Periodo:134 Reunion:17 Fecha:19/10/2016 MODIFICACIÓN DEL CÓDIGO ELECTORAL NACIONAL

SRA. LOSPENNATO,SILVIA GABRIELA (BUENOS AIRES): Gracias, señora presidenta.
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SRA. LOSPENNATO,SILVIA GABRIELA (BUENOS AIRES): Señor presidente: creo que, en realidad, el proyecto que estamos considerando no debería llamarse “de reforma electoral” de equiparación de las oportunidades de participación política”. La participación política es un fenómeno bifronte: por un lado, está el derecho que tenemos los ciudadanos de elegir, y por el otro, el derecho que los ciudadanos también tenemos de ser elegidos. Por eso, en nuestra historia la primera gran ampliación de derechos políticos en relación con la representación sin duda fue la que mencionara el señor diputado Tonelli: la ley Sáenz Peña, hace más de un siglo. Si bien esa ampliación fue importantísima, resultó incompleta hasta 1947, ya que recién en ese momento todo el cuerpo electoral tuvo la posibilidad de elegir a sus gobernantes con la ley del voto femenino. Eso fue recién hace 60 años. Sin embargo, la otra cara de la representación política, aquella que refleja el derecho de poder ser elegido, tuvo otro derrotero, que fue aún más lento, para equiparar realmente al cuerpo social en su conjunto. Nos costó mucho. El primer paso importante, que hoy tenemos que reivindicar, sin duda se dio en 1991 con la ley de cupo. Hoy vamos a completar esta historia, que desde nuestra independencia de dos siglos tuvo estos cuatro momentos importantes: 1912, 1947, 1991 y será en 2016 –dos siglos despuéscuando el cuerpo electoral tenga la misma representación, con la paridad de género que hoy estaremos consagrando. Representar quiere decir muchas cosas: significa actuar en nombre de alguien, significa sustituir, significa cuidar su interés, significa evocar simbólicamente a alguien o algo. Por eso la representación política en general tiene por lo menos la combinación de dos elementos. Por un lado, el interés de los representantes, el interés que nosotros tratamos de interpretar de la manera más justa cada vez que nos sentamos en estas bancas, cada vez que presentamos un proyecto o cada vez que debatimos nuestras ideas en las comisiones. No lo hacemos representando nuestro propio interés sino el del electorado que nos ha confiado su voto. Pero también hay otro elemento que constituye esta representación política que tiene que ver con el ethos. Se trata de la reproducción de las características del cuerpo social, que por supuesto es una combinación de distintas ideologías, religiones, culturas y profesiones; y por supuesto que hay una diversidad de género. Esta última característica tiene la particularidad de que se introduce en todas las demás, porque puede haber –y de hecho los haycatólicos hombres y mujeres, judíos hombres y mujeres, hombres y mujeres que tengan una ideología de derecha; hay hombres honestos y mujeres honestas; hay corruptos hombres y corruptas mujeres. Así que la categoría de género no es una más; no es equiparable a la edad ni a ninguna de las otras condiciones sobre las que muy livianamente se dice “Bueno, ahora pidan un cupo de esto o de lo otro”. Por supuesto que no es equiparable a ninguna de ellas, porque atraviesa a todas, porque define a la humanidad, pero sobre todo define a nuestro cuerpo electoral que estamos representando, que tiene un componente de un 51 por ciento de mujeres. Por estas razones, este proyecto es claramente de equiparación de oportunidades de participación política. Pero lo es también por otros elementos no menos importantes que el de la paridad. En este caso, también venimos a completar un proceso que en la democracia se ha venido dando en materia de reformas electorales. La última reforma tuvo un gran avance al incluir los espacios igualitarios de participación en los medios de comunicación porque permitieron que muchas más voces fueran escuchadas, y escuchar muchas voces es esencial al pluralismo de una democracia. En este proyecto de ley estamos liquidando una de las barreras hacia la participación que todavía quedaban en nuestro sistema, que tenía que ver con los costos que implicaba una elección. Los partidos políticos tenían que proveerse de muchas más boletas que las necesarias porque lamentablemente se perdían o en el peor de los casos se robaban de los cuartos oscuros, lo cual les ocasionaba un costo importante. Esta dificultad siempre era mucho mayor para los partidos más pequeños. Por esta razón este proyecto es de equiparación de derechos de oportunidad política. Todo ese enorme costo ahora queda en las espaldas del Estado, el que garantiza que todos, sin excepción, estén disponibles como oferta electoral para que los ciudadanos tengan cada vez más libertad real de elegir. Esto es así porque van a tener más oportunidades; van a tener a todas allí presentes en el centro de votación. Por otra parte, celebro que ya no tengamos que hablar más de cuarto oscuro, que sea todo visible, a la luz, que la elección sea cada vez más transparente. Otro aspecto que tenemos que resaltar de esta iniciativa es que sin duda robustece todos los mecanismos de fiscalización y transparencia en el sistema electoral. Me refiero a la introducción por ley de una figura tan significativa como el delegado electoral, esa presencia de la Justicia en cada escuela de la Argentina para evitar que sucedan otras acciones que vulneran el derecho de elegir libremente. Esa garantía, que se consiguió porque muchos partidos la reclamaban, ahora la estamos consagrando para todos en esta norma. Aunque se fue incrementando cada vez más la participación, tengo que recordar que, en mi provincia, Buenos Aires, el 30 por ciento de las escuelas no tuvo delegado electoral en la elección anterior. En la próxima sí lo van a tener porque nosotros hoy les estamos dando esta garantía. También estamos tipificando una serie de delitos electorales que vemos; nos indignan y los denunciamos, pero después se olvidan y quedan en la nada. Construir la democracia y la institucionalidad implica ir corrigiendo estos vicios del sistema. Por eso este capítulo también es central, porque además surge de la experiencia. Cada una de las cosas que se ha tipificado surge de alguna denuncia que existió y que tramitó en la Justicia. Esto es muy bueno. Hay muchas cuestiones que mencionó muy bien el señor diputado Tonelli que también tienen que ver con la transparencia y la participación. Por ejemplo, la constitución de esta comisión, el adelantamiento del plazo para que los partidos políticos monitoreen todo el proceso electoral y la introducción de un montón de nuevas funciones a la Cámara Nacional Electoral como garantía de que la Justicia interviene en todo este nuevo proceso. Sin duda es un proceso que implicará muchos cambios, y no dudo de que esos cambios serán positivos. Pero es bueno que estos cambios estén auditados, que estén controlados y que todos tengamos certeza. Lo que yo más valoro de esta reforma es que estamos plasmando con ella muchas de las cosas que nosotros pedíamos. Como operadora del sistema y como apoderada de mi partido en varias elecciones, puedo decir que muchas de las reformas que hoy estamos consagrando fueron reclamos nuestros cuando estábamos en la oposición. Por eso me encanta, lo celebro y voto con alegría que las consagremos cuando estamos en el oficialismo, tal como ocurrió con la ley de acceso a la información. No se puede andar cambiando de ideas todo el tiempo. Si nosotros creíamos que eso era bueno cuando no estábamos en una posición que algunos pueden considerar más ventajosa, también seguimos creyendo que es bueno ahora. No nos asusta si esto beneficia a uno o a otro, porque creemos que beneficia al cuerpo social en su conjunto. Voy a dejar acá, señor presidente, porque comparto el tiempo con la diputada Carrizo, pero la verdad es que espero la votación de esta iniciativa -y su sanción definitiva por parte del Senado, si Dios quiere- con mucha alegría y con mucha confianza en que estamos haciendo una muy buena ley, que no solamente cumple con una promesa de campaña del presidente Macri sino que también cumple con la convicción de que podemos y debemos mejorar el funcionamiento de nuestra democracia incorporando cada vez más derechos. (Aplausos en las bancas.)
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