Período:128 Reunion:25 Fecha:3/11/2010 HOMENAJE A LA MEMORIA DEL SEÑOR DIPUTADO NACIONAL Y EX PRESIDENTE DE LA NACIÓN, DOCTOR NÉSTOR CARLOS KIRCHNER


SR. PRESIDENTE(FELLNER) A los efectos de proceder a rendir homenaje al ex presidente don Néstor Carlos Kirchner, tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.


SR. ROSSI, AGUSTIN OSCAR (SANTA FE): Señor presidente: desde el miércoles pasado los días no han sido fáciles para todos nosotros. En mi carácter de presidente de bloque, me ha tocado hablar en incontables oportunidades en este recinto ante distintas situaciones. Nunca por Dios, lo juro creí que me iba a tocar hablar para homenajear a Néstor Kirchner.
Nosotros vivimos todo esto como dijo Cristina, con inmenso dolor. Se nos fue nuestro jefe, nuestro líder político. A los que tuvimos el privilegio de compartir algunos momentos de su cotidianeidad se nos fue también un amigo.
¿Qué son los amigos? Hay distintas formas de definirlos y quizás una de ellas, absolutamente válida por cierto, podría ser que los amigos son aquellos con los cuales compartimos sueños, y Kirchner nos hizo soñar. A nosotros nos hizo soñar, a nuestra generación.
Tengo cincuenta y un años y a quienes están entre los cuarenta y los sesenta seguramente nos devolvió sueños, nos devolvió utopías, nos hizo sentir que aquellas cosas por las cuales en algún momento de nuestra vida empezamos a militar se podían concretar y se podían llevar adelante.
¿Cómo nos hizo soñar nuevamente? Con aquella frase maravillosa que tuvo aquel 25 de mayo de 2003 cuando dijo que no iba a dejar sus principios en la puerta de la Casa Rosada. Decía Kirchner en ese momento: “Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolores y ausencias. Me sumé a la lucha política creyendo en valores y convicciones a los que no pienso dejar en el puerta de entrada de la Casa Rosada.”
También ese 25 de mayo de 2003 nos decía: “Vengo a proponerles un sueño, que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos.” Y agregaba: “Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros, y de nuestra generación que puso todo y dejó todo pensando en un país de iguales.”
Los recuerdos brotan como flashes y a borbotones, como a veces brotaban las eses con Kirchner, porque cuando él hablaba brotaban tan fuerte y tan sentidas que parecía que siempre tenía algo contenido para decirnos.
Me acuerdo cuando lo conocí a fines de 2002 en la Casa de la Provincia de Santa Cruz. Se podía divisar la figura siempre alta, imposible de no ver, del flaco Kunkel, entre tantos que estaban dando vueltas allí.
No daban bien las encuestas en esa época pero él decía: “Estoy recorriendo todos los pueblos, vamos a andar bien y vamos a ganar y vamos a ir para adelante.”
Nosotros llegamos a él porque en ese 2003 era el único que hablaba con un lenguaje distinto al lenguaje hegemónico de los 90, el único que revalorizaba palabras y sentidos.
Empezó a hablar de militantes nuevamente, dándole un significado al militante. Durante muchos años parecía que el militante era un operador de bolsa. Cuando le iban bien las cosas se decía que andaba bien y cuando no le iban bien se comentaba que no cotizaba en bolsa.
Volvió a darles a las palabras políticas el valor de la transformación, resignificando palabras que durante muchos años no figuraron en el discurso en la Argentina.
Empezó a construir y llegó a ese 25 de mayo de 2003. Nos devolvió sueños y generó sueños en quienes nunca habían tenido posibilidades de soñar.
Durante estos días hemos escuchado a muchos sorprenderse por la presencia de los jóvenes. ¿Quiénes son estos jóvenes? Muchos de ellos, hijos de la democracia, en algún momento en la Argentina abrieron la puerta de su casa y vieron a sus padres decir que habían perdido el empleo.
Estos jóvenes son los que vivieron los despidos masivos, las ollas populares en las puertas de las fábricas, quienes integraron muchísimos grupos que se fueron del país porque todos les decían que no había nada que hacer, que la salida era individual y que si les iba mal era casi por culpa de ellos.
Esos jóvenes sintieron durante muchos años que la política estaba muy lejos de ellos, que era solamente para los políticos, pero Kirchner cambió todo esto, logrando después de muchísimo tiempo humanizar la política.
Ese gesto de abrazarse con cada uno de los que iban a un acto y estaban al lado de él era de entrega. Kirchner no rehuía el contacto físico; por el contrario, disfrutaba de cada abrazo, de cada caricia. Es como que hizo una simbiosis entre la política y el pueblo.
Por eso, no fue casualidad lo que vivimos en estos días, no fue generación espontánea. Fue un sentimiento macerado durante años entre los argentinos, que sentían que Kirchner era de ellos, que era uno de ellos, que no los había traicionado y siempre había ido un poco más adelante que lo que nosotros mismos pensábamos. Se emocionaron como me emocioné yo.
No era diputado nacional sino concejal de Rosario cuando me enteré que entraba a la ESMA y la devolvía a las abuelas, a las madres y a los hijos. En ese momento era injustamente criticado porque Kirchner no creía que la política era un hecho individual. Siempre se sintió parte de una construcción colectiva, de una generación, y cuando entró a la ESMA lo hizo para devolverla a quienes tenían que tenerla.
Hizo tantos gestos, tantos actos de dignidad que nos enorgullecieron. Cuando pagó al Fondo y saldó la deuda estábamos en este recinto, recién asumíamos, era el año 2005. Me acuerdo como disfrutó la sesión en la cual sancionamos la ley de matrimonio igualitario. Estaba sentado acá, al lado mío. Cuando terminó me dijo: “Pusimos al peronismo en el lugar en que había que ponerlo. Si queremos construir una fuerza progresista debemos ser capaces de tener incorporadas las demandas de cada una de las minorías de nuestro país.” Durante toda la sesión me decía: “Pensá en los jóvenes cuando hables. Pensá en los jóvenes: ellos van a disfrutar esta ley. No la vamos a disfrutar nosotros. Ellos van a poder vivir en una sociedad más tolerante, en una democracia más igualitaria, en una democracia más participativa.”
Nunca se quebró. No saben ustedes el valor que significa tener un jefe político que no se quiebra, que siempre piensa para adelante y que siempre cree que las cosas van a ir mejor, más cuando ese jefe político está al frente del poder político de la Nación.
En los momentos más difíciles me decía –hablo en primera persona porque siento que tengo que hacerlo así: “Agustín: vamos a andar bien. La Argentina va a andar bien. No te preocupes.”
Los días posteriores al resultado del 28 de junio de 2009 yo me había tomado una tarea, que no se la comuniqué a nadie, y tampoco a él, que era ir a Olivos, porque sabía que acá se iba a integrar al bloque y yo tenía una gran expectativa respecto de esa experiencia. Yo pensaba que iba a poder aprender, que tener al lado en el bloque a un tipo que sacó a la Argentina del infierno me iba a enseñar muchísimas cosas. Entonces, yo decía “tengo que entenderlo, porque él es mi jefe político; va a estar en el bloque y tengo que adecuarme a esto.” Por eso hice el esfuerzo de ir a Olivos durante muchas semanas y charlar con él. No eran momentos fáciles, como todos ustedes saben.
Nunca me fui de ninguna reunión que tuve con él sin la sensación o el sentimiento de que las cosas iban a andar bien e iban a ir para mejor.
La verdad, compañero jefe, como era mi forma de dirigirme a él cuando hablábamos por teléfono, te fuiste en una estación que no merecía despedirte. Te fuiste promediando la primavera, esa primavera a la cual le pedías en los últimos meses en tus discursos que florezcan mil flores. Seguro que van a florecer en esta primavera, en la próxima, en la que viene y dentro de diez años. Seguro que en cada una de esas primaveras el agua con que las rieguen va a tener el sabor a tu transpiración, va a tener el sabor salado de tu sudor recorriendo cada uno de los pueblos de la Argentina, va a tener el sudor de aquel que siente que se fue haciendo todo, no guardándose absolutamente nada para hacer esta Argentina mejor.
El pueblo te despidió como vos te merecías. No fue espontáneo: fue genuino. En cada lugar de la Argentina hay un argentino agradecido a estos siete años.
Muchas veces me preguntaban en los discursos qué me había pasado en términos personales con Kirchner, y quiero decir algo que nunca pude expresar en un discurso con él presente.
Soy hijo de una familia de clase media; mi papá era abogado y mamá docente. Cuando éramos chicos, con Alejandro y mi otro hermano siempre sentimos que nuestros padres nos transmitían la idea de que íbamos a vivir en una Argentina mejor y que nuestro futuro iba a ser mejor, con menos complicaciones que las que ellos habían pasado.
Y durante muchos años yo sentía que eso que mis padres me habían transmitido yo no se los podía transmitir a mis hijos. Sentía que mis hijos tendrían un futuro más complicado que el presente que a mí me tocó vivir. Pero Kirchner me devolvió la posibilidad de sentir que mis hijos vivirán en una Argentina mejor que en la que a mí me tocó vivir.
Se fue Kirchner pero nos dejó una Argentina mejor. Se fue nuestro jefe, nuestro líder, pero nos dejó un pueblo mejor que cuando asumió el 25 de mayo de 2003. Se fue él pero su sueño continúa. Como dice Galeano cuando se pregunta qué son las utopías, las utopías se logran caminando. El sueño de Kirchner sigue, nosotros lo vamos a continuar porque el pueblo argentino decidió que su sueño es el propio sueño del pueblo argentino. (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Por el bloque de la Unión Cívica Radical, tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. AGUAD, OSCAR RAUL (CORDOBA): Señor presidente: es la segunda vez en cinco años que gran parte de lo que expresaré lo voy a leer; igual que en aquella ocasión en que se conmemoró el Bicentenario quiero evitar imprecisiones.
En primer lugar, quiero expresar que los radicales participamos de esta sesión de homenaje con el espíritu dispuesto a honrar los valores humanistas y solidarios que iluminan lo mejor de nuestra sociedad. Lo hacemos con el decoro y el respeto que imponen las circunstancias irreparables.
En la esfera personal expresamos nuestros sentimientos a los miembros de la familia Kirchner, especialmente a su esposa, la señora presidenta de la República, e hijos, a quienes tuvimos la vocación de expresárselo en el marco institucional adecuado.
No nos resulta indiferente el emotivo mensaje y la templanza de quien tiene a su cargo el gobierno del país y siente la pérdida de su compañero. Nuestra actitud excede la cortesía y se inscribe en las mejores páginas. Recuerdo los encuentros de Ricardo Balbín y el general Perón saldando el pasado, las coincidencias de la Multipartidaria para recuperar la democracia, las demostraciones durante aquella Semana Santa y las recíprocas consideraciones entre el actual gobierno y el ex presidente Raúl Alfonsín.
Hoy, nos obliga a reflexionar el deber de la despedida de un ciudadano que por haber sido electo en democracia y ocupado funciones en su ciudad natal, su provincia y la Nación, acredita los más relevantes atributos de la representación popular. A ello se agrega su militancia partidaria y las recientes funciones en la UNASUR.
Vino desde el lejano Sur con su impronta y su estilo que despertó gratitud y reparos. En este Congreso están los testimonios de cada cual ante las iniciativas planteadas. Discrepar y tener una mirada crítica ennoblece a los adversarios francos y enriquece al conjunto, corrigiendo desafíos y fortaleciendo lo virtuoso.
Nadie puede desconocer lo logrado desde que Néstor Kirchner asumió la Presidencia de la Nación y el crecimiento alcanzado desde los umbrales de la disolución que nos amenazaba entonces. La reconstrucción de la autoridad ejecutiva, la renovación de la Corte Suprema de Justicia, la prosecución del juzgamiento de los responsables de crímenes aberrantes, la negociación de la deuda externa, el discurso productivista como respuesta a la devastación neoliberal y el mejoramiento en los niveles de pobreza son evidentes; la realidad social presente y las materias pendientes también.
La trayectoria del ex presidente Néstor Kirchner será materia de análisis político presente, y la historia con su juicio lo calificará por sus ideas, acciones y legado en la perspectiva serena del paso del tiempo.
En paralelo nuestras responsabilidades comprometidas con el hacer cotidiano nos demandan construir el futuro con las herramientas de que disponemos, plasmando anhelos propios y mancomunando voluntades.
La congoja y el dolor de quienes compartieron ideales y luchas con Néstor Kirchner, presentes en este recinto, son una enseñanza y un desafío para aprovechar las oportunidades y transformar el crecimiento en desarrollo.
En ese respeto se deben ponderar las acciones de quienes representamos a otras corrientes ideológicas y canalizamos opiniones que no por ser diferentes deben callarse ni ser desconsideradas en la mayúscula tarea de gobernar para todos.
El poder en el sistema democrático no surge sino del pueblo y los sectores sociales donde edifica su porvenir. Toda división lastima las posibilidades de igualar oportunidades y erradicar factores que nos anclan en el subdesarrollo que afrenta a la dignidad humana.
La unidad nacional y los consensos para trazar metas, y desde cada lugar bregar por su concreción, no significan claudicar ni arriar banderas sino reconocer al otro y sumar energías para el proyecto común donde todos los matices se manifiesten libremente.
No es hora de sobreactuaciones ni de especulaciones de ningún tipo. Los mensajes inaugurales de las administraciones de Kirchner y de Fernández de Kirchner tuvieron el signo que deberíamos reconocer. No somos un palo en la rueda ni merecedores de descalificaciones cuando ejercemos el mandato popular. Somos la expresión de una voluntad soberana, ejercemos su representación y trabajamos con la misma honorabilidad y convicción, porque quienes no apoyan al oficialismo también son merecedores de respeto y comprensión.
La coherencia debe reconocerse mutuamente. Nosotros no hicimos una agenda legislativa contra nadie ni enfrentamos proyectos por oponernos al ex presidente Néstor Kirchner. Creíamos entonces, y sostenemos ahora, que son un aporte para la transformación y transparencia invocadas.
Como no cultivamos el oposicionismo cerril, mantendremos nuestra posición cooperativa con todo aquello que sea provechoso. Esperamos hallar un ámbito de acuerdos y disensos para aprovechar el escenario que nos presenta la coyuntura internacional.
Lo dicho y lo debatido, y lo que debemos tratar en lo que resta del año, no ha estado ni estará signado por el ánimo de obstaculizar la marcha del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. No seríamos leales adversarios ni cumpliríamos con nuestras obligaciones si no defendiésemos lo que propusimos hasta el luctuoso miércoles 27.
Honrar un pensamiento y elogiar una gestión no implica eludir el debate y no modificar aquello que resulte necesario. Nada será linealmente igual ni se pide cambiar todo. La vida de los pueblos transita y se sobrepone a los imponderables cuando pasión e inteligencia abren las compuertas a la concordia y al progreso colectivos.
Garantizando la libre circulación de la información debemos escuchar a todas las voces, de todas las edades, y de todos los sectores productivos, culturales, espirituales; las que se expresan en las plazas y las que también se manifiestan en las urnas.
Todos debemos esforzarnos por administrar los conflictos con moderación.
Los radicales, como los peronistas y otras expresiones políticas, conocemos lo que significa velar a un líder: las tribulaciones y tentaciones que sobrevuelan y la necesidad por emprender la marcha con esa ausencia. Cuanto más poderosa es más compleja de reemplazar.
También es una oportunidad de hacer todo esto con la mayor grandeza, aprovechando que en estas circunstancias podemos sacar lo mejor de nuestro ser ante la sensibilidad que aflora sin reservas.
En esa muestra de madurez requerida y ansiada, el bloque que presido de la Unión Cívica Radical adhiere a este homenaje al diputado nacional y ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner. (Aplausos prolongados.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. SOLA, FELIPE CARLOS (BUENOS AIRES): Señor presidente: desde el Peronismo Federal nos hacemos presentes con absoluto respeto, conmovidos por lo ocurrido.
En primer lugar, quiero decir –voy a hablar en forma personal que al enterarme el miércoles por la mañana de la muerte de Néstor Kirchner, lo cierto es que dentro de mí la negué durante varias horas. No podía creer que eso hubiera ocurrido, porque estaba fuerte, tan lleno de vida y tan determinado. Resultaba casi imposible imaginarlo muerto.
Inmediatamente, pensé en quienes perdían a ese hombre luego de haber estado con él muchos años. Me acordé de algo que es inescrutable: la familia. No me olvidé de su madre –pocas veces mencionada, que tiene ochenta años. Ella aparece como una persona con un gran estoicismo frente a lo más terrible: enterrar a un hijo.
También pensé en nuestra presidenta y en sus hijos, porque el golpe profundo y fortísimo empezaba siendo para ellos.
Inmediatamente, uno tiene un saldo en su cabeza que no siempre es compartido por todos. También uno pone cuando digo “uno” hablo por todos, aunque no tengo derecho de hablar por todos la solidaridad inmediata que se habilita por las propias experiencias de muerte. Estoy hablando de las muertes propias y de las públicas; específicamente me estoy refiriendo a la muerte del general Perón. En ese momento, muchos de los presentes teníamos alrededor de 20 años –algunos un poco más y otros un poco menos-, y estoy seguro de que la mayoría tuvimos una sensación de desolación porque nos había dejado el líder.
Néstor Kirchner fue un líder, en una Argentina que no ha tenido muchos, pero que cuando los tiene son tan fuertes en sus ideas como en la muerte.
También pensé en las razones que en los años 2003, 2004 y 2005 me llevaron a entusiasmarme –lo digo en el mejor sentido de la palabra- con un proyecto cicatrizador, pero que al mismo tiempo se le animaba –hay que decirlo- a lo que nos parecía inamovible, como por ejemplo las leyes de obediencia debida y de punto final.
Recordemos que esas normas surgieron –no haré críticas a quienes las votaron- cuando la democracia vivía condicionada por un partido militar del que en ese momento no sabíamos muy bien cuál era su verdadero poder. Ese “partido militar” surgió un 6 de septiembre de 1930, luego se escondió y reapareció de acuerdo con las circunstancias hasta que finalmente murió allá por diciembre de 1990, con la última sublevación de Seineldín. Durante siete años entre 1983 y 1990- ese partido condicionó de una manera u otra el accionar de los gobiernos democráticos, pero Néstor Kirchner pudo subsanar esa situación.
Todos elogian el proceso de elección e integración de los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Personalmente, creo que esa elección se realizó muy bien, pero no fue una tarea compleja; mucho más complejo resultó tomar la decisión de que se reanudaran los juicios contra los terroristas de Estado. Siempre critiqué que no existiera una ingeniería en torno a esa cuestión. No lo hice por un afán tecnocrático, sino porque pensaba que el proceso tenía que ser relativamente breve y contundente. Hoy no digo que no sea contundente, pero se extiende demasiado. De todos modos, no deja de ser un acto de verdadera justicia; memoria, verdad y justicia son conceptos que no se negocian. Néstor Kirchner marcó la agenda de la Argentina, y en esa agenda estaba este punto que –repito- no es más negociable.
Lo que más me entusiasmó –ya lo he dicho otras veces- fue el renacer de la autoestima argentina. Me refiero a esa autoestima que todos vimos derrumbarse a lo largo de 2001. Fue un año terrible en el que perdimos un 16 por ciento del producto bruto argentino, es decir, mucho más de lo que hubiésemos perdido durante una guerra civil.
Después de esa terrible crisis que dejó una profunda cicatriz en todos los argentinos –disculpen si repito, pero es una de esas cicatrices que le duele a los veteranos de guerra los días de humedad-, con un 22 por ciento de los votos más que digno, y con ese retiro del balotaje más que indigno, Néstor Kirchner fue capaz de rehacer la conciencia nacional que había desaparecido o que estaba en duda. Eso fue terrible, porque lo que nunca debía estar en duda era motivo de duda.
La conciencia nacional no tiene precio. Por eso, al lograr hacerla renacer tenemos como resultado la autoestima. Pero antes de conseguir ese resultado tenemos que concretar la causa, que es la necesidad de readquirir conciencia nacional. Eso lo consiguió a través de la renegociación de la deuda externa argentina. Estoy convencido de que ese fue el hecho que le permitió decir a todos los argentinos que no tenemos que aceptar los dictados de la globalización sin discusión, que no debemos insertarnos como los demás quieren y que no debemos dejar de comandar nuestra economía en plenitud. Por eso, muchas veces dije que Kirchner “argentinizó” el manejo de la economía. La idea de poder ser de nuevo soberanos en las cosas que no lo éramos no tiene precio y es digno de ser destacado.
Yo quiero decirles con el corazón abierto, absolutamente abierto y sin ningún cálculo político, que reconozco el entusiasmo y el reencuentro con la política de quienes se habían divorciado de ella habiendo sido militantes en los años sesenta y setenta y que habían tenido distintas experiencias, tras lo cual se habían ido de la política y no estaban. No sé dónde estaban; quizá estaban en sus casas o en algunos lugares más críticos, en algunas capillas. Volvieron porque se sintieron llamados, porque apareció un gobierno que reivindicó los setenta. Néstor Kirchner tomó lo mejor de los setenta, y apareció lo que en la vida moderna llamamos el progresismo, de la mano de él.
Él encontró ese rumbo y le dio un sentido a su gobierno. Nos sacamos el sombrero frente a esa reaparición fortísima de quienes habían estado dispuestos a dar su vida o tuvieron que dar la de sus parientes más cercanos. Ellos se sintieron llamados a la política y hoy es gente de mi edad, algunos más grandes, otros menos.
Yo acompañé todo eso con mucho entusiasmo. No quiero hablar acá de ninguna historia privada. Lo que quiero decir es que cuando rendimos un homenaje a alguien que se muere a los sesenta años de edad, en plena batalla, a pesar de ser yo de los que tienen un lugar del otro lado en esa batalla durante estos años, no puedo dejar de decir que se es más grande si se es capaz de combatir a aquél que uno admira; se es grande cuando uno es capaz de admirar. El sentimiento que une más en la vida al amigo, al hermano, al otro, a la mujer, es la admiración.
Más allá de que no coincidimos con el rumbo de la Argentina que llevaba Néstor Kirchner, distinto del que pretendemos nosotros, queremos abrazar desde nuestro desacuerdo –que estimamos es un desacuerdo peronista y argentino a los que están llenos de dolor, porque personalmente sentí dolor, sentí conmoción y además me sentí conmocionado como muchos de mis amigos y compañeros por los sentimientos que vi por televisión y en menor medida personalmente en la plaza y durante su velorio. No me importa si había treinta mil, cien mil o doscientos mil. Lo importante tiene lugar cuando la gente se conmueve, cuando se conmueve entrañablemente, cuando no se trata de un sentimiento pasajero sino como creo yo cuando la gente muestra que había algo que la movía de raíz. No me interesa entonces cuántos eran; me seduce, me atrae y envidio ese sentimiento.
Como este es un homenaje nosotros tenemos que ser honestos, pero antes que nada homenajear. Néstor Kirchner fue un político formidable, un hombre que solo concibió el manejo de este país desde el poder total. Nosotros criticamos fuertemente esa circunstancia, que pensamos que ha sido dañina, pero él la concebía de esa manera y seguramente pudo hacer algunas cosas porque la concebía de ese modo.
De la misma manera criticamos cuando él sospechaba que toda disidencia podía ser una traición. Bueno, él era así. Ya hemos asumido todo eso.
Él ya no está y llega la hora de decir lo que uno piensa y decirlo con respeto y admiración. Además llega la hora de esconder los otros dolores que podamos haber tenido, las otras circunstancias que podamos haber sufrido. Y no quepa duda, señor presidente, que también llega la hora de pensar el futuro. Siempre debemos pensarlo, porque para ello nos han elegido. Nos dicen que la historia es política del pasado y que, en cambio, el futuro es historia del presente.
Nosotros creemos que será bueno pensar que las cosas eran distintas, no porque queramos aprovechar la desaparición de un hombre tan fuerte -que delegaba tan poco y que reunía tanto todas las funciones- para introducir desde afuera un cambio en el gobierno.
El gobierno es libre y debe serlo. Queremos que Cristina Fernández de Kirchner, nuestra presidenta, lo sea para elegir el rumbo que desee.
No se trata de influir para cambiar ningún rumbo. Se trata de pedir. Hoy no exigimos; hoy pedimos porque estamos despidiendo a un argentino importante. Pedimos otro trato, otra apertura, más diálogo y trabajo conjunto.
Si la muerte es inexorable, no hagamos que sean inexorables nuestras peleas. Ya bastante tenemos con lo inexorable y sorpresivo del destino.
Finalmente, quiero recordar una anécdota. La voy a contar para decir por qué a mi entender había un sentimiento admirable en Néstor Kirchner y, al mismo tiempo, creo que estaba equivocado. A lo mejor no hago lo más inteligente.
Recuerdo un encuentro que tuvimos en La Matanza en un barrio lejano, hacia el Sur, al fondo de la ruta 3, como dicen allí. Yo estaba impresionado -y no por falta de costumbre- por el nivel de miseria de quienes venían al acto. Estábamos en uno de los lugares de la miseria más profunda, y le dije: “Néstor: mirá el nivel de pobreza de esta gente”. No recuerdo el año. Y él me contestó: “No te equivoques,...” –equivocadamente, porque yo no decía más que lo que acabo de señalar- “...es con ellos que vamos a salir adelante. Sólo con ellos.” Creo que ese sentimiento es bueno y admirable porque es paternal en el buen sentido y hermana con el que más sufre.
No pretendo hacerme el sociólogo ni nada por el estilo, pero al mismo tiempo creo que la Argentina va a salir de los graves problemas que tiene –algunos están siendo superados- si estamos hermanados, pero no hermanados de una manera ilusa, ingenua o de libro de lectura. No: vamos a salir con una enorme clase media, con muchas clases medias, que no son solamente un estadio económico sino que constituyen una voluntad de pertenecer a ese lugar, de querer ser de clase media, desde la humildad o desde el nacimiento de más alcurnia, apoyando con enorme fuerza el movimiento nacional y la salida de la exclusión.
El desafío más difícil que tenemos no pasa por el Estado y los más pobres, sino por la mayoría de los argentinos juntos. De lo contrario, no vamos a poder salir.
Sólo quería hacer esta mención, y justamente la hago porque deja bien parado a Néstor Kirchner. Estos son los pequeños comentarios que se hacen cuando uno está en un acto.
Tengo muchas más anécdotas, pero no las mencionaré. Sólo digo que la muerte no consagra ni mejora a las personas, pero sí permite ver a quién le resulta más dura.
Si esta muerte le va a resultar más dura que ninguna a los pobres de la Argentina, los equivocados estaremos en la oposición. Si esta muerte le resulta dura a todos los que admiran a los hombres fuertes, a los hombres valientes y a los hombres que marcan un antes y después en la historia, entonces tanto el oficialismo como nosotros tendremos un futuro.
Que descanse en paz Néstor Kirchner. Nuestro abrazo a su familia. Más allá de todo, muchos lo vamos a admirar siempre. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. PINEDO, FEDERICO (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: voy a despedir a Néstor Kirchner como creo que a él le gustaría que lo hiciera: como un adversario leal.
Las primeras palabras quiero transmitirlas a quienes quieren a Kirchner, especialmente a los diputados Carlos Kunkel, Cuto Moreno y Agustín Rossi, presidente del bloque del Frente para la Victoria, a fin de que en su nombre la reciban sus demás compañeros de bancada.
En segundo lugar, creo que es bueno que recuperemos la idea de que la Argentina es un gran país. Considero que Kirchner pensaba, sentía y actuaba teniendo en la mente y en el corazón la idea de que la Argentina es un gran país.
Kirchner era una persona que hizo de la política su vida, porque dentro suyo tenía lo que más encolumna y da sentido a la acción política: la voluntad de poder, que él quería que fuera transformadora y por ello la orientaba en ese sentido. Por eso, entregó toda su vida a la política.
Kirchner concebía la acción política como algunos teóricos: un mecanismo de lucha y una concepción de pelea por el poder, que algunos teóricos denominan la faz agonal o de lucha de la política.
Diría que Kirchner veía toda la política como una lucha, y era muy importante, a fin de que se pudiera desarrollar, tener en un lado a sus amigos y en el otro, a sus enemigos. Esta es una concepción que, definitivamente, no comparto.
En la vida de las personas y de los pueblos hay dos actitudes posibles. Una de ellas es la actitud de confrontación, de enfrentamiento o de división. Considero que en una democracia la alternativa es mucho más rica: buscar la convergencia, lo que tenemos en común y el punto de acuerdo, a fin de construir a partir de ello.
Por sobre todo, en una democracia en ningún momento se puede perder –teniendo la imagen de la convergencia o de la lucha, y siendo demócrata la visión del respeto por los demás y por la tolerancia.
Estoy convencido de que Kirchner pensaba que teníamos la enorme fortuna de ser argentinos y de que el nuestro es un gran país, y un gran país no se hace con los que piensan como yo, con los que sienten como yo o con los que ven las cosas de la manera en que yo lo hago, sino que se hace entre todos; si no, no es un gran país.
El general Perón enseñaba la importancia de tener en claro los objetivos de futuro -hacia dónde tenemos que dirigirnos-, de establecer objetivos principales y hacia allí encaminar las estrategias, para después llevar a cabo los movimientos tácticos que fueran necesarios para que la estrategia se concretara.
En una política democrática, en un espíritu democrático, no se puede tener la guerra como objetivo ni tampoco el enfrentamiento, sin tener en claro cuál es la estrategia, cuál es el objetivo final, cuál es el objetivo principal, cómo hacer para que todos los miembros de nuestra comunidad, para que todos los argentinos tengan un rol en la consecución del objetivo nacional.
Francamente, comparto esa visión de Perón y me parece que todos tenemos un enorme deber personal por delante. Nosotros representamos en la Cámara de Diputados al pueblo de la Nación y tenemos la obligación de definir cuáles son los objetivos nacionales por los que todos vamos a combatir desde los puntos de vista que tengamos.
Se trata de objetivos que están a nuestra vista, como la eliminación de la pobreza, la dignidad de todas las personas, la calidad educativa que permita la movilidad social ascendente de la población y que permite lo que decía Agustín Rossi, de que nuestros padres pensaban que nosotros íbamos a ser mejores y que nosotros tenemos el derecho de pensar que por ser argentinos y vivir en la Argentina nuestros hijos van a poder ser mejores que nosotros. Eso lo podemos hacer y lo debemos hacer.
Para ello debemos tener un sistema, que es el sistema político, que nos permita a todos ser parte de la búsqueda en común de esos objetivos.
Cuando terminaba su mandato Néstor Kirchner, en la última vez que concurrió a la Cámara su jefe de Gabinete Alberto Fernández, dije que Néstor Kirchner tenía un activo muy importante en su biografía y en su historia, que es lo que se ha llamado en estos días poner la política por delante o correr la barrera de lo posible. Ha habido en la Argentina en años pasados mucha genuflexión, con sectores poderosos desde el punto de vista económico que pensaban que podían ordenar cosas a los políticos que eran representantes del pueblo argentino.
Había sectores que pertenecían a países poderosos y algunos argentinos que pensaban que por ser poderosos había que hacer lo que el poderoso quería.
Eso es lo que Kirchner una vez más en la historia argentina demostró que no correspondía hacer. Kirchner demostró que la política estaba por delante, que los representantes del pueblo tienen la obligación de ser autónomos y tomar decisiones, pensando en el beneficio de su pueblo antes que cualquier otra cosa. Y esto no puede no serle reconocido a Néstor Kirchner, quien ha dado muestras muy evidentes de eso.
Lo que creo que nos falta a todos es darnos cuenta de que poner la política por delante no quiere decir ponernos a nosotros por delante. Poner la política por delante significa poner toda la democracia por delante.
Toda la democracia por delante somos todos nosotros, que tenemos que ser en parte miembros impulsores de un proyecto nacional común. Eso es lo que faltaba, lo que nos falta, es el deber que tenemos para construir y es el mejor homenaje que podemos hacer a la memoria de una persona que sabía que había que poner la política por delante. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Santiago del Estero.


SRA. ABDALA DE MATARAZZO, NORMA AMANDA (SANTIAGO DEL ESTERO): Señor presidente: como no podía ser de otra manera, destacamos desde este bloque del Frente Cívico por Santiago del Estero el hecho institucional de estar recordando y homenajeando a nuestro ex presidente y parlamentario extinto recientemente, el doctor Néstor Carlos Kirchner.
Venimos del interior santiagueño, donde durante décadas predominaron el olvido y el ostracismo, la falta de intercambio y relaciones, y muchas veces la imposibilidad de articular políticas sociales que realmente contengan la realidad de los más humildes.
Durante estos últimos siete años Santiago del Estero ha roto el aislamiento y ese olvido al que hacíamos referencia. Fue justamente el doctor Kirchner, junto a nuestro gobernador Gerardo Zamora, quien tuvo la decisión y el coraje de abordar en su conjunto la problemática de postergación de nuestra querida provincia. De ese modo marcó un camino de esfuerzo y avance, de lucha y de esperanza.
Como no podía ser de otra manera, los santiagueños tenemos un profundo sentimiento de gratitud por lo que significó y significa desandar la célebre Acta de Reparación Histórica. Cómo no recordarlo si hemos visto al doctor Kirchner, con los dientes apretados, criticar la deuda nacional e interna con los santiagueños, y a su vez celebrar en cada visita a nuestra provincia las mejoras de lo que en su momento fue el olvido y el camino recorrido durante estos años en materia de reparación histórica.
Sin esa fórmula, sin esa consigna de reparación, sin la perspectiva clara del gobierno provincial de las cosas más urgentes, seguramente jamás nuestros pueblos hubieran roto el aislamiento. Jamás hubieran alcanzado los niveles actuales de beneficios sociales ni se hubiera priorizado un sinfín de obras cargadas de contenido social, como las de agua potable y electrificación, las de salud y de educación, y las obras de infraestructura que mejoraron sustancialmente la calidad de vida de todos nuestros pueblos.
Todo este proceso que implicó una muestra clara del doctor Néstor Kirchner de poner la vista sobre nuestro Santiago del Estero, se tradujo en numerosas visitas a nuestro pueblo y fundamentalmente en poner a todos los estamentos nacionales en contacto directo con el gobierno provincial y los municipios del interior.
Cómo no recordarlo si el doctor Néstor Kirchner marcó ese camino de transformación para nuestros pueblos y puso en práctica el concepto de la política al servicio del ser humano.
Sin poder escapar a la realidad de que cada pueblo asume la lucha de los dirigentes de distinta forma,de que los únicos susceptibles de cometer errores son quienes hacen y de que históricamente existieron diferentes acepciones del concepto de patria y de nación, queremos poner el acento en el espíritu de lucha del doctor Néstor Kirchner. Él nos demostró, con aciertos y errores pero convencido de sus ideales, que las problemáticas se abordan, que no pueden existir intereses superiores a los de la patria, que las políticas sociales son siempre de implementación urgente, y fundamentalmente que los principios y valores no se negocian.
Es indudable que el doctor Néstor Kirchner será recordado por el pueblo argentino, y en especial por el pueblo santiagueño al que represento en esta breve intervención, no sólo por su investidura política y humana sino por haber establecido un rumbo con su impronta, que felizmente tiene una solución de continuidad con marcadas mejorías en la persona de nuestra presidenta, Cristina Fernández, a quien ofrecemos, junto a su familia, nuestras públicas condolencias.
En este homenaje no podemos recordar al doctor Néstor Carlos Kirchner y su paso por la más alta magistratura nacional, sin pensar en el futuro para los argentinos, en el camino marcado tanto a nivel nacional como internacional y sin perder de vista los intereses profundos de la patria. No podemos recordar al doctor Kirchner sin aceptar que fue una persona que irrumpió en el escenario nacional para ofrecer –como dice la canción su corazón, y por qué no, dejar la vida. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.


SRA. FEIN, MONICA HAYDE (SANTA FE): Señor presidente: en primer lugar, nuestro bloque quiere expresar en esta sesión de homenaje al ex presidente doctor Néstor Kirchner, secretario general de la UNASUR y diputado nacional, nuestras condolencias y acompañamiento a la señora presidenta con quien el doctor Néstor Kirchner compartió tantos años de su vida tanto privada como pública, a sus hijos, a su familia y a sus seres queridos en este momento de profundo dolor.
Queremos decir a todos los dirigentes y militantes argentinos y argentinas que se sintieron convocados por su figura, que compartieron sus ideas y se entusiasmaron con su política, que comprendemos y acompañamos este momento de irreparable dolor.
Los socialistas –como lo sabe esta Cámara hemos compartido iniciativas planteadas por su gobierno sin más especulación que nuestra propia convicción política, y también hemos señalado las diferencias en el marco del debate constructivo y democrático.
Sobre todo queremos rescatar su vocación por la verdad, la memoria y la justicia en el marco de la política de los derechos humanos y su aporte a la posibilidad de profundizar el debate político en nuestro país para superar el modelo neoliberal.
Asimismo, queremos reconocer su decisión política para posibilitar una nueva Corte Suprema de Justicia de la Nación, de la que como argentinos nos sentimos orgullosos, así como también el haber sido parte de la construcción y consolidación de lazos con los gobiernos de América Latina, para profundizar ese sentimiento colectivo de que nuestra historia está indefectiblemente ligada a la historia de nuestros hermanos latinoamericanos. En este sentido, particularmente en su última función como secretario general de la UNASUR, rescatamos la inmediata convocatoria a los presidentes de la región en defensa de la democracia de nuestra hermana República de Ecuador.
En estos difíciles momentos el Partido Socialista quiere reafirmar una vez más su vocación de diálogo y concertación que marca nuestra historia en la lucha contra la pobreza y por la inclusión social. También deseamos reafirmar nuestro compromiso permanente para seguir trabajando por la consolidación de las instituciones de la República y por el mejoramiento de la democracia. Creemos que este es el mejor homenaje que podemos realizar a todos aquellos que comprometieron su vida con sus visiones y sus ideas para construir una Argentina mejor. El bloque del Partido Socialista quiere sumarse así y adherir al homenaje que el Congreso de la Nación rinde al ex presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Por el Bloque Peronista, tiene la palabra el señor diputado por Salta.


SR. LOPEZ ARIAS, MARCELO EDUARDO (SALTA): Señor presidente: el Bloque Peronista, que represento y en cuyo nombre hablo, quiere adherir con profundo respeto y emoción a este homenaje que hoy estamos rindiendo a quien hasta el día de su muerte fuera integrante de este cuerpo, diputado de la Nación, una importante figura internacional desde la Secretaría General de la UNASUR, presidente del Partido Justicialista y ex presidente de la Nación.
Acompañamos a Néstor Carlos Kirchner en su gestión en todas las cosas que creímos eran buenas para la patria, aunque también, y esto es honesto decirlo, tuvimos profundas discrepancias que siempre supimos expresar con respeto, sinceridad y sentido constructivo. Estoy convencido de que esas discrepancias no pasaban por las grandes construcciones políticas sino sobre todo por un tema de ejercicio concreto del poder, aunque reitero que siempre las marcamos con respeto y convencidos de que su figura ocupa un lugar muy importante en la historia de los argentinos, más allá de las opiniones coincidentes o divergentes que hayamos tenido.
Quiero hacer llegar mi solidaridad y un abrazo muy fuerte a todos aquellos militantes convencidos que lloraron la muerte de Néstor Carlos Kirchner. Me tocó compartir parte de ese dolor cuando también con todo respeto fui a despedir los restos de nuestro ex presidente a la Casa de Gobierno. Caminé por la avenida de Mayo y vi el dolor y la emoción de la gente. Seguramente con muchos de ellos no compartiremos la misma visión de las cosas, pero somos lo mismo, somos parte de esta patria profunda. Con distintos matices querían expresarse llorando con una emoción que quiero hacer mía, transmitiendo que la he compartido, la vivo y la respeto profundamente.
En nombre de nuestro bloque quiero hacer llegar nuestro saludo a la familia, que está viviendo momentos muy difíciles. Seguramente, le ayudará a sobreponerse el recuerdo de alguien que fue tan importante para la historia de los argentinos.
Pienso sobre todo en nuestra presidenta de la Nación, la doctora Cristina Fernández de Kirchner, y lo hago personalmente desde el afecto y el respeto de muchas jornadas compartidas con ella tanto en esta Cámara de Diputados como cuando me tocó ocupar una banca junto a ella en el Senado de la Nación. En esto quiero ser muy claro porque a veces uno escucha por allí comentarios. En medio del dolor cabe decir con toda claridad que hoy por suerte en la Argentina no hay ninguna crisis institucional, ningún vacío de poder. Hoy tenemos en el ejercicio de la Presidencia una persona que tiene todas las capacidades, la fuerza y el carácter para ejercer el cargo que el pueblo le ha confiado. Pero sin duda alguna debe estar viviendo un momento muy doloroso, y en ese dolor la acompañamos con toda la solidaridad y el sentimiento, y le deseamos de todo corazón que pueda sobreponerse a esta pérdida importante, y encuentre el rumbo del gobierno que ejerce y que seguramente ejercerá con todas sus capacidades a fin de que todos los argentinos trabajemos en conjunto por el bien de la patria.
Cuando los ánimos se calmen seguramente la historia juzgará los defectos y virtudes de quien estamos despidiendo y homenajeando. Algunos tendrán un juicio más crítico y otros más favorable, pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que en el balance final ocupará un lugar muy importante en la historia de los argentinos.
Es bueno que termine mi alocución reiterando lo siguiente: sepa el gobierno nacional que todos los argentinos de buena voluntad vamos a estar siempre dispuestos a conversar de las cosas buenas para nuestro país, en el momento en que seamos convocados. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. SABBATELLA, MARTIN (BUENOS AIRES): Señor presidente: a través de estas palabras quiero reflejar el inmenso dolor que nos produjo la muerte de Néstor Kirchner a quienes pertenecemos a este bloque y a quienes representamos desde esta función legislativa.
No es fácil. ¿Cómo dar cuenta, sin que la escasez de tiempo y de palabras sea injusta con el merecido recuerdo, de un sentimiento tan intenso y extendido? Mucho más elocuentes han sido y serán los rostros de los miles y miles que caminaron durante horas para dar el último adiós al ex presidente, las banderas de centenares de agrupaciones mezcladas con el luto y los colores de la patria en las calles y las plazas de todo el país.
Mucho más expresivos han sido los ríos de ciudadanos y ciudadanas que escoltaron el paso del cortejo hasta su destino final en Santa Cruz; las miles de consignas que se cantaron, que se imprimieron, que se pintaron, en un estallido democrático y plural del abrazo de un pueblo conmovido.
Señor presidente: más que forzar frases de ocasión entre esas maravillosas muestras de conmoción y congoja popular, prefiero dedicar estos minutos a reconocer la huella que Néstor Kirchner ha dejado en este presente, a partir de su principales acciones desde 2003 hasta la fecha.
Tal vez algunos prefieran detenerse en otros momentos de su devenir público. Yo quiero hacerlo sobre esta etapa, porque creo que fue en estos siete años en los que su aporte a la vida política nacional fue determinante para millones de argentinos y sudamericanos.
Hemos tenido una relación de respeto mutuo con Kirchner, aún perteneciendo a otro espacio político, y es desde ese lugar que nos referimos a él en este homenaje.
Sin pretender abarcar todas las características de esta etapa, y soslayando a propósito hoy las observaciones que hicimos en varias ocasiones desde nuestro espacio político, no tengo dudas de que Kirchner entra en las páginas importantes de nuestra historia, entre otros aspectos, por la política de derechos humanos, por la recuperación de la memoria colectiva y por el respaldo al juicio y castigo a los genocidas responsables del terrorismo de Estado.
Entra en el relato grande de América del Sur por el impulso a la integración regional desde una perspectiva latinoamericana y popular, poniendo el acento tanto en las posibilidades de crecimiento equitativo de las naciones como en los valores de solidaridad, de afianzamiento cultural, de justicia social y de defensa de la soberanía de los pueblos.
Kirchner se gana un lugar destacado en la memoria de millones de personas por la integración de la Corte Suprema de Justicia con jueces de reconocida trayectoria, capacidad e independencia; se gana un lugar por el cierre de una era de intervención promiscua y perjudicial de los organismos financieros internacionales sobre las políticas económicas de la Nación, a partir de la generación de equilibrio fiscal sin ajuste y de medidas de desendeudamiento que contrastaron con la sumisión neoliberal a los mandatos externos.
Se abre paso entre quienes más hicieron desde el gobierno por la dignidad de los trabajadores, a partir de la estatización y extensión de las jubilaciones, que permitió insertar en el sistema a más de dos millones y medio de personas; se abre paso por el establecimiento de un mecanismo de actualización semestral de esas jubilaciones; por la puesta en marcha nuevamente del Consejo del Salario y la apertura de paritarias para fijar los haberes de los trabajadores y trabajadoras; se abre paso por la implementación de la asignación que incorpora tres millones y medio de niños y niñas como sujetos de un derecho que sólo alcanzaba a los hijos e hijas de quienes estaban en blanco.
Kirchner también va a ser recordado por el desarrollo de la obra pública y por lo hecho en salud, en educación, en caminos, en la infraestructura de servicios en territorios históricamente postergados, incluyendo una política de urbanización de villas y barrios de escasos ingresos. También será recordado por el apoyo al pequeño y mediano empresariado, que es el sector de mayor ocupación de la producción nacional.
Será recordado por su preocupación por empezar a revertir una matriz tributaria que todavía es injusta y regresiva. Tampoco pasará al olvido su voluntad de democratizar la palabra mediante el impulso de la ley de servicios de comunicación audiovisual, que vino a saldar una deuda histórica arrastrada desde principios de la dictadura militar y que derivó en la concentración de medios y en el cercenamiento de la libertad de expresión de miles de voces.
Esas y muchas otras medidas que se impulsaron desde 2003 dan cuenta del inicio de una etapa histórica cuyas contradicciones o claroscuros no opacaron la evidente voluntad de Néstor Kirchner por orientar al país en un nuevo camino, enfrentando las políticas neoliberales que durante décadas hundieron a la Argentina y a la región en la más profunda desigualdad.
No soy yo ni el bloque que presido quienes vamos a poner el acento hoy en esas contradicciones y matices. No porque las neguemos, sino porque el hombre al que nos referimos ha pasado definitivamente a la memoria del pueblo y de las futuras generaciones por sus aciertos y no por sus errores, por más esfuerzos que hagan quienes a lo largo de estos siete años resultaron afectados en sus mezquinos intereses por los aciertos de Kirchner. Los hombres pasan a ocupar las páginas de la historia cuando su transitar deja huellas que marcan la vida de otros hombres.
Mucho se ha hablado y se habla en estos días del legado del ex presidente. Sin duda los aspectos mencionados por mí están lejos de ser una síntesis cabal de la herencia política y social que ha dejado el ex presidente.
A mi humilde entender, Kirchner fue más que un gestor eficiente de la cosa pública, aunque eso no sea poca cosa y merezca ser reconocido.
Si se ha ganado el reconocimiento que pudimos percibir en estos días es porque Kirchner fue un militante en todas sus funciones. Ejerció sus responsabilidades con pasión, defendió sus principios, expresó sus ideales y los tradujo en medidas de gobierno con la potencia y el fervor de un militante político.
Fue un dirigente que rompió el molde, que desafió el statu quo, que buscó correr los límites de lo posible y que buscó ir más allá. Fue un representante del pueblo que aceptó pagar un inmenso costo por ello, obteniendo la enemistad de actores muy poderosos de la vida nacional.
En un país como el nuestro, que atravesó fuertes crisis de representatividad y de descrédito, no puede menos que reconfortarnos a los hombres y a las mujeres de la política que esta haya recuperado su rol y su importancia como herramienta de transformación de la sociedad.
En esta etapa, con un protagonismo indudable de Néstor Kirchner que es reconocido por todos los sectores, se ha vuelto a poner la política en el centro de la escena; se ha vuelto a recuperar el valor de lo público y el rol del Estado; y la importancia de los debates democráticos como los que tenemos habitualmente en esta institución y en muchos otros lugares.
El fervor popular que se expresó durante estos días en las calles, en las plazas y en los hogares, sin dudas que es hijo de esta recuperación profunda de la política. A nosotros, los hombres y mujeres que luchamos por una democracia más amplia y más profunda, no puede menos que llenarnos de orgullo y de esperanza.
Va a ser desde esta potencia democrática, desde esta intensidad en el debate, con esta participación y volumen popular –y no desde el reposo sacrosanto de consensos conservadores que dejan todo como está que vamos a recorrer el camino que conduce a una patria de derechos para todos y para todas. (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías.)
Es posible que el relato de este tiempo no logre ser consensuado. Es probable que no nos pongamos de acuerdo respecto a cómo merezca ser recordado Néstor Kirchner. Es natural que esto ocurra en relación con una figura que puso en tensión el debate público con la política en el centro de la escena interpelando al poder. Pero no lo hizo por capricho, sino porque afectó determinados intereses –no todos, pero sí muchos-, que parecían intocables.
Sobre eso no nos vamos a poner de acuerdo, pero posiblemente tampoco haga falta. Mucho más contundente que el disenso es en nuestro balance el relato que quedará en la memoria colectiva de los miles y millones de argentinos y argentinas a los que el gobierno de Kirchner les cambió mucho o poco la vida. Me refiero a quienes cobran una jubilación, que antes no cobraban; a quienes tienen un salario, que antes no tenían; a quienes pueden invertir, y antes temían; a quienes se habían ido del país, y ahora volvieron; a quienes buscaban a sus nietos, y hoy los abrazan; a quienes reciben un poco más de ingresos, aunque todavía sufran la injusticia de cobrar en negro; a quienes vivían en una casilla, pero hoy viven en una casa, y a quienes pueden opinar y antes callaban. Ellos y ellas, por encima de cualquier interpretación o cálculo electoral, son quienes escribirán el nombre de Néstor Kirchner en la historia de nuestro país. (Aplausos.)
Por todo ello, desde el reconocimiento sincero y el homenaje generoso, pero también desde la convicción de lo mucho que aún está pendiente, queremos ratificar nuestro compromiso de seguir trabajando para que esta patria que soñamos y merecemos se haga realidad.

- Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1° de la Honorable Cámara, doctor Ricardo Alfonsín.

SR. SABBATELLA, MARTIN (BUENOS AIRES): Desde la autonomía de nuestra fuerza política, pero también desde la convicción de que recorremos la misma avenida hacia el mismo horizonte que transitó Néstor Kirchner, acompañamos a la presidenta Cristina en estas horas de emoción y pesar. Con la certeza de su fortaleza y con la decisión de profundizar este camino, volvemos a trasmitirle nuestro más profundo compromiso. La defensa y profundización de este rumbo es por lo que se hizo y por lo que aún está pendiente. Sabemos que se puede y se debe avanzar. Debemos hacerlo por esta avenida, por este rumbo, sosteniendo lo que se hizo, profundizándolo y ganando terreno por sobre las injusticias que todavía nos distancian de la sociedad en la que deseamos y merecemos vivir. La certeza de que se puede y vale la pena también es parte del legado de Néstor Kirchner. (Aplausos prolongados.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. STOLBIZER, MARGARITA ROSA (BUENOS AIRES): Señor presidente: antes que nada debo decir que los integrantes de este bloque venimos a acompañar a nuestros colegas en el dolor, que no sólo tiene que ver con la pérdida de lo humano sino también con la expresión de pesar de muchos otros.
Reconocemos en ustedes, compañeros y amigos –como lo acaba de expresar el señor diputado Rossi-, a los abanderados de los sueños. Me refiero a los sueños del liderazgo perdido y de las bases políticas y partidarias que representan en este ámbito.
Por eso, es a ustedes a quienes les queremos manifestar en primer término nuestro acompañamiento en el dolor.
También deseamos trasmitirle a la señora presidenta de la Nación y a su familia las fortalezas necesarias para superar el dolor producido por la pérdida humana.
Asimismo, debemos expresar nuestra solidaridad con el pueblo que acompañó a Néstor Kirchner a lo largo de su vida y en su muerte. Lo hacemos con respeto y con afecto, porque sabemos que en este momento las palabras y los discursos políticos deben ser acompañados por la mano y el calor de la amistad que puedan transmitir a ustedes la capacidad de comprensión por el momento que se atraviesa.
Venimos a hacerlo también sin arriar banderas ni posiciones políticas que nos han puesto y nos ponen en la vereda de enfrente del proyecto que expresara Néstor Kirchner y que expresan ustedes, pero lo hacemos también desde la convicción de la riqueza que la diversidad, el disenso y el debate aportan al funcionamiento de la democracia.
Venimos a honrar a Néstor Kirchner en este recinto porque él ha sido el presidente de todos los argentinos, no de una parcialidad.
Venimos a honrar a quien fuera además el representante de nuestra casa común, que son las instituciones de la democracia.
Nunca podríamos no haber estado aquí en este momento, porque entendemos que honrar a Néstor Kirchner implica hoy honrar la representación popular expresada a través de su investidura.
La mejor manera de honrar fundamentalmente el esfuerzo y la pasión con que se ejerció la política desde ese lugar es también saber reconocer las cosas buenas que se hicieron y las no tan buenas que se hicieron. Es manifestar en conjunto nuestra voluntad para innovar y cambiar todo aquello que sea necesario.
Honramos la pasión por la política pero también creemos que la virtud de la pasión tiene que ser acompañada en este tiempo por otras virtudes: el diálogo, la tolerancia, la capacidad de construir un proyecto común desde la voluntad de concertar.
A Néstor Kirchner le tocó gobernar un tiempo difícil en la Argentina, pero también le tocó gobernar en el despertar de una gran oportunidad para el país, cuando este empezaba a ser visto nuevamente como un país con capacidad para recibir inversiones, con la búsqueda de lo que nosotros estamos en capacidad de producir y de la mejora en el funcionamiento de nuestras instituciones políticas.
Seguramente, podremos discutir largamente si Kirchner aprovechó o desaprovechó esas buenas oportunidades, si su estrategia política fue la correcta para profundizar la democracia y desarrollar mejor nuestra economía, pero lo cierto es que desde todo punto de vista y de cualquiera de estas visiones, lo que Kirchner hizo fue reivindicar la política.
Eso es lo que nos une en el acto de homenaje: la reivindicación de la política que cada uno de nosotros expresa y representa desde el mismo momento en que hemos llegado a sentarnos en estos lugares.
También entendemos que hay algo que aprender del trágico final de Néstor Kirchner por lo prematuro de su fallecimiento, y es que si no somos capaces de construir sobre bases más firmes, con proyectos que puedan trascender a las personas, con reglas, con entendimientos, la voluntad termina siendo frágil y efímera.
Con sus aciertos y con sus errores, la muerte de Néstor Kirchner no ha sido ni es indiferente para la política argentina ni para la política de nuestro continente. A todos nos impacta y nos moviliza la lectura y el análisis de nuestro tiempo, pero también es cierto que desentrañar los signos de los tiempos no es tarea fácil. Desentrañar ese signo y los símbolos que nosotros hemos visto en estos días necesariamente nos obliga a reconocer todo aquello que fue expresado popularmente en el momento de su acompañamiento y que tenía que ver con el dolor mezclado con el fervor.
Pero también creo que es necesario advertir en este entendimiento de los símbolos la búsqueda o el deseo de que el tiempo por venir sea mejor.
La acción política para transformar la realidad -el gran desafío que nos ha dejado la reivindicación de la política de Kirchner- nos obliga a todos a darle más valor a los contenidos programáticos de las circunstanciales divisiones o representaciones sectoriales que siempre implican la exclusión de tantos otros y la descalificación del otro cuando no piensa lo mismo. El contenido programático nos permite construir desde un proyecto de unidad, que es el que la Argentina se merece hoy.
Hay que poner todo nuestro esfuerzo en las transformaciones de los elementos estructurales de la exclusión que vive la Argentina, estructuras de poder financiero, económico y político que configuran un entorno excluyente: la salida del mercado laboral, el desequilibrio en la distribución de la riqueza, la desprotección social, la ruptura de la cultura popular y también, en lo subjetivo, la pérdida del sentido de la vida y la ausencia del futuro.
Reconstruir este camino es una obligación común. Nuestro país no puede seguir obligando a tantos ciudadanos a la incómoda disociación de encontrarse frente a una democracia electoral y a un espacio no democrático en cuanto a la ausencia de nuestros derechos sociales, económicos y culturales.
Es tiempo de concertar. Ese es el entendimiento que el GEN quiere aportar en este acto que honra la vida política de Néstor Kirchner. Creemos que la mejor forma de homenajearlo debe ser avanzando juntos, con nuestras discrepancias y debates, haciendo todo lo que haya que hacer por el bien de nuestra patria. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. SOLANAS, FERNANDO EZEQUIEL (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: en nombre del Proyecto Sur queremos recordar respetuosamente al ex presidente Néstor Kirchner, cuya repentina muerte ha conmovido a nuestro país.
También queremos expresar a su señora esposa, sus hijos, su madre, sus compañeros, sus legisladores y al pueblo que lo lloró en la plaza de Mayo nuestro más sincero y emocionado saludo.
Los conflictos políticos no pueden ser fuente permanente de rencores por más graves que hayan sido las divergencias. Lamentablemente, la vida política nacional está plagada de mezquindades, por lo que sería injustificable y poco noble no rendir el merecido homenaje a un ex presidente que impuso medidas reconocidas por la mayoría de las fuerzas políticas del país.
Reconocer virtudes al adversario no empequeñece; todo lo contrario. Proyecto Sur viene diciendo “no” al canibalismo político y a la oposición por la oposición en sí.
Néstor Kirchner fue un adversario fuerte que se hizo cargo del gobierno en un momento crítico de la vida argentina y pudo enfrentarlo con iniciativas que marcaron la agenda política permitiéndole avanzar con un crecimiento sostenido.
Para nosotros, su gestión encendió luces y dejó sombras. Con él tuvimos hondas divergencias que hicimos públicas con fundamento, sobre todo por la continuidad de las políticas privatizadoras de los bienes y recursos naturales de los años 90.
También quiero mencionar las coincidencias que tuvimos con el gobierno de Néstor Kirchner. Recordemos sus grandes políticas, como la derogación de las leyes de amnistía para el terrorismo de Estado y los juicios a los represores, la modificación de la Corte Suprema de Justicia y haberle dicho “no” a la represión social.
Recordemos que en años anteriores varias decenas de luchadores sociales murieron por las balas de la policía. Kirchner profundizó su alianza con el Mercosur y promovió el nacimiento de la UNASUR, junto con la alianza con Brasil, Bolivia, Venezuela y la integración continental. Quizás su gesta de mayor coraje fue decirle “no” al presidente Bush, cuando en el encuentro de Mar del Plata de noviembre de 2005 quiso imponernos el proyecto del ALCA.
No quiero terminar sin expresar nuestra más sentida solidaridad con la juventud que ha llorado a Kirchner, identificándose con sus políticas más avanzadas.
La conmoción por esta muerte tampoco puede borrar el dolor por la de Mariano Ferreyra, ese joven que, solidarizándose con los trabajadores ferroviarios ilegítimamente tercerizados, fue asesinado días antes. A él también va nuestro más sentido homenaje.
El mundo está viviendo un proceso de cambios acelerados. Tenemos la suerte de ser testigos y protagonistas de un cambio de época histórico. Nuestro país y nuestro pueblo necesitan que avancemos unidos, con madurez y con sanos y hondos debates políticos.
Proyecto Sur seguirá apoyando la institucionalidad republicana. Continuaremos trabajando por los objetivos de democratizar el sistema político, reinstalar la ética pública y recuperar los bienes perdidos, como lo hemos hecho antes y como lo seguiremos haciendo.
Todos los proyectos y acciones que consideramos positivos para la Nación y para nuestro pueblo vamos a apoyarlos, vengan del gobierno o de otras fuerzas políticas. Reitero nuestras condolencias a la presidenta, a sus compañeros y a todos los legisladores de su bloque. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra la señora diputada por Neuquén.


SRA. COMELLI, ALICIA MARCELA (NEUQUEN): Señor presidente: desde el bloque del Movimiento Popular Neuquino, un partido nacido de la vocación de no silenciar las voces del peronismo en épocas de proscripción, queremos adherir a este homenaje.
En algunos medios se mencionaba que este homenaje se debía por la “obligación” de guardar respeto, pero en realidad nosotros lo haremos desde un sentimiento real, concreto y palpable, desde la solidaridad, el afecto y el acompañamiento a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Desde el acompañamiento, como mujer, a la mujer que hay en la presidenta, a la que entiendo cuando hace un silencio profundo para respirar, porque hay dolores –como dicen algunos poetas que efectivamente tienen un lugar: se radican en el pecho, ahogan y aplastan, porque son grandes, como lo es la pérdida de un hijo, la pérdida del compañero de la vida.
Nuestro reconocimiento y afecto a la familia, a los hijos, a la madre y a todos los militantes presentes acá en la persona de los diputados del Frente para la Victoria, porque el peronismo sabe hacer también de este sentimiento de militar juntos, la percepción y la concepción de una familia ampliada.
A todos ellos nuestro cariño por la pérdida de quien reconocemos el líder más importante que ha tenido la última década, un apasionado de la política.
Me sumo a las palabras de un ex diputado en cuanto a destacar sus acciones políticas, pero no creo que corresponda hoy hacer un análisis o un relato que ya hará la historia, porque hoy Néstor Kirchner está presente en cada uno de los miembros del bloque del Frente para la Victoria, está presente en los jóvenes y no tan jóvenes que vimos en las exequias del ex presidente. Este no es un proceso histórico; dejemos eso para su tiempo y vivamos hoy el reconocido homenaje a la desaparición física y a la vigencia y presencia de sus acciones políticas y de sus ideas.
Desde lo particular nosotros tenemos como patagónicos un recuerdo de largas discusiones cuando avanzábamos trabajando en la región, en la constitución de lo que fue la Asamblea de Gobernadores, el foro de cortes, el Parlamento Patagónico, tratando de hacer que de alguna forma desde aquí, desde el centro, pudieran visualizar lo que era la Patagonia con sus extensiones, sus silencios y sus fríos.
Eran tiempos donde se iban fortaleciendo las provincias nacidas en los últimos cincuenta años y el trabajo y las polémicas eran entonces arduas. Estuvo compartiendo con nosotros el centenario de la ciudad de Neuquén en épocas en que el compañero y diputado Quiroga era intendente. Es decir, compartiendo cosas que los patagónicos festejábamos, y aunque algunos no lo sientan así en verdad festejar los cien años de una ciudad para nosotros es muy importante.
Después, por supuesto que nos sentimos orgullosos de que un patagónico llegara a la Presidencia con ese pensamiento sureño, después de los difíciles momentos del 2001, de los que todos los que estaban en Buenos Aires en este Congreso, recuerdan la semana de los cinco presidentes. Después, nos enterábamos por Eduardo Camaño de las vicisitudes de esas noches. Fue un 2001 donde por mucho menos de lo que vivió la Argentina se dividieron países de Europa y estallaron en pedazos. Sin duda fueron años difíciles.
En este homenaje no sólo queremos recordar lo que ya se ha dicho en relación con el orden económico y la revalorización de las relaciones internacionales, en particular lo que vincula con la región, sino que también queremos rescatar fundamentalmente la política de derechos humanos, con la reanudación de los juicios. Porque esto nos permite a muchas mamás explicar a un niño de diez o doce años para que pueda entender, vivir y palpar por qué su padre estuvo preso, por ejemplo.
Entonces, esta verdad, esta memoria y esta justicia para algunos mayores también lo es para estas pequeñas generaciones. Hasta desde lo personal vaya este sentimiento de reconocimiento.
La muerte yo la siento, como dice Saramago, como una muerte enamorada de la vida que aun ante el dolor no resta tragedias, no las cierra a la historia de un ente, de una persona, de un líder en este caso, de un padre, de un esposo, sino que en realidad la transforma en permanentes ilusiones.
Nuestro compromiso como bloque del Movimiento Popular Neuquino es asumirnos en la responsabilidad de concebirnos como parte de la solución, y no de los problemas del país, orientando toda la acción política en este difícil momento, porque si hablamos de la dimensión de Kirchner debemos mencionar también la huella de su desaparición física con un compromiso de cara a la sociedad para trazar juntos esta hoja de ruta libre de especulaciones y de cálculos oportunistas, porque más allá de las diferencias que podemos tener los distintos sectores de la política argentina, consideramos que sólo a través de la política vamos a encontrar el fin último de toda sociedad, que es la felicidad de su pueblo.
Al bloque del Frente para la Victoria transmitimos todo el acompañamiento de estos neoperonistas que somos el Movimiento Popular Neuquino. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. MARTINEZ, ERNESTO FELIX (CORDOBA): Señor presidente: dicen que es más fácil ser santo que ecuánime. Nosotros no somos santos ni mucho menos, pero tampoco podemos ni queremos ser ecuánimes.
Pocas palabras con la diputada Mazzarella, al tiempo del funeral del presidente muerto, pusieron al descubierto y en carne viva aquello que nos ligó tanto en su momento a Néstor Carlos Kirchner.
“Yo estuve el 25 de mayo de 1973, en esta misma plaza, con iguales ilusiones a las que ahora traigo como presidente de la Nación”. Estos fueron los dichos del presidente Kirchner el 25 de mayo de 2003. Y es el corolario de una trayectoria suprema del militante, porque fue militante siempre, y se lo es cuando se sueña, cuando se lucha, cuando se resiste, cuando se accede con simpleza y sin empaques al ejercicio del poder, y cuando se fallece afirmado en sus propias convicciones.
La identidad entonces de un sentimiento compartido, aunque injustamente soterrado por treinta años, justificó el inmediato acercamiento nuestro y de la generación de dirigentes mayores del Centro Cívico de Córdoba, para con quien, en pocas palabras, compartió públicamente el recordatorio de que nuestra propia presencia en la plaza el 25 de mayo de 1973 había sido un acto de pasión que reclamará siempre el orgullo de los militantes.
La reivindicación por Néstor Kirchner de una generación resistente, llena de presos y muertos en las calles y las mazmorras, se la agradecemos aquí y ahora al militante y al presidente fallecido.
El Frente Cívico de Córdoba fue y es también un acto mayúsculo de aventura militante. En diciembre de 2003, arropado con el 60 por ciento de los votos, accedió al gobierno de la ciudad de Córdoba, pero en la más absoluta soledad ante los antiguos poderes, frente a cien años de inalterable bipartidismo provincial.
En ese escenario, el 22 de mayo de 2004, el presidente Kirchner fue especialmente a Córdoba, a su municipalidad y a su plaza de la intendencia, a decir a quienes quisieran escuchar que el grupo de audaces que empezaba a gobernar la ciudad no estaba solo, que el presidente los consideraba, que no eran huérfanos políticos. Era el respaldo concreto, era el saludo cordial mano a mano al intendente y a sus secretarios, dos de los cuales ocupan hoy las bancas del bloque del Frente Cívico de Córdoba, mientras que la tercera era ocupada, acompañando por entonces al gobierno nacional, por Gumersindo Alonso.
Pero era aun más que eso, se trataba nuevamente de la actitud del militante para con otros militantes. No fue la primera vez que le di la mano, pero sí la que resumía el más claro y trascendente mensaje político para quienes no aceptaban que el bipartidismo se había roto en Córdoba, en convicción por entonces común con el presidente de la Nación.
La sangre jacobina de Néstor Kirchner compartía con nosotros aquella consigna revolucionaria en lo político, de audacia, más audacia y siempre audacia. Su aliento en ese derrotero, y para esos tiempos iniciales del Frente Cívico no será olvidado por nosotros.
Queda en el final su invitación personal a recuperar para la memoria y para todos los tiempos el campo de concentración de La Perla, hecho ocurrido el 24 de marzo de 2007.
Los señores senadores nacionales Luis Juez y Norma Morandini, con dos hermanos menores fusilados en ese lugar, y quien hoy se atreve a hablar fuimos testigos directos de la emoción del militante Kirchner.
Frente a las habituales actuaciones guionadas de los políticos normales, tuvimos ante nosotros los ojos enrojecidos y el llanto contenido del militante. Es que Néstor Kirchner albergaba el calor de la emoción y la pasión continuas y el mandamiento autoimpuesto de reivindicar a la militancia de nuestra época de juventud.
Y vaya si lo hizo: gobernó a la Argentina entre los años 2003 y 2007 con autoridad y firmeza para poner en valor a toda la política luego de la tragedia cívica de 2001. Este militante juvenil de 1970 trocó la resistencia por la lucha política y democrática y su cursus honorum, a toma y daca, sin refugiarse nunca en los burladeros de lo políticamente correcto.
Él es ejemplo para aquellos jóvenes mencionados en el último mensaje por la señora presidenta de la Nación, porque pasó de la resistencia al escapulario y de este al avance en la política: desde concejal a intendente, diputado provincial y diputado nacional, accediendo también a las más altas magistraturas de la Nación, inclusive a la Presidencia de la Nación.
Ese es el ejemplo que queda para la juventud de aquel que siempre fue militante, que permanentemente combatió, luchó y se apasionó y de ese modo también falleció.
De nuestra parte, olvidado cualquier agravio y superado todo encono, dejamos la ecuanimidad para el inventario de la historia.
En la certeza de que nuestras propias vidas de militantes políticos terminarían en paz si tuviera su final similitud con la parábola vital del presidente muerto, el Frente Cívico de Córdoba se inclina respetuoso ante Néstor Carlos Kirchner, militante permanente y ya perpetuo. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. MACALUSE, EDUARDO GABRIEL (BUENOS AIRES): Señor presidente: venimos a recordar con respeto al militante Néstor Kirchner. Queremos acompañar y solidarizarnos en el dolor en primer lugar con su familia, fundamentalmente con su esposa, la señora presidenta de la Nación, en quien reconocemos el temple y las agallas suficientes para hacerse cargo de semejante responsabilidad.
En segundo término, acompañamos a los militantes del Frente para la Victoria, al bloque oficialista, a muchos funcionarios y dirigentes, a quienes hemos visto genuinamente conmovidos en los últimos días, y también a los jóvenes que poblaron la plaza de Mayo y la Casa Rosada rindiendo homenaje a una persona a la que admiraban.
Las formas y los actos de Néstor Kirchner hicieron que enormes capas de jóvenes se incorporaran a la política, como aquí ya se ha señalado, y la forma en que él actuó en política hizo que se sumaran de los dos lados: quienes vehementemente lo apoyaron y quienes también lo combatieron o lo criticaron. Uno de esos jóvenes es Mariano Ferreyra, por cuya muerte todos clamamos justicia, y queremos acompañar el compromiso que tomara el fallecido ex presidente en el sentido de investigar su muerte hasta las últimas consecuencias.
Hemos coincidido en muchísimas cosas. Hemos disentido, a veces con dureza, en otras. Siempre lo hemos hecho de buena fe. La perspectiva del tiempo sabrá decirnos cuáles han sido los errores cometidos y cuáles han sido los aciertos que debemos valorar. Sin embargo, la honestidad intelectual nos obliga a no esperar el juicio de la historia para reconocer muchas cosas. Los pueblos no son tontos y buena parte del pueblo ha estado rindiéndole homenaje en la Casa Rosada.
Los presidentes de América latina han venido masivamente a reconocer los méritos que ha tenido el ex presidente y el papel que le cupo en la región. Esto no podemos dejar de reconocerlo ni de mencionarlo ahora que ha muerto, pero lo expresamos con la tranquilidad de habérselo reconocido como adversario cuando estaba vivo.
Yo he viajado en el tren contra el ALCA a Mar del Plata y he acompañado la masiva movilización que avaló una de las medidas más valientes que se han tomado en la Argentina en los últimos tiempos, que era decir “no” a una propuesta que venía a formular un presidente de los Estados Unidos en esta región. (Aplausos.)

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.

SR. MACALUSE, EDUARDO GABRIEL (BUENOS AIRES): Hacía falta mucha valentía y mucho coraje para plantarse junto con otros presidentes latinoamericanos. Eso en sí mismo es un mérito, pero además dijo “no”, no sólo por una cuestión ideológica sino por un genuino interés nacional que nosotros acompañamos y acompañaremos.
Hemos acompañado muchas de sus acciones y la sanción de muchas de las leyes que propuso sin tener en cuenta si eso nos generaba o no un rédito político, sin mirar de reojo el cronograma electoral. Lo hemos acompañado de buena fe así como hemos señalado aquellas cosas que nos disgustaban, también de buena fe.
Cuando un gobernante lleva adelante una parte de las banderas que uno ha sostenido siempre esa decisión coloca la vara más alta y obliga, en primer lugar, cuando hay coincidencias, a poner el hombro, más allá de quién se lleve el rédito político. Y cuando hay disenso también obliga a pensar, argumentar, planear estrategias y esforzarse por superar esas propuestas con las que uno disiente, es decir, genera pisos y plataformas en el debate político que dialécticamente superan lo anterior.
Con esa misma buena fe venimos a manifestar que queremos ayudar y respaldar al gobierno para que pueda gobernar bien el país, y lo haremos como lo hicimos siempre desde el lugar que nos corresponde, para el que nos votó la gente, que es el del control.
Hemos apoyado lo que entendimos beneficioso para el pueblo y cuestionado aquello que consideramos que no lo era. Podemos estar equivocados, pero lo hemos hecho con la mejor de las intenciones.
También hemos propuesto alternativas, y en democracia es tan nocivo extremar las diferencias para sacar una ventaja electoral como diluirlas en determinado momento, porque eso degrada el debate y la democracia y finalmente termina no honrando a quienes han sido claros, audaces y a veces durísimos en las propuestas como la persona a la que hoy estamos homenajeando.
Cada uno debe guardar el lugar que le corresponde, y así como con toda legitimidad el gobierno ha ratificado su rumbo, nosotros también ratificamos lo que pensamos. Eso significa que acompañaremos muchas cosas y en otras seguiremos teniendo debates duros.
El papel de señalar aquello que falta o de mostrar y cuestionar lo que se entiende que se hace mal, también es un papel indispensable para la democracia y el debate, siempre que se haga teniendo en cuenta las responsabilidades históricas que nos competen en un momento de cambio en el que se están modificando los paradigmas en todo el mundo.
La consigna del 68 francés, “seamos realistas, pidamos lo imposible”, ha sido motivo de revisión constante durante nuestra vida de militantes. En una época pensé que era una consigna adolescente, casi vacía de sentido; después la vida nos hizo entender el valor justo que esto tenía. Si no hubiera grupos que piden lo posible y lo imposible no habría gobiernos que conceden y consagran parte de lo posible.
Por eso, en este momento, cuando se plantea y reclama aquello que falta, nosotros queremos tener la responsabilidad histórica de discernir y saber pelear por ello, sin dar por tierra lo que se ha logrado y que tantos esfuerzos y luchas costó al conjunto del pueblo argentino.
Desde esas luchas, desde esas diferencias, desde esas coincidencias, este puñado pequeño de militantes viene a saludar a otro militante que se va. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por La Pampa.


SR. ROBLEDO, ROBERTO RICARDO (LA PAMPA): Señor presidente: no hay mayor felicidad y motivo de orgullo para un hombre público que ser destinatario del respeto de su pueblo, especialmente cuando esto viene de los más humildes. Eso quedó evidenciado con la enorme expresión de dolor y amor popular que presenciamos con la muerte de Néstor Kirchner.
Ni el general Perón, ni Eva Duarte de Perón, ni Néstor Kirchner estaban equivocados; cada uno en su tiempo fue merecedor del cariño del pueblo por lo que hicieron al saber interpretar las necesidades de los desposeídos y de los trabajadores.
Néstor Kirchner no fue un político más; fue un militante que demostró dotes de estadista. La presencia de todos los líderes políticos latinoamericanos en su despedida es un claro ejemplo de la relevancia que su figura alcanzó en la política regional e internacional.
Néstor Kirchner fue un gran conductor. El conductor es una entidad de transformación maravillosa que percibe un fenómeno y saca una solución elaborada por sí como decía Perón-, parte intuitivamente, parte por el análisis y parte por la síntesis.
Ese fue Néstor Kirchner. Un conductor nato que supo interpretar las necesidades del pueblo luego de la crisis de principios de siglo, y encontró soluciones concretas cuando casi toda la dirigencia política se quedó paralizada.
Solía decir que no era políticamente correcto. Si ser políticamente incorrecto es, en definitiva, hacer lo que hay que hacer para el bienestar del pueblo y la grandeza de la patria, entonces seamos tan incorrectos como él. Esa es la diferencia entre un dirigente que conduce y un político manejado.
No se puede ser grande sin grandeza. No puede haber cambios si no somos capaces de enfrentar el desafío y modificar las relaciones de poder dominantes. Ese es el legado de Néstor Kirchner. Tenemos que convertir todo este dolor en virtud. De nada sirven los homenajes si una vez que pasan cada uno vuelve a interpretar su propio libreto sobre la forma en que vamos a construir una sociedad más justa.
Los peronistas volvamos a Perón, como lo hizo Kirchner. Así de simple: volvamos a nuestra doctrina. Recordemos que el general Perón decía que dentro de la doctrina, además de los grandes principios, están contenidas muchas cuestiones de forma que obedecen a las condiciones de tiempo y espacio. La doctrina debe ser actualizada. Adaptémosla a los tiempos que corren, pero no modifiquemos los lineamientos estratégicos que Perón nos legó y que Kirchner supo interpretar.
Nos sentimos orgullosos y contentos de haberlo acompañado por el camino de la reafirmación de la identidad nacional, la autonomía de la política, la valorización del rol del Estado, en definitiva, por habernos transmitido toda esa vocación de lucha por la justicia social.
Aspiramos con responsabilidad y grandeza a formar parte de una dirigencia que también sueña con ser parte de la historia y ganarse el reconocimiento de su pueblo.
Debatamos con honestidad; volvamos a la política con mayúsculas, sin egoísmos ni sectarismos. Hagámoslo en honor a Néstor Kirchner, militante, conductor y estadista que hoy vive en el corazón de nuestro pueblo. De esta forma reafirmamos nuestro compromiso peronista, apoyando la continuidad del proyecto nacional en la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.


SR. ALVARO, HECTOR JORGE (MENDOZA): Señor presidente: voy a tener que optar sobre quién voy a representar en este homenaje a mi querido compañero Néstor Carlos Kirchner. No sé si hacerlo por la legítima representatividad que tengo como diputado nacional por la provincia de Mendoza o por todos aquellos cientos de compañeros que hace cuarenta y un años nos encontramos, nos conocimos y empezamos a militar. No lo hicimos detrás de una utopía. No sé si lo dije alguna vez acá, pero no me gusta que nos miren como utópicos a los hombres que en nuestros 23 o 24 años quisimos una Argentina mejor. Me suena medio como a boludos que aspirábamos a algo que no sabíamos bien lo que era.
Pasó mucho tiempo y hoy sigo sintiéndolo como un compañero, categoría superior a la de amigo. Tampoco quiero hablar como amigo. La categoría de compañero es otra cosa, porque incorpora una identidad, un compromiso y objetivos compartidos que a veces con los amigos –que los tenemos y buenos no requieren el condimento político.
Hablo en nombre de esos cuatrocientos o quinientos compañeros que en estos treinta y pico de años quedamos dispersos por el país, asqueados por lo que pasó después de la derrota de aquel proyecto juvenil, por la vileza en la que cayó la actividad política, y por la farsa que se vivía acá adentro, donde las aparentes conciliaciones sólo escondían una disminución moral de la actividad política. Eran las corporaciones las que marcaban el paso de las instituciones, de la economía y, en general, del pensamiento de la sociedad.
Fue ese muchacho el que salió de aquella estepa patagónica. La verdad es que no conocía la ciudad de Río Gallegos, pero el viernes pasado, parado junto a varios compañeros aquí presentes en la vereda del cementerio, haciendo frente al frío y al viento, bajo ese cielo gris, en una ciudad que casi no tiene árboles, pensaba que en ese lugar había estado uno de los nuestros que conservó la voluntad intacta.
Desde aquel lejano rincón del mundo me preguntaba cuánta voluntad había que tener para llegar desde ese lugar hasta la más alta magistratura de la Nación.
Muchos nos preguntamos –lo seguiremos haciendo durante mucho tiempo- qué movió a tanta juventud a brindarle esa despedida el miércoles y jueves llenando las plazas, con un conmovedor espectáculo en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, y ni hablar del infinito repertorio de cariño que se escuchaba de viva voz en el lugar en el que lo estábamos velando.
¿Cómo surgió toda esa manifestación? ¿Acaso no estamos en una Argentina crispada? ¿Acaso a esta Argentina no la está conduciendo una suerte de autocracia lejana con el pueblo? ¿Acaso no estamos en este siglo XXI con un manejo todavía vertical de la política? Las respuestas a estos planteos las encontramos en esa gente; la respuesta es la presencia de esa gente.
Observando a ese hombre y a esa mujer que arrancados de la Patagonia, llegaron a recibir esos niveles de cariño y aceptación popular, cabe que nos preguntemos por qué. Personalmente, creo que algo nos devolvieron. Pensando en esos centenares de queridísimos compañeros, creo que nos devolvieron el sentido sobre algo que nunca tuvimos en claro a lo largo de dos décadas.
A este compañero, que me abrazó un día de mayo de 2005 siendo yo una suerte de jubilado de la política, le dije que lo quería ayudar pero que no sabía cómo. En ese momento me contestó que debíamos recuperar la política y generar una nueva síntesis del campo nacional. ¡Poca cosa! Se le fue la vida y no lo logró. Creo que tímidamente lo intentó con la propuesta de la concertación, que terminó mal. De todos modos, estoy convencido de que en algún momento el pueblo argentino lo volverá a intentar. Más allá de eso puedo afirmar con absoluta seriedad que Néstor Kirchner quería volar más alto que el común de la gente en lo que respecta al ejercicio de la política.
Hay otro elemento que motivó esa conmovedora respuesta popular que se produjo días pasados. Creo que Néstor Kirchner fue un ejemplo para la juventud descreída, sobre la que muchos pensábamos que sólo le interesaba el rock en sus distintas variantes y despreciaba –a veces con una justa motivación- una actividad política que no les resolvía los problemas de integración, de educación, de empleo y de futuro. Pero sin mucho discurso Néstor Kirchner logró convocarlos al demostrar que el ejercicio del poder político no es aquello que Perón les decía a los militares, que solamente alcanza con levantarse temprano, ir al cuartel y después volverse a la casa.
Néstor Kirchner hizo docencia desde la actividad y la gestión pública. No pasó de largo en ninguno de los lugares en que estuvo y nos mostró con voluntad y arrojo cómo en la Argentina del año 2003 que estaba hecha jirones, que no tenía respuestas desde la política y temblaban todas las instituciones, y que no tenía futuro siquiera como conglomerado social, donde todos queríamos salvarnos de a uno era posible en la gestión pública sentarse y sin nada de poder institucional, con muy poca legitimidad social, acometer una de las empresas más lejanas, la de renegociar la deuda externa desde la nada.
Me pregunto y les pregunto con qué poder de negociación se sentó a buscar una quita de la deuda. ¡Con ningún poder! ¿Qué poder tenía el presidente de la Nación Argentina en esos días?
Creo que en esas actitudes de sabiduría en el ejercicio del poder está la tremenda enseñanza, diferencial frente a los otros liderazgos políticos contemporáneos, que Néstor Kirchner le deja al pueblo.
Como dijo algún compañero diputado, ese cariño y reconocimiento del pueblo es el mejor premio. Es lo que todos querríamos encontrar al final del camino: que el pueblo nos reconozca porque hicimos algo por él.
He escuchado, con una impensable mezquindad, a algunos que relatan todo lo que falta. Por cierto que falta, y siempre va a faltar. El devenir de la sociedad es infinito; siempre algo va a faltar. Pero nos deja preguntas que más de uno se va a tener que responder con coraje ante la sociedad. ¿Qué cosa, por pequeña o nimia que sea, hizo Néstor Kirchner desde el poder político en contra de la Nación y de su pueblo?
Aun con esos discursos que escuchamos en las últimas décadas pidiendo perdón de antemano por los ajustes, por los negocios poco claros, o diciendo frases estúpidas como “estamos mal pero vamos bien”, jamás descuidó, en el acierto o en el error, que su norte era estar con los más humildes y los más desvalidos de esta sociedad. Lo decía en público y me lo repitió muchas veces en privado: “Nos vamos a equivocar una y otra vez, pero sabemos muy bien con quién estamos, a quién queremos y de quién buscamos el cariño”.
Creo que podemos despedir al compañero que fue presidente de la Nación, diputado, gobernador, intendente y militante de viejos sueños y renacidas esperanzas. Podemos dejar que descanse en paz porque, entre otras cosas, nos dejó a una compañera presidenta de la Nación. Por si alguien se descuidó les tengo que recordar que se murió un ex presidente, no se murió el presidente. Seguimos teniendo desde el miércoles al mediodía una presidenta que también nos dio ejemplo de que se pone siempre, como militante en el primer lugar; la responsabilidad que uno tiene, y el corazón queda para cuando se cierra la puerta de la cocina. Creo que se nos fue un grande pero la Nación ha quedado en buenas manos. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Corrientes.


SRA. ARETA, MARIA JOSEFA (CORRIENTES): Señor presidente: me resulta difícil hablar porque no pertenezco a una manada. Cuando uno pertenece a un grupo político en el que hay distintos roles y responde a una persona –Alfa- participa de una manada, donde cada uno tiene un rol definido. Esto pasa muchísimo entre los lobos que, desde mi punto de vista son de los animales más inteligentes e importantes que nos ofrece la naturaleza.
Yo soy una loba solitaria. Ingresé como diputada de la Nación en el año 2007, cuando la candidata Cristina Fernández de Kirchner aspiraba a la Presidencia.
En primer lugar, fui candidata del Frente de Todos en la provincia de Corrientes. A través de largos años de militancia trabajé en la consolidación de dicho Frente recorriendo mi provincia. Me he encontrado con muchas personas que de alguna manera entendían la política como una especie de coto de caza o una empresa que, en un momento determinado, fue ganadera pero ahora parece que se está transformando en la empresa del agua y las represas.
Señor presidente: luché totalmente convencida porque vengo de una militancia muy larga. Antes que nada, soy militante social y psicóloga.
Tengo un primo hermano, Joaquín Areta. Juntos salimos de Monte Caseros, provincia de Corrientes, para ir a estudiar a La Plata en una época donde no teníamos un puente que nos permitiese salir de la isla. Teníamos que viajar quince o dieciséis horas en balsa, tren y colectivo para llegar a destino.
Nuestros padres fueron hermanos y ambos fueron médicos en Monte Caseros y, casualmente, uno de sus barrios lleva el nombre de mi padre, José Martín “Chopo” Areta. Fue un médico de los pobres, una persona que nos enseñó la militancia social trabajando con la gente humilde.
El señor presidente podrá preguntarse: ¿está hablando una justicialista? No, señor presidente. Yo no soy justicialista; vengo del radicalismo. Considero que la justicia social nos fue robada por los justicialistas debido a que los radicales no supimos sostenerla en el tiempo.
He vivido en pensiones y departamentos en la ciudad de La Plata junto a mis hermanos. Incluso he tenido compañeros de mi ciudad, que han desaparecido. En este momento no quiero reivindicar mi vida sino la de los militantes.
Creo que lo único que hizo la juventud fue estar en estado latente durante muchísimos años para recuperar la mística de la militancia, mirando al ciudadano común, al que vamos a visitar permanentemente cara a cara y a los ojos, y no a través de políticas en las que no sabemos a quién responder o con quién discutir.
Se aduce que Kirchner era una persona que llevó las cosas hasta el límite, incluyendo su vida. Creo que él vivió de esa manera, y que si tuviese que elegir la forma de morir, habría elegido hacerlo como vivió: como un luchador.
Prefiero tener frente a mí un adversario de carne y hueso, respecto del cual sé dónde está plantado, cómo se mueve y adónde va, y no la respuesta de muchos políticos, consistente en ignorar al otro. La peor de las agresiones es ignorar a las personas y a sus sentimientos, evitando responderles.
Para mí no es ninguna sorpresa lo que pasó, porque mis hijos también estudian en La Plata. Mi hijo estudia abogacía y mis dos hijas, psicología. He visto cómo fue cambiando la ciudad y advertí la diferencia entre aquella en la que viví yo y la actual. Antes teníamos miedo, vivíamos esperando que nos allanen y estábamos aterrados. Reitero que vivíamos y vivimos en las calles 2 y 51, frente a la policía. Ahora la situación es totalmente diferente: los chicos recuperaron el espacio, pueden discutir y debatir.
Es cierto que existe la violencia y las cosas no son perfectas. La violencia y los robos actuales, de alguna manera, pertenecen a asignaturas pendientes que deberíamos profundizar para modificarlas, pero no hay terrorismo de Estado.
En este largo debate he escuchado a diputados que decían que iban a leer porque no les gustaban las imprecisiones que pudieran surgir. A mí ello no me interesa en relación con el discurso que estoy haciendo, que es el de una militante; es decir, una persona que revaloriza la militancia y piensa que las situaciones se pueden modificar.
Por supuesto que hay muchas cosas que no son perfectas, pero siempre analizo que salí de La Plata después de un trabajo de psicoanálisis y me fui a mi pueblo. Me preguntaba qué podía hacer con la gente sentada en un diván. En realidad, no podía hacer absolutamente nada. Tuve que modificar el encuadre y ayudar a las personas en la marcha, trabajando con terapias breves. Así ayudé a modificar un montón de cosas, y no estoy arrepentida de ello.
Este es un camino que iniciamos hace un tiempo, y lo debemos seguir construyendo. Es una pena que todavía existan las personas que creen que la justicia sólo está de un lado y no del otro.
Cuando me dijeron que íbamos a trabajar a partir de la transversalidad, consideré y sigo considerando que la Argentina no puede seguir dividida entre peronismo y antiperonismo, sino que debe estar coordinada y equilibrada a partir del trabajo de todos aquellos que pensamos que este proyecto de país es lo mejor.
Para terminar, quiero señalar que Cristina Fernández de Kirchner es una militante, y como tal está preparada para las derrotas y para la lucha, porque así es la vida del militante.
Creo que debemos separar el dolor personal, el afecto, el amor que sintió hacia su marido, y debemos esperar por su duelo, que le va a llevar un tiempo de elaboración de acuerdo con su personalidad. Estoy totalmente convencida de que nosotros, como parte del Congreso tenemos que seguir trabajando y tenemos que seguir siendo oposición de alguna manera, en determinados momentos o marcando un rumbo, pero sin entrar en los narcisismos, en los egocentrismos o en los protagonismos personales.
Debemos recordar que estamos en un sistema presidencialista y lo que tenemos que hacer es que el Congreso acompañe y fundamentalmente corrija a través del voto las leyes con las que no estamos de acuerdo, pero no podemos convertirnos en los indicadores de cómo tiene que trabajar el Ejecutivo.
Por eso, señor presidente, hoy más que nunca reivindico a todos aquellos jóvenes que sí estuvimos algunos fuera del movimiento justicialista o de algún tipo de cuadro político acompañando permanentemente con el trabajo, con la constancia para tratar de alguna forma de dejar de ser las personas que quedamos con tanta culpa y reivindicar, de alguna manera, esta política y hacer la política de acuerdo con lo que debemos y no con lo que queremos. (Aplausos.)



SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. VAZQUEZ, SILVIA BEATRIZ (BUENOS AIRES): Señor presidente: aun cuando ya llevamos algunas horas en esta sesión creo que en el ánimo de todos nos parece increíble. Nos parece imposible y yo sigo sintiendo como que estoy todavía en un sueño.
Creo que de alguna manera este ritual que hace la democracia, una y otra vez para expresar tristeza, dolor, en fin, los sentimientos, la despedida, nos sirve como para ir decantando y aceptando la realidad, lo que no podemos cambiar de esa realidad.
Pero de todas maneras debo de ser sincera: hay una parte de mí que aun escuchando y escuchándome a mí misma, hablando en un reportaje o con los compañeros de militancia o los dirigentes y con quienes nos llamaban en estas horas, sigue sin creer que esto ha sucedido.
Por otro lado, nos obliga a todos a hacer un balance que tampoco estaba pensado. Nos obliga a todos a mirar para atrás para ver qué construimos durante todo este tiempo, desde una mirada diferente porque ya no es sólo la mirada del discurso político sino que hay una mirada que se hace entrañable porque tiene que ver con nuestras emociones más profundas, con los sentimientos que se despertaron en nosotros cuando tomamos una decisión, en mi caso la de ser parte de la concertación.
Como todos saben, muchos de nosotros provenimos de un origen radical, habiendo empezado nuestra militancia en las filas de la Juventud Radical allá por 1982 o 1983. Pero voy a discrepar un poco con mi amigo y compañero de bancada, el “Pampa” Alvaro, en el sentido de que seguimos con fuerza, con convicción y con coraje defendiendo los valores de este gobierno.
Las defecciones de los seres humanos son las defecciones de los seres humanos, pero los proyectos nos trascienden, lo institucional nos trasciende. Me parece que en este momento de la historia de los argentinos se está viendo una revalorización –lamento que sea desde el dolor que provoca la muerte que tiene a un hombre como emblema y como abanderado de un movimiento que influyó en el pueblo argentino, en los dirigentes de distintos partidos políticos, como nosotros, tanto radicales, intendentes, legisladores provinciales, que siguen estando en esta concertación, que seguimos estando en esta concertación, que valorizamos el poder popular.
Cuando Néstor Kirchner llegó a la Presidencia de nuestro país –como bien se dijo acá- puso nuevamente en valor la política, pero esto no es un eufemismo ni una abstracción. ¿Qué es poner en valor la política? ¿Qué es valorizar nuevamente la política y con ello a los políticos? ¿Qué es poner de vuelta en valor el discurso y el debate políticos? Reconocer las tensiones que hay en toda sociedad, las pujas de poder que hay en toda sociedad, y la Argentina –como tantos otros países de Latinoamérica- siempre ha tenido, desde su creación, desde su fundación, una tensión constante entre el poder conservador y el poder popular.
Esa tensión fue resuelta en cada momento de la historia de acuerdo con la estatura ética, y fíjense que no digo moral, de los hombres y mujeres a quienes les tocó decidir en cada circunstancia.
Kirchner llegó a la Presidencia en 2003 para asombro de muchos, entre quienes me incluyo. Aprendí a valorarlo en el ejercicio de su mandato. No vengo de las filas del peronismo, del Partido Justicialista, pero aprendí a valorarlo en las acciones, en las medidas de gobierno, en la convocatoria plural, diversa, que reconocía estas diferentes identidades, pero que nos ponía a todos en un mismo pie de igualdad para pelear por nuestra Argentina.
Volvió a otorgar valor a la política y revalorizó el rol del Estado. ¿Y qué queremos decir con esto? Simple y sencillamente una cosa: que quienes somos militantes de la democracia creemos en el poder del pueblo; no somos cínicos de la democracia. Tenemos fe en la democracia y amamos cuando alguien llega a un gobierno y cumple con la promesa que hizo a su pueblo. Esto es dar valor a la política y restituir el valor del Estado, que es la representación de todas las fuerzas políticas de nuestro país.
También restituyó valor a nuestro lugar en América Latina, nos entramó entrañablemente con las democracias de América Latina, pero también se puso al frente y transformó a nuestro país en garante de las democracias de América Latina, porque cada vez que alguna democracia estuvo en riesgo, la Argentina, a través de Néstor Kirchner, de Cristina Kirchner y de todos nosotros acompañándolos, fue garante de esa democracia, dando rápidas respuestas en todos los casos.

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 2ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Susana Fadel.

SRA. VAZQUEZ, SILVIA BEATRIZ (BUENOS AIRES): Nos entramó entrañablemente haciéndonos sentir orgullosos de un origen común. Kirchner no fue un colonizado, no tenía la cabeza de un colonizado. Kirchner era un hombre libre, tenía una mente libre.
A pesar de las diferencias entre oficialismo y oposición, cuando se apagan los micrófonos y las cámaras la mayoría de la dirigencia política argentina admira a Néstor Kirchner. Creo que hay un exceso entre los argentinos en torno a señalar siempre las faltas, siempre lo que falta en el otro.
Me parece que el rol que tenemos en esta democracia nos haría muchísimo mejor, y ojalá también esta muerte anticipada, repentina, inesperada, nos ayude a mejorar en este sentido, a decirnos las buenas cosas los unos a los otros, porque las hay, las hubo, y no esperar al día después para hacer esa valoración.
Al reconocer la tensión entre el poder conservador y el poder popular, Kirchner nos dejó una sociedad más comprometida. Los que genuinamente venimos de la militancia política hemos hecho de ella una parte importante, entrañable, inescindible de nuestras vidas; amamos ser parte de una sociedad más comprometida y sufrimos cuando en otros momentos no tan lejanos de la historia de nuestro país, como los años 90, se pretendía transmitir, sobre todo a los jóvenes, que daba lo mismo tener valores que no tenerlos y que se podía hacer política siendo gerente de los asuntos del Estado o que se podía hacer política sin convicciones, tensiones ni confrontaciones.
Kirchner ha hecho un gran trabajo por todos nosotros y debemos agradecérselo. No se puede hacer política genuinamente sin tensiones ni confrontaciones.
Kirchner nos dejó una sociedad más comprometida, jóvenes más comprometidos, que son los que vienen detrás de nosotros.
Decía Cristina en ese primer mensaje a todos que ella veía en la mirada de cada uno de los jóvenes que se le acercó la mirada de su compañero. Yo quiero decirle que también veía mi propia mirada, la mirada de los jóvenes en el 83... (Aplausos.) ... que veníamos con mucha fuerza, con sueños, con coraje a abrazar los ideales de la democracia y pensé “qué bueno que es tener un líder a quien llorar cuando parte, alguien a quien extrañar cuando se va”. Muy pocos de los muchos que pasaron por el medio entre ese año 83 y este 2003 van a ser recordados y extrañados, y por muy pocos se van a movilizar.
Kirchner nos dejó artistas comprometidos con su impronta. ¡Cuánto tiempo había pasado sin que hubiera tantos artistas comprometidos! Kirchner nos dejó juventud comprometida.
Entre todos también tuvimos el coraje de plantear la democratización de los medios de comunicación. Kirchner nos dejó periodistas comprometidos. ¡Cuánto tiempo había pasado también sin que hubiera tantos periodistas comprometidos! Nos habíamos acostumbrado a eso; parecía casi irremediable que hubiera tantos cuya mayor virtud fuera pretender ser objetivos, independientes, cuando en realidad a lo largo de muchos años de esta democracia tan sólo habían sido voceros del poder conservador.
Kirchner nos dejó una huella de la que no vamos a dar ni un solo paso atrás. Del mismo modo que como sociedad no dimos un solo paso atrás de la democracia que recuperamos en 1983, ni un solo paso atrás daremos de la democracia con poder, con ejercicio del mando, con autoridad.
En estos más de veintisiete años nuestras experiencias como jóvenes recuperando los valores de la democracia fueron en algunos momentos traumáticas. No perdimos la fe ni las convicciones y por el contrario nos abrazamos más, y en una espera paciente pero militante creímos que habría un momento en que alguien con la suficiente fuerza y convicción sería un reunificador de lo popular en nuestro país. Creo que afortunadamente eso nos ha sucedido.
Quiero citar unas frases que adoro, que escribió Homero Manzi con su pluma incomparable para el prólogo de un libro: “Alguna vez, alguien que sea dueño de fuerzas geniales, tendrá que realizar el ensayo de la influencia de lo popular en el destino de nuestra América, para recién entonces, poder tener nosotros la noción admirativa de lo que somos.”
Creo que Néstor Kirchner despertó en todos nosotros una noción admirativa de lo que somos como país, como pueblo y como continente en nuestra América profunda. “Por eso yo...” –decía Homero Manzi, y creo que dijo Kirchner toda su vida, digo yo y decimos tantos “...ante ese drama de ser un hombre de mundo, de ser hombre de América, de ser hombre argentino, me he impuesto la tarea de amar todo lo que nace del pueblo, todo lo que llega del pueblo, todo lo que escucha el pueblo.” Creo que eso ha sido y es Néstor Kirchner y lo que representa en el alma de millones de argentinos. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.


SR. FAVARIO, CARLOS ALBERTO (SANTA FE): Señora presidenta: hace pocos días, en circunstancias desgraciadas que también nos tocó vivir en esta Cámara por el fallecimiento del señor diputado Fernández Basualdo, dijimos que para nosotros la muerte constituye el límite de nuestros enfrentamientos políticos, y hoy venimos a ratificar ese pensamiento.
Ha muerto Néstor Kirchner, el más encumbrado de nuestros adversarios, pero en cumplimiento de un mandato de conciencia venimos a rendir nuestro homenaje, que va más allá de cualquier obligación protocolar porque hace al ejercicio de nuestra vocación democrática y a nuestra formación cultural, por lo cual también hacemos llegar a su familia, partidarios y compañeros nuestra solidaridad por el dolor que sienten.
Al margen de cualquier juicio de valor que Néstor Kirchner pueda merecernos, reconocemos que ha sido un formidable luchador político y un abnegado militante, que como todo luchador y militante abandona esa militancia solamente a la hora de la muerte.
Ha sido destinatario de nuestras críticas más duras y hemos sido blanco, como opositores, de sus cuestionamientos más severos. El enfrentamiento de nuestras legítimas pasiones, muchas veces desmedidas, no impide que desde esta banca, en representación del Partido Democráta Progresista, vengamos a rendirle nuestro homenaje con el mayor respeto, sin renunciar a nuestras convicciones ni adoptando actitudes de hipocresía que muchas veces afloran por estas horas en que tenemos que dar la despedida a los que se van.
Que el marco respetuoso para la congoja de muchos sectores ciudadanos sea el presagio de tiempos mejores para que en un clima de convivencia recíproca y civilizada podamos vivir todos los argentinos.
Con estas palabras dejamos rendido nuestro homenaje al ex presidente de la Nación, doctor Néstor Kirchner. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. ASEF, DANIEL EDGARDO (CORDOBA): Señora presidenta: ante todo invoco a Dios para que traiga el consuelo y la fortaleza necesarios a la familia de Néstor Kirchner para que pueda superar y soportar el dolor que transita y transitará por mucho tiempo. El dolor de la pérdida de un ser querido se compensa con el orgullo que debe sentir esa familia de haber tenido un esposo y un padre como Néstor Kirchner.
Como cada uno de nosotros, Néstor Kirchner eligió la política como una forma de vida. Por supuesto que hay hombres que viven para la política y otros, muy distintos, que se dedican a vivir de la política. El ex presidente, como póstumo acto y gesto de subsistencia material, nos enseñó cuánto implica ese vivir para la política. En síntesis, se trata de dejar la vida, de renunciar al activo más preciado que es nuestro ser.
Una semana atrás Néstor Kirchner nos dejaba esa lección final, corolario de político mayúsculo.
La errática democracia argentina y la catástrofe de la historia nacional nos educaron casi a la fuerza en las virtudes del diálogo, la tolerancia y el disenso.
Esta Cámara, ámbito natural del debate, de la negociación y del acuerdo, sin lugar a dudas ha madurado, apreciando el duelo de toda una sociedad y de millares de hombres y mujeres movilizados por el dolor de la pérdida humana. Han hecho un reconocimiento por la entrega y el sacrificio públicos, pero sabemos que nos resta mucho camino para llegar a la meta del verdadero respeto democrático.
La desaparición física de Néstor Kirchner no será en vano. No debemos permitir ni permitirnos que tanto recogimiento sincero quede en el rito del luto vacío. Honremos la memoria de quien fue nuestro colega, transformándola en compromiso. Elevemos su entrega, su vehemencia y su fortaleza como guía para nuestra función y nuestro trabajo.
Hoy, el destino nos ha robado un compañero, pero ha sumado una oportunidad. La oportunidad de crecer ante tanta juventud derramando sus sentimientos en las calles, lo que nos demuestra el valor de la militancia. También nos hace reflexionar sobre la necesidad de la tolerancia como bandera y objetivo final.
A los que transitan veredas distintas a las que transitaba Néstor Kirchner les queda la fiereza, su lucha y su combate por los ideales como símbolo de vocación política.
A los peronistas nos queda la ratificación de la personalidad de nuestro movimiento.
Para los argentinos en general subsistirá la memoria del hombre sacrificado, del luchador incansable. También quedan las diferencias de distancias circunstanciales y la incomprensión de muchas decisiones y de muchos actos. Sin embargo, no será nuestra opinión sino el fallo de la historia el encargado de dirimir las derivaciones y méritos de las posturas enfrentadas.
Le decimos al ex presidente, al militante, al verdadero animal político que nos queda su invalorable impronta y su personalidad de acero.
Que la tristeza del compañero perdido ilumine a la presidenta para guiarla por los caminos de una mejor democracia, abierta y encendida en argumentos, pero ante todo respetuosa de las diferencias.
Que los jóvenes tomen esta bandera pintándola con los colores de sus propios sueños, bordándole el sol de sus pasiones. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)


SR. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Salta.


SR. WAYAR, WALTER RAUL (SALTA): Señora presidenta: el miércoles pasado, mientras la mayoría de los argentinos estaba esperando a los censistas, recibimos una dura noticia que entristeció a la mayoría del pueblo.
En ese momento estaba con la señora censista. Cuando me llegó el mensaje, le pedí que esperara y fui a ver la televisión para corroborar que la noticia fuese cierta. Debo confesar que tenía la esperanza de que fuera una broma más de algún inadaptado. Sin embargo, las placas estaban en la pantalla del televisor; era una verdad, y lo primero que sentí fue dolor. Luego del dolor tal vez tuve incertidumbre. Posteriormente, salí de mí para ubicarme en el dolor de la madre y de los hijos, que seguramente son los que más sintieron la desaparición física de Néstor Kirchner.
En ese momento también me puse a pensar que la presidenta de los argentinos no sólo había perdido a su marido sino también a su conductor, a su líder y a su complemento político. Esto me provocó incertidumbre, como también se la debe haber provocado a muchos argentinos. Sabemos que la señora presidenta tiene carácter y capacidad, pero también sabemos que la Argentina es difícil de gobernar por los distintos factores de poder que están en la superficie, y los que no lo están pero que ejercen acciones concretas.
Sin embargo, la madurez cívica y democrática del pueblo argentino fue reduciendo esa incertidumbre. Frente al dolor por la pérdida del ex presidente, ex gobernador, diputado nacional y secretario de la UNASUR fuimos teniendo la certeza de que los sectores políticos iban a reflexionar y le brindarían su acompañamiento al sistema democrático. Creo que el hecho de dejar de lado la incertidumbre para tener la certeza de que la democracia se está afianzando cada día más es bueno para la Argentina.
Muchos diputados han hablado de la gestión como presidente de Néstor Kirchner. Personalmente, dejaré eso para la historia y los historiadores. Hoy, quiero rendirle homenaje al militante, al luchador, al hombre político del campo popular, al peronista Néstor Kirchner.
Quien les habla no formaba parte de su proyecto; no integro el bloque oficialista ni ninguno de los bloques aliados, pero formo parte de los políticos que saben respetar y valorar al que lucha, al que milita y al que se siente uno más cuando está cerca de la gente, del pueblo, de los trabajadores y de los más humildes. Esto es lo que quiero resaltar, porque repito- dejo para la historia y los historiadores el análisis de las cosas positivas y negativas que pudo tener su gestión.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.

SR. WAYAR, WALTER RAUL (SALTA): Por otra parte, deseo señalar que acompaño solidaria y humanamente a la señora presidenta, esposa y compañera de Néstor Kirchner; a sus hijos y a su familia; a los militantes del peronismo que compartían y abrazaban fervientemente su causa; a los peronistas que, quizás con diferencias, participan del proyecto popular, y a todos los hombres y mujeres de la política que sintieron el dolor ajeno como propio.
Además, no quiero dejar pasar por alto la oportunidad de pedirle a esta Honorable Cámara que expresemos un enérgico repudio a aquellas minorías que mostraron las miserias humanas al festejar la muerte de un ser humano, la muerte de un compatriota. Ese hecho me trajo a la memoria la inscripción que decía “Viva el cáncer”, mientras algunos festejaban la muerte de Eva Perón, es decir, de aquella mujer que trascendió las fronteras de la Argentina y que hoy es un ejemplo para el mundo. No creo que un ser humano bien nacido pueda festejar la muerte de otro y el dolor ajeno. Por eso, reitero que esta Honorable Cámara tiene que repudiar esas actitudes, que fueron minoritarias pero que pusieron de manifiesto las miserias de algunos. (Aplausos).
Por otro lado, quiero señalar a modo de reflexión para todos los que hacemos política que el mejor homenaje que le podemos rendir a los hombres y mujeres que han dado su vida a la militancia y al compromiso social y político es justamente que un año plenamente electoral como el 2011 tiempo electoral en el que se afianza la democracia se viva en un marco de paz social, donde debatamos las ideas, los proyectos y que el pueblo argentino en total libertad se vuelque mayoritariamente a las urnas y decida quién gobierna.
Quien gobierna lleva adelante un proyecto y quienes tengan el rol de oposición, con responsabilidad, racionalidad y madurez política, debemos saber que la política debe ser el objeto y la herramienta del bien común de la República, de nuestra patria y de los habitantes de cada rincón de esta querida Argentina.
Así será sentido el homenaje a los grandes hombres y mujeres que tuvo la política y la democracia; si no, serán meras palabras, meros dichos para buscar aplausos o para buscar congraciarse, pero no serán sentidos desde lo más profundo para buscar la Argentina igualitaria, la Argentina de equidad, la Argentina de la independencia y la Argentina de la soberanía que soñaron tantos próceres argentinos y que Perón hizo bastante realidad en nuestra República. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.


SR. DE MARCHI, OMAR BRUNO (MENDOZA): Señor presidente: hoy tenía dos opciones. Una de ellas era no hablar y mantener un silencio respetuoso por la muerte de una persona, un ex presidente con quien desde luego compartía muy pocas cosas. La otra alternativa, por el contrario, era pedir la palabra y rendir homenaje al doctor Kirchner.
Los homenajes sirven para destacar las virtudes del homenajeado, sabiendo disimular o callar las diferencias o los que a nuestro juicio hubieran sido aspectos negativos de la persona a la cual se le rinde homenaje. No es de caballeros ni tampoco es una buena costumbre utilizar un homenaje para hablar mal de alguien.
Es obvio que he querido hacer uso de la palabra y en nombre del Partido Demócrata de Mendoza quiero destacar entre las virtudes de Kirchner una que particularmente despertó en mí, sinceramente, una profunda admiración. Como han destacado aquí varios oradores, fue su admirable espíritu militante, su pasión inclaudicable por la política.
Aquellos que entendemos la política como la única herramienta capaz de transformar la vida de la gente y de los pueblos de manera sustentable, honramos a quienes sin especulaciones ni medias tintas se lanzan vocacionalmente a hacer de la política una verdadera forma de vida.
No se concibe la política como una actividad de medio tiempo. No entiendo la política como una actividad que se pueda desarrollar de manera intermitente. Por eso, cuando escucho que Néstor Kirchner no se cuidó, que tenía que aflojarle a las presiones que le generaba la política y cuidarse un poco –en estas últimas horas he llegado a escuchar reflexiones verdaderamente desopilantes, como por ejemplo que su muerte es casi un suicidio porque sabía de la fragilidad de su salud y sin embargo abusó de su cuerpo, considero que quienes opinan así no entienden lo que en serio significa la actividad política.
Se hace política o no se hace política. No hay lugar en esta tarea para la especulación. Es inescindible la condición de militante político con la vida misma. No es posible consagrarse a la vocación pública y a su vez presentar un certificado médico para escapar a la militancia.
Eso es absolutamente irreconciliable y Kirchner hizo lo que todo militante político de sangre hace. Fue un político militante con pasión y con entrega hasta su muerte, tal como corresponde –en síntesis- a todo militante de base.
Quien abraza la política como razón de ser de su vida muere haciendo política, y no hay médico ni consejo válido que frene la pasión incomparable que significa estar comprometido en serio con la lucha de una causa.
Vaya, en consecuencia, mi homenaje sincero y sentido al militante político Néstor Kirchner, un profundo reconocimiento a su familia por la dolorosa pérdida de un ser querido y un abrazo también sincero a todos los integrantes del bloque oficialista. En mi caso, me voy a permitir hacerlo extensivo en la persona de los colegas mendocinos Patricia Fadel, Dante González, Guillermo Pereyra y Omar Félix, y también en la de un amigo personal de Néstor Kirchner –y gran amigo mío-, el “Pampa” Alvaro. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Salta.


SRA. TORFE, MONICA LILIANA (SALTA): Señor presidente: desde el bloque del Partido Renovador de Salta queremos adherir al homenaje que se rinde al doctor Néstor Kirchner. Asimismo, a través de este medio queremos hacer llegar nuestras condolencias a la señora presidenta de la Nación, a sus hijos, a su madre y a sus hermanos, y por qué no también a los amigos que lo acompañaron desde muy cerca.
Desde mi interior siento la grandeza de haber compartido y apoyado desde el lugar que ocupo las políticas que se implementaron a partir del gobierno del doctor Kirchner. Son muchos los hechos políticos y las medidas que se tomaron a partir de 2003 que beneficiaron a la Argentina, pero sólo quiero recalcar tres puntos que son sobresalientes.
En primer lugar, el haber trabajado en el modelo de un desarrollo con inclusión social para profundizar y fortalecer sus ejes centrales que se pueden resumir en las acciones de protección social y transferencia de ingresos a las familias que viven bajo la línea de pobreza, con el fin de impulsar su movilidad social ascendente, tal como lo entendía el doctor Néstor Kirchner.
En segundo término, el fortalecimiento del mercado interno a través del apoyo a las pymes con el fin de integrar a todas las provincias en un desarrollo económico y social que sea equitativo.
Otro punto a resaltar es que el doctor Néstor Kirchner tuvo un rol político muy importante en el desarrollo regional de Sudamérica. Su objetivo fue y será la construcción de un país con bienestar social, demostrando que se puede estructurar un país que atienda las necesidades de la población y que sea una potencia en la región.
Por último, también quiero transmitir mi compromiso para continuar trabajando en un país para todos los argentinos. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. FORTUNA, FRANCISCO JOSE (CORDOBA): Señor presidente: desde el bloque Córdoba Federal, y fundamentalmente como peronista, he querido venir a rendir este homenaje al compañero Néstor Kirchner, quien fuera intendente, gobernador, presidente de la Nación y diputado nacional. Su principal característica precisamente fue la de haberse abocado con convencimiento, fuerza y vigor a esos principios que en su oportunidad cada uno de nosotros supo aprender del peronismo y del campo popular.
Quiero acompañar especialmente en el dolor a la señora presidenta de la Nación, a su familia, a los amigos de Néstor Kirchner y a cada uno de los compañeros y compañeras del Frente para la Victoria. Se trata del dolor de quienes han tenido siempre a Néstor Kirchner como su jefe y conductor.
Esta es una buena oportunidad para remarcar precisamente esa característica que han resaltado las señoras diputadas y señores diputados que me han precedido en la palabra: la vocación y la voluntad por trabajar para la grandeza de la patria y para la felicidad de los argentinos. Esta es la característica fundamental que hoy es necesario remarcar.

- Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1° de la Honorable Cámara, doctor Ricardo Alfonsín.

SR. FORTUNA, FRANCISCO JOSE (CORDOBA): Hay una necesidad que tenemos los argentinos y, particularmente, los peronistas, que es una manera de ser argentino y de trabajar por nuestra patria. Se trata de la necesidad de encontrar los caminos que nos conduzcan a la unión de todos los argentinos, haciéndolo desde nuestras convicciones, consensos y diferencias.
En definitiva, esta es la manera que tenemos de expresarnos aquellos que estamos convencidos de que la democracia, que tanto nos ha costado conseguir en esta patria, es el mejor camino de que disponemos para alcanzar esos objetivos.
Al ex presidente Néstor Kirchner le tocó un momento muy difícil de la historia y de la democracia argentina. Aun con la voluntad y decisión que siempre supo demostrar, le costó reconstruir la figura de la autoridad presidencial y lo que significa uno de los poderes más importantes del Estado, como es el Poder Ejecutivo nacional. También tuvo que trabajar para reconstruir un país que enfrentó una de sus crisis más difíciles.
Para terminar, quiero remarcar a todos aquellos militantes y a todos aquellos que desde el pueblo han estado precisamente acompañando y manifestando su reconocimiento y su dolor por la desaparición física del ex presidente.
Quiero terminar mis palabras haciendo votos para que en esta instancia de reflexión podamos pensar en un país que obviamente todos queremos, en un país que merezca ser vivido.
Insisto en que los que aquí estamos presentes, más allá de las identidades políticas y partidarias, tenemos el mismo afecto, la misma decisión y el mismo compromiso que el ex presidente.
Estamos seguros de que la presidenta de la Nación va a saber continuar trabajando y obviamente tendrá en su memoria el ejemplo de su esposo y compañero para poder seguir impulsando sus ideales. Acompañamos esa decisión y lo hacemos a pesar de algunas diferencias, entendiendo que en este momento ellas tienen que dejarse de lado y hay que trabajar fundamentalmente desde las convicciones y desde lo que puede significar el debate y la discusión política para hacer los aportes que todos los argentinos esperan de nosotros.
Con estas pocas palabras quiero rendir el homenaje al presidente que ha desaparecido físicamente hace muy pocos días. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por Catamarca.


SR. PAROLI, RAUL OMAR (CATAMARCA): Señor presidente, señores legisladores: hoy nos encontramos reunidos para rendir homenaje a un hombre, a un líder político que, con sus actitudes, con sus atributos y destrezas, supo transmitir un legado de compromiso y de militancia en la búsqueda de la transformación de nuestra sociedad, para que esta contenga a la mayoría de los argentinos.
Néstor Kirchner fue un hombre que ofrendó su vida a la política. Desde su militancia juvenil y universitaria se acercaba a un rumbo claro y preciso de una vida dedicada a los asuntos públicos, marcada al mismo tiempo por una férrea vocación política bajo el amparo de los cánones inigualables de la ética, de la responsabilidad y de la convicción por sus ideales.
Transitó diversos cargos institucionales en su trayectoria política y fue honrado con el más noble y distinguido que puede alcanzar un ciudadano que es ser presidente de su país. Su responsabilidad mayor comienza allá por el año 2003, cuando tuvo la inteligencia necesaria para sacar adelante a una Nación que entraba en los albores del siglo XXI de manera tortuosa y amarga, una Nación que no encontraba puntos de unión y compromiso en sus ciudadanos. En síntesis, una Nación devastada.
El sentido máximo de las metas planteadas por aquellos años hizo que gran cantidad de ciudadanos se volcara hacia la política y la militancia, ya sea a través de la discusión, de la crítica o de la movilización. El pueblo argentino recomponía el lazo que ligaba a la ciudadanía con la clase dirigente.
Comenzaba una etapa nacional de reivindicación humanitaria, nada menos que la reapertura de los juicios a las juntas militares y el reinicio de la política de derechos humanos más fuerte en la historia del país. Al pasar los años y con su mirada puesta en el bloque regional de Sudamérica, Néstor Kirchner comprendió que más allá de los fantasmas del pasado violento de Latinoamérica, había que emprender el sueño de poder contar con sistemas democráticos fuertes basados en la tolerancia y el entendimiento de las naciones.
Por una cuestión prioritaria las democracias sudamericanas siempre fueron muy sensibles a los intereses externos. De esta manera, se crea dentro del ámbito regional la Unión de Naciones Suramericanas y Kirchner es designado secretario general.
Por todo lo expuesto, y como presidente del bloque del Frente Cívico y Social de la provincia de Catamarca, quiero expresar mis más sentidas condolencias a su señora esposa y presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, a toda su familia, y a través del diputado Agustín Rossi, jefe del bloque oficialista, a todos los compañeros de militancia y de proyecto político, por la pérdida de nuestro colega, el diputado nacional Néstor Kirchner, además de sostener firmemente en este ámbito de discusión y consenso, el compromiso de seguir trabajando en defensa de un proyecto integral de inclusión social y de desarrollo económico sostenible y federal en nuestro país. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por Jujuy.


SR. FELLNER, EDUARDO ALFREDO (JUJUY): Señor presidente: después de tantas y mayoritariamente acertadas expresiones que hemos escuchado a lo largo de esta tarde, y que seguramente seguiremos escuchando, es claro que resulta difícil no incurrir en reiteraciones.
Sin perjuicio de ello, y justamente para tratar de enfocar de una manera distinta este pretendido homenaje que quiero hacer a nuestro ex presidente, don Néstor Carlos Kirchner, quiero recurrir a una anécdota personal.
Pocos días después de que Kirchner asumiera la presidencia de la Nación, en mayo de 2003, como gobernador de Jujuy lo visité en la Casa Rosada. En la conversación que tuvimos Kirchner me decía entusiasmado que había recibido llamadas de todo el mundo deseándole suerte y felicitándolo por haber asumir la presidencia. Y particularmente recuerdo que me confió que el presidente de los Estados Unidos y el del gobierno de España, en una actitud de aparente solidaridad por lo que estaba atravesando el pueblo argentino en esos tiempos, le ofrecieron gestionar un plazo de gracia de cuatro años, la duración de su mandato, para que la Argentina comenzara a regularizar los servicios de la deuda externa, que ya había sido declarada en default.
Sinceramente, yo me sentí muy entusiasmado, muy contento, con lo que él me expresaba, y pensé que era una suerte y que una actitud de esta naturaleza nos daría la libertad de ocuparnos de las dificultades por las que el país atravesaba en aquel momento, las dificultades internas.
Pero Kirchner no se quedó ahí y siguió hablando. Me dijo: “Les agradecí el gesto, pero les rechacé la oferta, porque yo vine al gobierno a solucionar los problemas de la Argentina y no a patearlos para adelante”. (Aplausos.)
Ese día supe que habíamos acertado, en el sentido de que era un hombre con convicciones, absolutamente capaz de llevar adelante un proyecto político para la recuperación de la Argentina, en el que nosotros creímos y por el que habíamos apostado fuerte.
Creímos y apostamos a una Argentina que fuera capaz de recuperar el sentido de la solidaridad, dejando definitivamente de lado aquella expresión “sálvese quien pueda”, que dejó a los argentinos y a nuestra sociedad con la injusticia de millones de marginados y excluidos.
Creímos y apostamos a una Argentina independiente y soberana, una Argentina que terminara con aquello de las relaciones carnales con los Estados Unidos, como si alguno pensara que éramos lo mismo y que negociábamos como iguales.
Creímos y apostamos a una Argentina que terminara con las recetas casi divinas del Fondo Monetario Internacional, que nos llevaron a permanentes ajustes fiscales en todo el país y en cada una de nuestras provincias y de nuestros municipios.
Creímos y apostamos a una política independiente y soberana que cuidara la producción nacional no abriendo la totalidad de las puertas a todo lo importado que llegara a este extremo Sur del mundo.
Creímos y apostamos a una política que desterrara aquel pretendido modelo que se nos había hecho carne, el de la competitividad, en el que no solamente triunfaban aquellos que eran capaces y oportunos sino también los acomodados y los oportunistas.
Creímos y apostamos a las políticas que apuntalaran nuevamente la cultura del trabajo como la única forma de recuperar la dignidad del hombre y de su familia.
Creímos y apostamos a una Argentina que terminara con la especulación financiera que hacía ricos a unos pocos, y con la especulación política de la dádiva y del clientelismo que hacía pobres a muchos millones.
Creímos y pedimos muchas medidas económicas que volvieran a priorizar la producción regional con decisiones e incentivos para protegerla y promoverla. Alguna vez, en un acto de cierre de campaña de Néstor Kirchner me permití decirle en público que los argentinos no queríamos vivir más comiendo las bananas de Ecuador, poniéndonos ropa de China ni usando muebles de Taiwán; que las economías regionales que las provincias reclamábamos apuntaban a comer bananas de Formosa; usar la madera del Chaco y de Corrientes; consumir el azúcar de Tucumán, Salta y Jujuy; la lana de la Patagonia; el algodón del Chaco y de Santiago del Estero; y tomar el vino de Mendoza y de San Juan y no el importado; que esas eran las políticas que estábamos pidiendo para nuestras economías regionales.
Creímos y apostamos fuertemente a una distribución más justa de la inversión y del gasto público nacional en infraestructura económica productiva y también en desarrollo humano.
Creímos y apostamos a que con esos fondos nacionales pudiéramos construir rutas y puentes, hospitales y escuelas, viviendas y saneamiento ambiental, siendo esa la forma de ir compensando aquellas distorsiones históricas a las que nos sometieron durante décadas y que hicieron que algún ministro iluminado hasta pretendiera decir que éramos inviables. (Aplausos.)
En definitiva, creímos y apostamos fuerte a una política nueva que nos permitiera reivindicarnos con la gente, con la responsabilidad que a cada uno nos cabía, con la misma gente que en los primeros años de la década de 2000, hastiada, cansada, nos decía “que se vayan a la casa”, cuando lo que estaban diciendo era que querían una Argentina distinta y un proyecto político creíble que cambiara al país.
Seguramente, en la tarde de hoy y a lo largo de nuestra historia, de nuestra presencia en esta Cámara y en las responsabilidades públicas que tenemos y vamos a seguir teniendo, podremos coincidir o disentir en mucho, pero siento que con la participación de todos venimos construyendo un país distinto y mucho mejor.
Néstor Kirchner se fue, dejó su impronta en la política argentina, pero también un proyecto político en el que seguimos creyendo y por el que vamos a seguir apostando y acompañando a nuestra presidenta. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra la señora diputada por Santa Cruz.


SRA. KORENFELD, BEATRIZ LILIANA (SANTA CRUZ): Señor presidente: desde esta banca que representa también al pueblo de Santa Cruz vengo hoy a rendir homenaje a quien fue y seguirá siendo mi compañero de militancia y amigo. Vengo también en nombre de miles y miles de argentinos que durante estas últimas horas acercaron su amor y su reconocimiento, demostrando con su presencia que es posible construir en el espacio público un discurso popular y nacional, poniendo el cuerpo sin emitir palabra. Tenemos la obligación de leer ese discurso que fue hilándose a lo largo de estas horas, que dejó huellas colectivas de rechazo a la indiferencia, que advirtió desde el sentimiento y el pesar cuál es el rumbo que ratifica y cuál es la historia que quiere seguir protagonizando. Lo hicieron con amor y respeto, con firmeza y convicción.
Con Néstor recuperamos aquello que habíamos perdido: la esperanza, las ganas, los ideales, la memoria colectiva.
La vida nos da y nos quita, nos lleva y nos trae, nos premia y nos castiga, y a mí me premió. Recuerdo con mucha alegría que allá por 1967 conocí a Néstor en ocasión de disputarse la presidencia del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional “República de Guatemala”, de Río Gallegos. Desde ese momento comenzamos a trabajar juntos, salvo en el paréntesis de la dictadura.
En 1982, junto a Néstor, Cristina y un puñado de compañeros, fundamos el Ateneo “Teniente General Juan Domingo Perón”, y posteriormente el Frente para la Victoria Santacruceña, que fue la semilla que germinó y se hizo tan grande que ya no cabía en Río Gallegos. Creció y llegó a la provincia, y luego, cuando ya no cabía en ella, a la Nación.
Los santacruceños sabíamos que desde ese domingo de mayo de 2003 nuestro “Lupo” dejó de pertenecernos a nosotros, que éramos unos pocos, y su sueño de una Argentina unida y más justa pasó a ser el de millones de argentinos que lo acompañaron en su imprevista y lluviosa despedida. Lo sabíamos porque esa semilla de esperanza que plantó en cada joven, en cada abuelo, en cada argentino, sería cultivada con su propia vida.
Estoy aquí compartiendo mi dolor, porque la prematura partida de Néstor Kirchner priva a la política argentina de un hombre valioso que inició un proceso de recuperación de la dignidad nacional y demostró desde la gestión de gobierno que es posible trabajar por la patria con pasión y entrega cuando se tiene una causa y un proyecto nacional.
Seguramente, otros compañeros de bancada mencionarán sus logros y los aciertos de su gestión. Sin embargo, no quiero dejar de destacar el valor trascendente que tiene para mí la inclusión social, porque al llegar a la Presidencia de la Nación tenía más desocupación que votos y más pobreza que alegría. Tuvo el duro desafío de ordenar económicamente a nuestro país y de dar previsibilidad y racionalidad a la política económica para desde allí dedicar todos los esfuerzos a los sectores más vulnerables, a los pobres, a los olvidados.
Reconstruir el tejido social implica devolver a los argentinos el orgullo y la dignidad del trabajo cotidiano y, en consecuencia, el pan a la mesa familiar. Ese es el valor político de la justicia social.
Señor presidente: mucho se ha escrito y dicho en estas últimas horas sobre la masiva participación de los jóvenes, cuyo fervor militante asombró a unos cuantos que desconocían el trabajo político, activo y constante de nuestra juventud.
Néstor les dio un lugar, los invitó a participar, los acercó a la conciencia de la militancia y les propuso edificar juntos una patria más justa, libre y solidaria, y fundamentalmente tener una causa. La respuesta de los jóvenes la conocimos millones de argentinos.
Este homenaje representa también mi agradecimiento por tantos años de amistad, militancia y sueños compartidos, y mi compromiso incondicional, hoy más que nunca, con este proyecto político.
Si hay algo que Néstor nos enseñó es a poner la otra mejilla. Siempre decía que había que poner la otra mejilla ante las nimiedades de algunos adversarios. Por eso, albergo la esperanza de que en un futuro cercano aquellos que hablan de crispación lo hagan con la honestidad suficiente cuando se refieran a la inmensa pasión que tiene nuestra presidenta para conducir nuestra amada Nación.
Para concluir quiero hacer referencia a las palabras expresadas por ”Lito” Alvarez, el cura de mi pueblo de Calafate, que en la despedida dijo: “Todos morimos algún día, pero pocos dan la vida como Néstor la dio, y los que dan la vida resucitan en el pueblo”. (Aplausos. Varios señores diputados rodean y felicitan a la oradora.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. SEGARRA, ADELA ROSA (BUENOS AIRES): Señor presidente: pertenezco a una generación que piensa que la política es la herramienta para transformar la realidad; a una generación que se sintió y se siente protagonista de la historia; a una generación que sabe que lo más terrible se aprende enseguida, como dice Silvio Rodríguez, y lo más hermoso nos cuesta la vida.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.

SRA. SEGARRA, ADELA ROSA (BUENOS AIRES): Todos estos días escuché un poema que escribió el compañero y amor de mi vida, Joaquín Areta, padre de mi hijo. Al escucharlo pensaba que Néstor Kirchner recuperó la palabra de Joaquín. No fue sólo eso; Néstor recuperó a Joaquín, porque hubo una política de Estado que se centró en la memoria, la verdad y la justicia.
Néstor Kirchner no sólo recuperó en todos nosotros al Joaquín desaparecido y militante, sino también a nuestra propia militancia. En honor a ese poema que Néstor recuperó, que se escuchó todos estos días por televisión y se colgó de diversas páginas web, quiero leer otro poema de Joaquín en honor a la memoria de Néstor Kirchner.
Dice así: “Quién de nosotros será/ el que llegue con la bandera/ quién pese a los despechos/ mantendrá la frente clara/ quién sin resentimientos/ sabrá conservar su fuerza/ para combatir mejor./ Quién será aquel hombre/ para quien sus amarguras/ sean sólo desgarraduras/ y no la fuente de su fuerza/ quién me pregunto yo,/ será siempre el equilibrio/ entre lo que se debe y se puede./ Más allá de mi horizonte/ de mi vida, de mis años/ me inclino ante aquel hombre/ y le exijo conducir.” (Aplausos prolongados. Varios señores diputados rodean y felicitan a la oradora.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Catamarca.


SRA. ACOSTA, MARIA JULIA (CATAMARCA): Señor presidente: siento mucha emoción por lo que han dicho todos los que me precedieron en el uso de la palabra.
Todos recordamos –es bueno habitar esa memoria aquella crisis persistente que cubrió los más diversos campos de la sociedad, la economía y la política. Precisamente fue la política la que parecía escurrirse de nuestras manos en momentos en que hasta el pensamiento social fue alcanzado por la crisis. Todos quedamos unidos en un estado de tal confusión que hasta parecía comprometer nuestra capacidad para entender la naturaleza y el sentido de los procesos sociales y poder anticipar aquellas proyecciones futuras en esa noche que todos recordamos de 2001.
Aquel hecho histórico dejó una impronta y una marca imborrable que posibilitó que en 2003 surgiera un proceso renovador que resistió y sobrevivió a ese escenario de silencio y marginalidad.
Frente al abismo de la pobreza, la exclusión y la desesperanza surge la figura del compañero Néstor como un replanteo y un desafío al pensamiento que quiso y supo reformular políticas urgentes para enfrentar el futuro con un proyecto convocante, un proyecto peronista.
¡Qué interesante releer sus discursos! Comprobar que en lo conceptual la lógica política que se expresa con impecable claridad en todos ellos es que sólo será posible la paz en todos los países del mundo si se promueve la igualdad y se lucha por erradicar la pobreza, la indigencia y la exclusión.
Ha quedado ratificado que nuestra política se inspira en la democracia representativa con soberanía popular, en el respeto a los derechos humanos, en la defensa activa de la paz, en la redistribución de la riqueza y en el derecho de buscar nuestro propio modelo de desarrollo. Estas fueron las claves que posibilitaron que nuestra patria revirtiera la crisis terminal de 2002 y recuperara sus fuerzas productivas. Así es como se inició un ciclo histórico y político de crecimiento, de desarrollo, de desendeudamiento y de inclusión.
Pero claro, los justicialistas tenemos el legado de una doctrina que seguirá encontrando en el trabajo la grandeza de la Nación. Su obsesión fue recuperar un Estado casi enajenado por aquella política de los 90.
Como diría Jauretche, lo importante es pensar en nacional, y él pensó en nacional. Dejó para que la historia juzgue aquellas páginas oscuras que nos llevaron a ese presente de carencias y de dolor social.
Por todo ello, hoy podemos decir que tenemos la identidad que buscábamos con logros que en algunos casos surgieron del dolor. También hemos recuperado la dignidad y el respeto a los derechos humanos.
Sus decisiones políticas, como conductor de un movimiento nacional y popular, fue decirle “sí” al trabajo para todos, al aumento de sueldos a los trabajadores, a la obra pública, a las rutas y a la transformación de los pueblos, pero también le dijo “no” al Fondo Monetario, al ALCA, a la obediencia debida y al punto final, a la pobreza y a la desesperanza.
Hoy, podemos decir que hemos vuelto sobre el pasado para reubicar la memoria y dirigirla hacia nuevas esperanzas de vida. Hemos reedificado nuestra moral y también hemos unido el pasado y el futuro en un presente responsable y vivo.
Por lo tanto, la plaza del 27 de octubre debe entenderse como la lógica misma de la constitución de las identidades políticas. De este modo lo popular seguirá apareciendo como una posibilidad distintiva y siempre presente de estructuración de la vida política. Así, seguirá siendo la que interprete la racionalidad social que intenta expresar un pueblo. Esto es lo que percibimos esa noche, es decir, solidaridad sociopolítica con identidad y racionalidad propia.
La gestión del compañero Kirchner fue una bisagra en la historia argentina real, en la Argentina con presencia viva en la memoria, en la Argentina integrada a Latinoamérica, en definitiva, en la Argentina de las convicciones y de los sueños. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por La Rioja.


SRA. AGUIRRE DE SORIA, HILDA CLELIA (LA RIOJA): Señor presidente: el 17 de diciembre de 2009 Néstor Kirchner visitaba nuevamente La Rioja. Apenas bajó del avión el ex presidente se desvió del recorrido previsto, porque quería visitar una de las viviendas construidas a través del Programa Erradicación de Ranchos, que el gobernador de mi provincia había puesto en marcha meses antes.
Fiel a su estilo, prefirió bajarse del auto y caminar por la calle de tierra que corría perpendicular a la ruta. Afectuoso como era, avanzó hacia las personas que lo miraban con timidez desde la vereda y saludó afectuosamente a cada uno. Luego nos volvió a sorprender a todos, porque en vez de volver hacia la calle caminó por el terreno en el que se levantaba el rancho que sus humildes moradores aún no habían desarmado. Besó y saludó a todos y recién entonces pasó a conocer la nueva casita. Brindó con los felices dueños y dijo que el Programa Erradicación de Ranchos era el más peronista, porque devolvía la dignidad a las personas.
Creo que esa pequeña anécdota, mirada a la distancia, pinta de cuerpo entero al compañero Néstor. Me refiero a ese dirigente poderoso que no dudaba en confundirse en un abrazo con los más humildes; a ese peronista cabal que impulsaba y respaldaba toda acción de justicia social; a ese hombre implacable con los ricos y poderosos, pero tierno y humilde con los desposeídos; a ese político de raza que avanzaba por el fango sin temor a ensuciarse los zapatos; a ese estadista brillante que nunca perdió su sensible corazón de militante.

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 2ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Susana Fadel.

SRA. AGUIRRE DE SORIA, HILDA CLELIA (LA RIOJA): Ese paso del rancho a la vivienda digna –con todo lo que ello implica para las generaciones presentes y futuras- constituye la metáfora exacta de la transformación vertiginosa que vive nuestro país desde el preciso instante en el que vos, pingüino del apellido difícil, tomaste en tus manos el legado de Perón y Evita para modelarlo en la fragua de los nuevos tiempos y devolverlo multiplicado y fértil.
Nuestro dolor por su partida es enorme, tanto como nuestro compromiso militante de proteger y acompañar a Cristina, es decir, a nuestra compañera, jefa y presidenta.
Por eso, descanse tranquilo, compañero. Juntos empezamos esta obra, juntos la vamos a terminar. ¡Hasta la victoria siempre! (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Río Negro.


SR. ALBRIEU, OSCAR EDMUNDO NICOLAS (RIO NEGRO): Señora presidenta: en primer lugar, quiero por un minuto desviarme del motivo de esta sesión para recordar al diputado Fernández Basualdo, compañero de Formosa, hombre cabal, peronista digno, que nos dejó una semana antes que Néstor y que seguramente hubiera estado aquí con nosotros compartiendo nuestro dolor. (Aplausos.)
Saludo, homenajeo y recuerdo con emoción al compañero Fernández Basualdo.
Señora presidenta: cuando el jueves salí de la Casa de Gobierno iba anonadado por el dolor y la tristeza. Pensaba en lo dura e injusta de la muerte imprevista de Néstor, y pensaba como el poeta, que no perdonaba a la muerte enamorada ni perdonaba a la vida desatenta por haberse llevado al querido “Flaco”, al querido Kirchner.
Salí de la plaza de Mayo y comencé a recorrer la avenida de Mayo y encontré una larga, larguísima, interminable fila de argentinos y no argentinos, de hombres y mujeres de todas las edades y de todos los orígenes geográficos y económicos. Había gente del interior, del Norte y del Sur, del Gran Buenos Aires y de la Capital Federal; había hombres grandes que no tenían el falso pudor de mostrar sus lágrimas en los ojos; había parejas jóvenes con niños en brazos o correteando entre sus piernas; había jóvenes; había mujeres solas o en grupo con ramos de flores en las manos para dar el último adiós a Kirchner, al ex presidente.
Yo sentí que esa cantidad de hombres y mujeres estaban tristes, muy tristes, pero no abatidos. Estaban apenados, acongojados, pero no vencidos. Sentí en el aire el extraño optimismo de aquellos que creen que las causas se defienden y se defienden con más fuerza ante el dolor, y el dolor duele menos cuando se sufre acompañado. En ese momento yo me sentía acompañado porque, como dijo una diputada neuquina, los peronistas nos sentimos acompañados porque los compañeros son nuestra familia.
Yo sentía que compartía con todos ellos un proyecto de país y una admiración por nuestro mejor soldado, por nuestro jefe político. Compartíamos la lucha por proteger los derechos humanos y por acompañar a nuestras abuelas en la búsqueda de sus nietos que una dictadura brutal y asesina les había quitado.
Sentía que acompañábamos a Néstor y compartíamos su lucha en la renegociación de la deuda, en decirle que “no” al Fondo Monetario, y tantas luchas que emprendió este “Flaco”, nuestro mejor soldado, nuestro mejor gladiador.
Yo digo que compartíamos un proyecto de país y sobre todo sentía que compartíamos una lucha por esa Argentina grande con que soñó Perón, una Argentina más justa, más libre y más soberana.
Cuando uno recorre la geografía de la patria, cuando recorro Río Negro, mi provincia, desde Roca a Regina y Maquinchao, encuentro que los números que hablábamos acá se convierten en realidad y tienen encarnadura en personas de carne y hueso.
Cuando hablábamos de los centenares de miles que se sumaron al sistema previsional, ello toma color, toma encarnadura cuando encontramos un hombre o una mujer de mi provincia que antes no sabía cómo llegar a fin de mes y dependía de la ayuda de un familiar. Ese hombre, merced a políticas de inclusión, hoy tiene su propia retribución y ha recuperado su dignidad de no depender de nadie.
En los pueblos de mi provincia encuentro gente que está agradecida porque hoy tiene casa, asfalto, cloacas y hospitales, y la gente de la línea Sur –la zona más postergada y olvidada de Río Negro- hoy tiene una ruta que, después de la desaparición del tren, vino a paliar el olvido en el que la había sumido el liberalismo en los años 90.
Por eso, me sentí acompañado por tantos argentinos, por tantos hombres y mujeres que estuvieron ese día. Me sentí reconfortado, y seguramente habrá ayudado la calidez del día y la brisa que soplaba. Gracias a eso me sentí mejor y comprendí que nuestro compromiso es seguir luchando por nuestras ideas, seguir acompañando el recuerdo de Néstor Kirchner y a la presidenta Cristina Fernández.
Por eso, renovamos nuestro compromiso. Sé que cuando alguna voz suene y diga: “Compañero Néstor Carlos Kirchner”, todos los peronistas diremos al unísono: “¡Presentes!”. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Neuquén.


SR. PRIETO, HUGO NELSON (NEUQUEN): Señora presidenta: a diferencia de mi compañero de bancada preopinante, soy de otra generación política. No pertenezco a los años 70 sino a los 80. Soy de aquellos que entramos a la política convencidos de la necesidad de la recuperación democrática, vimos la diferencia entre la vida y la muerte y alimentamos muchos sueños desde una posición ideológica democrática, nacional y popular.
Soy de esa generación que en lo años 80 no pudo concretar sus sueños. Por cierto que se dieron pasos en tal sentido, pero quedamos muy lejos de esos sueños y de esas ilusiones.
En la década siguiente tuvimos que enfrentar ese modelo entreguista, antinacional y antipopular que tanto daño provocó a la Argentina. Recién cuando caímos en lo peor de la crisis, gracias a las convicciones y a la determinación de ese gran hombre de la patria que fue Néstor Kirchner, nos vimos convocados por esa concertación para formar parte nuevamente de un proyecto colectivo, nacional y popular.
Desde ese lugar rendimos homenaje a uno de los grandes hombres de la patria, uno de los pocos que merece ese calificativo en nuestra República. Fueron muy pocos: Yrigoyen, Perón y Alfonsín. Cada uno de ellos encarnó un tiempo histórico y dejaron esta tierra cuando ya eran grandes, cuando estaban terminando sus ciclos en la política dejando improntas duraderas. La diferencia con ellos es que Kirchner es el presente. Era un actor del presente y estamos en la política del presente.
Cabe resaltar justamente algo que aquí se ha señalado. A partir de las convicciones, de la determinación, del acompañamiento y de la convocatoria plural al proyecto nacional, se revalorizó la política, se acabó la sumisión a los poderosos y terminó la actitud genuflexa de los políticos. Esto alimentó y alimenta los sueños de las generaciones pasadas –las idealistas de los 70 y de los 80 y de las nuevas generaciones, como quedó a la vista en la plaza de Mayo del 27 de octubre.
Se fue y nos dejó un hombre de convicciones, que no las dejó en la puerta de la Casa de Gobierno cuando asumió, tal como había prometido. También se fue un hombre con una gran habilidad para la construcción del poder, y es necesario construir poder político para enfrentar con éxito a los poderes facciosos.
Nos deja, como quedó evidenciado con el ejemplo de su vida y con su muerte, un gran legado. Las generaciones actuales tendremos que terminar de cumplir el proyecto colectivo que encarnó Kirchner en la última década, pero tenemos la alegría y la suerte de haber visto las nuevas generaciones que estuvieron en la plaza, que tienen las mismas convicciones, las mismas ideas, la misma fortaleza y la misma determinación de Kirchner para seguir caminando hacia el horizonte que –no me cabe ninguna duda después de él está más cerca. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.


SR. ALFARO, GERMAN ENRIQUE (TUCUMAN): Señora presidenta: seguramente la historia argentina tiene reservadas páginas de gloria para el ex presidente Néstor Kirchner, quien será recordado como un mandatario fuerte, un político tenaz y astuto, que consiguió dar cierta épica y mística a las acciones que emprendía.
Su gestión presidencial de 2003 a 2007 profundizó los elementos de recuperación de 2001 y 2002: creación de empleo, fuerte descenso de los niveles de pobreza y de indigencia, disciplina fiscal, desendeudamiento, un Estado activo y presente en las grandes decisiones. Fue lo que determinó que haya habido un lustro de crecimiento acelerado y sostenido.
Kirchner nos devolvió la pasión política, que parecía haber desaparecido en nuestro país. ¿O acaso nos olvidamos del “que se vayan todos”, sinónimo de incredulidad de los políticos?
Fortaleció la imagen presidencial, fomentó la unión latinoamericana, lo que se reflejó en su breve gestión de la UNASUR, logrando el diálogo entre Venezuela y Colombia y rechazando el intento de golpe de Estado en Ecuador.
Extendió la previsión social y tuvo políticas distributivas, como la Asignación Universal por Hijo, que mejoró la condición social infantil, y las jubilaciones ampliadas. Sus programas sociales insertaron a segmentos excluidos.
Como buen peronista, su principal apoyo político fueron los sindicatos; es decir, los trabajadores. Fue un presidente de las reivindicaciones. Se atrevió a revisar el pasado y derogó las leyes del perdón y de punto final. Con su política de derechos humanos otorgó coherencia al discurso de un país que había adherido a la normativa internacional en la materia. Kirchner devolvió al Estado la capacidad de imponerse en una sociedad de anarquistas y quejosos. Le devolvió la fe a muchos que la necesitaban, recuperó valores que estaban en duda y ayudó a los más necesitados.
Se fue un militante que se acostaba, dormía y despertaba pensando en la política y en su país. No tenía protocolo. Era un incansable y obsesivo del trabajo. Fue un ser humano de convicciones irrenunciables, sin importarle que muchas veces perdiera amistades pero con la firmeza de que gobernar es decidir.
El ex presidente y la presidenta son dos inteligencias distintas y complementarias. Ellos sabían, desde hace mucho tiempo hacia dónde caminaban y a quienes debían defender; con transformaciones políticas fueron llevando al país a lo que hoy es: un país que recuperó la confianza, la autoestima y que tiene un reconocimiento mundial que creíamos haber perdido para siempre desde 1955.
Frente a las manifestaciones que generó la pérdida de este gran compañero, tan necesario y fundamental, nos emocionó escuchar los testimonios de jóvenes de los sectores más pobres y vulnerables, muchos de los cuales acompañaron las lágrimas con aplausos de gratitud hacia un humilde argentino que veló por ellos, y pidieron continuar su camino acompañando a otro gran cuadro peronista y de coraje que es Cristina Fernández de Kirchner.
Kirchner será recordado como Perón y Eva, quienes murieron en el cumplimiento de su deber, descuidando su salud frágil. Sólo Dios conoce las intenciones del corazón. Cuando morimos no nos llevamos nada de lo que resulta importante para los humanos, ni cargos ni honores. Sólo nos llevamos nuestra capacidad de amar y de dar como lo hacía Néstor Kirchner. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Entre Ríos.


SR. ALIZEGUI, ANTONIO ANIBAL (ENTRE RIOS): Señora presidenta: es difícil expresar en pocas palabras la congoja de todos los trabajadores entrerrianos ante la partida de un militante de la causa peronista. Ese militante quien con su impronta y gran tenacidad devolvió la esperanza a un país justo y digno para todos los argentinos.
Amigo y compañero de nuestro conductor, Hugo Antonio Moyano, un militante de la causa peronista, ex presidente de la Nación y en ese entonces presidente del Partido Justicialista, era quien recibía a esos dirigentes gremiales que por primera vez ingresaban a la histórica quinta de Olivos, con la emoción y el orgullo de pertenecer al movimiento obrero organizado de la provincia de Entre Ríos.
Él nos abrió sus brazos y su corazón peronista con el profundo respeto que sentía por los trabajadores. Escuchó y reconoció en nuestra lucha ese largo peregrinar que los trabajadores debíamos atravesar para lograr esta banca en esta Cámara de Diputados de la Nación por el movimiento organizado de Entre Ríos.
Fue el presidente que recuperó la Nación para los argentinos, el militante que nos devolvió la dignidad a los trabajadores, el compañero presidente que después del primer gobierno del general Perón reconoció a la clase trabajadora organizada en nuestra CGT como parte fundamental en el desarrollo y crecimiento de la Argentina.
Un luchador incansable, referente y hacedor de esta nueva República Argentina que desde ese 25 de mayo de 2002 priorizó un país en serio donde un horizonte próspero daba comienzo a un proyecto de inclusión social y con una justa distribución de la riqueza.
Fue el responsable del posicionamiento argentino en Latinoamérica y en el mundo, defensor de los derechos humanos. Será la historia y nuestra memoria la que escriba para el movimiento obrero entrerriano una de las mejores páginas, la página de la victoria que reivindica nuestros derechos, habiendo defendido con su accionar la bandera de la justicia social.
El país ha perdido a uno de los mejores hombres de la política argentina, a un grande de la política latinoamericana, reconocido por propios y extraños, ganándose el corazón de los trabajadores, de los jóvenes y de los más humildes.
Compañero Néstor Carlos Kirchner: vaya en este simple pero profundo homenaje nuestro reconocimiento militante peronista de cada uno de los trabajadores entrerrianos comprometidos en la lucha y sostenimiento de un proyecto provincial, encarnado en nuestro gobernador Sergio Daniel Urribarri, y nacional, de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien acompañamos permanentemente desde este movimiento nacional y popular en el camino a la grandeza para todos los argentinos. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Entre Ríos.


SR. BARRANDEGUY, RAUL ENRIQUE (ENTRE RIOS): Señora presidenta: rendir homenaje a la memoria del extinto ex presidente de la Nación doctor Néstor Carlos Kirchner, es para quien habla un doble imperativo, moral y político, que con mucha pena vengo en este momento a cumplir.
Los hombres insustituibles, los hombres extraordinarios, también mueren aunque nos cueste a los restantes, como a quien habla, aceptarlo. Y es desde allí que quiero rendir este homenaje, que intentará, naturalmente, en el breve lapso de que dispongo, no reiterar nada de cuanto aquí se ha dicho desde una cantidad enorme de enfoques que la pluralidad democrática más que permitir requiere.
En este reconocimiento al líder fallecido y a sus extraordinarias condiciones de estadista, quiero recordar que la provincia de Entre Ríos, el 25 de mayo de 2003, desfallecía sufriendo penosamente uno de los peores gobiernos de su historia, que era ejercido por quienes en aquel momento denostaban a Kirchner, y hoy seguramente siguen haciéndolo.
Ese gobierno no había podido resolver un conflicto que estaba liquidando la enseñanza pública en Entre Ríos, porque a los docentes se les adeudaban tres meses de sueldo, que además eran pagados con miserables bonos federales que cotizaban a menos del 50 por ciento en el mercado secundario o terciario, que es el de los comerciantes.
El 27 de mayo de 2003 se consigue lo que no se había podido hacer los días 24, 23 y anteriores. Lo hizo el entonces flamante presidente Kirchner, que debutó en su gestión andariega –si se me permite decirlo- visitando la provincia de Entre Ríos, para orgullo de los entrerrianos, y llevando –ahora sí habían aparecido los recursos- 96 millones de pesos que eran indispensables para que los docentes reanudaran su actividad y 160 mil gurises entrerrianos volvieran a la escuela.
Y así ocurrió, mediante un acta emblemática que firmaron esas autoridades entrerrianas, que hoy se olvidan de reconocer estos esfuerzos; la compañera Maffei, por la CTERA; las autoridades gremiales entrerrianas, y por supuesto, nuestro querido ex presidente. Se resolvió este conflicto inaugurando un tiempo de preocupación genuina por los problemas de los argentinos.
Hoy, el ex presidente no está entre nosotros, aunque algunos digan –y creo que de alguna forma maravillosamente esto es verdad- que su espíritu está entre nosotros recorriendo este Congreso y cada uno de los lugares donde se reúne la militancia. No está entre nosotros, pero está su legado imborrable, que es un país sólidamente organizado y preparado para asumir los desafíos del futuro, con una justicia social creciente, con libertades públicas que resplandecen. Esto quiero decirlo aquí porque en otros lugares a veces no se escucha.
Néstor Kirchner jamás querelló a un periodista, y cuando con justicia alguno de sus ministros lo hizo indignado por un destrato descomedido y en aquella época, delictivo le requirió que desistiera de esa querella y promovió, como todos sabemos aquí, la modificación del Código Penal para que los periodistas trabajaran con absoluta libertad y con garantías, sabiendo que ningún funcionario público los podría querellar. (Aplausos.)
Resplandecen esas libertades públicas y su tolerancia. Sin ninguna duda pocos jefes de Estado habrán sido tan denostados como el compañero Néstor Kirchner quizás el general Perón, que todo toleró. Debemos decir también que en este país bendito que todos amamos no hay periodistas presos ni diarios clausurados ni confiscados ni violencia parapolicial en las calles, como tampoco oficial, porque todos sabemos que fue un canon del compañero Kirchner que el Estado no reprimiera las protestas.
Como dijo Miguel Hernández, aquel poeta que le cantaba a la República española, la muerte apresurada y la vida desatenta se han llevado hoy al compañero Néstor. Pero nos ha dejado, entre todas las cosas que integran su legado, una presidenta que es un modelo de talento y de coraje.
Compañero Néstor Kirchner: vamos a continuar con su legado. Puede usted descansar en paz. (Aplausos. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Tierra del Fuego.


SRA. BERTONE, ROSANA ANDREA (TIERRA DEL FUEGO): Señora presidenta: he escuchado aquí a varios compañeros hacer memoria y expresar recuerdos personales de Néstor Kirchner. Yo también quiero traer aquí en este momento un recuerdo personal.
Allá por los años 2001 y 2002 fui convocada por el entonces gobernador Néstor Kirchner para hacerme conocer su proyecto, en el que él estaba trabajando para llegar a la Presidencia. Yo le contaba las dificultades que en ese momento había en mi provincia, sobre todo en cuanto a la dirigencia. No lo estábamos acompañando pero el pueblo sí estaba con él, y yo humildemente veía que él era el gobernador peronista más importante de la Patagonia y que su concepción de lo nacional, como dijo algún diputado por ahí –yo no conocía a otros gobernadores del centro o del Norte del país, hacía que viera en él una fuerza y una convicción tales para plantear un modelo nacional que seguramente le iban a permitir llegar a ser presidente de la Argentina.
En ese momento también hablamos de lo difícil que era ser presidente de nuestro país, porque generalmente uno tiene que resignar muchos ideales. Recuerdo que en ese momento se paró y tomando una cortina de color amarillo dijo: “Mirá, querida: si llego a presidente no voy a llegar para ser un presidente amarillo; voy a llegar para ser el presidente de mi pueblo”.
Cuando los otros días veía la manifestación de la gente pensaba que realmente llegó para quedar en la memoria de nuestro pueblo.
Quisiera hacer referencia a muchas cartas que me llegaron de Ushuaia y de Río Grande transmitiéndome fuerzas para la compañera presidenta y sus hijos. De todas esas cartas rescaté una que me llamó muchísimo la atención y que quisiera compartir con ustedes. La persona que la escribió, que se llama Salvador De Gaetano, a quien pedí autorización para leer la carta, le puso por título “Confesión”. Allí escribió: “Estimada compañera Rosana: Necesito decirle que todavía estoy abrumado y muy dolido por el fallecimiento de Néstor. Una de mis grandes metas era algún día poder darle la mano y decirle gracias.
“Le escribo a usted porque me parece que a través de usted les escribo a él y a Cristina.
“En la ausencia se valoran a las personas y a sus obras. Como persona a Néstor no lo conocí, sino a través de lo que se veía por TV y se escuchaba en radio. Pero siempre me causó la impresión de un hombre cálido, leal y compañero de sus afectos, amigos y compañeros. Siempre tuve la sensación de que si algún día tenía la suerte de hablar con él, sería como si nos conociéramos de toda la vida, porque me identifiqué con su estilo y sus valores.
“Su obra tan gigante, creo que todavía no se mensura. Son muchas cosas materiales, que para qué nombrarlas si están y está todo dicho. Son aquellas cosas que dejó que no se pueden tocar ni palpar las que emocionan mi espíritu y alimentan mi conciencia, son las que me retrotraen a mi juventud, idealista y obcecada en cambiar las cosas que estaban mal. Sin darnos cuenta, yo como millones de argentinos, al pasar del tiempo, fuimos vaciados de contenido, de ideales, de patria. Nos apretaron de tantas formas, nos hicieron desaparecer en vida hasta avergonzarnos de nuestra pasividad. Fuimos durante veinte años una sociedad de muertos vivos, una especie de zombies sin brújula ni norte. Nos pasaron por arriba a nosotros y a la Patria.
“Y un día llegó Néstor, camuflado en los pliegues de la historia, empujado por la misma patria como letal anticuerpo de las puses y podredumbres que la agobiaban. Disfrazado de chirolita o de comediante italiano, nos lo presentaron en sociedad como el mal menor a los ineptos y a los entreguistas. La Patria era un fierro caliente que nadie quería agarrar, porque para algunos, en el circo de la política, hay que preservarse por aquello de que ‘soldado que huye sirve para otra guerra’.
“Y el pueblo desechó a los miserables y se aferró a Néstor con la intuición y la esperanza que sólo tiene el pueblo. Y Néstor, no sólo agarró ese fierro caliente, sino que lo transformó en una espada brillante y la mostró como estandarte que nos conduciría a la victoria. Con la astucia y el valor de Perón, y la fuerza y la pasión de Evita, comenzó la pelea por la patria. Tenía todas las de perder, todo en contra, muchos traidores horadando su trabajo, muchos miserables creyéndolo débil lo quisieron correr con la vaina. Pero con su fuerza, pelotas y fe nos enseñó que ‘no está muerto quien pelea’, nos enseñó que no es de hombres bien nacidos hacerse los fuertes con los débiles mientras se les mojan los pantalones cuando tienen que enfrentarse a los fuertes y poderosos. Nos enseñó a jugarnos por nuestras convicciones, nos enseñó que nunca hay que darse por vencido, que la vida se vive y no se sobrevive, que no importa qué enemigo esté enfrente, cuando se sabe lo que se quiere y para quién se quiere.
“Por eso compañera, quiero decirle gracias al querido e inolvidable Néstor. Y también gracias por dejarnos a otra igual, a Cristina. Tengo una fe ciega en ella, en su patriotismo, su pasión militante, pero también en su capacidad política y en sus dotes de líder. Néstor dejó la posta, y sé que Cristina por él y para el pueblo seguirá en la senda con su pueblo, con los que se quieran sumar a la nueva Patria.
“Por eso: ¡Gracias Néstor y fuerza Cristina! ¡Lloremos y sigamos hasta la victoria!” (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.


SRA. BEDANO, NORA ESTHER (CORDOBA): Señora presidenta: ayer estábamos en Córdoba junto con otros compañeros compartiendo el primer viaje de nuestra presidenta al interior del país después de la muerte del compañero y amigo Néstor Kirchner. Tal como ella lo expresó, tuve la sensación de que en ese enorme ámbito estaba caminando entre nosotros el alma del compañero Kirchner, y estoy muy segura de que estaba sonriente, alegre al ver a tantos cordobeses acompañando a Cristina. Creo que también su alma se debe haber asombrado y llevado alguna sorpresa al ver que por fin éramos muchos los cordobeses que allí estábamos reunidos.
Pero esencialmente creo que su alma estaba absolutamente contenta porque vio una Cristina clarísima en su discurso y absolutamente digna en su postura de presidenta de la Nación, de compañera militante y de guía en el destino de nuestro país.
Como dijo un escritor de mi ciudad, Villa María, el día que falleció Néstor Kirchner, esta es una muerte que vino con garantías de justicia social, dignidad e inclusión. Por eso, dijo el escritor en medio de la plaza de mi ciudad que había que llorar, pero después había que seguir trabajando y efectivizando las garantías que traía esta muerte.
Una de esas garantías, tal vez la más importante, pude comprobarla en mi propia casa. Después de muchas horas de estar frente al televisor, mi hijo de 17 años me dijo: “Mirá mamá, yo no viví a Perón, lo que sé de Perón y de Eva Perón me lo contaron ustedes; pero me parece que mi Perón es Kirchner”. En lo más profundo de mi alma de peronista y de militante sentí que como ciudadana, madre y compañera había puesto junto con mi familia un grano de arena para que una de esas garantías se siguiera cumpliendo en el futuro. En el rostro de mi hijo vi el de todos los chicos y chicas que lloraron, cantaron y hablaron frente al cajón de nuestro amigo Néstor Kirchner.
Quiero agradecer desde aquí a su alma y a nuestra presidenta, en nombre de los cordobeses, por las autopistas, los puentes y el acueducto que cruza de punta a punta la provincia de Córdoba, por el respeto institucional y el afecto que siempre tuvo por nosotros, y que me brindó -debo decirlo- cuando pisaba tierra cordobesa.
Para finalizar mi alocución deseo mandar este mensaje adonde él esté. Desde aquella plaza en la que alguna vez los argentinos gritaron “que se vayan todos”, en el rostro de mi hijo, de nuestra presidenta y en el de cada uno de los argentinos que acompañó su partida física, empezamos a entender lo que es la verdadera política.
Los jóvenes y los que ocupamos una función pública seremos responsables de que esa muerte con garantías de la que habló el escritor de mi ciudad se cumpla efectivamente en el futuro. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. BASTEIRO, SERGIO ARIEL (BUENOS AIRES): Señora presidenta: más allá de sentirme contenido por las palabras pronunciadas por el presidente de mi bloque, quiero expresar desde mi identidad socialista, junto con el compañero Jorge Rivas, quien me pidió que así lo hiciéramos, el dolor y nuestro acompañamiento a la señora presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a toda su familia y a todos los argentinos que en estos días lloraron la desaparición física de quien fuera ex presidente y hasta ahora diputado nacional.
Durante todos estos días, lo planteé en algún reportaje, advertí permanentemente la palabra “consternación” como una sensación que tuvieron muchos argentinos. Eso indefectiblemente me disparó una poesía que conozco de memoria de Mario Benedetti que se titula Consternado rabioso y que en una de sus primeras estrofas dice: “Porque tu muerte es uno de los absurdos previsibles”.
Creo que esa fue la sensación que se sintió en la Argentina horas después de conocerse la muerte de Néstor Kirchner. Mario Benedetti escribió esa poesía el día en que murió Ernesto Che Guevara. Sin querer comparar a los personajes, porque eran diferentes personas y vivieron momentos muy distintos, quiero resaltar el sentimiento que uno en esa consternación y rabia. Consternación por la muerte temprana de un hombre que todavía tenía mucho para dar, hacer, construir, elaborar, pensar y soñar; y rabia por lo impredecible de la muerte, por lo injusto de esa muerte.
En algún párrafo de esa poesía se habla de la muerte predecible. Entonces, viene a mi memoria que en algún momento se le había reclamado a Néstor Kirchner que atemperara su militancia, porque había tenido dos o tres episodios que comprometieron su salud. Creo que cualquier persona que no hubiera tomado la política con la pasión con que lo hacía el ex presidente Kirchner, se hubiera puesto a descansar o a atemperar la militancia.
Sin embargo, Néstor Kirchner puso todo su corazón, cerebro y tripas para pelear por un proyecto político y para que le vaya mejor a cada uno de los argentinos.
Lo que hay que valorar de Néstor Kirchner es la apreciación que tuvo al saber leer lo que pretendía la gente allá por 2002 o 2003 cuando el país estaba en un caos. Leyó correctamente la demanda de la gente y llevó adelante sus sueños.
No me quiero extender en muchas de las cosas que logró en su gobierno ni en lo que fue la continuidad de la administración de Cristina Fernández de Kirchner. Pero lo que debo decir es que la sensación que tenía desde 2003 en adelante se relacionaba con la previsibilidad: me levantaba a la mañana y al abrir el diario sabía que no me iba a encontrar con que la Argentina había mandado tropas a Irak o que había acompañado a los Estados Unidos a una invasión a cualquier país del Tercer Mundo. Al contrario, en ese diario figuraba el acompañamiento a todos los países latinoamericanos por una independencia y soberanía regionales.
También uno sabía que al leer el diario no se iba a encontrar con los indultos; todo lo contrario, los juicios avanzaban y la Justicia llegaba al extremo porque existía un gobierno que se había comprometido.
Recuerdo que un poeta español dijo que había que tomar partido hasta mancharse. Néstor Kirchner realmente durante toda su vida tomó partido hasta mancharse.
Lo conocí en 2001 en un conflicto de los trabajadores aeronáuticos con Aerolíneas Argentinas. En verdad, fue el único gobernador que claramente dio el apoyo a los trabajadores. En ese momento parecía que no era políticamente correcto decir que había que estatizar la compañía o echar a los gallegos. Pero Néstor Kirchner lo hizo.
Posteriormente, en 2003 me volví a encontrar con él en un conflicto gremial para resolver los 1.500 puestos de trabajo que inminentemente se iban a perder por los despidos. Volvió a cumplir una de sus promesas de campaña. Unas semanas antes nos había dicho que iba a solucionar el tema una vez que pudiera acceder al gobierno. Lo cierto es que a las pocas horas el conflicto había desaparecido.
Cuando asumió la Presidencia en 2003 hubo reparos, porque algunos eran escépticos en cuanto a que se pudieran llevar adelante las promesas que se hacían en campaña. Esas expectativas fueron cumplidas para todos y cada uno de nosotros. Por eso el apoyo, el dolor y el hecho de estar acompañando a todo el pueblo en la plaza.
Quiero terminar diciendo que esa poesía que les comenté de Mario Benedetti termina diciendo que si se va al cielo es una lástima que no exista Dios, pero habrá otros dignos de recibirlo.
Hace días me imaginaba el recibimiento que debe haber tenido Néstor Kirchner en el cielo de 30 mil compañeros, que seguramente le agradecerán por los sueños cumplidos, que haya hecho justicia en nombre de ellos.
Cada una de esas cosas hace que uno tenga la necesidad de acercarse a los compañeros y de querer llevar adelante un proyecto de gobierno al cual uno adhirió y por el que fue perseguido, sancionado y hasta expulsado de su partido.
Si a mí me expulsaron de mi partido por haber acompañado todas y cada una de estas políticas que se llevaron adelante durante todos estos años, enhorabuena. Me pone bien y me alegra. (Aplausos.)
Como somos adeptos a buscar y leer poesías que coincidan con nuestros sentimientos, quiero finalizar mi intervención compartiendo con todos ustedes una que pertenece a Hamlet Lima Quintana. Dice así: “Hay gente que con sólo decir una palabra/ enciende la ilusión y los rosales;/ que con sólo sonreír entre los ojos/ nos invita a viajar por otras zonas,/ nos hace recorrer toda la magia./ Hay gente que con solo dar la mano/ rompe la soledad, pone la mesa,/ sirve el puchero, coloca las guirnaldas,/ que con solo empuñar una guitarra/ hace una sinfonía de entrecasa./ Hay gente que con sólo abrir la boca/ llega a todos los límites del alma,/ alimenta una flor, inventa sueños,/ hace cantar el vino en las tinajas/ y se queda después, como si nada./ Y uno se va de novio con la vida/ desterrando una muerte solitaria/ pues sabe que a la vuelta de la esquina/
hay gente que es así, tan necesaria.” (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. BIDEGAIN, GLORIA (BUENOS AIRES): Señora presidenta: en esta Cámara se está y se seguirá haciendo el repaso de los grandes aciertos políticos de Néstor Kirchner. En este sentido, creo que es importante recordar desde las grandes políticas de Estado hasta los más pequeños gestos, tan simbólicos y significativos, que forman parte de la huella profunda que nos deja Néstor Kirchner en la historia argentina.
Hoy, quiero rendirle homenaje al militante peronista, al compañero Néstor Kirchner. La verdadera muerte es el olvido, pero Néstor vive y seguirá viviendo en nuestros corazones hoy y siempre.
Los peronistas sabemos de pérdidas, de dolores inenarrables, de exilio, de implacables persecuciones, de muerte, de lo más duro, impiadoso y cruel, pero también sabemos de seguir adelante, de patriotismo, de la fuerza suprema del amor a la patria, al compañero y al amigo caído. Tenemos el ejemplo de Perón, de Evita, de los héroes y mártires de nuestro movimiento y de todos los caídos por una patria justa, libre y soberana. Entre ellos, junto a ellos y en la radiante energía de su plenitud ahora está Néstor Kirchner. Él era el espejo de los sueños que compartimos y desde su desmesurado amor por esta tierra y por este pueblo nos ilumina y sostiene en el camino de la liberación que emprendimos hace tantos años. Él nos interpelará a todos día a día, de pie junto a nuestra presidenta, mientas seguimos transitando el camino que todavía nos toca andar, con esperanza, con firmeza y con la alegría de cumplir con nuestro deber hasta entregar el legado a las generaciones futuras. ¡Hasta siempre compañero Néstor! ¡Hasta la victoria! (Aplausos).


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Santa Cruz.


SRA. BLANCO DE PERALTA, BLANCA (SANTA CRUZ): Señora presidenta: ¡qué momento tan doloroso! En esta circunstancia quisiera recordar las palabras de uno de los profesores de Néstor, que es una persona muy querida por nosotros; me refiero a Emilio García Pacheco, que conoce a Néstor desde muy pequeño.
Hace muy poco, García Pacheco –que es un referente político de los años 80 de la provincia de Santa Cruz- señaló que le había expresado una vez a Néstor Kirchner que no podría cruzar el puente de Güer Aike, que se encuentra aproximadamente a 30 kilómetros de Río Gallegos. Pero García Pacheco luego aclaró que Néstor no sólo pudo cruzar aquel puente sino todos los que se le presentaron en su vida; lo hizo con sacrificio, con voluntad y, fundamentalmente, con una gran convicción.
También quiero destacar y agradecer el acompañamiento de los presidentes de Sudamérica y de los integrantes de la UNASUR. Ese acompañamiento no estaba sólo dirigido a la familia de Néstor sino también a todo el pueblo argentino. Además, quiero expresarle especialmente mi agradecimiento al presidente Hugo Chávez, quien junto a dos de sus hijas acompañó a Néstor hasta su última morada.
En esa tarde tan fría, tan ventosa y en medio de tantas lágrimas, Chávez me dijo que a Néstor lo estábamos sembrando, jamás enterrando.
El 27 de octubre esperábamos que el censo nos diera las cifras de la Argentina pujante. Sin embargo, ese día la tristeza y el desconcierto nos inundó el alma: Néstor se iba de nuestro lado para siempre, no teníamos que agregar nada a su nombre, la patria se desgarraba. Todos los argentinos del Norte, del Sur, del Este y del Oeste sabían quién era.
Era “él”, “el hombre”, el que se fue joven de Río Gallegos a estudiar y volvió a su terruño siendo “el doctor”. Para quienes nos tenemos que alejar porque vivimos en el interior sabemos lo que eso significa, sobre todo al llegar a un lugar tan chico como Río Gallegos. Néstor volvió a su tierra en un año triste para los argentinos y especialmente para los peronistas: 1976, un año que nos dejó marcados para siempre.
Néstor, junto a su joven esposa, traía un proyecto de vida, una vida de trabajo unida a la militancia peronista. Ellos se incorporaron a quienes esperábamos a un líder. La verdad, no lo sabíamos, lo intuíamos. Y en su andar recorriendo cerros, ríos, montañas, caminos, junto a ella, Cristina, su elegida, trazaban tal vez sin saberlo el camino hacia un horizonte desconocido pero anhelado por muchos y obviamente también por ellos.
Varios años más tarde los vimos partir, con orgullo de argentinos, santacruceños y peronistas, pero ellos quedaban en escuelas, hospitales, viviendas, puertos, aeropuertos, rutas. Quedaban “los dos”, porque siempre fueron “los dos” para quienes los conocimos y vimos recorrer nuestras soledades sureñas, soledades que al fin pudieron llenar de obras, de fe y de esperanzas.
Sabíamos que desde su nuevo hogar, “la casa de todos los argentinos”, donde no dejaron jamás sus convicciones, no nos olvidarían. Así fue cómo de nuestra provincia siempre olvidada por el poder central alguien “Lupín”, “el flaco”, como algunos le llamaron, o “el pingüino”, como le agradaba a él se iba a acordar; se iba a acordar de su patria chica que lo albergó de niño y lo acunó en su seno durante su viaje final, el viaje del que no se regresa, pero que para hombres “como él” ese viaje se torna un camino a seguir sin claudicaciones y cargado de ejemplos.
Néstor supo extender su mano al desvalido, mezclarse con el pobre, enfrentarse con el poderoso, con los que le negaban a su patria el bienestar económico, y siempre supo saber cómo seguir. Siempre lo supo. Yo lo vi recorrer las calles de mi ciudad, solitario a veces, acompañado otras, pero con su invalorable lealtad al proyecto que transmitió en cada rincón de la patria.
Lo vi llegar convertido en presidente allá por el 2003, pero también lo escuché el último 8 de octubre anunciar que volvía con su residencia a Río Gallegos. Lo dijo y miles y miles lo vitoreamos y lo imaginamos recorriendo otra vez, como lo hiciera tantas veces, sus calles, sus casas, sus bares, sus amigos, su gente. Solo que su provincia ahora es otra, porque la inundó de obras, de trabajo y proyectos que pudo hacer realidad, con Cristina siempre a su lado, hasta librar con tesón la “batalla final”, porque así fue su partida: jugó su última razón de existir en ese lugar tan querido por los dos.
Tal vez jamás pensaron en esa partida tan pronta y tan dolorosa para quienes los queremos. Y digo “los queremos” porque los dos estarán siempre a nuestro lado como los supimos ver: tomados de las manos, esas manos que juntas lograron la felicidad de muchos niños, hombres, mujeres y ancianos de esta gran Nación.
No estaban prevenidos para este final; nosotros tampoco. Por eso crecerá, sin saberlo, hecho patria bandera, en la vida que entregó por todos nosotros.
Gracias, Néstor, tu corazón abierto a tantas heridas y vidas se llevó la tuya, pero siempre estarás en las alboradas claras o los fríos vientos que no podrán vencer nuestro recuerdo y lealtad, como no pudieron vencerte a vos.
Estábamos sedientos de justicia y libertad, nos las diste a manos llenas y, generosa y noblemente, lograste calmar esa sed. Por eso te digo, en nombre de tu pueblo, gracias por la nueva Argentina que nos legaste.
Tu nombre, como el de Eva Perón, estará en el corazón de todos los argentinos, ese corazón que nos dejaste junto a nosotros para que nunca te olvidemos y seamos capaces de parecernos en tu bravura, coraje, amor y lealtad hacia la causa que fue motivo de tu vida y de tu muerte.
Te prometemos que así será. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Tierra del Fuego.


SRA. CALCHAQUI, MARIEL (TIERRA DEL FUEGO): Señora presidenta: la verdad es que es muy difícil decir cosas que no hayan dicho otros compañeros y colegas.
Quiero rescatar algunos discursos: el del presidente del bloque y el de los diputados Sabatella, Silvia Vázquez y Alvaro. Creo que esos discursos recorren e identifican lo que definió Néstor Kirchner como la transversalidad política. Esa fue su construcción política y su compromiso con la democracia.
A pesar del momento difícil que se vive y que vivimos y de que no hay palabras para reparar la pérdida y el dolor que sentimos, vengo con la palabra imprevista para decir solamente que a Néstor Kirchner, al compañero, al líder, al jefe político, lo voy a recordar con mucha alegría, con la alegría de haber visto un 25 de mayo a un presidente patagónico que asumía la responsabilidad de conducir un país en crisis para sacarlo de las llamas del infierno, tal como él lo definía.
Ejercía su investidura con mucha energía y con muchísimo ímpetu mientras nosotros, desde la Patagonia, festejábamos el día de la patria mirando la pantalla del televisor y tomando unos mates. Estábamos festejando el día en el que un patagónico se hacía cargo de la República de una forma que desconcertó al país porque, tal como decían, él estaba mal vestido, revoleaba el bastón presidencial y se arrimaba a la gente. Era desgarbado, gestual y afectivo. No tenía miedo y rompió los protocolos por los que tantas veces la actual presidenta lo reprendió. Tal vez a Néstor Kirchner no le interesaban las formas sino las cuestiones de fondo.
Voy a recordar con mucha alegría ese 25 de mayo, pero voy a recordar también con mucha alegría y como acto militante, el hecho de que estamos cumpliendo un año de la Asignación Universal por Hijo. Podemos festejar que hay miles de chicos que tienen salud y un plan integral de educación. Ellos se sienten –y lo están- incluidos dentro de un nuevo proyecto social y económico que se instauró a partir de 2003.
Me voy a sentir feliz y voy a militar con muchísima alegría sabiendo que desde este espacio, con el acompañamiento de otros, hemos recuperado la posibilidad de la inclusión social de miles de personas que no tenían un sistema de previsión social, médico ni de salud. Hoy, lo tienen.
Mi homenaje es la militancia con alegría, sabiendo que muchísimas personas recuperaron la posibilidad de tener chacras, tal como se lo manifestaron a la señora presidenta. Los pequeños chacareros dijeron: “Nosotros somos el campo. Nosotros estamos con usted, señora presidenta”.
Voy a militar con alegría, y mi homenaje a Néstor Kirchner es la alegría de saber que muchos sectores marginados hoy tienen un lugar en la sociedad con igualdad de derechos, y pueden relacionarse afectivamente sintiéndose íntegros y en plenitud cuando abrazan a un compañero de igual género.
Me siento en esta banca para recordarlo con alegría, porque como lo dijo la presidenta Fernández de Kirchner en el último acto, Néstor Kirchner está en cada uno de nosotros. La militancia es vida y los actos políticos de Néstor Kirchner en su historia superaron sus discursos y fueron actos de vida.
Voy a militar muy feliz y mi homenaje será siempre la alegría de saber que cientos de familias recuperaron la justicia ante la aberración de los crímenes de lesa humanidad.
Me siento con la alegría de participar en un espacio que lideró un ex presidente a quien la historia va a recordar para siempre, pero creo que además debemos recordarlo con alegría, porque Néstor Kirchner trabajó por la felicidad del pueblo. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por La Pampa.


SRA. REGAZZOLI, MARIA CRISTINA (LA PAMPA): Señora presidenta: participando de las exequias del ex presidente Kirchner pude comprobar el profundo dolor e inmenso respeto que la ciudadanía –en especial, los jóvenes le manifestaba en todo el país y en todas las plazas, donde hubo manifestaciones espontáneas que dejaron esto en claro.
No se ha terminado una época y ha empezado otra. Tenemos que sostener la democracia que recuperamos con tanto sacrificio en 1983. El transcurrir de los años, manteniéndonos en esta forma de gobierno, nos ha llevado a ir aprendiendo de los errores y perfeccionando el sistema.
La movilización de una gran cantidad de jóvenes a lo largo de todo el país nos ha enseñado que recuperamos la política como herramienta de transformación social y económica. Volvió la militancia juvenil y con ella, la ilusión.
Más allá de que algunos se asusten, la participación de los jóvenes nos asegura futuros dirigentes con calidad y compromiso. La militancia juvenil no tiene que ver con décadas en la Argentina, sino con la apertura de los dirigentes para el tan mentado recambio generacional. A no temerle: es lo que estamos viviendo y lo que vimos en las tristes jornadas de la semana pasada.
Se puede estar de acuerdo o no con este modelo, pero no se puede negar que es un soplo de aire nuevo que se impuso a la política de nuestro país. Hoy, muchos hablan de si se apoyará a la presidenta o no, o si el modelo soportará o no.
Ante esto repito que este es el gobierno nacional y popular elegido por el pueblo. Fue Kirchner el que inició este modelo. Hoy, hablamos gracias a él de distribución de la riqueza, de derechos humanos, de justicia social, de crecimiento económico, de políticas de igualdad de derechos, de desendeudamiento y de unidad latinoamericana de todos los pueblos.
Nos recordó que se podían defender los intereses de los argentinos sin resignar ideales, dignidad o soberanía nacional. Por eso, los jóvenes encontraron un camino que los incluya. Su paso por la política lejos estuvo de ser una época y su muerte de terminar con ella. En todo caso se abre una nueva etapa y debemos tener la madurez democrática para llevarla adelante.
No se trata de resignar cuestiones de Estado sino dejar de lado las ambiciones personales para pensar en un futuro de grandeza.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.

SRA. REGAZZOLI, MARIA CRISTINA (LA PAMPA): La transversalidad de la que tanto habló Kirchner se hizo realidad. Quizás no resultó como él lo soñó pero no nos engañemos: fue posible desde el peronismo y eso debemos reconocérselo a los peronistas, porque estuvimos casi treinta años para poder decir con la cabeza bien alta que el peronismo es esto y no las políticas entreguistas que nos tocaron vivir.
Su ausencia no deja un espacio vacío que hay que llenar sino que nos demuestra que en el lugar que deja queda militancia, compromiso social y reivindicación de derechos. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. CARLOTTO, REMO GERARDO (BUENOS AIRES): Señor presidente: hago mías las palabras de muchos de los compañeros que expresaron hoy aquí lo que ha sido la gestión de gobierno del compañero Néstor Kirchner. Yo quiero aportar algunas reflexiones.
Tal vez si hay algo que signó este tiempo, desde mi perspectiva, es que Néstor Kirchner vino a resolver lo que la transición democrática argentina no había resuelto, dos ejes centrales: uno, el económico social, para romper con el esquema que había empezado en 1976 y que eclosionó en 2001, retomando las mejores banderas, la mejor historia, el mejor pensamiento del proyecto nacional y popular, generando el camino de un valor tan importante como es el de la recuperación del trabajo digno, como ordenador social y garantía de los derechos esenciales de nuestro pueblo.
El otro punto de la transición democrática que vino a resolver son los crímenes cometidos por la última dictadura militar que permanecían impunes, buscando revertir ese proceso y generar el ejercicio pleno de la justicia para aquellos que venimos de la militancia, de la militancia de los derechos humanos, a fin de juzgar no sólo los crímenes del pasado sino también de construir los derechos que en el presente vimos en la figura, en la actitud, en la acción política y en el pensamiento de Néstor Kirchner, que vino a generar un acto de reparación.
Quiero hacer esta reflexión porque muchos han planteado durante bastante tiempo, sobre todo en los últimos años, que hubo una cooptación de los organismos de derechos humanos por parte del gobierno nacional y por parte de su proyecto. Y hay un gran error conceptual en ese punto, porque los organismos de derechos humanos lo que encontraron es identidad con un gobierno nacional y popular que vino a dar respuestas no sólo a sus demandas de verdad, de memoria y de justicia sino también que las madres y las abuelas de plaza de Mayo, los familiares y los hijos encontraron que Néstor era un compañero, encontraron que Néstor era como sus hijos, era como aquellos compañeros que expresaron una lucha en un tiempo de nuestra historia que desde nuestra perspectiva fue heroico y que también recuperó sentido a partir del gobierno nacional que surgió el 25 de mayo de 2003. Esto es central, porque Néstor planteó que no iba a dejar esas convicciones –y muchos compañeros lo recordaron acá- en la puerta de la Casa Rosada.
Desde nuestra perspectiva, Néstor entró en la Casa Rosada con las convicciones de una generación que fue para nosotros emblema de lucha, sacrificio y entrega, lo cuál forma parte del ADN político de Néstor Kirchner.
Me quiero referir a la prensa canalla que hemos visto en estos días reflejar una mirada tergiversada, la misma que reflejó a lo largo de los últimos años, buscando atacar este proceso en un momento de profundo dolor e introspección que sufríamos todos los militantes. Pero me parece que no vale la pena.
Creo que frente a la pérdida de los compañeros de lucha, los compañeros políticos, uno los llora, los sufre, se siente lastimado. Siempre ha sido parte del derrotero histórico de los peronistas luchar contra la adversidad. Esto es tal vez la obligación y el homenaje que todos nosotros debemos hacer a Néstor.
Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos y continuar este camino, profundizando un modelo distributivo para constituir una sociedad más equitativa e igualitaria. Tenemos que seguir trabajando en desarticular las estructuras corporativas y de concentración económica. Debemos dar mayor garantía de derechos a nuestro pueblo. Todo esto es lo que tenemos que hacer.
Tal vez para los compañeros y compañeras que tienen convicciones religiosas, Néstor está en el cielo o en algún otro punto; pero aquellos que no tenemos esas convicciones pero sí otras tan profundas y sentidas, lo vemos codo a codo y brazo a brazo con cada uno de los compañeros que dieron su vida por la lucha de liberación en la Argentina. Los vemos brazo con brazo con Perón y Evita; con Perón, por la reflexión, el conocimiento y la mirada estratégica; con Evita, por la pasión, el sentimiento popular y la idea de estar próximos a su pueblo.
Junto a ellos podríamos colocar la figura de los compañeros que Néstor eligió, sin saberlo, para darnos testimonio y testamento a nosotros. Sin ninguna duda junto a ellos estarán Joaquín Areta y los 30 mil compañeros.
Compañero Néstor Kirchner: ¡hasta la victoria siempre! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Río Negro.


SR. CEJAS, JORGE ALBERTO (RIO NEGRO): Señor presidente: mi homenaje al compañero Néstor Kirchner, condolencia, solidaridad y compromiso con su mamá, con la compañera presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, con sus hijos y su familia.
Mi agradecimiento a hombres y mujeres de otras fuerzas políticas que han testimoniado aquí con su presencia y el homenaje a nuestro querido compañero. También mi agradecimiento a muchos hombres y mujeres de otras fuerzas políticas de mi provincia, Río Negro, que me hicieron llegar un profundo sentido de condolencias.
¡Qué bueno que estamos hablando de política! Hablar de Kirchner es hablar de política. Hablar de política es hablar de ideología, cuando algunos la negaban. Los quiero invitar a hacer un vuelo imaginario.
En estos días se debe haber producido en algún portal celestial un diálogo que imagino de estas características. Los invito a ustedes, y sobre todo a aquellos que tenemos algunos años más, a pensar en un compañero militante porque también en eso Néstor tenía una caracterización que está dentro de las veinte verdades peronistas que decía que el que se cree más de lo que es se convierte en un oligarca.
En ese portal celestial al que fue a golpear imagino sentados a Perón y a Evita, y a él diciendo que había sido presidente de la Nación, diputado nacional, secretario general de la UNASUR y orgullo para todos los argentinos. Lo imagino diciendo “este militante político discípulo de ustedes viene a decirles presente”.
En esta charla imaginaria veo a mis queridos compañeros que por aquel entonces militaban aquí, en el Gran Buenos Aires, en La Plata, en la Capital, y a nosotros, desde el interior del país, diciendo al general y a Evita que ese hombre rebelde de la juventud maravillosa hace esa irrupción celestial en compañía de tantos que luchaban por una patria mejor, junto a dirigentes sindicales y hombres y mujeres de otras extracciones políticas pero que querían a la patria.
Entonces Perón le preguntaba, como hacía el viejo y querido general: ”¿Qué hiciste por aquella trilogía que para los peronistas es un emblema, por la independencia económica?” Contestó: “Me peleé con todos, como hiciste vos, general, cuando Braden quería hacerse cargo de nuestra patria”. Y por ahí lo corría Evita preguntándole: “¿Y qué hiciste por los más viejos?” Y él respondía: “Todo lo que mis compañeros dijeron”. “¿Y qué hiciste por los más chicos?” En definitiva, estaban hablando de la justicia social. “¿Qué hiciste por la soberanía política?” Muestra de ello es el agradecimiento de los pueblos originarios, de los héroes de Malvinas, de la defensa continental insular de la República Argentina, todas estas cosas que surgen a borbotones.
Yo creo que Kirchner da este presente ante Perón y Evita tal vez como el discípulo más preclaro del peronismo. Y me siento profundamente emocionado, porque en ese portal celestial está mi padre, fundador del peronismo; en esta plaza de Mayo de la semana pasada estaban mis hijos, y yo estoy en esta transición del peronismo tratando de aportar con humildad lo que debemos aportar para todo el pueblo argentino: el testimonio acabado de lo que es el peronismo, como movimiento nacional y popular revolucionario y en paz a partir de la justicia social que se encarnó en la Argentina. Se ha sembrado nuevamente el germen de que la juventud participe en la cosa política. Esto es lo más bello y hermoso que nos puede suceder a quienes hemos tomado la política por vocación.
Es nuestro compromiso, compañero Néstor Kirchner, acompañarlo en este presente al general y a Evita trabajando incansablemente por la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Jujuy.


SRA. BERNAL, MARIA EUGENIA (JUJUY): Señor presidente: se nos murió Néstor Kirchner y en esta tarde transitamos su recuerdo desde múltiples perspectivas: el compañero de los derechos humanos, el de la Corte Suprema, el que abrió los archivos secretos y reorientó los juicios por los atentados, el que recuperó el Estado, el de las leyes para el castigo a los genocidas, el del golpe estratégico al Fondo Monetario Internacional, el de la ley de educación técnico profesional, el de las paritarias, el del matrimonio igualitario.
Yo quisiera recordarlo en su dimensión humana, tan presente en el desarrollo de una épica política, la suya, la nuestra, esa dimensión humana que nos revela un hombre de fortaleza interior privilegiada, de carácter, de convicciones.
Ese hombre de fuste pensó y convirtió en políticas concretas la idea de que la construcción histórica pasa necesariamente por reconocer un federalismo real, promover la inclusión y tener un Estado presente.
Propiciaba reconocer el federalismo real encarnado en su propia dialéctica social. Podríamos hablar de un federalismo provinciano, porque tenía relación directa con el interior, con sus conducciones de gobierno y sus líderes locales. La acción de Néstor Kirchner en políticas concretas se reflejó en rutas, accesos urbanos, hospitales, escuelas y viviendas.
Siempre recordaré, señor presidente, cuando siendo gobernador usted convocó al pueblo de Jujuy, al pueblo peronista, a sumarnos a un proyecto político. Fue toda una decisión, la más importante de mi provincia en los últimos años: acompañar este proyecto popular y nacional encarnado en Néstor Kirchner.
En esa decisión que usted condujo, señor presidente, tejimos los hilos del destino de ideales postergados y posibilidades ciertas para mejorar la calidad de vida, las instituciones y los valores militantes. Así se hizo y hoy, fortalecidos por tamaña decisión como jujeños recuperamos el sentido federal y la palabra de Néstor Kirchner vuelve a sonar diciendo lo que expresó en un acto de campaña: “En Jujuy nace la patria.” En esa expresión dio la síntesis más exacta de lo que implica social e históricamente la frontera norte de la patria y la necesidad de una inclusión real en un proyecto social, económico, productivo, cultural y validado políticamente.
Él sentía que la construcción de la historia pasaba por este federalismo y por promover la inclusión, porque sólo con ella se puede promover un proyecto nacional integrador que tenga como norte el principio de igualdad y la implementación de los derechos constitucionales.
Esa construcción histórica pensada por este hombre también pasa por un Estado presente, porque Kirchner nos devolvió la fe en el Estado; el Estado que estaba ausente, vaciado, y cuya naturaleza estaba perdida en la sombra que impuso el conocimiento de que era ineficiente.
En suma, Néstor Kirchner nos devolvió la política a todos, y por ello construyó la dimensión épica de ella y ese puente intergeneracional con los jóvenes, del que todos hablaron y se sorprendieron en la plaza el 27 de octubre. En esa juventud nos dimos cuenta de que ese hombre había instalado un discurso que nos enorgullece, conmueve y sitúa en una sociedad con ideologías posibles, en la que la integración se opone al individualismo y lo popular instala su supremacía frente a las élites.
Hace poco nuestro presidente de bloque, el señor diputado Agustín Rossi, decía que Néstor Kirchner fue un hombre del siglo XXI por su liderazgo. En esta expresión creo que hay una verdad innegable: Néstor Kirchner es la dimensión latinoamericana de nuestra identidad política.
Por lo expuesto, agradezco a Néstor Kirchner como jujeña; como ciudadana argentina mantendré el legado de inclusión, igualdad y defensa federal, y como justicialista le reconozco el trabajo por la justicia social con nuevas herramientas institucionales y políticas.
Compañero presidente Néstor: serás vida en el pueblo después de tanta muerte. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. CIGOGNA, LUIS FRANCISCO JORGE (BUENOS AIRES): Señor presidente: homenajeamos a un grande de la patria.
Mis compañeros y diputados de otras bancadas exaltaron al militante, al dirigente. Este militante es también un dirigente con dirigidos, con seguidores; no era un Quijote que luchaba contra molinos de viento sino un estratega y táctico de primer nivel. Fue acometiendo todas las batallas que consideró necesarias, tuvo el coraje para hacerlo y eligió los momentos que consideró oportunos.
Si el señor presidente me lo permite voy a valerme de las palabras de otros para homenajearlo. El historiador escocés de alto vuelo Thomas Carlyle, en su libro titulado Los héroes, en el que menciona distintas clases de personajes del siglo XIX que llegaron hasta el heroísmo, dice: “Examinemos la última forma de heroísmo, la que llamamos realeza. Al jefe, al capitán, al superior, al que asume el mando,...”.
Más adelante señala: “...a ese hombre debe considerársele como el más importante entre los grandes hombres. Para nosotros representa prácticamente el compendio de las varias formas de heroísmo:...”.
Otra cita del mencionado escritor señala: “...encontrar ese hombre hábil, y, luego de encontrarlo, investirlo con los ‘atributos de la habilidad’, con el culto, la reverencia, los símbolos del valor, del mérito, de la soberanía de toda dignidad, de toda realeza, o como quiera llamársele, de modo que halle amplio espacio donde moverse y proceder con arreglo a sus facultades, es una necesidad, bien o mal cumplida, de todo procedimiento social, sea el que fuere, en este mundo”.
Sigue diciendo: “Buscad en cualquier país el hombre más capaz, el más hábil que en él resida; elevadle a la suprema dignidad, reverenciadle realmente, y habréis conseguido para aquel país un gobierno perfecto”.
“Decir de un hombre que es el más hábil, equivale a extenderle patente de recto corazón, de bondad, de justicia, de nobleza por excelencia; lo que ordene hacer será precisamente lo más sabio, lo más propio y conveniente que podríamos aprender; lo que de todos modos nos convendría hacer con verdadero y leal agradecimiento, ejecutarlo sin la menor sombra de recelo.”
El pueblo argentino, en los albores del siglo XXI, encontró en Néstor Kirchner a ese hombre y lo ungió presidente de la República. Luego continuó apoyándolo mediante la consagración de Cristina Fernández como presidenta de la República.
En ocasión de la muerte de Néstor Kirchner, la Sociedad Internacional para el Desarrollo –entidad internacional que nuclea a intelectuales, dirigentes y hombres de Estado de todo el mundo publicó un documento titulado Nunca más, nunca menos. En un párrafo dice lo siguiente: “De aquella encrucijada a ésta, está en nosotros hacer que las bases que cimentan el presente auspicioso...” –se refiere a la Argentina de Néstor y de Cristina “...y el futuro esperanzado sigan firmes. Cosas que queden, se hagan fuertes y crezcan sanas: distribución equitativa del ingreso, macroeconomía sustentable, política monetaria heterodoxa, desarrollo industrial, educación pública y universal, fomento de la ciencia y de la tecnología, del trabajo nacional, negociaciones paritarias, asignaciones universales a los hijos, más y mejores jubilaciones, juicios que suturen genocidios, legislación y política audiovisual redistributiva, militancia, retorno del debate y recuperación de la política. Algunas cosas más, otras menos, en el acumulado tres palabras: Intervención del Estado. Y en una frase: la posibilidad del desarrollo productivo y social con ambición y realización de inclusión e igualdad. Nada menos.”
Termina el documento de la siguiente forma: “Nunca más el terror. Nunca menos que la integración y el desarrollo.” Yo agrego nunca menos que la justicia social. Nunca menos que la soberanía política y que la independencia económica.
Néstor Kirchner, por razones generacionales, no participó de la resistencia peronista; participó de otra resistencia posterior. Lo hizo con mucho valor, porque tuvo mucha importancia como aquella.
Me voy a valer de un poema de Arturo Jauretche, llamado La canción del nomeolvides. Este poema fue publicado en el periódico “El 45”, en 1955.
Dice Jauretche: “No me olvides, no me olvides/ no me olvides,/es la flor del que se fue./No me olvides, no me olvides,/No me olvides,/ volveremos otra vez./ Es el novio de la patria /de la patria que le espera./Volverán los nomeolvides,/volverán en primavera./¡No me olvides, no me olvides,/No me olvides!/Canta el pueblo de Perón./ No me olvides sobre el pecho./ No me olvides pegadito al corazón./ Volverán los nomeolvides/ cada año a florecer./ Con la flor de nomeolvides/ no olvidando esperaré./No me olvides, no me olvides./No me olvides./ Es la flor del que se fue./Nomeolvides, nomeolvides,/Nomeolvides/ Volveremos otra vez.”
Néstor Kirchner: no te olvidaremos. Estarás en la memoria y en el corazón del pueblo argentino por siempre. (Aplausos prolongados. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Corrientes.


SRA. CHIENO, MARIA ELENA PETRONA (CORRIENTES): Señor presidente: después de haber escuchado durante la tarde de hoy a tantos compañeros de todas las bancadas recordar la memoria de nuestro compañero y querido conductor Néstor Kirchner, voy a tratar de ser breve y de despedirlo desde el sencillo análisis de lo innegable.
¿Qué cosas y qué actos plasmó en nuestro país Néstor Kirchner para ser diferente y significar una bisagra y un cambio innegable e imposible de retroceder?
Ha sido importante para nosotros porque desde hace tiempo veníamos luchando por recuperar la palabra, el idealismo y aquello que nos habían inculcado. Era algo que amábamos mucho y por lo que tanto sufríamos.
En ese análisis se me ocurrió pensar qué nos dejó y qué se llevó Néstor para librarnos de lo que no debe volver más a la Argentina.
Nos dejó la alegría de retomar el camino de la política de las convicciones, y se llevó con él para siempre la política de los gerentes.
Nos dejó y nos devolvió el discurso peronista de la justicia social, y se llevó la vergüenza que nos acompañó durante la década del 90 por no haber podido impedir que se desvirtuaran nuestras convicciones.
Nos dejó esta llamarada de jóvenes que ocuparon la plaza, en la que por fin nos vimos y nos reencontramos, y se llevó con él las viejas y obsoletas estructuras partidarias y el grito desesperado de “que se vayan todos”.
Nos dejó un mar de trabajadores y de dirigentes sociales en cada esquina reclamando derechos, sabiendo que no serán reprimidos, y se llevó con él los bastones largos, los policías de Fuentealba y la Federal de Kosteki y Santillán.
Nos dejó un país que lidera la lucha en América Latina y en el mundo, por los derechos humanos, y se llevó un país sordo y ciego que ocultó y calló el dolor de tantos compañeros.
Nos dejó un ensordecedor murmullo de voces plurales que se preparan para darnos todas las opiniones, y se llevó con él el relato único y dirigido por aquellos que defienden sólo sus intereses.
Nos dejó millares de hogares con esperanzas y derechos, y se llevó la tristeza de los gurices, la angustia de las madres y la resignación de los ancianos.
Nos dejó una patria inmensa de Chávez, Correas, Mugicas y Lulas, y se llevó con él la pobre colonia de Bush y sus socios.
Nos dejó un país económicamente soberano y se llevó la deuda externa y el FMI que marcaba el ritmo y el hambre de los argentinos
Nos dejó millones de ancianos que ya estaban resignados pero que han recuperado la esperanza y la alegría de vivir, y se llevó a toda esa ciudadanía que estaba excluida.
Así podríamos seguir horas y horas, pero lo que quiero remarcar es que nos dejó la voz ronca de tanto gritar “¡fuerza, Cristina!”, y se llevó de nosotros el inmenso susurro que dice “muchas gracias, Néstor”. (Aplausos).


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Chubut.


SRA. CHIQUICHANO, ROSA LAUDELINA (CHUBUT): Señor presidente: conocí personalmente a Néstor Kirchner cuando viajó a Esquel para acompañarnos en la lucha por nuestros reclamos. Pero lo conocí más por su gestión de gobierno.
En ese sentido, debo decir que cuando el país se desangraba Kirchner tenía a la provincia de Santa Cruz hermosa, con viviendas, escuelas y hospitales. En esa gestión lo acompañaban los hombres del peronismo de Santa Cruz y una incansable luchadora, como lo es su hermana, Alicia Kirchner.
Como sabíamos de sus convicciones, cuando se lanzó la campaña proselitista la mayoría de los chubutenses no dudamos en sumarnos a ella. No nos importó el frío ni nos importó la nieve. Me acuerdo que era junio y yo, para ganar 40 kilómetros, ya bien entrada la noche, me largué por Taquetrén, donde ni ruta hay. ¡Qué coraje! Llegué, porque si hubiera pasado allí la noche me habría muerto de frío y nadie me hubiera podido auxiliar. En Gastre, estando en marcha la camioneta a gasoil, se congeló del frío que hacía.
Pero miren cómo era el calor de los patagónicos que no sentíamos ese frío. Lo que queríamos era que ese hombre con convicciones, con carácter, con firmeza, fuera el presidente de todos los argentinos. Decíamos: “Un patagónico va a salvar a la patria” y recorríamos 500, 600, 1.400 kilómetros como fuese. Muchos decían “¿y qué va a hacer? Es del Sur, somos tan pocos”.
Por esa militancia que siempre tuvo, por esas condiciones de estadista y estratega, por ser líder de la Argentina y de América y por ser un patriota, Néstor Kirchner es Néstor Kirchner. Pero sobre todo fue una buena persona, una persona que planteó su lucha con amor y por amor. Por eso conmovió y conmueve a todos.
Ese hombre sin protocolos se presentó en Rawson en junio de 2003, cuando todavía teníamos un gobernador radical que en su presencia prometía obras y más obras. Yo, como una simple ciudadana y ante la angustiante falta de gas en Chubut en la zona cordillerana, donde no alcanzaba para abastecer a los domicilios, le reclamé al gobernador a viva voz: “¿Y el gasoducto cordillerano, gobernador?”. Y éste me contestó: “Son cosas de la empresa, señora”. Después De Vido me dijo: “Mirá, Rosita, dice Néstor que donde no está la empresa está el Estado para solucionar los problemas de la gente”. Yo lo creí y anuncié la construcción del gasoducto, y en el año 2006 se inauguraron en Tecka 900 kilómetros de gasoducto, sin protocolo. Ese hombre sin protocolo hizo muchas cosas.
Quiero recordar en este recinto un episodio que me dolió profundamente. Hace muy pocos días aquí se dijo: “¿Cómo van a tener jubilaciones aquellos que nunca aportaron?”. Sí, van a tener jubilaciones, porque Kirchner y los peronistas comprendimos que el ama de casa es una trabajadora de la vida, que los peones de campo fueron estafados y nunca les depositaron un centavo y que hubo miles de argentinos que no pudieron tener una formación para acceder a un empleo formal. (Aplausos.)
Por eso, van a tener una jubilación, porque Kirchner lo comprendió todo. Tanto que cuando pudo instaló el mensaje de que el candidato sería pingüino o pingüina, y hoy Cristina es la presidenta de la Nación. En ese reconocimiento a su compañera de lucha, a su compañera de toda la vida, a la mujer coraje, reconoció a todas las mujeres luchadoras.
¡Gracias, Néstor! ¡Fuerza, Cristina! (Aplausos.)
Néstor no añoraba España. Néstor no añoraba los países árabes. Añoraba la Patagonia. Hoy es un honor que celebremos la unión de América del Sur. Cuando ayer a la noche vi juntos a los presidentes Santos y Chávez dije: “Esto es obra de Néstor”. Ambos presidentes dijeron que iban a trabajar por la unión de los pueblos. Esta es la década de la unidad de América del Sur.
Esta bandera que está apoyada sobre mi banca es la de la campaña presidencial de “Lupo” –así lo llamábamos todos los patagónicos con inmenso cariño- y tiene la firma de los compañeros militantes.
Voy a dedicarle a su memoria, a su amor, a su hombría de bien una canción... En los actos, antes del discurso cantaban Hugo Giménez Agüero y su amigo Tito Oyarzún. Néstor me decía: “Rosita, recitá la poesía de la Patagonia”. ¡Sí, Néstor: con todo amor, con toda la fuerza y la sangre patagónica!: “No necesito cruzar la frontera para sentir la entraña de mi tierra/ No necesito cruzar la frontera para verla tan bella/ No necesito cruzar la frontera para soñar en ella/ Andando los caminos de la vida soy viento y polvareda/ y soy ríos, montañas, vegetales y cascadas en la Cordillera/ Soy el mar tempestuoso, bravío y caricias de olas en la arena/ Soy el cielo de la Patagonia y una puesta de sol en la meseta/ No necesito cruzar la frontera para sentir la entraña de mi tierra.”
Néstor querido: ¡hasta la victoria, siempre! (Aplausos prolongados. Varios señores diputados rodean y felicitan a la oradora.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Chaco.


SRA. DAMILANO GRIVARELLO, VIVIANA MONICA (CHACO): Señor presidente: qué difícil, ¿no? Qué profundas las palabras de cada uno de los compañeros.
Cuando empezamos a transitar el 2010 todos nos aprestamos a vivir un año que imaginábamos distinto porque la misma Cristina, cuando asumió en este Congreso y recibió la banda presidencial de manos de Néstor Kirchner, se refirió al Bicentenario como una de la fiestas populares. Quería que todos los argentinos pudiésemos celebrarlo con alegría, como finalmente sucedió, sintiéndonos más hermanos y más argentinos que nunca.
Por aquel entonces no nos imaginábamos esta situación. Este año fue distinto por la alegría del Bicentenario y, a su vez, es muy triste por esta pérdida tan irreparable que tanta impotencia nos ocasiona. Todos somos conscientes de que sentimos esa fortaleza que sin duda Néstor nos transmite desde algún lado.
Sería muy difícil poder hablar en tres o cuatro minutos de todo lo que ha hecho el ex presidente Kirchner, el dirigente político, nuestro conductor, nuestro compañero. Por lo tanto, hago mías las palabras de cuantos compañeros me han precedido en el uso de la palabra.
Quisiera referirme a algo que, como chaqueña, me toca muy de cerca en el sentido de lo que el entonces presidente Kirchner ha hecho por el Norte argentino. Muchos compañeros han hablado de lo que hizo por el Sur o por cada uno de sus sectores más allegados.
Néstor Kirchner fue el presidente que más apoyó el Norte Grande, que comprende a las provincias del NEA y del NOA, y el Chaco es una de esas provincias. Si bien es cierto que el programa Norte Grande, financiado por el BID, ya estaba acordado mucho tiempo antes de que Néstor fuera presidente, nunca se lo había podido poner en práctica porque la situación económica no lo permitía.
Cuando Néstor asume en 2003 empieza a ordenar la economía y a poner al país de pie, con un crecimiento económico que gracias a Dios se viene sintiendo desde hace casi ocho años y que ahora está en manos de Cristina.
Así pudo poner en marcha el programa Norte Grande, lo que devolvió a los chaqueños y a todas las provincias integrantes del NOA y del NEA la esperanza de ver concretados los sueños que hoy vivimos nosotros, como chaqueños, observando una provincia que se transforma y crece al mismo ritmo que el país.
Por años hemos sido olvidados por muchos presidentes, y siempre fuimos la provincia de allá arriba, la provincia pobre, la provincia sin gas, sin agua, sin rutas y sin electroductos. Todas estas obras, impensadas hace algunos pocos años, hoy están en ejecución gracias al proyecto nacional, popular, federal, integrador e inclusivo que supo poner en marcha Néstor Kirchner. Hoy, con toda la fuerza y capacidad, la compañera Cristina Kirchner lo está llevando adelante, junto a un gran gobernador, como es “Coqui” Capitanich, cristalizando el sueño de los chaqueños olvidados.
Por eso, la mejor forma de rendir homenaje a Néstor es darle las gracias por lo que ha hecho por todos los chaqueños, redoblando el compromiso con Cristina, diciéndole que desde la provincia estaremos con ella, construyendo este hermoso país y esta realidad que estamos viviendo todos los argentinos, como ha quedado demostrado los últimos días.
Así como se acompañó en el Bicentenario a la presidenta, ahora se la acompaña en el dolor, mostrando todo el afecto y el apoyo a este modelo tan cuestionado y criticado, pero que hoy ha quedado en claro que es el que quiere el pueblo argentino.
Simplemente, finalizo con una frase que tendremos que recordar y repetir a menudo, dado lo que se viene. Fue redactada por un escritor chaqueño y dice: “Néstor y Cristina, los que cambiaron la Argentina.” ¡Fuerza presidenta! ¡Néstor hasta siempre! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Formosa.


SRA. DE LA ROSA, MARIA GRACIELA (FORMOSA): Señor presidente: quiero hacer mías las palabras que habría dicho –si hubiera estado presente hoy en el recinto Luis María Fernández Basualdo, compañero diputado que nos dejó hace muy poco tiempo y al que en la próxima sesión solicitaremos rendir homenaje.
En mis palabras también quiero hacer mías las ansias y el dolor de los formoseños y formoseñas, que ante la noticia del miércoles lloraron, prendieron velas, hicieron altares y muchos se pusieron un brazalete negro, quizás recordando –los más viejos la muerte de Eva Perón y, más recientemente, la muerte de Juan Domingo Perón.
Néstor Kirchner llegó a Formosa en una campaña en la que prometió muchas cosas. Cuando asume su presidencia, una de las primeras visitas que hizo fue a la provincia de Formosa. En esa oportunidad firma un Acta de Reparación Histórica con nuestro gobernador, el doctor Gildo Insfrán, donde reconoce que a nuestra provincia, como así también al Norte Grande argentino, era necesario revitalizarla, realizando obras de infraestructura económica y social a esas zonas que fueron olvidadas durante mucho tiempo y que eran consideradas regiones, zonas o provincias pobres e inviables.
Él hizo a esas obras realidad, y no sólo firmó esa Acta de Reparación Histórica sino que cada una de las obras de infraestructura económica y social que estaban contenidas en ese documento fueron finalmente realidad.
- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 2ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Susana Fadel.


SRA. DE LA ROSA, MARIA GRACIELA (FORMOSA): Por eso, la palabra del político tuvo valor en un país donde desde hacía mucho tiempo no se sabía que la política era construcción, transformación y dar a la gente la posibilidad de vivir mejor.
Entonces, señor presidente, la provincia de Formosa se llenó de obras como todo el país, con caminos, rutas, hospitales, escuelas, y esa obra genial que se hizo tenía su correlato, por supuesto, con lo que fue la obra del general Perón.
Cuando inaugurábamos alguna de las escuelas, al lado de la escuela nueva estaba la del plan quinquenal de Perón. Es decir, que se retoma esa política de dotar de la infraestructura económica y social necesaria, y al lado de la escuelita del plan quinquenal hoy hay una moderna escuela.
Eso tiene que ver con el gobierno peronista porque algunos compañeros dijeron que sus hijos dicen: “Por fin pudimos ver qué es el peronismo”. Al ver la obra de Néstor Kirchner no podemos dejar de recordar lo que fue el gobierno peronista.
Recuerdo la genialidad de Juan Domingo Perón cuando en 1947 le preguntaron en qué consistía la reforma económica y él contestó: es muy simple, mantener dentro del país la riqueza y distribuir esa riqueza equitativamente. Eso es lo que hizo Néstor Kirchner a partir de 2003.
Por eso hoy, desde este lugar y asumiendo la representación de los formoseños, nos dirigimos a todos los argentinos y en particular a su pueblo de Santa Cruz. Me refiero a ese pueblo al que vimos agolpado y reunido a pesar del frío, esperándolo, y en cada uno de esos rostros he visto los rostros de los formoseños, de los misioneros, de los chaqueños. Éramos todos una sola cosa ese día en que despedíamos los restos de Néstor Kirchner.
Por eso, señor presidente, yo creo en esa historia, que no sólo cruzó el puente Güer-Aike sino que cruzó ese puente e hizo nuevos puentes y construyó nuevos puentes generacionales históricos en esta Argentina.
En particular, quiero acordarme cuando en una siesta calurosa en el Chaco, Néstor Kirchner, como presidente de los argentinos, nos acompañó en un acto en Margarita Belén, donde fueron muertos veintidós presos políticos durante la dictadura militar.
Estuvo ahí como presidente, estuvo ahí recordando a sus amigos y dando un ejemplo de lo que significa no la política de derechos humanos como una política de Estado, sino la necesidad de reparar una sociedad y, como decía recién, concretar esa construcción de puentes históricos generacionales, por los cuales hoy la plaza de Mayo del miércoles, jueves y viernes pasados fue sin duda su mayor construcción política colectiva. Esa plaza demostró lo que había hecho Néstor Kirchner, y por eso sencillamente en este acto no solo decimos a Néstor Kirchner que vivirá por siempre en nosotros, sino que le decimos: ¡Compañero, hasta la victoria final, y fuerza Cristina que estamos con vos! (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. DIAZ BANCALARI, JOSE MARIA (BUENOS AIRES): Señora presidenta: tenía dudas de pronunciar mi discurso porque a esta altura del debate prefería insertar, pero meditándolo, y sacudido todavía por el dolor por la pérdida de un amigo, creo que alguna cosa se debe decir, porque desde algún lugar –como dicen los chicos- Néstor debe estar escuchándonos.
Se ha ido un grande, un grande en su dimensión política e intelectual, en su coraje y en su vocación, de mediana edad, pero un joven, un joven por su incansable voluntad transformadora.
Para quienes veníamos de observar determinadas cosas, decíamos que no podía ser que todos los días hubiese una cosa nueva, una satisfacción, algo que rescataba la confianza y la dignidad del pueblo.
En homenajes como estos es muy posible caer en lugares comunes, cuando se trata de homenajes comunes. Cuando se homenajea a un grande no se puede caer en los lugares comunes, y reitero, Néstor Kirchner ha sido un grande, porque desde que él llegó a la Presidencia de la Nación todo cambió, como por ejemplo, las catorce cuasimonedas que se cubrían también con el crédito del trueque, la economía devastada, las colas y colas de humildes buscando algo para satisfacer mínimamente su hambre. También las colas y colas de los que gritaban que se fueran todos.
Todo cambió. Rescató a la política y fomentó la política tradicional incorporándole nuevos componentes sociales. Devolvió la autoridad a la investidura presidencial. Ya nadie preguntaba quién era el ministro de Economía, y algunos con sorna decían que el presidente de la Nación fijaba las políticas, como debía ser: la política frente a la economía.
Ese era Néstor Kirchner. Descolonizó al Estado y lo puso en el centro de las decisiones nacionales. El Estado recuperó el prestigio frente a aquellas prédicas de achicar el Estado y agrandar la Nación, y de que daba lo mismo fabricar acero que caramelos. Todas estas cosas habían destruido prácticamente la credibilidad y la confianza de los ciudadanos en su propia capacidad de organización y realización y en la política como método de transformación social.
Néstor Kirchner instaló a la Argentina en el centro de las decisiones de América y de Europa. ¿O no nos acordamos de lo que pasaba cuando fuimos las primeras veces? No nos creían. Hasta por ahí algunos con sorna decían cosas que más vale ni repetir.
Ni hablar de la América dividida. Hoy la América está unida, y la Europa, que no creía en un proyecto original, propio y soberano que generaba crecimiento, desarrollo, trabajo y producción, aquella Europa que decía que nosotros no existíamos, hoy está padeciendo las consecuencias de las políticas que en un momento nos implementaron.
¿Y qué le ofrecen como propuesta los centros financieros de poder internacional? La misma receta: ajuste, desregulación, rebaja salarial, despido masivo, desprendimiento y apartamiento del Estado. Por eso creo que vale la pena que hablemos un poquito más de política.
No quiero exceder el término que me corresponde, pero el 1° de mayo de 1952 una gran mujer dijo “Guay, porque no cesan nunca. Están siempre a la espera para explotar a los pueblos que ellos llaman emergentes, para no decir sumergidos”.
Quedan un montón de cuestiones pendientes. Nadie puede ignorar que son muchas, pero tampoco nadie puede desconocer lo que cambió para bien la Argentina desde el 25 de mayo de 2003 hasta ahora. ¿Que no es todo? Claro que no lo es. Quedan un montón de cosas, pero no nos vengan con la historia de que tenemos que ser realistas y dejar los sueños. Cuando dejamos los sueños los humildes quedan sin comida; los pobres, sin salud, y los patriotas, sin educación. Hay que mantener los sueños.
Concluyo destacando cuánta juventud pasó estos días por la plaza despidiendo a Néstor Kirchner; cuánta energía futura.
Seamos lo suficientemente grandes en política como para tener sueños y la certeza de que la realidad que nos lastima o nos molesta se puede cambiar cada día por una Argentina mejor.
Néstor: ¡Gracias, amigo! ¡Vivirás para siempre, como viven los grandes, en la memoria del pueblo! (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Formosa.


SR. DIAZ ROIG, JUAN CARLOS (FORMOSA): Señora presidenta: en primer término adhiero a lo planteado por varios señores diputados con respecto al homenaje al diputado Fernández Basualdo, que haremos en otra oportunidad.
Creo que Kirchner fue un hombre que ha ido al encuentro de su pueblo. Estábamos en Formosa inaugurando un hospital de alta complejidad en un acto multitudinario de unas 30 mil personas cuando veo que Néstor, que iba saludando hacia una esquina, de pronto se tira sobre la gente. Yo estaba parado al lado de él. Eso quedó grabado en mi retina para siempre. Para mí Néstor Kirchner fue al encuentro de su pueblo.
Me preguntaron hace poco por qué defendía tan no diría fanáticamente pero sí fervientemente la gestión de Kirchner. Rápidamente contesté, mirando a quien me hablaba, “porque hizo un nuevo país federal, por lo que hizo por mi provincia, por mi región el Norte Grande, por los jubilados, por los niños, por América Latina y por el mundo en esta nueva concepción universalista”. Me imagino el estupor de los poderosos cuando fueron dos “argentinitos” a explicar que el modelo único no servía; no se imaginan.
Los hechos están a la vista: la política de derechos humanos, 5 millones de puestos de trabajo, 2.600.000 adultos mayores –como acá se dijo, 3.700.000 chicos con asignaciones familiares, 52.000 millones de dólares de reservas, ocho años de superávit, y podríamos seguir con las obras, pero hoy quiero hablar de otra cosa.
Hay dos aspectos: uno es el vinculado con el amor y otro el relativo a la reconciliación de la ética con la política. Quizás deba usar un ejemplo que me resulta poco grato, pero no encuentro otra forma de hacer llegar el pensamiento.
Creo que si viviera mi maestro Jauretche, a Los profetas del odio y la yapa le incorporaría un tercer libro vinculado a los profetas de la mala noticia. Pareciera que últimamente hay gente que es feliz cuando transmite a los argentinos malas noticias. Esto tiene una jerarquía; en el orden mayor seguramente Jauretche diría “el tilingo mayor”. El análisis que hizo el tilingo mayor de la manifestación del pueblo argentino es que le hacía recordar a las juventudes hitlerianas y mussolinianas. Por favor: es el mismo aluvión zoológico que fue a la misma plaza el 17 de octubre de 1945 a rescatar a Perón, a fundar la esperanza, y ahora fue agradecer a Néstor Kirchner lo que hizo. (Aplausos.)
Pero Néstor nos enseñó esto del amor, y todos los días nos decía: “Demos la otra mejilla, vamos todos juntos por la diversidad, respeto al que no piensa como nosotros.”
Lo otro que le preocupaba a este gurú es que vio muchos carteles con la palabra “fuerza”. Se preguntaba: “¿Fuerza para usar contra quién? ¿Para qué un político precisa fuerza?” Néstor nos dijo varias veces que un político precisa fuerza porque nunca el enemigo de un argentino puede ser otro argentino, aunque no piensen igual. Nosotros combatimos contra estos enemigos: el hambre, la falta de trabajo, la inequidad, la injusticia. Por eso, los argentinos ponían “fuerza”.
También precisamos fuerza para usarla a favor, no en contra, de toda la clase política, para que construyamos una comunidad sin agravios. Necesitamos fuerza para estar a favor de todas las familias, los jóvenes, los jubilados, los trabajadores, los empresarios, los profesionales, las organizaciones libres del pueblo, las fuerzas armadas y de seguridad hay poderosos intereses que quieren seguir dividiéndolas, las minorías raciales, religiosas, sexuales o las que fuere, las iglesias y todos los marginados, los que están con nosotros y los que no lo están. Para eso necesitamos fuerza y esto es lo que el pueblo le fue a decir a Cristina. (Aplausos.)
Pienso que esta es la mayor prueba de amor que ha dado nuestro movimiento; ahí está el cuerpo de nuestro líder. Esa es nuestra mayor prueba de amor. Alguien que sabía más que nosotros dijo que nadie tiene más amor que aquel que da la vida por sus amigos.
Creo que hay un espacio para una reconciliación entre la ética y la política; tenemos que hacer ese esfuerzo entre todos. Me duele decir, pero debo hacerlo, que hay alguno que presentó condolencias y manifestó que iba a colaborar. Sinceramente, debiera presentar otra cosa. (Aplausos.)
Quiero agradecer a todos los partidos que han rendido homenaje en esta sesión, pero muy en particular a todos estos colegas que nos han acompañado, muchos de ellos sin hacer uso de la palabra, a quienes llevaré en mi retina. Expreso el mayor de los respetos para todos los que se han quedado escuchando este homenaje, que es sobre todo de nuestro sector. (Aplausos.)
Con su licencia quiero decir que seguramente para ustedes están vivos Balbín, Raúl Alfonsín e Yrigoyen, y para los socialistas estarán vivos Palacios y Estévez Boero. (Aplausos.) ¡Nosotros estamos seguros de que Perón vive, Evita vive y Néstor Kirchner vive! Por eso decimos: ¡Fuerza Cristina, fuerza Cristina, fuerza Cristina! (Aplausos prolongados.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. RECALDE, HECTOR PEDRO (BUENOS AIRES): Señora presidenta: después de todas las voces que escuchamos con un racconto tan importante de la obra de Néstor Kirchner es poco lo que queda por decir, por lo que solicito autorización para insertar mi discurso en el Diario de Sesiones.
Sólo quiero hacer una autocrítica porque escuché la lectura de poemas tan representativos de lo que fue la personalidad de Néstor Kirchner que cometí la imprudencia de recordar uno aprendido en la pre adolescencia, aquel de las odas de Jorge Manrique por la muerte de su padre, que decía: “Recuerde el alma dormida,/avive el seso y despierte/contemplando/cómo se pasa la vida,/cómo se viene la muerte/tan callando,/cuán presto se va el placer,/cómo, después de acordado,/da dolor;/cómo, a nuestro parecer/cualquiera tiempo pasado/fue mejor.”
Nada que ver con la actitud de Néstor Kirchner. ¿Alguien imagina a Néstor Kirchner callado, contemplando, en lugar de luchando y militando? ¿Alguien lo puede imaginar con ese pesar y no con la alegría militante que puso empeño en toda su vida? ¿Alguien puede pensar que Néstor Kirchner diría “todo tiempo pasado fue mejor”? Todo lo contrario, lo que Néstor Kirchner afirmaría es “todo tiempo futuro va a ser mejor”.
Gracias a la obra militante de Néstor Kirchner. Nuestro compromiso con el compañero y la compañera es seguir adelante en el mismo rumbo y en el mismo camino.
El pueblo sintetizó lo que sentía cuando dijo: “Gracias Néstor, fuerza Cristina”. Agradezco a Cristina la fuerza que nos está dando para seguir en este camino. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.


SRA. DIAZ, SUSANA ELADIA (TUCUMAN): Señora presidenta: ayer inaugurábamos con nuestro gobernador un hospital y una escuela más de las setecientas que se programaron. Escuelas que se están construyendo a lo largo y ancho de nuestro país. Lo hacíamos en el interior de nuestra provincia, en un pueblo en el que el saludo diario de sus habitantes hace que nos hermanemos día a día; en el que la mayoría de la gente es sencilla, de condición humilde, y tiene como único bien, quizás el más preciado, el don de la palabra. Es un legado que nos dejaron nuestros tatas con la firme convicción de que si habíamos empeñado la palabra no podíamos faltar a ella.
En este momento de dolor de los justicialistas no podemos entender qué llevó a Néstor Kirchner. ¿Fue su vehemencia, su pasión, su espíritu inquieto, o la traición de aquellos en los que mucho confió?
Néstor era un hombre del interior y había empeñado su palabra, y como tal trajo alegría y satisfacción a nuestro pueblo. Por eso, estamos convencidos de que él no se fue, de que está entre los militantes, en aquellos que entendimos sus gritos desesperados y en los que dicen que confrontaba por confrontar.
Su desesperación consistía en hacernos entender que este era el momento de la Argentina y de América para ponernos de pie y sacarnos de la miseria. Muchos no entienden esto; es hora de que nos pongamos firmes para sacar a la patria adelante.
Estoy convencida de que por esa palabra empeñada y ese espíritu inquieto Néstor sigue con nosotros, entre los militantes, y especialmente con su mujer, para concluir esa palabra que dio como hombre de bien, del interior, y lograr una patria justa y una América Latina unida y próspera.
Néstor: ¡Por siempre estaremos con vos! ¡Presidenta Cristina: por siempre te acompañaremos! (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por San Juan.


SRA. FERRA DE BARTOL, MARGARITA (SAN JUAN): Señora presidenta: en primer lugar, agradezco las palabras pronunciadas por los señores diputados que me precedieron.
Simplemente, quiero decir que sólo entendemos la figura de Néstor Kirchner si vemos flamear las mismas banderas que la historia argentina tiene por columnas más férreas y unidas a su nacionalidad.
Entre mi lugar de militante y rol de historiadora existe siempre un espacio abierto a un devenir indescifrable, pero que se afirma como oportunidad de dar testimonio por los sucesos que muestran la voluntad del pueblo.
La expresión de la voluntad del pueblo y este testimonio son realmente un objetivo demasiado ambicioso para expresarlo en dos o tres minutos. Creo que el testimonio de la historia está anticipado en el desarrollo de esta sesión de homenaje.
Por lo tanto, felicito y agradezco a todos los que hicieron uso de la palabra en esta ocasión, como dije hace un momento. Este testimonio servirá además para comprender cuál es el rol del militante en el contexto en el que estuvo Néstor Kirchner. Algo de ese calibre se dio durante el sepelio de quien fuera hasta entonces un compañero más de esta Cámara.
Parto de aquel triste día porque en la plaza de Mayo de los días 27, 28 y 29 de octubre esas banderas irreemplazables quedaron tatuadas en el suelo, como si durante su despedida se iba de la historia queriendo imprimir los rastros que fueran más justos con su firma. Lo que todavía representa Kirchner pareciera que hubiera provocado que la multitud hubiese arado el asfalto de la plaza de Mayo con verdades que jamás debieron haber sido hipotecadas, para usar un término que puedan entender hasta los más improvisados economistas.
Hoy, la política ha vuelto a su eje luego de permanecer durante décadas en un abismo donde la economía decía salvarla, pero siempre a condición de que no se moviera y de que no ejerciera resistencia. Se buscó que se dejara desarticular, y con ella todas sus verdades contenidas: la revolución, la militancia y hasta la democracia. Nunca la reestructuración del Estado fue un achique, como se dice. El desguace obedecía principalmente a las dimensiones políticas.
Un Estado desprovisto de una entidad política es un fenómeno más estructural, y por lo tanto irreversible, que una serie de privatizaciones estratégicas para el desarrollo de nuestra independencia económica.
Cuando la política es denigrada, la soberanía se torna imposible, al menos para nosotros.
Néstor Kirchner nos deja físicamente al culminar el mes de octubre de 2010, precisamente cuando los peronistas recordamos el 17 de octubre de 1945, cuando aquella multitud de cabecitas negras mostraba la cara ignorada de la historia. Era la historia de la génesis del movimiento político que a mediados de ese siglo –del siglo pasado dio sentido a la vida de más de uno de los presentes, cuyas luchas consumieron buena parte de las energías del ex presidente a quien estamos homenajeando.
Nos deja en el mes en el que el peronismo conmemora su lealtad a una idea de país que bien puede resumirse en el compromiso de bregar incansablemente por plasmar aquí y ahora las tres banderas históricas que nos legara su fundador, don Juan Domingo Perón: constituir un país económicamente libre, socialmente justo y políticamente soberano.
Allá por 2003, con esas tres banderas como divisas, Kirchner comenzó el proceso de transformación que nuestro país necesitaba y nuestro pueblo merecía. Por ello, he apoyado las políticas implementadas durante su gobierno. Siempre lo he hecho desde el puesto de lucha y de militancia en que me tocara actuar, en el convencimiento de no traicionar la consigna que me movilizó desde que la escuché por primera vez hace varias décadas, y que se definía de manera sencilla, comprensible para las mayorías populares: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.
Kirchner no sólo posicionó otra vez a la política en el centro de la escena como herramienta de transformación. También reconstituyó la autoridad presidencial. Si su presidencia nos sorprendió con avances significativos en pos de la justicia social y el fortalecimiento de la democracia, también nos acostumbró a reclamar por más.
Por ello, la política sirve para correr la frontera de lo posible y concreto más allá de lo que nos es dado. Y lo cierto es que nada, excepto su pesimismo extremo, nos estaba dado durante la crisis de 2001 la peor de nuestros 200 años de vida como república-, de la que resurgimos como Nación.
Sin embargo, ese proyecto no puede escindirse de otro hito: la continentalización de la revolución iniciada por Perón. Desde hace años vemos con un ritmo más firme las pruebas de que la justicia social se ha transformado en un exhaustivo relato de lo latinoamericano, como siempre quiso, pudo y debió ser.
Como apuesta por el porvenir de esa consolidación, la reivindicación de la militancia no es una categoría menor dentro del rescate de lo político. De no haberse gestado, los cientos de miles de jóvenes que en todo el país participan activamente para lograr una sociedad más justa, hoy quizás soñarían desde la misma nobleza, pero sin las herramientas, el acompañamiento y el aprendizaje que aporta la política. Estos elementos son los que hacen del deseo que emancipa un motivo para andar por donde todavía no existen caminos.
Si la política, la militancia, la justicia y hasta lo argentino estuvo en suspenso durante tantos años, no menos postergada quedaría la realización plena de la democracia. Ella, la que bien se presume por siempre imperfecta, es el escenario en el que las dimensiones del hacer soberano encuentran su rigor de verdad y ejecutan todo su valor.
Por todo ello, por todo lo que hemos expresado, por lo que sentimos y por la responsabilidad que nos cabe como argentinos rindo este homenaje a la memoria de Néstor Kirchner y vayan mis palabras de fortaleza para la presidenta de la Nación. (Aplausos).


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.


SRA. FIOL, PAULINA ESTHER (SANTA FE): Señora presidenta: mis palabras van a ser diferentes, porque provengo del Partido del Progreso Social, que es una rama del Partido Socialista.
Soy socialista desde mi juventud; he militado durante muchos años y nunca imaginé que casi al final de mi carrera política lograría votar todas las iniciativas que aquí hemos sancionado.
Comparto el proyecto nacional desde el año 2003. Por eso, siento una gran satisfacción por haber logrado todo lo que hemos alcanzado.
Entiendo la congoja y la esperanza de todos los jóvenes que nos acompañaron ese día, porque a partir de Néstor Kirchner conseguimos un país distinto, con mayores niveles de participación, con vida política y con militancia.
Se han hecho muchas cosas en el campo de la economía, pero lo más importante es que nos dimos cuenta de que podemos cambiar la economía, la educación, la salud y hasta la misma sociedad sólo con la política. Creo que este es el legado más importante que le ha dejado Néstor Kirchner no solamente a los peronistas sino a todo aquel que quisiera escucharlo. (Aplausos).


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.


SRA. GALLARDO, MIRIAM GRACIELA (TUCUMAN): Señora presidenta: como mujer y como madre quiero dirigirme a nuestra presidenta, a la amiga y compañera Cristina, la mujer que fue madre y esposa, a la que el destino le ha dejado la enorme responsabilidad de convertirse en sostén no sólo de su familia sino de todo el pueblo.
Por eso, le traigo el mensaje de los tucumanos y las tucumanas, que en la distancia quieren abrazarla y dejarle todo su afecto, especialmente de los luleños, que son los coterráneos de mi pueblo San Isidro de Lules.
¿Qué podemos decir de Néstor? Néstor fue un hombre que militó desde muy joven, ocupó muchos cargos a lo largo de su vida, siendo en su provincia intendente, concejal, diputado provincial y gobernador. Llegó a ocupar la más alta magistratura de nuestro país, es decir, presidente de la Nación, y actualmente era compañero de nuestra bancada de diputados nacionales y secretario ejecutivo de la UNASUR.
Pero más allá de todo eso, él fue un cuadro político, un estadista, un líder, un conductor, nuestro conductor.
Néstor enfrentó a los grupos de poder que históricamente ejercieron un poder hegemónico en el país: la Sociedad Rural, los medios de comunicación corporativos, los organismos financieros internacionales y sus representantes dentro del país.
En política exterior encabezó la resistencia latinoamericana frente a los intentos de Washington por expandir y consolidar la ortodoxia neoliberal mediante el Tratado de Libre Comercio de las Américas. Por el contrario, impulsó la creación de espacios regionales democráticos de cooperación multilateral entre los países latinoamericanos. Fue así que nació la UNASUR o Unión de Naciones del Sur.
Canceló la deuda con el Fondo Monetario Internacional y prácticamente eliminó la deuda externa devolviéndole a nuestro país la seguridad jurídica de una nación seria.
En el país profundizó la política de los derechos humanos con el juzgamiento de los genocidas de la última y aberrante dictadura militar, derogó las leyes de obediencia debida y de punto final y consiguió la inconstitucionalidad de los indultos increíbles de la década del noventa y la conversión de la ESMA en el Museo de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Fortaleció el mercado interno y recuperó el control público de la gestión del agua y de Aerolíneas.
Modificó y conformó la mejor Corte Suprema de Justicia de la Nación que ha tenido la Argentina.
En todo momento bregó por la igualdad entre los argentinos. Fue el primer militante por la no discriminación en todas sus formas. Pensó en los pobres, en todos los que menos tienen, les devolvió la dignidad.
Promovió numerosas normas en pos del trabajo en blanco, la reinserción en el mundo laboral hasta llegar a que su compañera, nuestra presidenta, decretara la Asignación Universal por Hijo. Sin dudas, un plan con miras al futuro.
Pensó en los jóvenes, los convocó, los escuchó, les dio participación y los condujo haciéndoles ver que la política necesitaba de ellos. Son estos jóvenes que ya están construyendo el futuro de nuestra patria.
Pensó en los docentes y en los jubilados, que fueron los dos sectores salarialmente más atrasados del país.
Eliminó el negocio de las AFJP y le dio independencia al sistema haciendo efectiva la dignidad que todos sabemos que nuestros mayores tienen.
Pensó en los trabajadores y concretó junto a la CGT convenios colectivos de trabajo en todos los ámbitos, posibilitando la discusión colectiva tanto salarial como de seguridad e higiene, igualdad de oportunidades y trato, meritocracia, carrera administrativa, etcétera.
Demostró que el federalismo no se declama. Él lo hizo efectivo llevando la justicia social a cada rincón de cada provincia. Tucumán puede dar testimonio de ello: hoy tenemos 140 nuevas escuelas, pero no solo son aulas y paredes: son niños que están insertados en el sistema gracias a la política educativa progresista que impulsa este gobierno. Nos brindó accesibilidad a rutas y autopistas seguras para que nuestras cosechas y manufacturas lleguen al puerto.
Para dar un ejemplo, en la provincia de Tucumán a la ruta 38 la llamábamos “la ruta de la muerte”, pero ahora la llamamos “la ruta de la vida”. También podemos hablar de los hospitales –por ejemplo, el Hospital del Este-, de las ampliaciones de todos y cada uno de ellos, que no sólo tienen su infraestructura sino que también poseen los equipos técnicos y médicos.
Señora presidenta: tengo mucho más para decir pero voy a pedir autorización para insertar el resto de mi discurso. Simplemente, quiero decir que Néstor Kirchner hoy nos deja una gran herencia: un país con desarrollo democrático efectivo, justicia social, soberanía, derechos humanos garantizados e integración regional.
¡Ha muerto un patriota y, más allá de los colores políticos, nadie puede negar que trascenderá como el mejor presidente de los últimos cincuenta años! ¡Gracias, Néstor Kirchner! (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. GIANNETTASIO, GRACIELA MARIA (BUENOS AIRES): Señora presidenta: el 27 de octubre reciente, y en una única ráfaga, casi como la del viento de su querido Río Gallegos que lo vio nacer y que constituyó su última morada, se iba Néstor Kirchner, ex presidente argentino, ex gobernador santacruceño y ex intendente de su ciudad natal.
Consternación, confusión, imposibilidad racional para comprender que Néstor, que se tiraba en palomita sobre los asistentes a los actos para confundirse y fundirse en abrazos entre las multitudes que lo aclamaban, esta vez había volado tan alto que ya no podían abrazarlo.
Como siempre, fue la Plaza la que empezó a congregar al pueblo que, como en otros momentos, trataba de saber, de encontrar, de rezar o de gritar que no lo iban a olvidar, que iban a esperar para darle el último saludo y hacerle saber con muchas o pocas palabras que agradecían lo que otros no habían podido ver, entender o valorar. Y así, todavía sorprendidos, comenzaron a ordenarse para el último “chau”; “adiós” es una palabra demasiado formal para el hombre que desafió las formas glamorosas y preconcebidas, encarnando el axioma no negociable de que otra Argentina era posible.
Todos acudieron a la casa que se abrió en continuidad de la Plaza para despedirlo: los que lo votaron, los que no y los de buena fe que reconocieron en él al hombre que devolvía dignidad y justicia en decisiones con la antigua forma de dar a cada uno lo suyo. A los más pobres, lo indispensable: dignidad, educación, trabajo y vivienda; a los criminales: juicio y castigo.
Algunos fueron para cumplir formalidades protocolares; otros –muy pocos- sólo a constatar que era cierto. Una sola realidad se impuso en las plazas, en las calles y en su querido Río Gallegos. El pueblo ganó la calle para acompañar a su líder con una sola consigna: no volver atrás, y no me refiero a sus casas sino a la otra Argentina.
Quedaron definitivamente canceladas discusiones sobre lo realizado o el rumbo por venir. El pueblo plebiscitó el modelo, palabra que no por remanida tiene en este tiempo una acepción única: arrancarnos de la dependencia, volver a la industrialización, enfrentar a los grupos concentrados y desterrar para siempre a la Argentina factoría.
Néstor no dejó un vacío. Tampoco nos dejó solos. Es cierto que estamos doloridos. Pero a los profetas del odio que tocaron bocina en algunos lugares o cacerolearon un ratito frente al silencio y al dolor les decimos que los peronistas estamos acostumbrados a la ausencia del líder, y que cuando estuvo ausente, nuestros viejos, nuestros trabajadores y nuestro pueblo reprodujeron peronistas durante dieciocho años. (Aplausos.)
También enfrentamos la muerte, y quiero agradecer a los colegas que han tenido la paciencia de acompañarnos. Para los que deseen expresar alguna similitud con algo que no corresponde, quiero decirles que las situaciones no son idénticas. Kirchner no hizo este modelo solo, sino junto a su compañera de toda la vida. La presidenta de los argentinos también tiene dolor, pero no perdió su capacidad y fuerza. Tampoco perdió los sueños que acunó con él, y en homenaje a él sigue cumpliendo el derrotero.
También decía Néstor que no dejó en las puertas de la casa de gobierno sus convicciones para ser presidente de los argentinos. Ahora que se fue, sus convicciones quedaron con este pueblo argentino, que tanto lo amaba. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por San Juan.


SR. GIOJA, JUAN CARLOS (SAN JUAN): Señora presidenta: este homenaje deja lugar para expresar sentimientos, y queremos hacerlo desde nuestra situación de representantes del pueblo argentino en general, pero especialmente del pueblo de San Juan. También lo hacemos desde nuestra situación de militantes del campo nacional y popular, motorizado hoy nuevamente por el peronismo, y desde nuestra pertenencia al proyecto que conducía Néstor Kirchner.
En San Juan, la presencia de Néstor Kirchner implicó la transformación de la provincia. Quiero contar un solo hecho que va a certificar lo que decimos. En esa época, la fórmula electoral era KirchnerScioli. Lo digo para que recordemos el marco: estábamos saliendo de la profunda crisis de 2001.
Durante la campaña electoral firmó un documento en la plaza 25 de Mayo, que es la plaza central de nuestra provincia. Allí incluyó seis o siete obras trascendentes para la provincia, las que quiero leer.
Se comprometió a hacer los diques de Caracoles y Punta Negra y a terminar el Hospital Guillermo Rawson, que es uno de los hospitales más grandes y modernos del interior del país. Se comprometió a realizar la nueva ruta a Calingasta, que es un departamento precordillerano, a construir el sistema cloacal de Rawson y a hacer la ruta 150, que une Ischigualasto -es decir, Valle Fértil- con Jáchal. También se comprometió a financiar los estudios para el túnel de baja altura en el cruce de Agua Negra, a terminar el Centro Cívico y a construir viviendas. Sólo quiero testificar que todo ello se realizó en San Juan.
Esto marca un estilo y una conducta que ha sido el parámetro por el cual podemos presentar este gobierno a la sociedad. Valga este racconto para expresar el agradecimiento del pueblo de San Juan a la gestión pública y política del compañero Néstor.
También desde mi situación de militante por la causa nacional y popular quiero dejar testimonio de que la línea fijada por Néstor Kirchner para los militantes del peronismo fue centralmente justicialista. La convicción que agotó su existencia no era otra que la de ordenar la vida pública y la vida política desde la justicia.
Desde sus convicciones le dio al peronismo otra vez la fuerza revolucionaria capaz de cambiar las cosas en orden a la justicia. Puso en marcha el movimiento nacional como herramienta que utiliza nuestro pueblo en orden a organizarse para conseguir las transformaciones que tengan que ver con la realización de la justicia. Desde mi pertenencia a su proyecto debo decir que ha dejado profundas huellas, que su conducción ha incorporado al espacio ideológico al que pertenecemos una voluntad y una visión absolutamente transformadora.
Por sobre todas las cosas quiero decir que bajo su conducción nos hemos sentido cuadros de un proyecto revolucionario. Esto no es algo menor para quienes tenemos vocación política. Por último, señora presidenta, sólo quiero decir que anhelo que su muerte sea el vehículo de la organización de la militancia, de la organización de nuestro pueblo en orden a profundizar este modelo de desarrollo con inclusión y justicia social que hoy en día existe en la Argentina.
A la señora presidenta de la Nación nuestras más sinceras condolencias, nuestro más sincero pedido al Altísimo de fortaleza para ella y su familia y a nuestro compañero Néstor Kirchner que el Altísimo le haga descansar en paz. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por San Juan.


SR. GODOY, RUPERTO EDUARDO (SAN JUAN): Señora presidenta: en verdad se han dicho muchas cosas y a su vez es muy corto el tiempo para poder relatar todas las vivencias que hemos tenido como ciudadanos y como militantes del año 2003 a la fecha.
Aquel día miércoles, en San Juan era un día de esos con mucha quietud y con mucho sosiego. Esos días suelen anticipar generalmente un movimiento sísmico, un temblor y en verdad cuando recibimos la noticia que nos causó profundo estupor y sorpresa, desconsuelo y dolor, nos dimos cuenta de que había temblado todo a lo largo y a lo ancho de la Argentina. Fue un temblor fuerte porque se nos iba un líder.
Nos vinimos a Buenos Aires. Llegué al Congreso y me junté con algunos señores diputados como Agustín Rossi; estaba el señor presidente Fellner y a eso de las seis y media de la tarde pasó una columna encabezada por el compañero Depetri. Nos sumamos a ella para marchar hacia plaza de Mayo. Cuando marchábamos hacia la plaza sentíamos ese aliento de los sectores que se movilizaban hacia ella y que se traducía en consignas y cantos, y ahí comenzaba a construirse el relato de Néstor Kirchner.
A través de los miles de jóvenes, hombres, mujeres, ancianos y niños comenzaba a emerger el líder Néstor Kirchner. Digo líder porque restituyó –no hablo desde mi generación- los viejos ideales, esos que nacieron en tiempos de la primavera de los pueblos latinoamericanos, que no se habían podido concretar y que sentíamos que se habían perdido.
Fue Néstor Kirchner el que los recuperó, el que los pudo concretar hasta su último aliento. Por eso, uno piensa en este corsi e ricorsi de la historia como fueron en su momento los ideales de la generación del 37 y se concretaron, verificándose en la generación del 80. Uno siente que la generación nuestra, la del 70, la generación del campo nacional y popular, pudo concretar los sueños que albergaba con Néstor Carlos Kirchner, a partir de la construcción de un liderazgo y de una política para todos los argentinos.
Se nos ha ido un líder, un líder sin igual, con convicciones muy fuertes, persistente, perseverante, con principios, con ideales muy sólidos e irrenunciables, además -y acá no se ha dicho- con un coraje y una valentía que pocos hombres han tenido en la Argentina. Esto nos hace acordar a nuestros antepasados, a aquellos que lucharon por la emancipación, porque este hombre, con ese coraje, no se doblegó nunca, ni a los poderes de afuera ni a los poderes de adentro.
Los poderes de afuera eran los que nos quisieron imponer el ALCA, los que nos quisieron subordinar en la política económica y social de nuestro país. Los poderes de adentro eran aquellos poderes fácticos que estaban acostumbrados a decidir la agenda de este país.
Néstor Kirchner, en definitiva, nos dio la certeza de que era posible cambiar este país, porque habían pasado muchos años y muchos dirigentes que nos prometían que la Argentina cambiaría no pudieron hacerlo. Era posible cambiar y darle más dignidad a la Argentina.
Nos recordaba permanentemente que la lucha no era en vano, que los sueños, que las utopías, se podían concretar, que podían realizarse, y él lo demostraba permanentemente con las políticas que impulsaba y con las acciones que llevaba adelante.
Kirchner representó una generación, la que nació al calor de las movilizaciones populares. Tenía en claro cuál era su objetivo: construir una Argentina más justa, más equitativa y solidaria. Esta generación quedó marcada en su alma por la huella que le dejó la más sangrienta de las dictaduras que conoció nuestro pueblo.
Después vino el desconsuelo, pero felizmente comenzó a renacer esa juventud que se pudo reconciliar con la política, pero esto no fue una cuestión espontánea. Se debió a una relación de confianza. Se fue generando espacio porque este proyecto ha tenido mucho sentido épico, mucho sentido de emancipación, sentido de lo que se decía y de lo que se hacía. Los jóvenes tuvieron oportunidad de participar y sentíamos que no nos quedábamos solos.
Esa plaza se llenó de jóvenes, de hombres y mujeres. Este es el mejor legado, porque no crean que se cierra un ciclo. Sigue un ciclo porque esa gente estaba presente, estaba parada en la plaza mirando al futuro, con expectativa y con esperanza.
Néstor Kirchner puso nuevamente a la política en el centro; la pudo reconciliar con la gente. Fue el lugar donde se reordenó la vida social. Esto se lo debemos a Néstor Kirchner, por su decisión, por su convicción.
No me quiero extender. Muchas voces, muchas palabras de afines y de adversarios han ido reconociendo y dando cuenta de todos los logros que ha tenido este país, que se han traducido en beneficios para toda la sociedad argentina, fundamentalmente para los sectores más desprotegidos, con la inclusión, con la vivienda, con la salud, con la Asignación Universal por Hijo y con el trabajo.
Estas transformaciones llegaron a los lugares más alejados, más recónditos. Por eso podemos decir desde San Juan: gracias Néstor Kirchner por todo lo que hizo por nuestra provincia, por las escuelas, por los hospitales, por los diques.
¡Hoy estamos más firmes que nunca, y como decían los jóvenes los otros días, Néstor no murió, Néstor está presente en cada militante, y vamos a redoblar nuestros esfuerzos para garantizar que este proyecto tenga profundidad y podamos cumplir con el sueño de Néstor Kirchner el sueño de 2003, fortaleciendo a nuestra señora presidenta! (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.


SR. GONZALEZ, JUAN DANTE (MENDOZA): Señora presidenta: son días de luto para todos los argentinos. Se nos ha ido un líder que nadie puede negar. Peleó con todo su ser por hacer realidad sus convicciones más profundas. Entregó todo lo que tenía. Murió en su ley. El árbol, según reza el dicho popular, muere de pie. Así se fue Néstor Kirchner de esta vida.
Como buen peronista nos dejó el mismo día en que en 1943 Juan Domingo Perón era nombrado director del Departamento Nacional de Trabajo, y también el mismo día en que Juan Perón y Eva Duarte contraían matrimonio en el Registro Civil de la ciudad de Junín, provincia de Buenos Aires, en el año 1945. ¡Cuánto simbolismo para los que somos y nos sentimos peronistas!
En mi condición de representante del movimiento obrero organizado deseo entonces homenajear al ex presidente de la Nación y compañero de bancada desde su legado al mundo obrero argentino.
Quiero traer también el reconocimiento del pueblo de Mendoza hacia la memoria del compañero Néstor Kirchner. Ha quedado demostrado que el compañero está navegando en el torrente sanguíneo de millones de argentinos de todas las edades. Somos millones los que le prometimos mantener en alto las banderas conquistadas a partir de la epopeya llevada adelante desde este gobierno nacional y popular que él condujo y que hoy podemos exhibir con el reconocimiento del mundo entero.
Basta repasar los rostros atravesados por el dolor de los presidentes de los países sudamericanos que asistieron en forma urgente a acompañar al pueblo ante las horas de hondo pesar. Ninguno de los argentinos estábamos preparados para soportar tamaña zancadilla del destino.
Basta mirar hacia el interior de la patria profunda para darnos cuenta de la huella que dejó Néstor Kirchner con su acción de gobierno. Basta buscar en nuestros recuerdos sobrepasados por la angustia para recordar lo que nuestros compatriotas le gritaban al líder yaciente.
Gracias a Kirchner algunos dejaron de revolver los tachos de basura para poder comer tal como se expresó durante el duelo, condición esta a la que fueron condenados por la marginalidad de aquellos que ostentaban el poder con desprecio y que hoy desde la obstrucción solamente se han dedicado a criticar nuestro modelo de inclusión y desarrollo que abarca a todas las generaciones y sectores sociales.
¿Cómo podremos calificar la imagen que reflejaba los restos del ex presidente, donde le habían colocado no sólo banderas y ofrendas florales sino también decenas de cascos de colores en señal de agradecimiento de aquellos a los que se les ha devuelto la dignidad del trabajo?
Traigo el triste testimonio de los mendocinos de a pie que a la distancia estuvieron velando al presidente que más los tuvo en cuenta, junto con Juan domingo Perón. A mi provincia también llegaron las decisiones que Kirchner y Cristina tomaron en el marco de su lucha por la igualdad: viviendas; rutas; obras aluvionales; posibilidades de desarrollo para el sector vitivinícola, agropecuario e industrial; caminos; diques; créditos para la producción; también llegaron computadoras para los estudiantes mendocinos; el pescado para todos; la histórica y justa Asignación Universal por Hijo y la jubilación del ama de casa, además de dos aumentos asignados por movilidad y por ley para todos los jubilados.
También los mendocinos accedimos al Fútbol para Todos. Además, seguramente mis comprovincianos se verán beneficiados también con la ley de medios, porque tendremos democracia en el aire y se crearán sin duda muchas más fuentes de trabajo.
Hoy, tal vez caigamos en lugares comunes al intentar expresar con reiteración los logros del gobierno que encabezó Néstor Kirchner, como el que lidera su compañera de toda la vida, Cristina Fernández. Pero así como se han realizado miles de actos en su memoria en todo el territorio nacional, aquí también tenemos la posibilidad de remarcar su obra con la autoridad moral que nos otorga el hecho de incluir a más de 40 millones de argentinos en la acción de gobierno.
No quiero dar lugar a dudas sobre a quién hay que reconocerle los números que marcan las mediciones históricas por estas horas en materia de récord de reservas en millones de dólares, récord en recaudación fiscal, récord en ventas de autos cero kilómetro, récord de turistas internacionales y del movimiento turístico interno, la creación formidable de fuentes de trabajo a partir de la fuerte apuesta a la producción y no a la especulación.
Era más fácil amenazar diciendo “ramal que para, ramal que cierra.”
Acá lo difícil fue encarar a los protagonistas de la vida productiva y convencerlos de que el país debía resurgir de las cenizas, producir, crecer, desarrollarse y distribuir justa y racionalmente la riqueza que se fuera gestando a partir de un modelo nacional, argentino, peronista, popular.
A esta altura, en lo personal no me cabe duda de que Néstor Kirchner cumplió con todos nosotros, con el pueblo argentino. Recuerden argentinos aquel histórico 25 de mayo de 2003 cuando dijo que no llegaba al gobierno para dejar sus ideales en la puerta de entrada de la Casa Rosada, y cumplió.
Recuperamos Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino, recobramos el dinero con el que se enriquecían las AFJP y empobrecían a nuestros adultos mayores. Estamos devolviendo calidad de vida a la gente con un empleo en blanco que les permita tener aportes jubilatorios, salud, bonos de sueldo.
Fuimos testigos del nacimiento de una nueva Corte Suprema de Justicia, dejaron de estar en el olvido los juicios por la verdad, se les restituye la identidad a hijos de compañeros desaparecidos, se combate el trabajo infantil y la esclavitud laboral.
Quienes integramos con orgullo el sindicalismo, cimiento del Movimiento Nacional Justicialista, tenemos muchas cosas de las que enorgullecernos y que se las debemos también a Néstor Kirchner.
Comparto absolutamente lo que manifestó la compañera Cristina Fernández de Kirchner en las últimas horas porque también estoy convencido de que Néstor entregó su vida por este modelo.
Aquellos que abrazamos desde siempre las causas populares de la justicia social podemos dar por seguro que con Néstor primero y ahora con la presidenta de la Nación tenemos garantizadas la grandeza de la patria y la felicidad del pueblo entero. ¡Con memoria, verdad y justicia, como Néstor diría, viva la patria, viva el pueblo argentino! (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Chubut.


SRA. GONZALEZ, NANCY SUSANA (CHUBUT): Señor presidente: muy brevemente quiero homenajear a nuestro ex presidente, nuestro compañero de bancada, y traer un fuerte abrazo de todos los chubutenses para todos los compañeros y fuerza a nuestra presidenta.
Ya se ha dicho mucho en este recinto sobre el ex presidente. Mientras escuchaba los discursos de los otros diputados pensaba en nuestro comportamiento como pueblo y en lo que hace a aquellos hombres que fueron protagonistas en su tiempo.
Pensaba cómo sistemáticamente hemos polemizado sobre la memoria de nuestros líderes. Hasta ahora parecía como si tuviéramos una compulsión por ensuciar y distorsionar nuestra memoria colectiva. Salvo en algunas contadas excepciones, nos ha costado mucho estar orgullosos de quienes en algún momento nos representaron.
Creo que esa incapacidad por resaltar el legado de nuestros líderes, por encima de las miserias y errores que hayan tenido, tenía que ver con nuestro sentir nacional, con el hecho de habernos sentido durante muchas décadas avergonzados de nuestro pasado y humillados en nuestro presente. No sólo nos resultaba muy difícil identificarnos con nuestra Argentina sino que ni siquiera nos atrevíamos a llamarnos latinoamericanos, como si ello fuera una mala palabra.
Sin embargo, en estos últimos años, y con más intensidad en la semana que pasó, he observado con alegría que eso cambió. Ante el irremediable hecho de la muerte la gente sale a la calle para recordar, para conmemorar, en fin, para expresar su orgullo, y eso es nuevo en este país.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.

SRA. GONZALEZ, NANCY SUSANA (CHUBUT): Entre las tantísimas cuestiones que se han señalado, y que seguramente se seguirán mencionando a lo largo de esta sesión, personalmente quiero destacar esta particular faceta del legado del doctor Kirchner, cual es el hecho de que los argentinos hemos vuelto a sentir orgullo por ser ciudadanos de este país, por nuestros esfuerzos y nuestro trabajo, por nuestro gobierno y las medidas que toma, y lo que es más importante, hemos vuelto a sentirnos orgullosos de nosotros mismos.
Cuando el pueblo está orgulloso de sí mismo y de sus representantes, sale a la calle y lo manifiesta en forma pacífica pero con mucha pasión.
Como representantes de ese pueblo, no podemos pasar por alto ese cambio. Esto no sucedía en la Argentina desde mediados del siglo pasado, y creo que el hecho de que hoy el pueblo salga en forma masiva y espontánea a despedir a un líder político es representativo del profundísimo cambio que Néstor Kirchner provocó no sólo en la política sino también en la sociedad toda.
Sin duda Néstor se fue antes de tiempo; todavía tenía mucho para dar a este país. De hecho, hasta último momento trabajó incansablemente por su patria. Es por ello que ahora depende de nosotros, como parte de la clase política, afianzar los cambios generados y trabajar todos los días dando razones a nuestro pueblo para sentir orgullo de ser argentinos.
¡Gracias Néstor por hacernos querer cada día más a nuestro país! ¡Fuerza Cristina! ¡Adelante argentinos y vamos por más! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. GRANADOS, DULCE (BUENOS AIRES): Señor presidente: a pesar de las muchas horas que hemos estado aquí sentados, quiero decir que esto no es nada en comparación con los años políticos que este líder inigualable le dedicó a la Argentina.
Si hubiera sido necesario me habría quedado sola en mi banca para poder expresar todo este sentimiento que está reflejado allí en esos hombres y mujeres, a quienes hoy tengo la suerte, el honor y el orgullo de representar en la Cámara de Diputados de la Nación.

- Aplausos en las galerías.

SRA. GRANADOS, DULCE (BUENOS AIRES): Siempre quise pertenecer a un proyecto que cambiara a la Argentina en favor de los que menos tienen. Hoy, la vida me puso nuevamente aquí, ocupando una banca de diputada, para pertenecer a este proyecto de país que profundiza todos los días y permanentemente la democracia social y la participación de los trabajadores, así como también la de hombres y mujeres de una Argentina diferente a la que alguna vez, en mi corazón humilde de militante, quise pertenecer.
Como diputada me encuentro aquí representando nada más y nada menos que a un pueblo del conurbano bonaerense: el distrito de Ezeiza.

- Aplausos en las galerías.

SRA. GRANADOS, DULCE (BUENOS AIRES): Ayer, ese distrito era conocido como el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. En cambio, hoy es más conocido porque los hombres y mujeres que vivimos en él tenemos la posibilidad de decir que hemos recuperado con orgullo nuestra identidad de argentinos. Pertenezco a un lugar en el que se encuentra la puerta grande de entrada a la República Argentina. Hasta ayer era la puerta de salida del país para miles de jóvenes que buscaban en el exterior un futuro para mejorar su propia calidad de vida y la de sus familias.
Los hombres y mujeres del distrito de Ezeiza estamos aquí nada más y nada menos que para agradecer. Pero creo que este agradecimiento no alcanza. Sentimos una profunda vergüenza, porque el agradecimiento no va a alcanzar para todo lo que ha hecho este hombre que, lamentablemente, hoy no se encuentra entre nosotros. No solamente les dio beneficios y progreso a los argentinos y a mi querido pueblo de Ezeiza, sino también a los hombres y mujeres de bien que hemos pensado en lo que muchos compañeros han dicho aquí en cuanto al país grande que todos soñamos y nos merecemos.
Venimos a dar las gracias como único homenaje, entendiendo que lo único que calma los grandes vacíos como el que deja Néstor tiene que ver con el deber cumplido. Los grandes vacíos se llenan como él quiso: marcando un rumbo. Se llenan con la historia de los hechos. Así lo queremos recordar, porque nos emocionó, porque nos protegió, porque nos devolvió la confianza y nos dio la fe, entendiendo perfectamente lo que son los principios sociales.
Sabemos que todo lo hecho por este hombre fue con coraje, como ya se dijo; con amor, como ya se dijo; con agallas y con decisión. Todo fue para el pueblo, el único heredero, como decía el general Perón. Nosotros, herederos de ese sacrificio incansable, entre la mezcla de dolor, de lágrimas y de alegrías, como ha dicho alguna compañera, entendemos que el mejor homenaje que podemos darle tiene que ver con el agradecimiento. Por eso, estamos aquí para darle las gracias a Néstor Kirchner por toda la obra realizada.
¿Qué me diría usted, señor presidente, si le comento que este gobierno al que pertenezco y del que me siento orgullosa, después de casi cien años nos dio la posibilidad de que Ezeiza por primera vez tenga cloacas y agua corriente? ¿Qué me diría si le dijera que el pueblo tuvo que esperar cien años para tener esos dos elementos básicos? ¡Algo tan normal y corriente en el mundo moderno!

- Aplausos prolongados en las galerías.

SRA. GRANADOS, DULCE (BUENOS AIRES): Tenemos vergüenza, porque entendemos que no alcanzan las gracias luego de tantos años de lucha y dedicación. Mil gracias por este presente y por el futuro que verán nuestros hijos. ¡Gracias –como ha dicho el señor diputado Rossi por no dejar en las puertas de la Casa Rosada las convicciones! ¡Gracias por la dignidad!
Venimos a decir que estamos más fuertes que nunca, convencidos de que el mejor homenaje es continuar la obra de Néstor Kirchner. Ezeiza está y estará siempre presente acompañando en todos los actos a la presidenta coraje. La presidenta coraje que desde ese pecho de mujer todavía va a seguir amamantando a millones de argentinos, porque todavía hay mucho por hacer, mucho por construir, porque tenemos que seguir luchando por un país más justo, más digno, más soberano, inclusivo y libre para todos.
Nunca nos vamos a olvidar de Néstor, porque el ejercicio de la memoria colectiva y diaria que reservan los pueblos para sus líderes estará siempre en el corazón de todos los argentinos, y especialmente en el pueblo que yo represento: el distrito de Ezeiza. (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Chaco.


SRA. MENDOZA, SANDRA MARCELA (CHACO): Señor presidente: como lo cortés no quita lo valiente, en primer término quiero agradecer a los buenos parlamentarios de la oposición que aún permanecen en el recinto. Resulta que después nos quejamos de la calidad del Congreso. Por eso, a los que aún están presentes los considero excelentes parlamentarios; de los demás, me reservo la opinión.
Volviendo al homenaje que hoy nos convoca, creo que lo podríamos plantear desde diferentes momentos históricos. Personalmente, pertenezco a la generación del 80, pero quisiera trasmitirles el contenido de una carta que nos demuestra lo que sintió la generación del 70. Esto es lo que rescato desde el punto de vista de lo que significa para la mujer de Néstor Kirchner. Lo que les voy a leer fue escrito por mi hermana, que pertenece a esta última generación.
Dice así: “Kirchner, así lo llamamos. Es y será, junto a su compañera Cristina”. Esto lo remarco porque Kirchner no estaba solo.
Todos saben que soy justicialista y que voy a luchar donde esté mi partido al lado de la gente y junto a los partidos populares.
La carta continúa de esta manera: “Cuando tres décadas atrás comenzaba nuestro exilio ciudadano, la esperanza no existía para nuestros proyectos de una sociedad más justa. Primero, fue la dictadura. Después, una lógica económica enloquecida sin lugar para el hombre y una cultura soft desprendida de valores humanos. Así, entre fines de los 70 y comienzo de 2000 tuvimos que guardar nuestras ideas sin ninguna certeza de trabajar desde un lugar distinto. Deambulábamos cual figura nostálgica o extravagante los hijos e hijas de Francia de mayo del 68, de la guerra de Vietnam, del Cordobazo. Cuando mataron a Cabral, en Corrientes, hicimos nuestra primera huelga, y en vez de ir al colegio asistimos a una misa. Después vino lo que vino.” Me refiero al horror y al genocidio que nunca más permitiremos que se repita.
“Recuerdo en particular a una funcionaria del FMI regordeta que, con cara de pocos amigos, pontificaba sobre nuestras vidas -corifeo seguido por los parásitos nacionales- sobre lo económico y financieramente posible, con sus vinculaciones a lo políticamente correcto.
“Después, por esas inconductas humanas y sociales apareció un político de la Patagonia –cosa extraña- “...que junto a su compañera reivindicaban la palabra, la memoria y la búsqueda de una vida más digna. Digo ‘junto a su compañera’ porque no apareció solo.”
Esa es la reivindicación de todas las mujeres argentinas, justicialistas o no justicialistas. En particular, yo le reconozco al líder Néstor Kirchner, que siempre me acompañó, y a su esposa Cristina, nuestra actual presidenta, que no se dejaron avasallar cuando muchos se referían al “matrimonio presidencial”. El matrimonio está aparte; la militancia, los ideales y las convicciones son cuestiones totalmente diferentes.
“Frente a tantas coartadas y claudicaciones, finalmente pudimos hablar de nuestros muertos, proponer una sociedad más decente y respetuosa, una economía más cercana al hombre y a la mujer de carne y hueso, y una buena educación. Pudimos pensar en una América del Sur menos claudicante y más orgullosa de sus historias y su futuro en común. Menos resignación, más hacer para más dignidad.
“Disculpen, pero dejamos de ser los ‘estúpidos’ de los setenta. Si ‘decir es hacer’ y las palabras ‘dicen el mundo’ fue y es posible relatar y construir desde otros lugares. ¿Les parece poco a nuestros casi sesenta años? Abrir brechas y recuperar la acción para seguir construyendo esa Argentina un poquito más justa y más plural.
“Y ya están los fanáticos de toda laya a favor y en contra. ¡Me importa un bledo! Las opacidades, los claroscuros muestran a Kirchner más humano, más cerca de lo que somos: hombres y mujeres con nuestras grandezas y nuestras miserias pero que nos importa el otro, distinto o más vulnerable.
“Como dijo alguien, el primer lunes, el pasado, del resto de nuestras vidas, no fue igual. Recuperar ánimo no fue sencillo, pero ahí está la fuerza de la ideología, la justicia social y el ejemplo de ese líder necesario que fue Kirchner.”
Muchas gracias al consenso de todos los partidos políticos. ¡Fuerza Cristina, fuerza Néstor! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. ALVAREZ, JUAN JOSE (BUENOS AIRES): Señor presidente: en primer lugar, quiero expresar mis respetos a la familia de Néstor Kirchner, a sus compañeros, y en nombre de todos ellos a Cristina.
Quiero agradecer a Juliana di Tulio que me permitió conocerlo; a Julio Alak, que permitió que nos reencontrásemos, y a Juan Manuel Abal Medina, testigo de nuestra profunda y última charla.
Kirchner era un hombre de acción, que conjugó como pocos realismo e idealismo, dos principios que son ciertos cuando se complementan, y falsos cuando se mantienen separados.
Era un hombre apasionado que sabía que la política no era el arte de resignarse con disimulo sino de lograr lo que parecía imposible en pos de sus ideales.
Pero también entendió la necesidad de la docencia. Él, que hablaba tanto de la militancia, sabía bien que al activismo y a la voluntad había que darle formación, principios y valores. Él quería lo que hacía.
Recuerdo que hace relativamente poco tiempo uno de mis hijos, Rodrigo –que es concejal en Hurlingham- me dijo: “¿Te puedo acompañar? Quiero saludar a Néstor Kirchner”. Llegamos a Olivos, lo saludamos y le presenté a mi hijo. Rodrigo le dijo: “Néstor, me quiero sacar una foto con vos”. Kirchner le dijo: “Está bien, pero primero vamos a charlar un rato”. Estuvo prácticamente una hora conversando con ese concejal, haciéndole preguntas, escuchándolo y marcándole la importancia que tenía lo que estaba haciendo y el sentido de esa pelea.
Muchas veces estuve con él y con otros que también tenían grandes responsabilidades, pero créanme que uno no se olvida de estas cosas porque pintan claramente cómo son las personas.
Mucho se ha hablado del presidente, del gobernador, del intendente, del diputado y de su cargo -que nos llenó de orgullo- en la UNASUR.
Quiero recordar además al presidente del partido con quien tantas veces hablamos de la unidad, tal como él nos lo recordara en uno de sus últimos actos públicos celebrado en San Vicente el 8 de octubre.
Señor presidente: los políticos, los mejores de ellos, siempre saben ser hombres de su tiempo y del porvenir. Néstor Kirchner cumplió sobradamente ambas cuestiones. Él hizo su parte. Nosotros, como mejor homenaje, hagamos la nuestra. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Catamarca.


SR. MERA, DALMACIO ENRIQUE (CATAMARCA): Señor presidente: iniciamos este año organizando, armando y preparando la Plaza del 25 de Mayo, la plaza de todos los argentinos que nos proyectaba hacia el futuro y reconocía todos los valores del pasado.
Ninguno de nosotros esperaba que tuviéramos otra plaza. Ninguno de nosotros quiso que tuviéramos otra plaza -otra vez en octubre para nosotros- donde se sintió la misma paz, la misma tranquilidad y la misma emoción, pero con un sentimiento diametralmente opuesto.
Esa plaza llevó a Leopoldo Marechal a unificar esa cosa tan argentina y tan peronista de ese mes de mayo con ese mes de octubre, y escribió el “Poema al 17 de Octubre”, que dice así: “Era el pueblo de mayo quien sufría,/ no ya el rigor de un odio forastero,/ sino la vergonzosa tiranía del olvido, la incuria y el dinero./
“El mismo pueblo que ganara un día/su libertad al filo del acero/ tanteaba el porvenir, y en su agonía/le hablaba sólo al río y al Pampero.
“De pronto alzó la frente y se hizo rayo/ era en octubre y parecía mayo/ y conquistó sus nuevas primaveras.
“El mismo fue y otra victoria/ y, como ayer, enamoró a la gloria/ ¡y Juan y Eva Perón fueron banderas!”
¡Muchas gracias Néstor Kirchner por hacerte carne en esas banderas y por darnos más justicia social, más soberanía, más independencia, más octubre, más mayo, más Argentina! ¡Que Dios y la virgen del Valle te tengan en la gloria! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.


SRA. NEBREDA, CARMEN ROSA (CORDOBA): Señor presidente: seré muy breve.
Vengo a rendir homenaje al militante, al compañero y al líder, que pudo y supo ser uno más de nosotros. Creo que esto fue lo que distinguió a Néstor Kirchner. Cada uno de nosotros nos sentíamos parte, como él.
Fue el compañero que nos volvió a enamorar en la militancia. Nos volvió a hacer salir casa por casa y pueblo por pueblo, hablando de sus ideales. Fue un compañero profundamente sensible y cariñoso. Fue un gran estadista, pero su sensibilidad y cariño es lo que le permitía ver cada ojo del que tenía enfrente; sufría sus dolores y compartía sus alegrías a fin de acompañarlo.
Esto fue lo que sintió cada uno de los miembros del pueblo que pasó frente a su cajón. Le querían agradecer que los hubiera mirado y que los hubiera hecho visibles en esta sociedad, cuando nadie los veía y todos los escondían, a veces, detrás de grandes muros.
Esto es lo que el pueblo argentino quiere gritarle: fuimos visibles, nos vieron, nos reconocieron, nos buscaron y nos llamaron a participar, dándonos un espacio y respetándonos.
También quiero destacar el profundo dolor de la compañera Cristina, que mantuvo en todo momento el mismo respeto para cada uno de quienes se le acercaron. Se trataba en cada gesto de no dejar que nadie en su ofrenda humilde se sintiera no atendido o reconocido.
Como militante, el compañero Kirchner le puso contenido a las palabras justicia, igualdad, equidad y democracia. La democracia dejó de ser una retórica y un discurso, convirtiéndose en una palabra militante y de igualdad. Se trata de una palabra que nos exige no ser tibios. No se puede pelear por la igualdad y por la libertad con tibieza. Ello exige compromiso y enfrentarse día a día con todos aquellos que se van a oponer por defender distintos intereses.
También quiero hablar como trabajadora. Los trabajadores, durante estos últimos cincuenta años, fuimos las víctimas de los distintos ensayos neoliberales. Sufrimos represión, cesantías, descuentos de salarios. De pronto, nos encontramos que a los pocos días de asumir como presidente, nos daba un aumento, sin pedirlo. No saben la sorpresa que nos causó. Derogaba las leyes Banelco y las normas que prohibían los convenios. Así dispuso las paritarias, y ello nos dignificó. Otra palabra que le cabe al compañero Kirchner es la de dignidad. Hemos recuperado la dignidad como clase trabajadora, como militantes y como país.
Esto es lo que le quiero agradecer, porque hoy el compañero Néstor nos ha dejado una patria de pie y no una patria arrodillada frente al Fondo. Nos ha dejado una patria con un Estado fuerte y un pueblo dispuesto a defender lo que logró, un pueblo que, con memoria, no va a permitir que lo avasallen nuevamente.
Quiero decir, como señalaba mi compañera Nora, que ayer en Córdoba vivimos la presencia del compañero Kirchner en cada trabajador cuando vivaba, en cada compañero del pueblo que gritaba; y en la compañera Cristina encontramos la fortaleza y la fuerza para seguir adelante.
¡Llorábamos al verla tan íntegra, tan convencida, tan brillante, tan pujante, tan inclaudicable como siempre! ¡Gracias Néstor, fuerza Cristina, fuerza todos, que es lo que él diría! ¡Gracias compañero Kirchner, gracias compañeros! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Misiones.


SRA. PERIE, JULIA ARGENTINA (MISIONES): Señor presidente: recuerdo en el año 2003 conversando con mi hermano el “Turi” me decía: “Tenemos que acompañar a Kirchner.” Y yo le preguntaba ¿quién es Néstor Kirchner? Lo había escuchado nombrar porque el hoy diputado Irrazábal en aquel momento –o antes de eso- había sido intendente de Posadas y había tenido una relación de amistad con Kirchner, con aquel gobernador del Sur como uno escuchaba que se lo llamaba.
Me decía el “Turi”: “Tenemos que estar ahí, con el flaco, porque está el `Canca´, porque están los compañeros”. Desde ese momento nos pusimos a militar junto a Néstor Kirchner. Por eso, señor presidente, voy a animarme a expresar lo que una militante siente ante la partida de un compañero, del mejor compañero.
Elegí quedarme con esa imagen de Néstor, la del militante incansable, la del compañero que antepuso la militancia a las recomendaciones médicas, actitud que evidencia la tozudez que únicamente un militante puede comprender.
Ese ejemplo de militancia que nos legó creo que incluso está por encima de sus enormes e indiscutidas cualidades y calidades políticas y de liderazgo. Nosotros, a los que nos toca seguir luchando y militando, vamos a extrañar a nuestro compañero de militancia con el que compartimos sueños y un proyecto común de sociedad. Algunos sueños y algunos proyectos los realizamos con Néstor.
El liderazgo que había construido hasta supo dejarlo en las mejores manos posibles, las de nuestra querida Cristina. Sólo quería compartir ese sentimiento que al principio fue de desolación pero luego, al ver la enorme fortaleza de nuestra presidenta y las demostraciones de apoyo de nuestra querida juventud, se convirtió en la certeza absoluta de que no había la más mínima chance de retroceder porque nuestras convicciones, las convicciones de Néstor, estaban más fuertes y más firmes que nunca.
Por eso, estoy convencida de que el mejor homenaje que podemos hacer a nuestro compañero que se ha ido es redoblar el compromiso con este modelo, militando con la tenacidad, la vehemencia y la alegría con la que el compañero Néstor lo hacía, para fortalecer este rumbo que tomamos en 2003 y profundizarlo.
Quiero detenerme en esto de profundizar el modelo. Sólo algunos pueden atreverse a decir a la compañera presidenta, que acaba de perder a su compañero, que ahora es posible pensar en una rectificación o cambio de rumbo. Por eso, lo reitero para que a nadie le queden dudas de que a este modelo no le caben las rectificaciones, que no son otra cosa que claudicaciones maquilladas de falso espíritu democrático.
No sólo no vamos a rectificar ni cambiar nada sino que vamos a profundizar este modelo, porque nuestras convicciones no se acomodan a los caprichos de intelectuales del establishment sino que fueron abrazadas por nosotros por muchísimos años y está en ellas la mirada de todos los compañeros que ya no están.
Con las fuerzas renovadas de toda nuestra juventud, profundizaremos este modelo que será la mejor forma de recordar y hacer honor a la memoria del compañero que lo construyó, sobre la base de una sociedad diezmada por el neoliberalismo.
En ese sentido, quiero despedirme compartiendo una frase que escuché por estos días: no importa quién lleve el mástil, lo importante es alzar la bandera. Ante la partida de nuestro compañero, del mejor, todos nosotros, con nuestra presidenta a la cabeza, alzaremos nuestras banderas y las llevaremos hasta la victoria.
¡Gracias Néstor, fuerza Cristina! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Chubut.


SR. PAIS, JUAN MARIO (CHUBUT): Señor presidente: para no abusar de la paciencia de muchos compañeros legisladores, voy a pedir autorización para insertar el texto del discurso que pensaba pronunciar, y brevemente me voy a permitir decir que la figura que hoy homenajeamos, Néstor Kirchner, dejó muchos deudos. Vayan nuestras condolencias a sus deudos directos, nuestra presidenta, sus hijos Florencia y Máximo, su mamá, sus hermanos, y a sus deudos indirectos, los millones de argentinos que sintieron y evidenciaron en la persona de quien fuera presidente de la Nación la pérdida de un ser querido, cercano. Demostraron un sincero afecto y un sincero dolor por la muerte de un gran argentino.
Esto tal vez sea lo más impactante de las jornadas vividas hace una semana luego de esa conmoción que, como bien nos hiciera reflexionar el señor diputado Godoy, sentimos a lo largo y ancho de todo el país; fue un verdadero terremoto.
Haciendo honor a mi compromiso de hablar poco, quiero decir que he reflexionado y advertí que en escaso tiempo se nos han ido grandes prohombres de nuestra patria. Todos sentimos que con la muerte del ex presidente Alfonsín se nos fue el hombre que recuperó para todos los argentinos la democracia. La luchó, la recuperó y nos legó trabajar para honrarla.
También con la muerte de Néstor Kirchner se nos fue el hombre que recuperó la política para los políticos y para todos los argentinos, recuperó que nos sintamos orgullosos de ser argentinos, latinoamericanos. Vimos a lo largo y ancho del país el afecto sincero de millones de argentinos que lo despedían como un ser que había dejado una impronta trascendente en la vida.
Sentimos sincero orgullo por la figura de estadista que representó Néstor Kirchner. Casi todos los presidentes de Sudamérica dejaron sus apretadas agendas y vinieron a rendir tributo a quien fuera en vida un hombre que luchó por la integración latinoamericana, que nos acercó a todos los latinoamericanos y a los argentinos, y que nos legó la sensación de que, reivindicando a Perón, tenemos que unirnos para no ser dominados. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por La Rioja.


SR. PAREDES URQUIZA, ALBERTO NICOLAS (LA RIOJA): Señor presidente: al igual que el señor diputado Pais, solicito autorización para insertar mi discurso. Simplemente, quiero decir esto. Muchos nos preguntamos cómo tantos jóvenes, entre tanta gente, fueron a despedir a Néstor Kirchner.
Muchos criticaban su estilo confrontativo. La cuestión es que para confrontar tenemos que pensar y debatir. Kirchner nos hizo pensar como hacía mucho tiempo no pensábamos, no solamente los políticos sino la mayoría de los argentinos, en cuáles eran nuestras realidades, nuestras necesidades y los caminos que debíamos transitar para poder superarlas.
Nos invitó a pensar, a debatir y a tomar posiciones. Esto es lo que los jóvenes valoran. Esto es lo que yo valoro de Néstor Kirchner y quiero reivindicar. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por el Chaco.


SRA. PILATTI VERGARA, MARIA INES (CHACO): Señor presidente, señores diputados: yo también soy una militante del Movimiento Nacional Justicialista de la década del 80 e igualmente provengo de un hogar de clase media, con un papá bancario y una mamá docente que muy sabiamente y sin que nos diéramos cuenta nos fueron formando, nos fueron haciendo, nos fueron criando con los sentimientos propios de los mejores peronistas: el amor al prójimo, la solidaridad, la comprensión, el estar siempre del lado del más débil, etcétera.
Recuerdo que en 1976, antes del golpe, mi padre me trajo una pila de libros, que lamentablemente no me duraron más de dos meses. Cuando los empecé a leer le dije: “Pero esto no es a favor de Perón; es a favor y en contra.” Él me contestó: “Usted lea todo. Después saque sus conclusiones”. Obviamente, yo estaba formada y los libros no me iban a cambiar la opinión. Digo que, lamentablemente, esos libros no me duraron más de dos meses porque enseguida se produjo el golpe, y recuerdo tristemente cómo mi padre me pidió que los incendiara en el patio de mi casa porque en cualquier momento podía llegar el Ejército.
Desde pequeña escuchaba en mi casa que no se decía “quiero que el candidato a gobernador, a intendente o a presidente sea tal o cual”. Vengo de una familia donde no se preguntaba a quién hay que votar. Éramos peronistas y se sabía que cualquier peronista, por su doctrina, iba a hacer un gobierno mucho mejor que el que pudiera desarrollar el candidato más pintado de cualquier otro partido político que no tuviera esa formación o doctrina.
Fueron pasando los años y después de la primera gran angustia electoral siendo joven, por la derrota en mi primera participación, donde ganara el ex presidente Raúl Alfonsín, nos empezaron a hacer la cabeza, algunos por intereses, otros por estúpidos, de que el peronismo del 45 era pura nostalgia, que el contexto internacional había cambiado, que el contexto nacional era otro, que el mismo general Perón decía que las doctrinas debían actualizarse porque doctrina que no se actualiza muere en el tiempo. Y fuimos tan tontos que dejamos que la actualizaran tanto que llegamos a desnaturalizarnos, a ser cualquier cosa menos peronistas.
Eso fue así hasta que irrumpió en el escenario nacional, hasta que se animó a salir de Santa Cruz, hasta que se le escapó de las manos a la compañera Liliana el compañero Néstor Kirchner y la compañera Cristina. Ojo: tenía el 0,05 por ciento de intención de voto; ya corría el año 2002 y empecé a escuchar el mensaje de este compañero justicialista.
Entonces dije “este es el peronismo que me enseñaron los libros. Este es el sentir peronista con que me formaron en mi casa. Y este compañero me enseña, me invita a soñar, a poner coraje y a pensar en que se puede”.
En aquel momento eran poquitos los seguidores de Néstor y de Cristina en el resto del país. Quedaba todavía alguno que otro grupo de compañeros setentistas con los ideales intactos. No recuerdo quién me llamó a pedido suyo. En esa época todavía estaba con su proyecto transversal y quería invitarme a que fuera su candidata a gobernadora por un partido transversal en el Chaco.
El compañero Kunkel no me va a dejar mentir. Por esa pertenencia al Movimiento Nacional Justicialista le dije al compañero Kirchner: “Voy a estar con vos hasta la muerte. Vos sos el peronismo que yo quiero, pero no me pidas que te acompañe por fuera del peronismo. Nosotros tenemos excelentes compañeros en la provincia del Chaco que van a entender tu propuesta y que la van a llevar adelante con la misma hidalguía y el mismo coraje que vos.” Después, por esas catástrofes electorales y esas cosas que suelen pasar en nuestra historia, cuando se aceleraron los tiempos llegó el 2003 y el candidato de todo el peronismo fue Néstor Kirchner.
Por supuesto que nada me asombró de lo que se fue haciendo en el país desde entonces hasta ahora porque era lo que había prometido, las banderas que alzaba, el compromiso que me había enamorado, el proyecto político por el cual yo había adherido al peronismo pero que, insisto, algunos por intereses y otros por estúpidos, llegaron a hacernos creer que ya no era posible.
Cuando la casualidad de la historia quiso que el miércoles pasado yo me encontrara en la Capital Federal por ser feriado podría haber estado en mi provincia, en medio de tanto dolor y desconcierto, sola mi alma, caminé la Plaza por la noche. Vi cada rostro, cada joven, cada estudiante, cada profesor y cada papelito pegado en los árboles, en el piso, en las avenidas, sobre el asfalto, sobre las rejas de la Casa de Gobierno las camisetas de Racing, River y San Lorenzo, porque todos querían estar. Todos expresaban agradecimiento al ex presidente y fuerza a la presidenta.
Al día siguiente estuve acompañando su despedida durante ocho horas. No me podía separar de ese lugar porque veía cómo quien les habla pero también todos y cada uno de los compañeros y no compañeros presentes en la ocasión llámense diputados, embajadores, funcionarios, intendentes, adversarios, no podían disimular su cara de asombro ante tantas y tantas manifestaciones de agradecimiento.
Hombres y mujeres de todas las edades, después de hacer veinticinco cuadras de cola, cuando se suponía que tenían que pasar delante del cajón dar un giro, hacer la señal de la cruz y ceder el paso a otro, tenían el coraje y el atrevimiento de pararse y decir: “Compañero Néstor: gracias por devolvernos la fe en la política”; “Compañero Néstor: gracias por haber otorgado la jubilación a mis padres que si no hoy no tendrían ni para comprar los remedios”; “Compañero Néstor: gracias por las paritarias, gracias por seguir peleando para que la universidad sea pública y gratuita y yo el día de mañana pueda ser alguien como vos y como otros, y gracias, y gracias, y gracias.” Y tras las gracias, el “¡fuerza Cristina, estamos con vos!”
Muchos jóvenes –el compañero Plaini no me dejará mentir con el atrevimiento propio de la juventud, en un tono desafiante, señalando a los que estábamos allí, decían: “Escuchen ustedes: nuestra confianza en la política nos la devolvieron el compañero Néstor y la compañera Cristina. No se atrevan a desconocer la voluntad y la adhesión del pueblo, porque Néstor no murió, a partir de hoy está en todos y cada uno de los jóvenes de la República Argentina.” No hablaba de la juventud peronista sino de los jóvenes de la República Argentina.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Le ruego que redondee su exposición, señora diputada.


SRA. PILATTI VERGARA, MARIA INES (CHACO): Sí, señor presidente, pero no quiero dejar de expresar lo que siento y me produjo este acontecimiento.
Alguien dijo que no quería hablar de la prensa canalla, pero no es cierto que el compañero Kirchner se haya sorprendido con los miles y miles de jóvenes que el miércoles, jueves y viernes se manifestaron ante su desaparición física. El único que no se sorprendió, a pesar de la prensa canalla y el monopolio de los medios de comunicación, fue él.
Por eso, creo que su partida no fue casual; es más, creo que lo hizo a propósito, que fue su última jugada magistral para correr el telón, para demostrar a propios y extraños que este era el camino correcto; que no era cierto lo que nos vendían la mayoría de los medios de comunicación que en la Argentina estaba todo mal; que había un país escondido por estos medios -es lo que asombró el miércoles y el jueves- que adhería a estas banderas y estaba dispuesto a seguir defendiéndolas con Cristina y los soldados que se eligieran a posteriori desde el pueblo hasta que no quedara un solo pobre en la República Argentina. Néstor Kirchner estará en todos y cada uno de los trabajadores, de los compañeros y compañeras, de los ciudadanos de bien, pero por sobre todo estará en el alma y empuje de los jóvenes de la República Argentina.
Como si estos sentimientos y conclusiones fueran poco, mientras el viernes tomaba el micro para volver a la provincia del Chaco, analizando qué había pasado y qué debía quedar de todo esto, recibí un mensaje de mi hijo -al igual que la señora diputada Bedano-, que decía: “Mamá: estoy viendo “6,7,8” y lagrimeo a cada rato. Estoy muy orgulloso de ser peronista, y me quiero afiliar al partido y militar igual que vos”. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Sé del interés de todos los señores diputados de expresar sus sentimientos, pero hay legisladores que todavía no han hecho uso de la palabra. De modo que solicito a los señores diputados que respeten el tiempo del que disponen reglamentariamente.
Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. PLAINI, FRANCISCO OMAR (BUENOS AIRES): Señor presidente: quiero comenzar recordando a Néstor con palabras pertenecientes a una canción de una militante mexicana, Judith Reyes: “Las palabras que no coinciden con los hechos no valen nada”. Néstor Kirchner logró hacer coincidir las palabras y los hechos como pocos, sobre todo en esta etapa de recuperación de la democracia, porque hubo otros presidentes, algunos de los cuales no pudieron, otros no quisieron y otros no supieron.
Kirchner supo, quiso y pudo. Supo al asumir que no iba a ser el gerente de los grupos económicos concentrados. Esa fue la mayor decisión del compañero Kirchner. Una señora diputada dijo que los trabajadores habíamos padecido absolutamente todas las políticas neoliberales. Quiero decir que los trabajadores y los más humildes las hemos sufrido.
Kirchner tuvo el coraje, la decisión y la valentía de hacer posibles los sueños de aquellos que nacimos en el peronismo. Por eso, la Confederación General del Trabajo mi lugar de origen, el de la clase trabajadora, la que en septiembre cumplirá setenta años y cuyo Consejo Directivo integro convocó de urgencia el día miércoles, a través de su secretario General, el compañero Moyano, a una reunión de toda la dirigencia que se celebró a la una de la tarde en el Salón Felipe Vallese. Muchos de nuestros delegados rendimos nuestro reconocimiento a Néstor Kirchner en esa oportunidad.
Hago mías las palabras del secretario General de la CGT y de toda la dirigencia sindical. Todos saben que el movimiento obrero es la columna vertebral del movimiento nacional y popular justicialista. Perón y Eva Perón nos dieron la dignidad y nos integraron como sujetos colectivos a la vida social y política argentina. También nos permitieron discutir políticamente en qué país queremos vivir. En ese mismo acto del día miércoles el secretario general de la CGT dijo que nadie, absolutamente nadie en la Argentina, después de Perón y de Eva Perón, hizo más por el peronismo y los trabajadores que Néstor Kirchner.
Por eso, desde ese momento el ex presidente de la Nación comenzó a ocupar un lugar que nadie había ocupado en esa casa más que Perón y Eva Perón, además de los trabajadores.
En la CGT también está Néstor Kirchner, porque le dio a los trabajadores y al peronismo el legado que dejaron Perón y Eva Perón.
Tomando sus palabras, cuando dijo que florezcan mil flores, yo agregaría que florezcan mil flores en un mismo jardín, el jardín de la soberanía política, el jardín de la independencia económica y el jardín de la justicia social.
No solamente tenemos que dar fuerzas a Cristina, sino que la debemos acompañar en estas medidas transformadoras que devolvieron al peronismo el sentido de ser que siempre tuvo.
Los trabajadores deben tener la plena seguridad de que no vamos a retroceder un solo centímetro en lo que Néstor Kirchner nos dio. ¡Fuerza Cristina! ¡Néstor: estás definitivamente en el corazón de la clase trabajadora y del pueblo argentino! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. PUIGGROS, ADRIANA VICTORIA (BUENOS AIRES): Señor presidente: rindo este homenaje en nombre propio, de los compañeros del Frente Grande, partido que integra el Frente para la Victoria. También lo hago en nombre de muchos compañeros que son kirchneristas y que no forman parte de ningún partido. Sin embargo, están con el Frente para la Victoria, esa organización política que ubicada en el peronismo fue una creación de Néstor Kirchner desde una profunda comprensión del amplio campo nacional, popular y democrático, como el único terreno fértil desde el cual históricamente ha crecido y florecido la vida del pueblo argentino y de los pueblos latinoamericanos.
Las luchas latinoamericanas han tenido como meta la soberanía política, la independencia económica y la justicia social durante dos siglos. Néstor Kirchner entró en la serie gloriosa de los grandes líderes que la condujeron. Lo hizo junto a Perón y Eva Perón, junto a Yrigoyen, junto a Lázaro Cárdenas, junto a Salvador Allende y podríamos hasta decir junto al mejor de los jugadores de Racing.
Néstor fue producto de una generación, el mejor de todos nosotros, porque puso en juego su amor por la política y su enorme voluntad, cuando ya parecía que nuestro sueño de memoria, verdad, justicia, justicia social y soberanía formaban parte del pasado.
Néstor y Cristina hicieron que todo fuera posible y le dieron forma con los juicios a los militares, con la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil, con la reindustrialización del país, con el empleo, con la asignación universal, con la reivindicación de la libertad de elección de orientación sexual, es decir, tener la posibilidad de elegir a quien uno quiere amar. También nos dieron la ley de servicios audiovisuales para todos.
Néstor fue amigo y valoró a los intelectuales y a la cultura. La última vez que lo vi le regalé un libro. Me miró y me dijo que lo iba a leer, porque los leía todos.
Escuchó a los intelectuales y logró el apoyo de muchos de ellos.
Como ha dicho una compañera, fue un dirigente del siglo XXI. Por eso, miles de jóvenes sintieron algo profundo que lo salieron a expresar ante la muerte de Néstor Kirchner.
Pero que nadie dude de que Néstor fue un líder en el sentido paternalista. Un líder es un representante y debe ser reconocido como tal.
Cuando los jóvenes cantan que está vivo en el alma de su pueblo es porque el proyecto encarnó, que tiene los tiempos históricos y no los tiempos biográficos.
Una tarde de hace más de diez años me dijo en su despacho de gobernador en la provincia de Santa Cruz: “Yo fui amigo de tu hermano”. Así lo sentí a él siempre: como un hermano, como un compañero; el compañero jefe, como dijo el diputado Agustín Rossi. También recuerdo incesantemente cómo llamaba a Cristina, cuando le decía “presidenta coraje”.
Creo que la fuerza política nacional y popular está en plena construcción y que las discusiones sobre su formación deben tener la grandeza que requiere la memoria de Néstor y las enormes tareas que enfrenta la presidenta. Allí estaremos. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Misiones.


SRA. RISKO, SILVIA LUCRECIA (MISIONES): Señor presidente: desde 2003 en adelante me llamó la atención que hubiera tanta resistencia a la propuesta de Néstor y Cristina –los menciono porque para mí no existe Néstor sin Cristina ni Cristina sin Néstor, ya que son una simbiosis-, cuando en realidad la tendrían que compartir todos los sectores políticos o, al menos, los hombres y mujeres de bien. Esa propuesta implica llevar adelante los conceptos de memoria, verdad y justicia.
No lo entendía porque ciertamente es lo mejor que le puede pasar a cualquiera; no lo entendía porque sólo con memoria no vamos a repetir nuestros errores, y no lo entendía porque sólo con justicia se pueden saldar las deudas, aunque quede el dolor.
¡Soy peronista de cuna –si lagrimeo no confundan debilidad con emoción- y tengo el orgullo de haber recibido mi formación política de un compañero de la vida! ¡Estoy hablando de un compañero que con sólo 17 años fue perseguido, baleado, detenido y también debió sufrir la tortura durante casi ocho años junto al “Flaco”, al “Turi”, al “Canca” y a tantos otros compañeros!
Personalmente, me considero integrante de una generación que se formó de espaldas a la historia. Pero este compañero nos fue abriendo el camino. Por eso, nunca olvidaré cuando mi compañero, “Pelito” Escobar, nos dijo a todos los militantes: “Compañeros, prepárense porque realmente comienza la reconstrucción del modelo nacional y popular”. Así ocurrió.
Por estas razones, me pregunto por qué tanta resistencia y tanto miedo. En este sentido, hace unos días escuchaba a Mariano Grondona, ese nefasto cómplice del mayor genocidio de militantes, del silencio del genocidio de los soldados en Malvinas y del genocidio de toda una sociedad que fue diezmada y conducida hacia el individualismo, al apartarnos de la participación en política haciéndonos creer que sólo aquellos que poseían título, hablaban bonito, tenían trayectoria, o por ser portadores de apellido como alguna vez dijo la presidenta podían ser dirigentes o representantes de una política. Ese nefasto todavía hoy tiene el tupé de comparar al pueblo argentino con los fanáticos de Hitler y Mussolini.
Ahí me dio la respuesta de por qué tanto miedo y tanto odio: porque realmente lo que vino a hacer este modelo, lo que todavía está haciendo Néstor con Cristina, porque Néstor vive en Cristina, es desenmascarar a todos, es poner luz donde siempre hubo oscuridad y que realmente a todos los argentinos se nos haga carne la muerte de esos estudiantes secundarios conocida como “La noche de los lápices”.
Por eso, la plaza estaba llena de gente y de juventud maravillosa, y somos los millones en los que Evita dijo que iba a volver.
Realmente, a través de ellos hemos conocido, valorado y respetado a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. De las Madres he aprendido el verdadero concepto de solidaridad, que no es dar lo que te sobra sino compartir lo que tenés. Y de las Abuelas, el nunca haber bajado los brazos, como no los bajaron ni temieron cuando los milicos les tiraron los caballos en la plaza, y hoy siguen enfrentando al mismo grupo económico que se queda como ave de rapiña con los bienes que son de los argentinos y también se quedaron con los hijos de compañeros que fueron desaparecidos en esa época nefasta.
Por eso, hay tanta resistencia y tanto odio. Pero realmente hoy todos tenemos esa pasión, con el código del compañero que realmente cuida a los compañeros como si fuesen sus hijos.
Le quiero agradecer a nuestra presidenta ni siquiera haberle dado el gusto a estos rapiñeros de haber tenido la foto en primera plana del cuerpo de Néstor en un cajón. ¡Hasta en eso cuidó a su compañero y nos cuidó a todos nosotros! (Aplausos.)
¡Nosotros, los misioneros, con Carlos Rovira que desde un primer momento, cuando era gobernador de la provincia, estuvo junto a usted, señor presidente, cuando era gobernador de Jujuy y el actual gobernador Maurice Closs, reconocemos una sola conducción política del movimiento nacional y popular y es la de Cristina Fernández de Kirchner! ¡Y ese es nuestro mejor homenaje! (Aplausos).


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Tierra del Fuego.


SR. SCIUTTO, RUBEN DARIO (TIERRA DEL FUEGO): Señor presidente: voy a solicitar la inserción de las reflexiones que he escrito y voy a decir algunas cosas con el corazón.
Después de escuchar a la compañera preopinante no me queda más que la tristeza de haber recordado aquellos momentos, pero la alegría de entender que la llama sigue viva, que los derechos humanos se están defendiendo como nunca, que nuestros desaparecidos han sido reivindicados, que las Madres pueden venir a cada uno de los actos con otra esperanza, la de que sigan apareciendo los nietos y los hijos.
Yo quería decir otra cosa y se me hace difícil y fácil. Fácil si tuviese que enumerar las distintas obras que se hicieron en este gobierno, los distintos momentos de estos años, 2003 hacia delante, donde cada uno de los compañeros tuvo la oportunidad de decir lo que se hizo en cada región, en cada una de las ciudades, lo que ha llegado a los jubilados, a los niños y a los desprotegidos.
Pero lo que más rescato de Néstor Kirchner –esto se me hace difícil- es el recuerdo de verlo sentado en la banca como uno más de nosotros, pero no lo era. Aprendíamos de él y realmente lo queríamos imitar. Queríamos entender su pensamiento y, en mi caso, iba detrás.
Recuerdo que cuando en 1995 yo era legislador provincial en Tierra del Fuego siempre poníamos como ejemplo al gobernador de Santa Cruz, a la revolución del pensamiento y lo que él hacía, sintiéndonos identificados como patagónicos con un triunfador en el gobierno.
Era alguien al que queríamos imitar y que teníamos cerca, pero no lo lográbamos porque quizás no teníamos la valentía o no podíamos unificarnos para llevar adelante de una u otra manera la obra que él desarrolló en su provincia, que estaba alejada y desprotegida en muchos casos pero que tenía una conducción férrea y un futuro cercano en el pensamiento de un conductor que triunfó entre las demás.
Néstor Kirchner fue quien selló el acuerdo del peronismo en Tierra del Fuego cuando pudimos lograr esa unidad, y a partir de allí pudimos lograr el gobierno. Entonces, no puedo dejar de recordar ese momento porque, si no fuera por él, un vecino triunfador que vino al Hotel Atlántida de la ciudad de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, a poner el sello definitivo de la unidad, no hubiéramos podido ganar esa elección.
Probablemente, después nos hayamos olvidado de su enseñanza y por eso el peronismo perdió las elecciones en Tierra del Fuego, pero todos los fueguinos sabemos que él estaba haciendo lo imposible para unificar nuevamente nuestro partido para ganar las elecciones.
Quiero terminar mi discurso diciendo que una de las cosas que más me emocionó en mi vida fue haber estado en la Casa de Gobierno al lado del cajón de nuestro conductor y líder observando el sentimiento y la energía que brindaba ese pueblo cuando pasaba por delante de su féretro. Realmente, cada diez minutos se nos caían las lágrimas. El pueblo se manifestó de distintas maneras; unos cantando, otros recitando, pero sobre todo los niños y los jóvenes lo hicieron llorando, expresándole su apoyo a la presidenta.
Perón está junto a Kirchner. El pueblo está con Cristina. Esto es lo que realmente se sentía y percibía, y nos da toda la fuerza para seguir.
Finalmente, tal como lo han hecho otros señores diputados, quiero parafrasear un párrafo de “El Principito”. Lo elegí por lo sencillo y lo profundo de su contenido, tal como era Néstor Kirchner. Dice así: “Me pregunto si las estrellas iluminan con el fin de que algún día cada uno pueda encontrar la suya”. No tengo dudas de que Néstor ya encontró la suya, y desde allí nos va a seguir iluminando a todos.
¡Fuerza Cristina! ¡Fuerza presidenta! ¡Te vamos a seguir acompañando! ¡Hasta la victoria, siempre! (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Salta.


SR. VILARIÑO, JOSE ANTONIO (SALTA): Señor presidente: en honor a la brevedad voy a pedir autorización para insertar mi discurso en el Diario de Sesiones.
Soy de la generación de Malvinas, que irrumpimos en la democracia pensando que era la solución definitiva frente a todos los fracasos y anhelos frustrados de nuestro país.
Abrazamos la militancia, pasó el tiempo y fueron arrinconando a la democracia y devaluando a la política. Nosotros, como militantes jóvenes, ya teníamos las palabras gastadas y el alma encallecida. Era triste ver cómo habían reducido la democracia a un formalismo.
De esta manera llegó Néstor Kirchner a la vida política, dando esa luz de esperanza y mostrándonos el camino por el cual había que empezar a reconstituir nuevamente la credibilidad de la sociedad. Lo hizo a través de la palabra empeñada, los gestos y la acción. Así empezó a predicar como un apóstol. Primero lo hizo solo, y luego muchos lo acompañamos. Como los viejos cristianos, empezamos a transmitirnos el mensaje unos a otros.
Tuve la oportunidad de encontrarlo a fines de 2001 en un aeropuerto. Fuimos cuatro compañeros de Salta, porque habíamos vislumbrado esa lucecita de esperanza. Lo que más nos gustó fue que por primera vez se nos invitó a compartir un proyecto. No habló de hacerlo ya, sino que mencionó que iba a caminar durante siete años, y recién podrían darse las condiciones.
Había tanta necesidad en el pueblo argentino que esos siete años se redujeron por la historia que todos conocimos del año 2001. Llegó a la Presidencia de la República con debilidad política y cumplió la palabra empeñada a través de la acción de gobierno.
Creo que esa fue la gran fuerza que tuvo Néstor Kirchner. Recuperó el valor de la ética y de la palabra en los políticos, lo que permitió que en el seno de la sociedad se empezara a mirar la política de otra manera. Por eso, considero que este es el legado fundamental que nos deja Néstor Kirchner, lo que nos permitió volver a nuestros hogares, a nuestras familias y a nuestros amigos con la cabeza levantada, diciendo: ¡Misión cumplida!, sin haber sido instrumentos de fracasos o engaños. Nuestro mejor tributo es el compromiso militante para seguir avanzando sobre las cosas que todavía faltan en la Argentina profunda, las que a él le dolían.
Por eso, con estas palabras rindo homenaje en nombre de los salteños y del Frente para la Victoria a ese patriota argentino que desde lo alto nos acompaña con su fortaleza, para que definitivamente vayamos hacia la felicidad y grandeza de la patria. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) La Presidencia informa a la Cámara que va a autorizar la inserción de los discursos de los señores diputados que así lo hayan solicitado.
Quiero agradecer la presencia de los señores diputados hasta esta hora de la sesión y, particularmente, lo hago con los señores diputados de la oposición. (Aplausos.)
Para terminar con la lista de oradores, tiene la palabra el señor diputado por Misiones.


SR. ZIEGLER, ALEX ROBERTO (MISIONES): Señor presidente: en primer lugar, humanamente quiero transmitir la condolencia y la solidaridad a la familia y los seres queridos de Néstor Kirchner ante estos momentos difíciles.
Como representante del pueblo misionero, como dijera la diputada Risko, quiero señalar que junto con nuestro conductor en Misiones, el ingeniero Rovira, y el actual gobernador, socios fundadores del espacio transversal del Frente Renovador, nos hemos reflejado claramente en su proyecto nacional y popular.
De las tantas cosas que se dijeron, me parece oportuno rescatar dos muy simples, que siempre tratamos de mencionar entre la gente. Hemos logrado los remedios esenciales para enfermedades sociales profundas de nuestra Nación, como la pobreza y la indignidad de nuestra gente.
Esas enfermedades fueron consecuencia de muchos años de políticas nefastas, y los remedios los encontramos a partir del fortalecimiento de nuestro sistema educativo y de nuestra capacidad de generar trabajo, que es la mejor manera de dignificar a nuestra gente.
Seguramente, se necesitará tiempo para que esos remedios produzcan todos sus beneficios en una región de tanta pobreza. En estos días, quienes son los principales causantes del efecto tan nefasto de la pobreza, se dedican a difamar y a exponer públicamente, sin decir que en el año 2001/2002 en Misiones llegábamos entre indigencia y pobreza a un 70 por ciento de la población y que en estos tiempos estamos entre un 16 y un 20 por ciento.
Seguramente, es la principal razón y una de las más importantes por las que debemos rendir homenaje a Kirchner, y para ello debemos seguir luchando con esa misma calidad humana y ese mismo compromiso solidario con los que menos tienen para que también se incorporen a una sociedad más justa y más digna.
En ese tiempo que demora que los remedios del trabajo y la educación hagan su efecto pleno en nuestra Nación, nos dio oportunidades a través de la Asignación Universal por Hijo, las jubilaciones y de tantos otros beneficios sociales para contener a las personas que están excluidas y que son sumamente vulnerables.
Para no reiterar tantas cosas que se han dicho quiero comentar que el día en que se despedían sus restos en la Casa Rosada escuchaba la marcha de San Lorenzo. En verdad me llamó poderosamente la atención y me gustó porque el escuchar dicha marcha me llevó a pensar en Cabral y San Martín, y en el fondo él era un poco eso.
Era un Cabral porque era un soldado, ya que no tenía problemas para ir a una trinchera, al barro y a tantas cosas, como lo prueban las anécdotas que aquí se contaron. Pero también era San Martín, ese San Martín conductor. Y en esos dos hombres había valores, había valentía, había lucha, había hombría de bien, también sabiduría y amor a la patria, amor a la Nación y al prójimo, había sueños de una Nación libre y de un continente libre. Y en ese sueño tenía que haber soldados pero también tenía que haber conductores que emprendieran esa empresa que no fue fácil.
¡Cómo no nos vamos a sentir identificados, viendo los valores de esos dos próceres de nuestra Nación, como fueron Cabral y San Martín, en Néstor Kirchner!
Un valor importante es el de la entrega, esa entrega tan profunda y absoluta. Fue capaz de entregar su vida sabía que su salud era débil a favor de algo superior que es nuestra Nación, que es el sueño de todos los argentinos.
Entonces, viendo esos dos próceres, sintetizados en esos valores, creo oportuno en este momento en que rendimos este homenaje parafrasear la marcha de San Lorenzo y decir: “Néstor, Febo asoma, ya sus rayos iluminan esta histórica Nación.” (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Con las palabras vertidas por los señores diputados, queda rendido el homenaje de esta Honorable Cámara al ex presidente de la Nación y diputado nacional, doctor Néstor Carlos Kirchner.


- Es la hora 22 y 41.

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