Periodo:130 Reunion:18 Fecha:31/10/2012 HABILITACIÓN DEL SUFRAGIO A PARTIR DE LOS DIECISÉIS AÑOS DE EDAD

SRA. BIANCHI,IVANA MARIA (SAN LUIS): Señora presidenta: aclaro que estoy a favor de nuestros jóvenes. Digo esto porque es absurdo lo que ciertos sectores quieren dar a entender, en el sentido de que quienes voten a favor de este proyecto están con los jóvenes, y quienes voten en contra, es porque no los quieren incluir en la política ni están de acuerdo con la juventud. Sinceramente, nada más lejano de la realidad. Votar a favor de este proyecto no es creer en los jóvenes, sino utilizarlos como herramienta política. Personalmente, jamás voy a estar de acuerdo con que se utilice a los jóvenes para sumar votos. Al respecto, me pregunto si los adultos no tenemos una deuda muchísimo más importante y urgente con ellos. Les damos derecho a votar, pero no les damos seguridad. Todos somos testigos de que día a día mueren y roban a miles de jóvenes por sus zapatillas y celulares. Les damos derecho a votar, pero no les damos un país equilibrado, con una economía sustentable. Les damos derecho a votar, pero no les dejamos un ambiente sano, ya que no se toman medidas ambientales ni estructurales. Les damos derecho a votar, pero no les damos una buena educación ni una posibilidad laboral. Tengamos en cuenta que un millón de jóvenes no estudian ni trabajan, el 50 por ciento abandona la escuela secundaria –que ya sabemos que es obligatoria, el 52 por ciento no comprende lo que lee y el 40 por ciento ni siquiera sabe qué pasó el 25 de mayo de 1810. ¿Alguien cree que la culpa de esto es de los jóvenes? No; la culpa es de la ley de educación que no les enseña la verdadera historia de la República Argentina. Les damos derecho a votar, pero no les damos un trabajo ni un transporte digno, como para que puedan estudiar, divertirse, pasear y visitar a sus amigos. Les damos derecho a votar pero pretendemos despenalizar la droga. Les permitimos que se hagan daño y que también puedan dañar a los demás. Les damos derecho a votar pero no les damos prioridad en las universidades; los vemos hacinados, sentados en los escalones, en baños contaminados, en edificios con problemas de derrumbe y poca higiene. Les damos derecho a votar, pero no les damos una buena salud. Les damos derecho a votar, pero hacemos que se peleen entre ellos, creyendo que en la Argentina hay dos bandos: el de La Cámpora y el de Clarín. Pero nos equivocamos, señora presidenta. Hay una sola Argentina en la que se debe pensar, una sola Argentina que se debe tratar en conjunto y por la que todos debemos luchar para salir adelante. Es la Argentina de todos, no de unos y de otros. Les damos derecho a votar, pero no les damos buenas herramientas en las escuelas técnicas para que puedan así estudiar y salir con un buen oficio. Les damos derecho a votar, pero no les damos herramientas ni les informamos para que puedan tomar decisiones responsables en cuanto a la salud sexual y reproductiva, pero sí les decimos que hay otras maneras de actuar ante una situación que se podría haber evitado, aunque esta manera sea la muerte. Les damos derecho a votar, pero no les damos la posibilidad de tener su propio hogar, su propia casa, un lugar donde puedan soñar su futuro, el de ellos con sus hijos, con sus familias. ¿Cuántos jóvenes de la República Argentina tienen acceso a una vivienda? Ninguno. Les damos derecho a votar, pero no incentivamos su educación. Les damos derecho a votar, pero no perfeccionamos su civismo, no les enseñamos a votar. No les enseñamos para qué y por qué se vota. No les enseñamos sobre nuestra historia. ¿Y sabe qué, señora presidenta? No quiero que se cometan los mismos errores que cometimos los jóvenes de antes. Que eso no vuelva a suceder en este país. Nunca vi en todos estos años jóvenes organizados pidiendo el voto. Pero sí vi jóvenes pidiendo oportunidades, vi jóvenes pidiendo trabajo, vi jóvenes pidiendo una mejor vida, una mejor escuela y una mejor economía. No estamos escuchando a los jóvenes. No enarbolen la bandera de dar derechos. Sería mejor escuchar lo que nos están pidiendo a gritos. Cuba y Corea tienen el voto a los 16 años. Esto demuestra claramente que el voto a los 16 años no es sinónimo de una genuina ampliación de derechos, sino que debe serlo de una democracia sólida y justa. Me hubiera gustado que este proyecto del Poder Ejecutivo viniese con un plan, con un desarrollo y una capacitación para políticas para los jóvenes. No quiero dejar de nombrar a mi líder, a mi genia –como lo digo yo, que fue Eva Perón. Esa es la forma ejemplar que un verdadero peronista tiene de introducir en la Nación un cambio de estas características. Ella fue la que incluyó y la que hizo justicia con todas las mujeres de la República Argentina. Sus misioneras, las misioneras de Evita, capacitaban a todas las mujeres del país y organizaban simulacros de votación en todas las provincias para que aprendieran a votar, preparándolas para una vida cívica. Pero lo más importante, lo que me hace sacar el sombrero, es que se hacía sin fraude electoral. Con este logro se daba al régimen electoral el último hito de justicia en este país. Me hubiera gustado que esto fuera en un marco legislativo y social diferente, con formación ética y ciudadana. Pero es lo que hay, como dicen ustedes. Es lo que hay, y es el 54 por ciento. Si me permiten, solamente quiero dar humildemente un consejo. No juguemos con los jóvenes ni usemos el clientelismo político para obtener votos. Dejemos que ellos decidan, no nos aprovechemos de su vulnerabilidad, porque corresponde ser serios y ellos son los representantes del futuro. Si nosotros hacemos las cosas mal, nos llamarán a juzgar, porque en vez de dar derechos hoy votamos una iniciativa que sólo sirvió para sumar votos. Quiero terminar con una frase de Mario Benedetti: “Ser jóvenes sin prisa y con memoria, situarse en una historia que es la suya y no convertirse en viejos prematuros.” (Aplausos.)
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