?
Entra el policía con el termo, una botella de agua y una bolsa con bizcochos. Mira a todas. Detiene la mirada en Azurduy. Azurduy le sonríe. Ël se sienta. Toma mates y come.
Sor: Ya lo vamos a recuperar reina. Quédate tranquila.
Azurduy (Se le acerca a La Loca. Le acaricia el rostro. Le toma las manos): Claro que podés tener ilusiones Reina. Y sueños, y esperanza. Mientras sea lindo. Todo se puede tener.
La Loca (Asustada): Miedo no. El miedo me asusta.
Azurduy: Nunca más miedo Reina, nunca más. (La abraza)
El policía las mira y sonríe. Se sientan La Loca y Azurduy. Se para De Arco.
De arco (Camina. Mira el calabozo): A mí me encerraron cuatro meses. Hasta que se decidieron a quemarme.
La Loca: ¿Dónde? ¿En un palacio?
De Arco (Niega con la cabeza): En un sótano. Frío. Húmedo. Oscuro. Se me apareció Jesús un par de veces.
Azurduy: ¿Sí? ¿Era verdad?
De Arco: Si. Pero cuanto más le pedía que viniera menos venía. Los de la iglesia querían que yo dijera que Dios no me hablaba. Estaban locos.
Sor: La misma iglesia que te nombró Santa quinientos años después.
El policía sonríe. Come un bizcocho.
Azurduy (Asombrada): ¡Qué cosa el encierro, mujeres!
La loca: Yo me preguntaba a veces si me encerraron por loca o por cuerda. El mundo con muchos cuerdos es un peligro para los que mandan.
El policía sonríe y se cruza de brazos.
Sor: Hay tan pocos cuerdos. (Se para. Mira alrededor) Yo no veo los barrotes. (Abre los brazos) No hay prisión para las almas libres.
Azurduy: ¡Cuántos cuerdos vi morir! Españoles de mierda, nos mataban como moscas.
Sor (Camina): A mí me traían libros los españoles. En mi encierro leía, escribía. Era la más feliz de las monjas. La ermitaña rebelde.
Azurduy (Se para): Yo no entiendo. ¡Con lo hermosos que son los hombres! Monja ni en loca. (Se abraza) Padilla. (Saca pecho) Güemes y San Martín. (Da un paso adelante) Belgrano y Bolivar. Y tantos anónimos con los que compartí batallas.
La Loca: Si. La Generala tiene razón. Los hombres son hermosos.
El policía se acomoda el pelo.
Sor: Chicas, tuve que elegir, tenía que ser esposa, amante o monja. Me quedé con monja. (Camina) Dios fue el único que nunca me juzgó. Al contrario, me daba esa voluntad para poder hacer, poder escribir. Me mandaron castigada a la cocina del convento. ¡Qué cómico! Y Dios me dio la capacidad de inventar platos maravillosos, un libro de cocina escribí.
De Arco (Asombrada): ¡No me digas!
Azurduy (Entusiasmada): Contanos alguna receta
Sor (Se sienta): Para éste momento haría unos buñuelos de viento. (Explica como maestra. Hace los movimientos con las manos como si los hiciera) Se pone en una ollita agua de anís y manteca, se le echa el harina de a poquito, y se remueve para que no se pegue. Eso se hace una pelota y se deja enfriar. Le ponemos huevos batidos, se hacemos bolitas y se hierven en manteca. Con fuego fuerte para que queden doraditos.
La Loca (Asombrada): Sin azúcar.
Sor: Sí. Y para plato principal me encantaba cocinar con piña, con coco.
Azurduy: ¡Qué rico! Agridulce. Me dio hambre.
El policía les acerca la bolsa con bizcochos. Ellas se miran cómplices.
Sor: Son sabores que conocía de chica, por los negros y los criollos y los gringos que estaban en el sembrado de mi abuelo. (Piensa) Mi abuelo. ¡Qué biblioteca tenía mi abuelo! ¡Como me gustaba leer! Mis santos encierros. Mi abuelo.
Azurduy (Se para. Mientras come): Y dale con los encierros vos. A mí me capturaron los realistas y me escapé. (Piensa) Esos indios. Escondidos en la selva. Les pegué cuatro gritos en aimara yanapa jach’ajila, socorro hermanos quiere decir y aparecieron como hongos. Cagando salieron los españoles. Si hubieran visto las caras de los malditos.
El policía las mira. Escucha atento.
De arco (Se para. Come): No se olvidan las caras de los que encierran.
El policía baja la mirada. Se incomoda. Cruza piernas y brazos. Saca pecho.
Azurduy: Y de los que siembran muerte a tu alrededor tampoco.
La loca (Se para. Toma un bizcocho): No se olvidan.
Sor (Toma un bizcocho): Ni perdón ni olvido.
El policía se para. Deja el agua al lado de la bolsa de bizcochos. Las cuatro de pie.
Policía: ¿Qué pasa acá? Mucha charla.
Azurduy (En voz alta): Pasa que queremos hablar con un juez. Se llevan puestos nuestros derechos.
Sor (Suplica): Pedimos comprensión. Amor al prójimo. Somos cuatro almas pidiendo a gritos por la libertad de nuestro cuerpo.
La Loca (Pelea): Necesitamos la libertad. Explíquenos qué hicimos mal. Se creen con el derecho de avasallar. Pero le aclaro señor, sabemos lo que queremos, tenemos claro porque vinimos a la marcha y el abuso de autoridad que es impartido hacia nosotras.
De Arco (Resignada. Se sienta): Seguro que pidieron antecedentes. Del pasado no se escapa nadie. Y menos los encarcelados.
Policía (Las tranquiliza): El fiscal está viendo la causa de ustedes. Creo que una de ustedes va a poder salir. (Se miran con Azurduy) Las otras tres, no sé.
Azurduy: ¿Y por qué nos van a condenar? ¿Por los muertos que tenemos en el haber?
La Loca: Yo no me quedé con la vida de nadie. Ellos tomaron la mía.
La Loca se sienta
De Arco: Yo me hago cargo. Eran ellos o nosotros.
Sor (Exclama): Dios. Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que juzgáis. (Se sienta)
Azurduy: Tenemos que salir, señor. Por favor. Nos esperan.
Policía (Ríe): ¿Los maridos? Acá no vino nadie a reclamarlas. (Pone las manos en los bolsillos) Nadie llamó tampoco.
La loca: ¿Se supo algo de mi celular? Ya le dije que me lo robaron.
Policía (Yéndose): Duerman un rato que esto va para largo.
Sor juega con el Rosario. Canta un villancico.
Sor (Canta): “Estrellas se despeñan, auroras se levantan, bajen las luces, suban las fragancias, cuadrillas de jazmines, claveles y retamas, que corren, que vuelan, que tiran, que alcanzan, con flores, con brillos, con rosas, con llamas.
De Arco toma el estandarte. Lo enrolla y desenrolla. La Loca mezcla las cartas. Azurduy camina. Espía. El policía duerme.
Azurduy: Silencio.
De Arco: Dejala que cante.
Azurduy: Tenemos que pensar. Armar una estrategia. Esta es otra batalla. Vinimos por las víctimas y caímos en manos de victimarios.
De Arco: Acá nos metieron a las cuatro. Y de acá salimos todas o ninguna.
Azurduy (Señala con el dedo a Sor): Es a vos Sor a la que seguro van a dejar salir. Ese hábito abre puertas. En la historia las abrió. Sirvió para que se escondieran en él las más oscuras intenciones y las más asquerosas bajezas.
La Loca (Guarda las cartas): Pará Generala. Mis padres fueron los reyes católicos. A mucha honra. Y les aviso, si la elegida soy yo, me voy, nos vemos allá arriba.
De Arco (Levanta la voz): Paren. Divide y reinarás dijo Maquiavelo. (El policía se sorprende) Y eso es lo que quieren. Que en el terreno de la lucha olvidemos la causa mayor. Nos enfrentemos y mostremos nuestras miserias.
El policía despierta. Las mira de reojo. Sor toma agua hace circular la botella.
Sor: Tenemos que unirnos. Vinimos a participar de una marcha donde es fundamental la confianza en la otra. El respaldo. El apoyo. Es necesario saber en qué momento hay intereses oscuros.
La Loca: Nos quieren separadas, juzgándonos las unas a las otras, acusándonos con el dedo, si lo que vos hiciste está bien o mal, si te merecías o no la cachetada.
Sor: Esto ya lo viví. En el convento. Y si estamos acá es porque no pudimos terminar de cambiar el mundo que nos tocó y queremos estar cerca de las que luchan hoy.
El policía ojea una revista de crucigramas. Saca una lapicera del bolsillo de la camisa. Simula escribir. Está atento a lo que hablan.
De Arco: Por un mundo mejor luchamos mujeres.
Azurduy (Camina): Pero la lucha más feroz es contra el ego, nos quiere hacer creer que somos la mejor y no somos más que una más. Y estamos acá por el Ni una menos.
El policía deja de escribir. Escucha atento.
De Arco (Angustiada camina): Diecinueve años tenía yo. ¿Por qué me mataron? Me prendieron fuego. Hijos de puta.
Sor: Es increíble.
La Loca (Curiosa): ¿Y qué habías hecho?
De Arco (Grita angustiada): Ayudé al rey a echar a los ingleses de Francia, a él lo coronaron después cuando me capturaron me dejó sola. Se guardó la plata que habían juntado para pagar mi rescate. Y los otros me quemaron.
El policía deja la revista. Cruza los brazos. Se impresiona.
Sor (Se persigna): ¡Cuánta crueldad! Y después fue tremenda la inquisición en España.
Azurduy (Señala con la cabeza a La Loca): La mamita de la Reina. La inquisición.
LA LOCA (Resignada abre los brazos): ¡Todo mi mamá! (Señala a De Arco) A ella no la mandó a matar mi mamá.
De Arco (Angustiada): No, reina, no. Lo mío fue cien años antes. ¿Acaso no había otro castigo? ¿Y castigo por qué? Me preguntaban si era verdad que lo escuchaba a Dios. (Asiente con la cabeza) Y sí era verdad. ¿Qué querían? ¿Qué les mintiera? Mis santas Margarita y Catalina. Y mi Cristo interior. Los tres me hablaban.
La Loca: ¿Habrás estado loca?
De Arco (Enojada): Ni vos ni yo estábamos locas, Reina. Que te quede claro. Y si para ellos yo lo estaba me hubieran encerrado, como a vos, pero no matado.
La Loca: El encierro es peor. Si no estás loca te volvés loca.
Azurduy y De Arco se sientan. Las cuatro ensimismadas.
Azurduy se para enérgicamente.
Azurduy (Da un discurso): Reprimir. El cuerpo y las ideas. Descalificar. Humillar. Me siento asfixiada en éste lugar. Silencio. (Triste) Extraño a mis amigos. (Piensa) Casi todos hombres. Extraño las cartas de Belgrano y de Bolivar.
El policía disimuladamente la mira. Descruza los brazos. Se mira las manos. Se raspa las uñas.
Sor (Nostálgica): Yo también extraño las cartas de mis amigos varones. Me llegaban de España. Los hombres tienen una mirada tan práctica de todo.
La Loca: Yo fui tan feliz al parir varones. El reino era una fiesta.
De Arco (Modela. Actitud masculina): Yo me vestí de varón para las batallas, cero sexy, nada seductora. Ni me miraban. (Rie) Me cuidaban. Era la hija mimada. (Siente olor a choripán. Se detiene. Huele) ¿Ustedes sienten el olor? (Mira al policía) Señor. Jefe (Le chista. El policía no reacciona) ¿Nos traería cuatro choris de la plaza?
Las Juanas se entusiasman. El policía no contesta.
Azurduy (Se sienta en el suelo): Descansemos chicas.
Sor: Que la Virgen vele nuestro sueño y nos guíe.
Se acomodan las cuatro para dormir. Sonido de la marcha. Duermen. Apagón.
ESCENA CINCO
Las cuatro acostadas. El policía dormita. Se incorpora. Mira el reloj pulsera. Se estira. Las mira. Sonríe.
De Arco (Se para entusiasmada): Juguemos a algo.
La Loca (Se despereza): Sentate chiquita.
Azurduy (Bosteza): ¿Y a qué querés jugar?
De Arco: No sé. Digan ustedes.
Sor (Parada. Se estira. Acomoda los banquitos en semicírculo. Se frota las manos): Ya sé. A los palíndromos. Siéntese. (Las acomoda)
Se miran las otras tres. Ríen. El policía se entusiasma al verlas jugar Toma la revista de crucigramas. Escribe. Asiente con la cabeza.
Sor: ¿De qué se ríen pavas? Las palabras palíndromos son las que se leen igual de adelante para atrás y de atrás para adelante. Como si fueran capicúas. Decimos una cada una y la que no dice nada queda afuera. Tenemos tres segundos cada una. Empezamos con tres letras y cada vuelta le sumamos una letra.
De Arco: ¿Tres segundos?
La Loca: ¡Qué poco!
Azurduy: Dale empecemos, empiezo yo. Con tres. Ata.
La Loca: Oro. Me gusta el oro.
Azurduy: Ya sabemos. El robado de América.
La Loca: Terminala Generala.
De Arco (Ríe): Oso. Me encantan los osos.
Sor: Ama. Libremente. Ama.
Azurduy: ¡Ahora con cuatro! Rápido. Erre
De Arco: Allá
La Loca: No chicas. Yo paso. No me sale ninguna. (Se va a un costado con el banquito. Las mira atenta)
Sor: Elle. Dale Generala, con cinco.
Azurduy (Piensa): No me sale.
De Arco: Yo ya la tengo.
Azurduy: Pará. (Piensa) Rayar.
De Arco: Sanas
Sor: Ananá.
Policía (Interviene): Rajar
De Arco (Se para): Basta. No juego más.
Azurduy (Se para): ¡Qué odiosa sos chiquita!
De Arco levanta el hombro. Silencio. Azurduy camina y observa.
Azurduy: Si mi viejo me viera encerrada me diría: “nena ¿para qué te metiste en esa? ¡Toda la vida igual vos! (Mira a La Loca) Mi viejo era rico. Y blanco. Mi vieja india. Murieron re jóvenes, siete años tenía yo, mis tíos me metieron a monja y por supuesto me echaron. (A Sor) Hay que ser muy mansita para ser monja. A mí no me daba el perfil.
El policía se sienta. Juega con el celular. Las cuatro se sirven bizcochos. Comen. Toman agua del pico de la botella.
La loca: Mi madre me decía: ¡Qué diferente hubiera sido mi vida de no haber nacido del vientre de un reina! ¡Todo por el bien de la corona!
Azurduy: Y por el bien de ustedes. Pobres víctimas.
El policía asiente con la cabeza.
La Loca: Siempre al servicio. Yo solo deseaba ser feliz como lo habían sido mis padres. Ellos se casaron por amor y yo a Felipe también lo amé. Él no sé. O capaz que sí, a su manera.
Sor: ¿Te hicieron casar?
La Loca: Mi matrimonio fue parte de un plan de mis padres, claro, una hija acomodada acá, la otra con un heredero allá, el hijo con la archiduquesa y así todos metidos en las cortes.
Azurduy (Abre los brazos): Todos negociados para extender el dominio de ellos a las cortes europeas. Un continente querían.
El policía sonríe.
La Loca: Fueron tan valientes.
Azurduy: Ambiciosos. Tremenda tu vieja. (Exclama) Isabel la católica. No le alcanzó Europa, mandó a Colón a joder acá.
La loca (Se para): Mi madre dejó escrito en el testamento que tuvieran especial cuidado con los nativos de América y que fueran castigados los que los maltrataran.
Azurduy (Ríe): Acá no le dieron bola.
La loca: Dios no le dio tiempo.
De arco: ¿Murió joven?
La loca (Se sienta): A los cincuenta y tres. Después que fallecieron mis hermanos a ella le agarró un cáncer de útero y al poco tiempo murió.
Sor (Con pena): Pobre madre
Azurduy (Curiosa): ¿Sufrió?
El policía se asombra, levanta las cejas.
La loca: Mucho. (Silencio. Saca un pañuelo de la bandolera. Lagrimea. Se seca la cara. Juega con el pañuelo) Hacía muy pocos años que habían llegado a América. Y a mi padre le importaban solo las riquezas. Hizo tantas cosas por poder.
De arco: ¿Qué hizo tu papá para tener poder?
La Loca: Yo creo que él mató a Felipe, lo mandó a envenenar.
Sor se persigna. Silencio. El policía las mira y escucha con atención.
La Loca: Todo calculado. Mi madre muerta, mi marido muerto y a mí haciéndome pasar por loca.
De Arco (Exclama): ¡Qué bueno que reconozcas que te hicieron pasar por loca!
La loca: Ya lo perdoné. Lo que él nunca pensó es que podía perder al hijo varón heredero.
Sor: ¿Se casó después que enviudó?
La Loca: Si. Con una princesa francesa y el nene tenía quince o dieciséis años cuando murió.
El policía toma un mate.
De arco: Dios. (Besa el anillo) ¿Les gusta? (Les muestra el anillo) Me lo dio mi mamá la última vez que la vi, para que me proteja, tiene un santito. (Piensa) Mis padres, campesinos buenos. Y mi tío, un amor fue conmigo.
Sor: Mi madre era soltera. Seis hijos. Dos hombres la abandonaron. Mi abuela se hizo monja al poco tiempo que nací.
La Loca (Se para): Quiero ir al baño
De arco (Se para): Yo también.
Sor (Se para): Las acompaño.
Azurduy: Son igual a todas las mujeres. Van en patota al baño.
La Loca (Al policía): Señor. Caballero.
Policía (Gira la cabeza): ¿Qué pasa Reina? (Sonríe)
La Loca: Queremos ir al baño.
Azurduy: A mear.
Él la mira embelesado. Azurduy le sonríe.
El policía se para. Desaparece por bambalinas. Queda parado detrás de ellas.
Policía: Vengan por acá.
Sale el policía con las tres detrás.
Vuelve a entrar. Palpa el arma. Se sienta.
Azurduy: ¿Qué tenés? ¿Una 48?
Policía (La mira): ¿Qué?
Azurduy (Se para. Camina hacia él): La pistola.
Policía (Se asombra): Si. Sabés de armas Generala.
Azurduy: Para mí lo mejor era el fusil o el sable. Ahora pienso que lo mejor es la palabra.
Policía: ¿La palabra?
Azurduy: Claro. Vos decís alto y es alto. No hacen falta las armas. Usan la palabra (Piensa) diplomacia. Es mejor.
Policía: Sería mejor.
Azurduy: Lo mejor sería que entendiéramos los seres humanos la palabra libertad. (Revolea los ojos. Cruza los brazos)
Policía (Cruza los brazos imitándola): Libertad. Y derechos y obligaciones.
Azurduy: No fue tan grave.
Policía: Casi prende fuego un auto la santa. No me digas generala que no pasó nada.
Azurduy: No fue para tanto. ¿Encerrarnos? ¿A vos te parece?
Policía (Levanta los hombros. Se justifica): Y… es el procedimiento.
Azurduy (Acerca un banquito al borde de la luz donde termina el calabozo. Se sienta) ¿Puedo?
Policía (Arrima su silla cerca de ella. No sale de su espacio): Si. Si, generala. Es un honor. (Le extiende el mate) ¿Quiere un mate?
Azurduy (Acepta el mate): Es que cuando a alguien le sacas la libertad, le sacas todo. Y no hablo solo de la libertad física.
Policía: Nadie es libre.
Azurduy: No generalices. Ni todos ni nadie. Somos esclavos de algo en alguna medida. Y en otra somos absolutamente libres. ¿Te puedo tutear?
Policía: Si mi generala. (Sonríe) Nos tuteemos.
Se miran a los ojos. Ríen.
Policía: Vos pensás mucho.
Azurduy: Yo observo. Y saco mis conclusiones.
Policía (Interesado): ¿Y qué observas?
Azurduy: Las miserias humanas, los miedos, la discriminación. Las personas no pueden ser felices porque no son libres de alma. Están atentas al qué dirán. Alertas al juzgamiento del otro. Y son esclavas de sus propios juicios. No se plantean la libertad como derecho natural. No pasan las miradas por el filtro del amor. (Silencio) Escuchá. (Sonido de bombos y cánticos. Silencio) Todavía están las mujeres.
Policía: Sos la mezcla de la fuerza y la belleza. Sos muy dulce generala.
Azurduy: Me hubieras visto en las batallas contra los españoles. No tenía nada de dulce.
Policía: Y valiente.
Azurduy: Las convicciones te dan la valentía. Vienen en el mismo estuche.
Policía (Sonríe): Y sabia.
Azurduy: Viví tantas cosas en mi vida. Más que las muertes me dolieron las injusticias. Ante la muerte grité para adentro, con el dolor sentís que te estalla el pecho (Se lleva la mano al cuello) pero te quedás muda, en cambio las injusticias me salen a gritos, no puedo callarlas. (Se agarra la cabeza) A veces quisiera ser más (Piensa) sutil.
Policía (Le acaricia el cabello): Sos como sos. Y que los hombres se las aguanten. (Ríen. El policía lo besa)
Azurduy se para. Canta y baila. El policía sonríe embelesado. Toma mates.
Azurduy (Canta): “Yo soy la hija del inti sol, de la pachamana y del inti sol, yo soy hermano del pueblo coya, del inca hermano y del aimará, del aimará, del aimará, un indio me guía la libertad” (Se detiene) Y se otra, escuchá: cuequita boliviana (Toma el repasador de arriba del banquito y lo agita como pañuelo) ¡Adentro! ¡Viva mi patria Bolivia, una gran Nación, por ella doy mi vida, también mi corazón! Esta canción que yo canto, la brindo con amor, a mi patria Bolivia que quiero con pasión, a mi patria Bolivia, que quiero con pasión. (Lo saluda haciendo una reverencia).
El policía aplaude. Se escuchan voces que se acercan. Entran las tres riendo. Azurduy se sienta. Se sientan las tres.
La Loca: Esa canilla que no cerraba bien.
Sor (Se huele la manos) Riquísimo el perfume del jabón.
De Arco: ¿Pasa algo generala?
Azurduy: Pensaba.
De Arco: ¿En qué?
Azurduy: En la libertad que sentía cuando andaba a caballo. La amazona me decían.
La loca (Recuerda): Cabalgar por las praderas de mi Castilla. Con el viento pegándome en la cara. Que felicidad.
De arco (Entusiasmada): Mi corcel era blanco. Impecable. Elegantemente vestido para las batallas. Éramos la pareja perfecta.
Sor (Tímida): Yo no sé andar a caballo.
De arco (Ríe): ¡Qué bueno! Algo no tenías que saber Sor.
Azurduy (Se para): Te vamos a enseñar.
Se paran las cuatro. Ríen. La Loca y De Arco se ponen en cuatro patas.
La Loca (Grita): Vamos suban a cabalgar por mis tierras españolas
De arco (Grita): Y por las mías francesas.
Azurduy (Grita. Abre los brazos): Así me gusta. Arriba las americanas.
Se suben Azurduy y Sor a La Loca y De Arco. Andan por el escenario. Ríen. Caen las cuatro. Se abrazan.
ESCENA SEIS
Las cuatro sentadas. El policía mira el celular.
De Arco (Se para): Yo me quiero ir.
La Loca (Señala hacia arriba): ¿Nos vendrán a buscar?
Sor: Confiemos chicas.
Azurduy: No creo que vengan.
De Arco: Esto es una injusticia. ¿Ustedes no van a hacer nada?
Sor: ¿Y qué querés que hagamos?
De Arco: ¡Prendamos fuego el calabozo!
Azurduy (Se para): ¡Pero será posible que no hayas aprendido nada!
La Loca (Busca en la bandolera): Yo fósforos no traje.
De Arco (Violenta): ¿Qué tengo que aprender generala? ¿A quedarme callada y quieta?
Azurduy: A esperar. No sé qué piensan las otras. ¿Qué hacemos?
Sor: Yo voy a orar.
La Loca (Entusiasmada): Yo también a la Virgen del Rocío.
La Loca y Sor rezan.
Azurduy (Interrumpe): Pero no se les ocurre otra cosa. Me tienen podrida. Ahora la del Rocío. ¿De dónde la habrás sacado reina?
La Loca (Enérgica): De Sevilla. Ahí está. Hacemos la procesión.
Sor: ¡Qué lindo! Contanos.
Azurduy: A mí no me cuentes nada. Me importa un pito las procesiones que hacían en España mientras acá mataban a latigazos a los nativos. (Señala con el dedo a Sor) Y vos Sor no te hagas la que no sabes nada.
Sor reza
La Loca (Se enoja): ¡Dejá de hostigarme generala! Me tenés cansada. (Se para) Siempre con lo mismo. Siempre refregándome lo que hizo mi madre. ¿Qué querés? Que te pida perdón. Está bien te lo pido. (Se arrodilla)
Azurduy: Parate querés.
La Loca: ¿Te das cuenta que ni mi perdón aceptas? ¿Qué querés que no la quiera? (Se para) ¿Qué la odie?
Azurduy: ¡Quiero que reconozcas reina! ¡Fueron unos hijos de puta!
La Loca (Firme): Fueron mis padres. Yo los quise. Vos también tenés sangre española. Perdonalos a todos de una vez.
Azurduy: No voy a perdonarlos.
La Loca: ¿Porqué?
Azurduy (Llora): ¡Quiero a mis hijos! A Mariano, a Manuel, a Juliana y a Mercedes. Enfermaron en el campo de batalla. Murieron. ¿Te das cuenta reina? ¿Te das cuenta el precio del oro?
La Loca: ¿Y vos te das cuenta que fue tu decisión llevar a tus hijos a los campos de batallas?
Silencio tenso
Azurduy (Grita): Años de sangre. Ambición, poder, tierras. Eso querían. Era batalla tras batalla. Me dejaron la cabeza de Padilla en la plaza. Cuerpos de indios y negros por todos lados. No tenés idea lo que nos constó la libertad. No entendían que queríamos ser libres. Hijos me costó.
El policía las mira de reojo. Saca un pañuelo del bolsillo. Sor y De Arco están atentas y quietas.
La Loca: Generala yo no puedo hacer nada para calmar tu dolor.
Azurduy: ¡Callate entonces!
La Loca: Azurduy …. Yo te quiero.
De Arco (Se para): Basta. ¿Hasta cuándo van a pelear?
La Loca: Hice lo que pude con mi vida. Cuando me avisaron que mi madre había muerto y que yo tenía que ser reina nos fuimos con Felipe a España, dejé los chicos al cuidado de mi cuñada, en Bélgica, nunca me los devolvió, yo no sabía que estaba embarazada (Se toca la panza). Mi Catalina, una vez, también me la sacaron a ella. Rompí todo, dejé de comer hasta que me la devolvieron. A los dieciocho años se fue de mi lado para casarse y ser reina de Portugal. Eso me hizo feliz. Ella iba a tener la familia que yo no tuve. Loca. ¿Loca yo? (Silencio) Tampoco sabía que Felpe iba a morir. Diecinueve años lo velé (Silencio) Loca yo. Ya no pregunto que hice mal, ya me perdoné.
Sor (Se para): Sanemos las heridas. Lastimadas no podemos ayudar a nuestras mujeres.
Azurduy: Tengo en carne viva las heridas monjita. ¿Vos sanaste?
El policía lagrimea. Disimula. Se seca las lágrimas. Termina vencido sobre la mesa.
Sor: Yo ya sané. Me pedí perdón a mí misma por no haberme jugado la vida por el amor a la virreina. Me morí a los cuarenta y pico sin saber lo que es despertar a lado de un amor, sin poder reír a carcajadas y gritar a los cuatro vientos que estaba enamorada y que todos mis versos eran para ella. Pero me perdoné. Hice lo que pude.
De Arco: Las cuatro fuimos víctimas. Pero venimos a las marchas decididas a dejar de ser víctimas. Acá estamos para ayudar a las mujeres que están solas A las que ya no tiene voz, porque las mataron. A las que denuncian y nadie escucha.
Se sientan las cuatro.
De a poco desaparece el sonido de la marcha
Se para La Loca
La Loca (Presta atención): Terminó.
Aparece la misma luz y sonido que las trajo. Se paran. Sonríen. Acomodan sus atuendos. Se abrazan las cuatro en el medio. Desaparecen.
El policía gira la cabeza. Ya no están la Juanas. Se para.
Policía (Grita): ¡Juana! Yo te ví en Malvinas!
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
ESTEVEZ, GABRIELA BEATRIZ CORDOBA FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
CULTURA (Primera Competencia)
Trámite en comisión (Cámara de Diputados)
Fecha Movimiento Resultado
13/08/2019 DICTAMEN Aprobado por unanimidad con modificaciones en los términos del articulo 108 primer parrafo del reglamento de la H. Cámara
Dictamen
Cámara Dictamen Texto Fecha
Diputados Orden del Dia 1157/2019 CON MODIFICACIONES; ARTICULO 108 DEL REGLAMENTO DE LA H. CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACION 20/08/2019
Trámite
Cámara Movimiento Fecha Resultado
Diputados APROBACION ARTICULO 114 DEL REGLAMENTO DE LA H CAMARA DE DIPUTADOS; COMUNICADO EL 09/09/2019 APROBADO

Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina | Congreso de la Nación Argentina | Av. Rivadavia 1864 - Ciudad Autónoma de Bs. As. (C.P.C1033AAV) | + 54 11 6075-7100

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