Textos completos de proyectos parlamentarios de la H.C. Diputados

5843-D-01
Proyecto de declaración
La Cámara de Diputados de la Nación
DECLARA:

Su más enérgico repudio a los trágicos sucesos ocurridos en los Estados Unidos que han significado la muerte de miles de personas inocentes y la destrucción de muchos edificios.

Sus condolencias y apoyo a todo el pueblo norteamericano que hoy llora sus compatriotas muertos.

Su llamado a todos los pueblos del mundo para que renuncien al uso de la fuerza y retomen el camino del diálogo, la discusión y el consenso para lograr superar sus diferencias.

Mario F. Ferreyra.
FUNDAMENTOS

Señor presidente:

Hoy hemos visto con horror como la intolerancia y la barbarie son capaces de destruir, en segundos, el trabajo de años, las ilusiones y el futuro de miles de personas, la vida misma en resumen.

Sin duda el 11 de septiembre de 2001 será recordado como un día trágico para toda la humanidad por la manifestación concreta de lo que es capaz de hacer el hombre cuando sus acciones son dominadas por el odio y la violencia indiscriminada.

La televisión –elemento técnico que ha posibilitado que el mundo esté unido casi en su totalidad en tiempo real– nos mostró cómo aviones de pasajeros, ocupados por personas que ajenas a cualquier controversia internacional, se estrellaban contra grandes edificios llenos de inocentes trabajadores que iniciaban sus tareas habituales.

Asimismo, era posible observar cómo edificios e instituciones representativas del sistema democrático que caracteriza a nuestra cultura también sufrían ataques. Igual situación se vivía en diferentes edificios públicos. El terror podía verse claramente plasmado en las personas que estaban siendo evacuadas y en quienes debían intentar volverse para sus domicilios en medio de la confusión y la destrucción.

Nadie puede negar las injusticias que han sufrido ciertas poblaciones del mundo. Sin embargo, semejante muestra de barbarie y violencia no puede tener ni siquiera el más mínimo atisbo de defensa o justificación, a menos que queramos negar nuestra condición de seres humanos racionales e iniciemos, inexorablemente, el camino de la destrucción total del planeta.

No existen razones que puedan apoyar los sucesos que han significado la destrucción total de las torres gemelas; de por lo menos cinco aviones de pasajeros; de otros edificios importantes de distintas ciudades de Estados Unidos y de varias sedes gubernamentales. La violencia es producto sólo de la sinrazón; su utilización significa un gran retroceso para la humanidad.

La sede de la Organización de las Naciones Unidas también ha sido amenazada. No debemos permitir que la irracionalidad inmovilice esta institución cuyos objetivos primarios tienen que ver con el diálogo, la búsqueda de la paz y un mejor entendimiento entre las naciones.

Las consecuencias de esta escalada violenta pueden ser imprevisibles. Creo que nos corresponde a todos hacer los mayores esfuerzos y llamados, a nuestro alcance para que predomine la cordura y pueda retomarse el camino del diálogo y el consenso como forma de solucionar las controversias existentes.

Asimismo, debemos advertir que cualquier forma de violencia –física, sicológica, económica, religiosa, etcétera– por parte de los actuales involucrados puede acarrear mayores problemas que afecten cada vez a más regiones del mundo y que desemboquen en un caos que hasta ahora sólo los autores de ficción habían descrito.

Nuestro país debe hacer oír su voz llamando a la cordura e instando a encontrar el diálogo que permita frenar esta ola de violencia que nos podría llevar a la destrucción total. También creo necesario que todos nos unamos en un ruego mundial para que el supremo hacedor nos ilumine y nos permita retornar a la paz.

Sin duda existen muchísimas más razones que podrían expresarse; pero creo necesario que esta cámara, como institución democrática por excelencia, fije su posición y se la haga conocer al mundo. Por eso solicito a mis colegas que me acompañen, con su voto afirmativo, en este proyecto.

Mario F. Ferreyra

–A la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto.