Periodo:132 Reunion:22 Fecha:12/11/2014 REGULACIÓN DEL EMPLEO DE TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN HUMANA ASISTIDA Y PROTECCIÓN DEL EMBRIÓN NO IMPLANTADO

SRA. BIANCHI,IVANA MARIA (SAN LUIS): Señora presidenta: este proyecto debe ser encarado no solo desde la perspectiva de la voluntad procreacional sino también teniendo en cuenta al gran protagonista de esta historia, que en el dictamen de mayoría está bastante relegado: el embrión. Esta Cámara aprobó oportunamente el artículo 19 del Código Civil, que justamente afirma que el embrión es persona. Debemos tener en claro que no solo son pacientes las parejas infértiles, aquellas que por alguna causa no pueden procrear, sino también los niños por nacer o que se encuentran en estado embrionario. Mi postura no se basa en cuestiones de conciencia, de moral o de religión sino en la ciencia, en la bioética y la ley. Es sabido que el desarrollo de un individuo de la especie humana comienza justamente con la fecundación y que el embrión posee características fundamentales. Una de ellas es la novedad biológica; cuando se fusionan los núcleos del óvulo y del espermatozoide, estamos ante la presencia de un ser vivo que conlleva una información genética única que no se ha dado ni se dará nunca más. Ese individuo posee en sus genes características propias, como el color de ojos, el color del pelo, la forma de la nariz, etcétera. Recoge parte de la información genética de sus padres por eso hasta es posible rastrear enfermedades hereditarias y la convierte en una expresión nueva. Esto lo transforma en un ser biológicamente único e irrepetible. Otra característica es la unidad. El embrión es un ser nuevo con individualidad biológica. Esto lo demostró el doctor Edward B. Lewis, que justamente fue Premio Nobel de Medicina en 1995, porque descubrió el control genético del desarrollo temprano del embrión. Otra característica que tiene el embrión es la continuidad, ya que no existe ningún salto cualitativo desde la fecundación hasta la muerte. Si bien sabemos que se producen múltiples cambios de tipo accidental, como cambios en el crecimiento, en el tamaño, en el peso y en la forma, no podemos decir que en un momento es una determinada sustancia y que más adelante es otra sustancia diferente. Todo el desarrollo está previsto dentro del genoma humano. Sabemos también que todo el desarrollo del embrión sucede desde el principio hasta el final de manera autónoma. Desde el inicio, el embrión comienza a tener una unión con la madre en lo que se establece científicamente como un diálogo químico con ella, donde él comienza a pedir a su madre todo lo que va necesitando. Es cierto lo que se dice en cuanto a que esta autonomía no es absoluta, porque obviamente va a seguir dependiendo biológicamente de la madre. ¿Pero saben qué? Depende de su mamá de la misma forma que depende durante todo el embarazo; también en el momento de nacer, y después, hasta alcanzar su desarrollo biológico. Además, existen señales que el embrión comienza a dar y que nuestro cuerpo, como mujeres, comienza a sentir cuando es implantado. Una de ellas es justamente el PAF, que es secretado por el embrión y captado por receptores tubarios. Entre el embrión y su madre se acelera el tránsito de este por la trompa, después de que se produce, obviamente, la fecundación. Se detecta en el suero materno, no solo de la mujer sino de varias especies, una actividad aparentemente inmunosupresora, y el embrión, a través del ovario, da una señal precoz de su presencia al sistema inmunitario. Otra característica que tiene es la especificidad. Todo ser vivo pertenece a una especie. Si analizamos el cariotipo del embrión vemos que desde el primer momento de su desarrollo pertenece a la especie homo sapiens sapiens. No puede pertenecer a otra especie. Tiene una individualización y una especie hereditaria. Se puede conocer la especie del nuevo ser au antes de que se haya expresado, antes de que la existencia sea reconocible. Nuestra reflexión ética sobre nuestros deberes para con el embrión, y sobre los derechos que tiene, debe partir de estos datos científicos. Más allá de estas consideraciones obviamente científicas, hay también consideraciones de orden jurídico que debemos tener en cuenta. En relación con esto tenemos que decir que antes de la reforma del año 94 se reconocía dentro del enunciado del artículo 33 de nuestra Carta Magna el derecho a la vida como uno de los derechos implícitos que no estaban enumerados. La Corte se había encargado de especificar que tal derecho debía reconocerse desde la concepción. Este problema, por suerte, desaparece cuando se realiza la incorporación en el artículo 75, inciso 22, de los tratados con jerarquía constitucional. Ellos explícitamente reconocen el derecho a la vida y a la personalidad jurídica, como por ejemplo podemos ver en el artículo 17 de la Declaración Americana de los Deberes del Hombre, de 1948, que dice que toda persona tiene derecho a que se la reconozca en cualquier parte como sujeto de derecho y obligación, y de gozar de los derechos civiles fundamentales; también en el artículo 16 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos del año 96, donde dice que todo ser humano tiene derecho en todas partes al reconocimiento de su personalidad jurídica, o en el artículo 1° de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica del año 1969, que reconoce que persona es todo ser humano. Además, esto se complementa con el artículo 3°, que dice que toda persona tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica. Con respecto al proyecto en sí, mi primera objeción tiene que ver con el título, ya que a mi entender no existe una relación con su contenido, porque de su lectura no se desprende que exista una protección al embrión implantado, sino todo lo contario, en especial al establecer que se deben descartar los embriones crioconservados. Esto es totalmente contrario a lo que determina el artículo 19 del Código Civil, según el cual la existencia de la persona comienza con la concepción. Entonces, ¿qué significa esto? ¿Que tenemos personas descartables? Además, quiero dejar en claro que estoy en total desacuerdo con la manipulación de embriones, ya que significa lisa y llanamente negarles su dignidad de personas. No puedo menos que preguntarme sobre qué motivos jurídicos estamos realizando esta manipulación. ¿Adónde queremos llegar con esta manipulación de embriones? Sé que puede haber un montón de respuestas, pero lo que me queda absolutamente claro es que de esta forma la ciencia ha prevalecido en función de un frío cálculo de la calidad de vida sobre los indefensos embriones humanos. Salta a la vista que bajo el paraguas de solucionar el problema de la esterilidad, se están destruyendo numerosos seres humanos y que, poco a poco, se está filtrando en nuestro país una mentalidad eugenésica, que tiende justamente a seleccionar en función de parámetros diversos. Me pregunto cómo hemos llegado a generar esta situación y si, una vez aprobado este proyecto, es posible que lleguemos a la conclusión de que el embrión humano se ha convertido en un mero objeto respecto del cual la experimentación se lleva a cabo del mismo modo en que se realiza ahora con embriones y fetos de animales. ¿No hay diferencia acaso entre unos y otros? De esta forma, la vida humana queda reducida a términos de utilidad biológica. Solo es válida la vida humana si tiene cierta calidad. Según unos parámetros, la vida per se no tiene un valor absoluto o es relativa a algo. Con estos presupuestos se pierde el respeto a la diversidad biológica y se concibe la vida humana bajo el prisma eugenésico, con los peligros que conlleva. Con referencia a mi proyecto, quiero explicar que creo que se debe limitar el número de embriones debido a que sabemos que por medio de la criopreservación la mayoría de ellos sufre daños irreparables, y muchos de ellos mueren tanto en la congelación como en la descongelación. Por ejemplo, en relación con esto Gran Bretaña no solo permite la investigación de los embriones, sino que, además, se producen embriones no con el fin procreacional, sino para que puedan ser sometidos exclusivamente a una finalidad científica. ¿Vamos hacia esto en la Argentina? A diferencia de este caso, está el de Alemania, que a mi entender es uno de los países que tiene la ley más coherente en materia de tutela embrional. Allí, justamente, se prohíbe la extracción de más ovocitos de los necesarios, así como la fecundación de más de tres de ellos, tal como planteo en mi proyecto. Los ovocitos fecundados deben ser transferidos a la madre genéticamente, a fin de evitar el surplus de embriones, mientras que la criopreservación de embriones solo se debe permitir cuando es para transferir a la madre. Señora presidenta: si esto no se regula, va a ser una catástrofe prenatal, un homicidio no tolerado, sino programado y ordenado por la legislación civil. Solicito autorización para insertar el resto de mi exposición en el Diario de Sesiones, pero quiero decir que no todo lo que técnica y científicamente es posible se debe hacer. La ciencia sin límites se puede volver en contra de la humanidad por su utilización abusiva. Nadie puede dudar de que la ciencia y la técnica son parte del hombre, y no el hombre para la ciencia y la técnica. El progreso de la técnica no justifica que la vida humana sea tratada como un medio de investigación.
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SRA. BIANCHI,IVANA MARIA (SAN LUIS): Señor presidente: en el mismo sentido de quienes me precedieron en el uso de la palabra, solicito votación nominal de los artículos 11, 12 y 13.
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