Historia de la Cámara de Diputados

Historia del Poder Legislativo en nuestro país

En los albores de la Patria, surgieron instituciones embrionarias que, aunque discontinuas, espasmódicas y no libres de contradicciones, mostraron por vez primera la vocación de un gran destino. Estos antecedentes del Poder Legislativo, unidos por un hilo conductor en esta génesis formativa, fueron la Asamblea del 22 de mayo de 1810, la Asamblea del Año XIII (que preparó el camino para la emancipación con sus leyes y resoluciones trascendentales), las Asambleas que sancionaron la Independencia de las Provincias Unidas en 1816 y la Constitución de 1819, la Asamblea de 1824 (un nuevo intento de reunificación nacional que creó la Constitución de 1826 pero volvió a fracasar debido a su carácter unitario) y, finalmente, la Asamblea de 1852 (Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos). Todas ellas desembocaron en nuestra Constitución: el 1° de mayo de 1853 se sancionó la Constitución de la Confederación Argentina, juramentada por todas las provincias, a excepción de Buenos Aires, que decidió separarse de la Confederación para mantener su autonomía, en un conflicto de secesión que habría de prolongarse por casi una década.

Por otro lado, el texto constitucional tomó como antecedentes los reglamentos, acuerdos y pactos preexistentes, las Constituciones de 1819 y 1826, los escritos de Juan Bautista Alberdi Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina y Proyecto constitucional, y El Federalista de Hamilton, Madison y Jay. El país adoptó la forma representativa, republicana y federal de gobierno (art. 1), y estableció la división de poderes en Ejecutivo, Legislativo y Judicial. La Constitución Nacional se ocupa específicamente del Poder Legislativo en toda la Sección Primera (arts. 32 al 70).

Si bien el art. 3 declaraba a Buenos Aires como Capital de la Confederación, el 24 de marzo de 1854, el Vicepresidente Del Carril designó por decreto a Paraná como Capital Provisoria, residencia del Gobierno Federal y sede de la Legislatura Nacional. El 22 de octubre de 1854, el Congreso Nacional inauguró allí sus deliberaciones que se sucedieron hasta el año 1861.

Luego de la Batalla de Cepeda (1859), en la que Urquiza, al frente de las fuerzas de la Confederación, derrotó al ejercitó bonaerense encabezado por Bartolomé Mitre, Buenos Aires se vio obligada a incorporarse a la Confederación (firmada en el Pacto de San José de Flores). Producto de sus condicionamientos, poco después se concretó la Reforma Constitucional de 1860, que pospuso la federalización de su ciudad capital y retuvo el manejo de las rentas de la aduana por 6 años. El conflicto reapareció con la Batalla de Pavón (1861), que trajo aparejado el fin de la Confederación Argentina y el comienzo de la preponderancia porteña.

El 25 de mayo de 1862, Bartolomé Mitre inauguró la Sala de Sesiones en calidad de Encargado del Poder Ejecutivo Nacional, ante la Asamblea Legislativa, reunida transitoriamente en la sede de la Legislatura Provincial. En 1864 comenzaron las sesiones en el edificio que se hallaba aún en construcción bajo la dirección del arquitecto Jonás Larguía, ex prosecretario del Congreso Nacional de Paraná. Este edificio, emplazado en la calle Victoria (hoy H. Yrigoyen) 328, al costado de la Plaza de Mayo, funcionó como sede parlamentaria hasta 1866.

Entre los años 1864 y 1905, ambas Cámaras sesionaron con normalidad, salvo en el convulsionado período de la Revolución de Carlos Tejedor, en 1880, en torno al conflicto de la federalización de Buenos Aires. Ese año, las sesiones se trasladaron temporariamente al pueblo adyacente de Belgrano. Desde sus bancas hicieron oír su palabra, en el transcurso de varias décadas, célebres personalidades como Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Dalmacio Vélez Sarsfield, Manuel Quintana, Carlos Pellegrini, Julio A. Roca y Nicolás Avellaneda. La última sesión legislativa realizada en ese recinto fue 15 de diciembre de 1905.

El 17 de octubre de 1883, por Ley 1.349, se encargó al Poder Ejecutivo la realización de los planos y presupuestos para levantar una nueva sede del Parlamento Argentino. El 21 de octubre de 1887, la Ley 2.204 estableció el llamado a concurso y un presupuesto no mayor de 6 millones de pesos oro, a emplazarse en las dos manzanas limitadas por calles Charcas, Paraguay, Riobamba y Rodríguez Peña.

En 1889, el presidente Juárez Celman envió al Congreso de la Nación un proyecto de ley que proponía como locación para el nuevo edificio la manzana comprendida por la calles Entre Ríos, Combate de los Pozos, Victoria (hoy Yrigoyen) y Rivadavia. El pedido respondía a la necesidad de asignar al Poder Legislativo una sede definitiva. La elección del lugar implicaba delinear un eje cívico en torno a la Avenida de Mayo, en cuyos extremos se situarían la Casa de Gobierno y el Cabildo histórico, de un lado, y el Congreso Nacional, del otro.

 

El Palacio del Congreso

El edificio se construyó luego de un concurso internacional de proyectos realizado en 1895; el proyecto ganador perteneció al arquitecto italiano Víctor Meano. Este proyecto se fundamentaba en tres ideas centrales: el academicismo, el eclecticismo y el clasicismo. Quizás el mayor acierto de Meano fue la incorporación de una imponente cúpula de ochenta metros de altura, que reforzó la monumentalidad del edificio y su valor simbólico.

Con la construcción del Palacio del Congreso surgió la idea de dotarlo de una plaza. Así, por iniciativa del senador Miguel Cané, en 1905 se sancionó la Ley 4.869 que establecía la creación de la Plaza del Congreso en terrenos expropiados.

En 1906, los legisladores decidieron que el inminente período legislativo debía iniciarse en el nuevo edificio, que aún no estaba terminado. Así fue que el 12 de mayo de 1906, con la presencia del presidente de la Nación, José Figueroa Alcorta, se inauguró el Palacio Legislativo entre armazones de hierro y otros elementos de construcción, en un recinto de sesiones todavía sin bancas. El Palacio quedó finalmente concluido en 1946, cuando se colocó el revestimiento de mármol del exterior del edificio que restaba completar.

El 28 de diciembre de 1993, el Decreto 2.676 del Poder Ejecutivo Nacional declaró al Palacio del Congreso “Monumento Histórico y Artístico Nacional”. Entre sus consideraciones, el decreto establece que el edificio del Congreso constituye un referente de nuestra identidad cultural, por lo que se considera necesaria su preservación y presencia física de sus valores históricos y estéticos.

 

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