Periodo:135 Reunion:5 Fecha:26/04/2017 CREACIÓN DEL PROGRAMA DE ACOMPAÑAMIENTO PARA EL EGRESO DE ADOLESCENTES Y JÓVENES SIN CUIDADOS PARENTALES

SRA. LOSPENNATO,SILVIA GABRIELA (BUENOS AIRES): Señor presidente: ayer nos conmovimos con las historias de algunos de estos chicos que hoy nos acompañan. Se pusieron al hombro el proyecto que estamos tratando sin dejar librada a la suerte que ellos tuvieron la posibilidad de que otros, en su misma condición, no contaran con herramientas para empezar su vida adulta. Como querían esta herramienta, la trabajaron, la impulsaron y hoy la estamos tratando en este recinto. Estos chicos están a cargo del Estado. Por ende, nosotros no podemos desentendernos de los cuidados que reciben en este momento, de su formación y, muchos menos, de su futuro. Estoy feliz de que en este proyecto hayamos encontrado un pequeño punto de acuerdo. Evidentemente, se trata de un tema que no amerita discusión política ni justifica una batalla mediática, porque no otorga derechos de autor exclusivos. Si la situación política hace que entre miles de demandas insatisfechas desde el Congreso sigamos buscando estas políticas que son de todos y no son de nadie, creo que este también podrá ser un gran año parlamentario. Por supuesto que no me resigno a dejar de dar el debate sobre cuestiones profundas que nos dividen. Por el contrario, tenemos que discutirlas hasta el cansancio, porque en la Argentina –en la que nos hace falta de todo y nada nos sobra tenemos que seguir buscando estos lugares de acuerdo. Espero que algún día nos encontremos lo suficientemente maduros como dirigencia para encarar con responsabilidad los debates que nos ayuden a cerrar brechas, que nos conduzcan hacia el futuro y no concentren permanentemente la mirada en el pasado. Espero que podamos venir a este recinto a hablar de calidad educativa, porque ni un solo argentino debe haber que no comparta la idea de que en nuestro país la educación pública está en crisis, ya que a pesar del aumento de la inversión en educación esta empeora año tras año. Así, todo joven que egrese de la escuela sin comprender lo que lee y sin los conocimientos mínimos de cálculo y razonamiento lógico estará condenado a reproducir las condiciones de pobreza estructural en las que probablemente está viviendo. No podemos decir que nos importan los niños si entre todos no abrazamos el compromiso de que ningún chico pierda ni un solo día de clases y se duplique la cantidad de horas en las que están formándose en la escuela. Nadie puede estar en desacuerdo con que se evalúe a los docentes para recapacitarlos, de ser necesario, porque no podemos condenar a ningún niño a recibir una educación de pésima calidad. Tenemos que poder ponernos de acuerdo entre todos sobre cuáles son los problemas a los que debemos dar prioridad. Si nos duele una Argentina que según los datos del INDEC del segundo semestre tiene un 30 por ciento de pobres y un 6 por ciento de indigentes, cuánto más nos debería avergonzar que esos números trepan al 36,2 por ciento de pobres y al 9,6 por ciento de indigentes cuando hablamos de la población menor de 14 años. Estos datos nos demuestran que tenemos un problema que está concentrado en la próxima generación. No queremos que nadie sea pobre, pero menos queremos un niño pobre. Como los recursos son escasos, cada vez que discutimos un proyecto de ley tenemos que establecer con claridad cuáles son nuestras prioridades. También tenemos que poder debatir sobre la inserción laboral de los jóvenes. En este sentido, lamento que después de un año –luego de intentarlo varias veces y existiendo propuestas de todos los bloques políticos- no hayamos podido ponernos de acuerdo sobre dos proyectos que nos permitirían mejorar la condición de empleabilidad de los jóvenes y la generación de incentivos económicos y fiscales para que las empresas los contraten. Además, deberíamos poder hablar de embarazo adolescente y de la situación de las mujeres pobres con hijos que son jefas de hogar, que no logran insertarse en el mercado laboral. Necesitamos mucha más acción contra la discriminación positiva para emparejar la cancha, que de tan inclinada que está hace que muchos se caigan del campo de juego y nunca más vuelvan a ingresar a él. Nuestra Nación está en riesgo porque nuestros niños y jóvenes están en riesgo, ya que no alcanza con la asistencia por más que trabajemos en ella y por mejor que sea si no somos capaces de generar nuevas oportunidades. Justamente, el proyecto que vamos a aprobar en el día de hoy es una ley de oportunidades y de futuro, porque si es bien implementada –como ayer dijo una representante de DONCEL- va a prevenir que algunos jóvenes caigan en la droga o en la delincuencia y que muchos otros vean frustrado su proyecto de vida. Son las oportunidades las que debemos igualar. Esa es la verdadera justicia social para la niñez y la adolescencia, concepto en el que, no tengo dudas, todos estamos de acuerdo. (Aplausos.)
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